Opinión

La 30ª Cumbre Iberoamericana en el olvido

Por María Cristina Rosas ·

Las elecciones intermedias en EEUU han acaparado la atención internacional, mientras que en otro lugar del mundo hay una cumbre que prácticamente ha pasado de noche: la 30ª Cumbre Iberoamericana que se lleva a cabo en Madrid los días 4 y 5 de noviembre del año en curso. Marcada por la crisis del multilateralismo, del regionalismo y del interregionalismo, la deslucida cumbre es presidida por el debilitado presidente de España, Pedro Sánchez, a quien ha desairado la mayor parte de los gobiernos latinoamericanos que formalmente forman parte de este mecanismo nacido en Guadalajara, México. En aquella oportunidad coincidieron en el Hospicio Cabañas Fidel Castro, Felipe González, Patricio Ailwyn, Carlos Menem, Violeta Barrios de Chamorro, el rey Juan Carlos, Fernando Collor de Mello y Carlos Salinas de Gortari entre otros. Era una oportunidad, asumieron los participantes, para refrendar la cooperación con España y Portugal a quienes se asumía como la puerta de entrada a la Europa comunitaria y a comercio e inversiones trasatlánticos. La Guerra Fría estaba por terminar y los países latinoamericanos emergían de la mal llamada “década perdida” y de conflictos armados que desangraron, en especial, a América Central, con la esperanza de construir y reconstruir mediante el diálogo y la cooperación. Chile había despedido a Augusto Pinochet y estaba representado por Patricio Ailwyn, el primero electo democráticamente tras la dictadura. Luego vino la 2ª Cumbre Iberoamericana en Madrid, en 1992, en ocasión de los 500 años del “encuentro de dos mundos”, que aconteció los días 23 y 24 de julio y que sería el prólogo a los fastuosos Juegos Olímpicos de Barcelona, que mostraron los progresos no sólo democráticos, sino especialmente económicos y deportivos de la madre patria.

Con los años, las cumbres iberoamericanas se fueron aletargando. No se puede negar que tuvieron momentos de tensión, como aquel “¿Por qué no te callas?” con el que el Rey Juan Carlos increpó al mandatario venezolano Hugo Chávez en el encuentro que tuvo lugar en la 17ª reunión celebrada en Santiago de Chile, en 2007. El incidente se dio porque Chávez interrumpía constantemente al presidente del gobierno español, José Luis Rodríguez Zapatero, quien exigía respeto para el ex mandatario José María Aznar a quien el venezolano calificaba de “fascista.”

Otros incidentes incluyen lo sucedido durante la 24ª Cumbre Iberoamericana celebrada en México, en la que manifestantes y familiares de los estudiantes desaparecidos en Ayotzinapa realizaron protestas en el exterior de la sede y las consignas sobre el caso percutieron en algunos discursos iniciales del evento.

2024 fue quizá uno de los años más críticos en la historia de las cumbres, puesto que sólo cuatro de los 22 mandatarios asistieron a la cita que se dio en Ecuador. De hecho, la 29ª Cumbre Iberoamericana concluyó de manera inédita sin una declaración conjunta ni acuerdo final debido a la falta de consenso y la desunión regional. El encuentro estuvo marcado por fuertes tensiones políticas, el malestar por la suspensión de la vicepresidenta ecuatoriana Verónica Abad y el asalto previo a la embajada de México en Quito que llevó a la ruptura de relaciones bilaterales.

Al margen de lo sucedido en 2024, el ausentismo le ha pasado factura a las cumbres iberoamericanas puesto que en lugar de asistir, como antaño, y dialogar y solventar las diferencias imperantes, hoy las naciones latinoamericanas deciden no hacer acto de presencia, atizar las diferencias ideológicas y con ello, desaprovechar los espacios de concertación que hoy parecen esenciales ante la polarización creciente y la conflictividad que impera en el mundo de hoy.

Así, en la 30ª Cumbre Iberoamericana, se tiene una asistencia mayor a la vista en Ecuador en 2024, pero menor a la que se esperaría ante un aniversario tan importante. En esta oportunidad, 10 países están representados por sus jefes de Estado o de gobierno, a saber: España, Argentina, Bolivia, Chile, Costa Rica, Guatemala, Honduras, Portugal, República Dominicana y Andorra. Llama la atención la asistencia del mandatario argentino, quien en una visita previa a España se refirió a su homólogo español con desprecio calificándolo de “cobarde” y “dictador impresentable” (¿?).

