Cinque Terre

Mariano Yberry

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Periodista.

Al menos cuatro provocaciones en redes sociales se han registrado en los últimos cinco años

Las redes sociales se convirtieron en los últimos siete años en una herramienta de denuncia al alcance de muchos ciudadanos que antes no tenían más que su entorno familiar y amistoso para dar a conocer hechos u opiniones. Sin embargo, tal y como advirtió Umberto Eco, también le han dado voz a legiones de idiotas que sirven como “tontos útiles” (Sartre dixit) a intereses partidistas y políticos.


Aunque cada vez menos, siguen siendo constantes los casos en que los usuarios de Twitter y Facebook difunden rumores e información sin confirmar con el objetivo de “advertir” sobre hechos violentos que, en primera, no les constan, y en segunda no se toman la molestia de verificarlos y optan por confiar en páginas de dudosa credibilidad o de personas que ni siquiera conocen.


Pese a las “buenas intenciones” de varios usuarios, este tipo de rumores esparcidos en la red son utilizados como una estrategia política en momentos donde hay una fuerte coyuntura y son constantes las protestas contra ciertos personajes, políticas públicas o causas. Su objetivo es claro: generar miedo, pánico y una desestabilización del tejido social al grado que la gente no quiere salir de sus casas y los dueños de negocios prefieren cerrar.


Por supuesto, y tal como han registrado varios portales especializados, como Lo que Sigue TV, este tipo de tácticas son operadas por bots y trolls que instan a la gente a compartir información y fotografías falsas (muchas veces retomadas por medios de comunicación) y que su único objetivo es propagar un rumor y miedo a una situación inexistente.



El más reciente ocurrió este miércoles 4 de enero cuando, después del primer mensaje del presidente Enrique Peña Nieto sobre el “gasolinazo”, se empezaron a reportar en redes sociales cientos (no es exageración) de saqueos en la Ciudad de México. Decenas de fotografías de negocios cerrados empezaron a circular con un sólo mensaje: los “saqueadores” ahí vienen y es mejor no salir de casa.


Prácticamente desde el mediodía hasta la noche del miércoles el caos se propagó por redes sociales, aunque muchas de las fotografías pertenecían a otros países como Venezuela y sin que los medios de comunicación actuaran de forma profesional para verificar la información que llegaba a sus redacciones. Ejemplo de ello fue Radio Fórmula que “registró” el saqueo a una tienda Coppel en Tultepec y difundió una imagen en la que, del lado superior izquierdo, se aprecia el letrero de un comercio con letras árabes. Horas después reconoció el error y ofreció una disculpa.



 




 


Si bien sí hubo actos vandálicos en algunos municipios del Estado de México y delegaciones de la Ciudad de México, ninguna alcanzó las proporciones que tenían en los posts de Facebook y Twitter donde, literalmente, hablaban de un estado de caos prácticamente total.


El miedo difundido en Internet provocó el cierre de 170 tiendas, según datos de la Asociación Nacional de Tiendas de Autoservicio y Departamentales de México (ANTAD). Los dueños de estos negocios cerraron por la misma razón: “alguien” les dijo que ya “venían” para acá a saquear. Nadie venía. Nadie llegó.


Este fenómeno, generalmente operado por maquinarias políticas y partidistas, no es nuevo, y tal parece que sigue surtiendo el mismo efecto porque los usuarios siguen sin corroborar la información que comparten en sus redes sociales y los medios de comunicación, por conseguir clicks, sólo ayudan a propagar los rumores en vez de aclararlos.


Uno de los primeros registros de mensajes que “advertían” sobre actos violentos a la población y que se propagaban por Internet ocurrió en 2010, días antes de los festejos del Bicentenario de la Independencia de México. Si bien la penetración de redes sociales era considerablemente menor a la que existe actualmente (la AMIIPCI reportaba en 2010 34.9 millones de internautas y a finales de 2016 casi 70 millones), el mensaje se difundió de manera efectiva ya que existía un precedente: en 2008 un sujeto explotó una granada en la Plaza Melchor Ocampo, frente a la Catedral de Morelia, durante los festejos del 15 de septiembre.


Aunque los festejos del Bicentenario se realizaron de forma normal, la prensa extranjera resaltó el fuerte operativo de seguridad que realizaron las autoridades ante las amenazas de un posible atentado. Por ejemplo, El País cabeceó: “México celebra Bicentenario entre fuertes medidas de seguridad”, mientras que El Mundo resaltó la detención de cinco presuntos narcotraficantes que planeaban un ataque en Cancún.


