Tigres de ArenaOpinión
Las Claudias y su cultura
No hay que olvidar que una buena parte de gremio actoral en 2018 se fundió en un abrazo con el patriarca de Macuspana

El pasado fin de semana se inauguró una edición más del Festival de Cine de Morelia, impulsado por una de las familias prominentes de esta entidad, donde ya es costumbre ver durante el mes de octubre desfilar a cierta cantidad de celebridades, artistas y líderes de opinión, para departir sobre las producciones cinematográficas más destacadas del año.
Para uno, originario de dicha ciudad, el evento es un componente más del ciclo perpetuo de vivir en la vieja Valladolid y después presenciar algunas iteraciones se vive su inauguración como un fin de semana más. Ello no demerita ya sus casi treinta años de historia ni tampoco la difusión que se hace de Morelia y de la propia entidad durante estos días.
Lo que llamó la atención en lo particular para esta edición fue la presencia tanto del secretario de economía, Marcelo Ebrard Casaubon —el que pide ser borrado de las listas—, y la secretaria de cultura, Claudia Curiel de Icaza. Durante sus exposiciones hablaron de la relevancia de impulsar esta clase de eventos y la secretaria Curiel, en particular, a manera de informe de gobierno, enalteció la recientemente promulgada Ley de Cinematografía y el redireccionamiento de 700 millones de pesos al sector. Los logros u obligaciones administrativas no se han de discutir, pero sólo quienes se dedican a esta actividad sabrán si el apoyo gubernamental se refleja realmente en lo que se reporta.
Más allá de lo analizado por la fuente cultural en torno al festival —que ojalá cumpla con sus metas—, queda la duda en el aire sobre hacia dónde va la política cultural en un contexto tan aciago como complicado para México en general. Los dos grandes festivales que se organizan en Morelia, tanto el de música como el de cine, han sobrevivido a diversas administraciones de los tres órdenes de gobierno y mantienen de acuerdo a sus analistas cifras favorables para el turismo en esta demarcación.
Los representantes de Claudia Sheinbaum Pardo cumplieron con transmitir el mensaje institucional pero la realidad tiene rebasada a la actual administración y en cualquier momento el propio sector puede sufrir otro recorte presupuestal como se estila en este ámbito. No es exagerado ni pesimista señalar esto en función de las proyecciones económicas y el esquizofrénico endeudamiento que ya es costumbre durante el oscurantismo de la transformación —1.7 billones más para 2027—. En este contexto, el sector cultural mantiene su promedio de 14 mil millones de pesos radicados desde 2018.
Tras atestiguar la cobertura del festival de cine de Morelia resulta ineludible preguntar si ese México de directores y actores de cine estará al tanto del México de la “transformación”. No hay que olvidar que una buena parte de gremio actoral en 2018 se fundió en un abrazo con el patriarca de Macuspana y hoy muchos de ellos enmudecen ante el México de las madres buscadoras, del México sin medicinas y del México bajo el asedio de los grupos fácticos.
Los sectores que vitorearon al falso caudillo en 2018 hoy callan; es su triste realidad. Su autoridad “moral” se ha diluido y no tienen de otra más que sonreír en los eventos donde coincidan con las autoridades oficiales.
Allí queda la reflexión sobre si realmente ha de “florecer” la cultura en un territorio tan vapuleado como el que se tiene ahora. Ya no se diga el reflexionar en torno a verdadera influencia de la política cultural en la reconstrucción de la sociedad misma. Quienes se dedican profesionalmente a la cultura y las artes merecen todo reconocimiento y apoyo tanto desde el gobierno como la iniciativa privada pero no pueden aislarse en burbujas ni en círculos para ignorar la existencia de la nación que se está resquebrajando.
Los esfuerzos que persisten en el país son dignos de admiración pero este sector también se habrá de pronunciar eventualmente como lo hacen hoy los médicos por tener mejores condiciones para ejercer sus carreras. La realidad está alcanzando a todos. El fenómeno y el desarrollo cultural mexicano se mantienen en riesgo. La crisis que se avecina no es alucinación ni tampoco se desea pero se comienza a materializar.
México se mantiene en la encrucijada.
Secretario de Cultura del CEN del PRI / Twitter: @CulturaCENPRI/@bismarck_ir /Facebook: Bismarck Izquierdo




