Jesús Olguín

drjeolp[email protected]

Médico cirujano

¿Y nosotros, los lectores?

Debe ser muy complejo, ser un buen informador: enterarse de los hechos, ir tras la nota, estructurarla para hacerla comprensible y, además, asumir la responsabilidad de lo que difunde.

Vivimos una época de azoro informativo que se convierte en avalancha de textos y notas; los medios están saturados, y las conciencias también. Si nosotros, como lectores, tuviéramos que priorizar con fines resolutivos las noticias nuestras de cada día, ¿cuál elegiríamos?

Podríamos empezar por el ir y venir del saldo cobrado en vidas humanas por la lucha contra el narco, con explicaciones pequeñas e incongruentes de servidores públicos rebasados por las circunstancias, también víctimas de ellos mismos y su mediocridad.

Además, contamos con el caso de una niña de alrededor de 6 años, depositada en su cama por sus familiares y desaparecida como por arte de magia a la mañana siguiente. Peritos especializados, autoridades investigadoras, reconstrucciones de hechos, familiares solidarios de los deudos que durmieron en la misma cama de la desaparecida, mucamas que ordenaban lo desordenado en la habitación de manera cotidiana para que, días después, apareciera el cadáver de la pequeña entre el colchón.

Fuimos testigos a través de la televisión de cómo, en la reconstrucción de los hechos, las mucamas tendían la cama antes de la reaparición del cuerpo, la madre reandaba las rutas de búsqueda seguida por una cámara sin que se hiciera evidente el bulto que debía deformar la cama. Hoy, la última declaración es “muerte accitextos dental sin presuntos responsables, caso cerrado”. (Después de la “osamenta de El Encanto” encontrada por una médium, ésta es la mejor).

Podríamos elegir la nota del “Jefe Diego”, controvertido, polémico, lo mismo defensor de los derechos del pueblo desde el Congreso, que litigante de intereses privados en contra del gobierno, así como supuesto defensor de presuntos delincuentes ligados con el narcotráfico. Hoy, desaparecido, sustraído del interior de su rancho sin que nadie se percatara, nadie sabe nada y más aún, por respeto y para no interferir, en algunos medios no se toca el tema.

La pederastia clerical da para nota principal. No es más grave que cualquier pederastia, pero está “sazonada” con el indulto del Vaticano, que propina como castigo el retiro de la vida religiosa para arrepentirse bajo la penitencia de la oración, como si eso fuera más importante que las leyes constitucionales de cualquier país, que castigarían a todo cristiano sin la influencia jerárquica de Maciel, en su momento perdonado por el actual Papa y el actual arzobispo de México, que se revuelcan en la almohada intentando satanizar las relaciones homosexuales que empañan la moral y las buenas costumbres.

Si usted gusta seleccionemos como hecho relevante la ofensiva, denigrante y racista Ley SB1070 del estado de Arizona en el gigante país vecino del norte; rechazada por nuestro Presidente en el mismo Congreso estadounidense, ovacionado por los gringos quienes se pusieron de pie para aplaudirlo y, no sólo eso, le permitieron un mensaje en español para nuestros compatriotas desde la mismísima tribuna de aquel foro, sin dejar de mencionar que la primera dama estadounidense salió en TV, cuestionada por una niña de ascendencia mexicana sobre dicha ley. Hoy nuestro jefe de Estado es puesto como ejemplo de determinación a Obama, hecho jamás antes visto. Pero ahora que me acuerdo, ya nada de esto tiene importancia pues, nos vamos al mundial y como es el año de los centenarios, ¡todo puede pasar! Ponte la verde… ¡y que se caiga el mundo!

Login

Welcome! Login in to your account

Remember me Lost your password?

Lost Password