Verónica Díaz

Reportera

Virginia Bello: “Las guarapetas, políticamente incorrectas”

 

Foto: Guillermo Cardoso

¿Qué es lo que más recuerdas de tu niñez?

Toda la parte de juegos al aire libre, con una pandilla que creo que los niños de hoy no tienen. Hoy tenemos, desafortunadamente, a los niños sentados frente a una televisión o frente a videojuegos y con poca interacción con sus compañeros. Recuerdo con mucho cariño los juegos que nos inventábamos.

¿Qué querías ser cuando eras chiquita?

Quería ser médica cirujana.

¿Hay médicos en tu familia?

Sí, hay un par. Quería ser una médica muy acertada en el diagnóstico y que además no cobrara. Presenté dos exámenes de admisión en la Universidad Veracruzana y en la Universidad Autónoma de Puebla, ambos los pasé y, finalmente, porque la vida es así, cuando entré a la facultad en Puebla, a las pocas semanas empecé a trabajar con el grupo Estrellas de Oro con la familia Grajales y de ahí en adelante me consolidé por el camino de la comunicación.

¿Nunca te has arrepentido de esa decisión?

No, en absoluto. Creo que de alguna manera era ya algo natural en mí porque cuando estudiaba la preparatoria soy de un lugar que se llama Teziutlán, en Puebla, tenía a mi cargo el programa de los estudiantes en una estación en la que estuve dos años, la quiero mucho porque ahí empecé, la XEOL. También mientras estudiaba tenía un programa dedicado al medio rural. Era en vivo y, para la gente de la región, era su único medio de comunicación. Así, teníamos todos los días una manifestación, en especie, del cariño de la gente: gallinas, canastitas con huevo, me tejían chales en mi región una de las artesanías más queridas son los chales de Hueyapan, que guardo con mucho cariño.

¿Cuál fue tu mayor travesura?

No me acuerdo que haya tenido consecuencias grandes, por lo tanto la olvidé.

¿Fuiste noviera?

Sí, mucho.

¿Como cuántos novios?

Me daría mucha pena el recuento, pero déjame decirte que el amor es una de las cosas más bellas de la vida y que yo la he disfrutado mucho.

¿Escuchabas Radio Educación antes de ser su directora?

Fíjate que tenía noción de lo que Radio Educación había sido en distintas etapas y la escuchaba sólo ocasionalmente, porque por mi trabajo tenía que estar haciendo recorridos por todas las radios.

¿Qué oyes cuando no sintonizas Radio Educación?

Trato de repasar a nuestras estaciones afines, al IMER, a Radio UNAM. Me encanta dar recorridos por el cuadrante y ver con qué sorpresas me encuentro.

¿Qué tanto te preocupa el rating?

No me preocupa en tanto que está asociado a una propuesta comercial. Nos preocupamos por conocer nuestra audiencia y porque nos escuchen más.

¿Cómo andan las cifras de audiencia?

Como somos una propuesta educativa y cultural estamos necesariamente limitados, también porque somos una estación de Amplitud Modulada. A pesar de que hemos logrado aumentos importantes de audiencia en picos, por horario, desde luego que tiene que ser una aspiración permanente que nos escuchen más.

¿Qué programas han logrado los picos de audiencia a los que te refieres?

Radio Educación tiene una audiencia muy fiel, de muchos años. Ahora tenemos, fundamentalmente audiencia mayor de 35 y de 40 años. Hemos hecho esfuerzos por jalar gente joven, hemos metido, por ejemplo, una barra infantil que se llama Radio Puerto 1060; hemos tenido buena repercusión. Tenemos también una nueva propuesta, que es un análisis del cambio climático pero desde un punto de vista joven, bien documentado y muy enfocado a eliminar la culpabilidad que sentimos cuando nos damos cuenta de la gravedad del problema y decimos ¿y yo qué hago?, a nivel individual y todos los días.

Tenemos otro programa con el que fomentamos la cultura de la tolerancia y la no discriminación, en coproducción con Conapred. Logramos una radionovela muy en el estilo de lo que Radio Educación ha hecho por años: hay muchos personajes en una unidad habitacional, cada uno en su quehacer pone en práctica algún tipo de discriminación sin darse cuenta. Porque eso es lo terrible de este problema, que es tan sutil que podemos condenarlo en los demás y no darnos cuenta nosotros de que lo ejercemos. Este tipo de programas muy dirigidos a nichos son los que nos están generando esos picos.



¿Cuál es la música que más te gusta?

Oigo todo tipo de música, me encanta la música ochentera, por razones obvias, la música tropical, las cumbias, oigo mucha música clásica también. Estoy abierta. El jazz es otra de las cosas que me encantan.

¿Qué es lo más políticamente correcto que has dicho?

No sé, ahí habría que preguntarle a amigos cercanos que son muy conscientes de cuando uno habla políticamente correcto.