Sin embargo, ya en septiembre de 2012, la operación de la maquinaria de rumores retomó fuerza y tuvo uno de sus ejemplos más claros cuando se empezó a difundir en redes sociales que supuestos integrantes de La Familia Michoacana estaban atacando negocios y casas de las delegaciones Iztapalapa, Iztacalco y Milpa Alta.


Tal como consignó La Jornada en una nota de Josefina Quintero, los rumores incluso hablaban que los supuestos narcotraficantes estaban entrando por Pantitlán y la colonia Agricola Oriental, versión que se difundió hasta zonas aledañas a Tlalpan.


El punto álgido de este bulo llegó a la Facultad de Estudios Superiores Aragón de la UNAM. En su cuenta de Facebook (y al margen de los más recientes rumores sobre saqueos) el profesor de dicha institución y columnista de Forbes, Rubén Darío Vázquez, recordó que se hablaba de la llegada de presuntos antorchistas a la zona de Nezahualcóyotl con el único fin de realizar saqueos.


Con el lema “¡Ahí vienen!” se difundieron cientos de publicaciones en redes sociales que culminaron en el cierre de negocios e incluso de la propia FES Aragón, todo esto a pesar de que las autoridades desmentían, tardíamente, estas versiones. Incluso Vázquez rememoró cómo varios bots en Twitter aseguraban, con imágenes apócrifas, que la Facultad estaba rodeada por hombres encapuchados y armados con AK 47, situación que por supuesto era mentira pero que provocó que al día siguiente pocos alumnos asistieran a clases por miedo.



Dos años después sucedería lo mismo durante el punto cúspide de las protestas por la desaparición de los 43 normalistas de Ayotzinapa. Una de las marchas más representativas de dicho movimiento se convocó para el 20 de noviembre de 2014, manifestación que por cierto terminó con la quema de las puertas de Palacio Nacional.


Días antes de la movilización, circularon imágenes y audios en Internet que hablaban de un fuerte operativo militar y de la Policía Federal para contener a los manifestantes y tomar hasta universidades, por lo que se exhortaba a no salir de sus casas ese día. Además de Twitter y Facebook, este tipo de “información” se difundía de forma masiva en WhatsApp.



El mismo día de la marcha del 20 de noviembre, desde las primeras horas del día, se difundió una foto en la que aparecían supuestos militares vestidos de civil, en camiones, transportándose a los puntos de inicio de las marchas para “infiltrarse” en las movilizaciones. Su tarea, supuestamente, era iniciar actos violentos para deslegitimar al movimiento. Incluso se difundió una en la que aparecían militares dormidos a un lado de un camión militar, justo en medio de la plancha del Zócalo, lo que para muchos usuarios era una señal de “represión anticipada”.



Estos bulos fueron difundidos ampliamente en redes sociales. Muy pocos usuarios y medios se dieron a la tarea de verificar la información. Algunos, para “aclarar” que eran rumores, titulaban sus fotos y notas como “Difunden en redes…” lo que sólo propagaba más el pánico.


Con las horas se aclaró, gracias a las Webcams de México, que la foto de los militares en el Zócalo pertenecía a otro día que se realizó un desfile militar por el aniversario de la Revolución Mexicana, mientras que las versiones de “infiltrados militares” fueron aclaradas por uno de los propios participantes en los actos vandálicos, Sandino Bucio, quien días después de su detención reconoció en entrevista con Carmen Aristegui que él y sus compañeros eran responsables de los destrozos y que no les pagaba el gobierno federal.



La misma estrategia fue utilizada este miércoles 4 de enero. Diversos bots y usuarios incrédulos compartían imágenes de saqueos y un fuerte operativo policíaco en distintos puntos del Valle de México (se habló hasta del uso de tanques), siendo la mayoría falsos. La propia Secretaría de Seguridad Pública de la Ciudad de México aclaraba vía Twitter que se trataba de información apócrifa.


Además de las imágenes, un audio también se difundía por WhatsApp. El material hablaba de un supuesto golpe de Estado militar inminente y la supuesta respuesta de Peña Nieto con el “escuadrón Jalisco” por lo que exhortaba a los oyentes a no salir de casa y resguardarse.



En contraste, eran pocos usuarios los que compartían imágenes en las que se explican sencillos pasos para verificar si una información es falsa o si es útil compartirla.



Imagen: Vioré Café


Por otra parte, las autoridades locales y federales pidieron a la población no difundir mensajes de extraños, rumores o información sin confirmar y, ante la duda de si hay o no actos violentos en alguna parte de la ciudad, llamar a los números oficiales para corroborar la información. En tanto, fuentes de la Comisión Nacional de Seguridad (CNS) afirmaron a El Universal que ya investigan el origen de los mensajes que aún circulan en redes sociales y que invitan a la población a realizar saqueos en varios supermercados y tiendas departamentales.

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