La lista de ausentes es impresionante: no asisten Claudia Sheinbaum, Lula Da Silva, Abelardo de la Espriella, Delcy Rodríguez, Miguel Díaz Canel, ni Keiko Fujimori. Llama la atención la ausencia de la mandataria mexicana y del brasileño, afines ideológicamente a Pedro Sánchez, si bien la negociación del tratado comercial TMEC al igual que los impactos de las elecciones legislativas y de gubernaturas en estados fronterizos de EEUU clave, tienen ocupada y preocupados al país y la mandataria. Lula, por su parte, aunque ganador en los recientes comicios presidenciales, podría enfrentar problemas de cara a la huida del Flávio Bolsonaro, quien no obstante perder la elección y enfrentarse a cargos por corrupción que le impedían salir de Brasil, se refugió en EEUU. Previo a su salida se dijo víctima de un fraude y desconoció los resultados electorales. Ello mantendrá ocupado el presidente brasileño en las siguientes semanas.

¿Qué temas se abordan en la 30ª Cumbre Iberoamericana? El énfasis está puesto en la educación. Así, la movilidad académica entre los 22 países tiene un lugar dominante. Asimismo, se plantea la formación de investigadores doctorales y postdoctorales entre los países participantes. No podía faltar el reforzamiento de la cooperación en el ámbito digital, inteligencia artificial y gobierno digital a través de la Alianza Digital Iberoamericana. También hay un llamado a la atención a flujos migratorios, inclusión social, infancia, juventud y la promoción de instrumentos como la Carta Iberoamericana de Cuidados y Apoyos y la Tarjeta Iberoamericana de Discapacidad. Un aspecto sobresaliente de la reunión de cara a la debacle ambiental que aqueja al mundo y a problemas derivados por ejemplo de terremotos y/o fenómenos hidrometeorológicos es el fortalecimiento de la Red Iberoamericana de Reducción del Riesgo de Desastres y Protección Civil. También se busca impulsar la equidad en los sistemas educativos y poner énfasis en la economía de los cuidados.

La presidencia pro tempore de la Cumbre Iberoamericana pasará a manos de Honduras para el período 2026-2028. Si bien los temas abordados en la actual cumbre son de importancia capital, los 22 participantes han preferido que prevalezca el disenso en lugar de asumir políticas constructivas y cooperativas. Para el gobierno de Pedro Sánchez no es un fracaso del todo, considerando que ha logrado atraer a mandatarios de orientación política que se localiza en las antípodas respecto a su régimen, pero la ausencia de sus homólogos “afines” -trátese de México o Brasil- seguramente fue el precio que tuvo que pagar para sacar avante una reunión de suyo compleja.

España, hay que decirlo, no vive un mal momento. Es verdad que se encuentra enemistada con Donald Trump -no sólo por la nula afinidad política, sino especialmente por la decisión de Sánchez de no apoyar la incursión bélica contra Irán, en tanto lucha por equilibrar su presupuesto para la defensa ante las exigencias estadunidenses- y que depende de que la desaceleración que padecen los países de la eurozona no se acentúe, amén de que no es inmune a los vaivenes geopolíticos en Medio Oriente, Sin embargo, la economía española viene creciendo a una tasa que oscila entre 2. 6 y 2. 5 por ciento según las estimaciones de consultoras como BBVA y del Fondo Monetario Internacional (FMI). Esta tasa duplica a la de los países de la eurozona que ronda el 1. 1 por ciento.

Las claves de la bonanza española incluyen una inflación moderada que abona al consumo. El desempleo se ha reducido por debajo del 10 por ciento, lo que asegura la demanda de bienes y servicios. Los fondos europeos que recibe el país le permiten bajar los costos financieros que enfrenta, sin dejar de lado que el turismo y el sector servicios le aportan resiliencia económica. Estos indicadores deberían ser tomados en cuenta por los países latinoamericanos, dado que muchos de ellos viven tiempos no tan buenos y requieren asociaciones con naciones que puedan invertir, comercial y desarrollar proyectos de interés común. La 30ª Cumbre Iberoamericana entonces, no debería fracasar, sino ser relanzada como una opción frente al avasallamiento al que la administración Trump ha pretendido someter a América Latina y el Caribe a lo largo de su administración y de manera abierta, sin recato alguno.

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