¿Luis Miguel o Armando Manzanero?

Ninguno.

¿Qué cantinas conoces?

Bueno, pues desde El Nivel, ya desaparecida, hasta ese maravilloso centro de salud en la colonia Guerrero, ¿cómo se llamaba?, La Giralda, y cantinas en algunos estados de la República. En mi pueblo Teziutlán, recién abiertas para mujeres en la época en que yo las empecé a conocer.

¿Cuándo fue la última guarapeta que te pusiste?

Hay que decirle a Marco Levario que las guarapetas no son políticamente correctas (risas).

¿Cómo procesas no poder fumar en esos lugares?

Ay, haciendo comidas en mi casa, donde no tengo restricción. Por lo demás, disciplinándome cuando me toca en restaurante, pensando que es en bien de los fumadores pasivos, con eso me consuelo.

¿Rock and Roll o un sabroso danzón?

Rock and Roll, por supuesto.

¿Extrañas el ejercicio periodístico?

Híjole, sí lo extraño aunque como tiene muchos años que no lo practico, también te digo que de este lado de la mesa hay muchas satisfacciones. Yo creo que nunca deja uno de poner en práctica el olfato periodístico. Fíjate, siempre digo que en cualquiera de los trabajos que he desarrollado, la formación periodística te enseña a tener una visión global de la realidad, te enseña la capacidad de síntesis y de análisis.

¿Qué periódicos lees?

Por formación repaso todos, a pesar de que hay una síntesis que uno lee para ser más ejecutivo, soy de las que no pueden abandonar la lectura en vivo y por lo menos las primeras planas para darle una repasada a todas, ¿no?

¿Cuál es tu platillo favorito?

Me encantan los mariscos y los pescados en todas sus formas.

¿Hay algo que te genere insomnio?

A veces los problemas que no puedo resolver no puedo evitar llevármelos a casa y batallo mucho para desconectarme. Generalmente son problemas laborales.

¿Liguero o camisón de franela?

(Risas) Liguero, obviamente.

¿García Márquez o Vargas Llosa?

García Márquez.

¿Frío o calor?

Prefiero el calor, absolutamente.

¿Canal Once o el 22?

Canal 22.

¿América o Guadalajara?

Guadalajara, por supuesto.

¿Coca o Pepsi?

No tomo refrescos de cola. Agua pura.

¿Qué temas abordará la Bienal de Radio?

El impacto de la convergencia tecnológica, un tema que se ha reflexionado poco y estamos en el umbral de cambios muy importantes. Deberá recontextualizarse a la radio pública y a la radio en general porque va a haber una definición del estándar digital, esperamos que en este año nos digan cuál y eso nos implica adecuar equipo, invertir en infraestructura, capacitar, acceder a una mejor calidad de audio, en fin. Adicionalmente, Radio Educación igual que toda la radio, está en un momento de definición, y no sólo para sobrevivir sino para hacer más exitosa una propuesta educativa y cultural que ya tiene muchas décadas.

 

Foto: Bleedinheartz

Somos una estación de Amplitud Modulada y eso nos pone en desventaja, entonces tenemos que ver cómo crecemos cómo nos reinventamos, cómo logramos sobrevivir, por esa razón escogimos ese tema.

La bienal es un espacio único su género, se organiza cada dos años, maneja reflexión, maneja estímulo a la producción a través de los premios y maneja capacitación a través de los talleres. De manera que todo se nos dio para que la bienal cumpla en esta edición un papel muy importante.

¿Qué le preocupa a Radio Educación respecto a la nueva ley de radiodifusión?

Que la ley nos reconozca y nos ofrezca opciones de financiamiento para mejorar los contenidos, que nos permita una revisión autocrítica como medios públicos y a que se nos ponga bajo la lupa dentro de la rendición de cuentas.

¿Es determinante, para aumentar la audiencia, otras formas de financiamiento?

Hay diversas iniciativas que han propuesto hasta porcentajes ya para el financiamiento complementario, tengo entendido que van del 7% al 12%. Más allá del porcentaje lo importante es que se ideen mecanismos que permitan esa complementariedad de los recursos.

¿En qué fase va la digitalización de la fonoteca de Radio Educación?

Es una de las más antiguas de América Latina. Hay 135 mil fonoregistros y tenemos digitalizados el 36%, yo me encontré un 18% digitalizado por la administración anterior. Mi compromiso es completar el 50% a fines de año. Pero lo más importante es en qué lo utilizo. Acabamos de dar un paso bien importante al lanzar dos señales, Radio Educación Clásica y Radio Educación Jazz, y un portal que se llama eradio.

¿Cómo te gustaría que te recordaran tus amigos?

¡Mis amigos! Eso es importante. Como alguien que disfrutó mucho las relaciones personales, con un gran sentido del humor y en paz consigo misma.

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