Cinque Terre

Mario A. Campos

Periodista y consultor.

Vender la nota

De la primera plana del Heraldo de León a la BBC, CNN y El País. Esa fue Ia ruta que siguió la historia de unos policías municipales entrenados contecnicas detortura en una población del bajío mexicano. Quizá el ejemplo más reciente del nuevo tipo de noticias que brincan de un medio a otro, casi desde cualquier parte del mundo, sin mayor dificultad. La expresión de aquello que diversos críticos advirtieron en su oportunidad: el resultado de ese juego de espejos en que se ha convertido el periodismo en el que lo importante no es observar la realidad sino a la competencia.

Circulación circular de la información le llamó Piere Bourdieu a eso que el periodista Ryszard Kapuscinsky describió asi: “hoy los medios de comunicación se mueven en manadas (…). Por eso, sobre todo lo que se nos cuenta leemos y escuchamos las mismas informaciones, las mismas noticias. Tomad la guerra del Golfo: doscientos equipos de televisión se concentran en la misma zona. En ese mismo momento, muchísimas otras cosas importantes, hasta cruciales ocurren en otras partes del mundo. No importa, nadie hablará de ellas: todos estarán en el Golfo”. (Los cínicos no sirven para este oficio, Anagrama).

Por ello los medios, desde hace tiempo, se parecen mucho entre si, sin importardónde realicen su trabajo. La explicación es simple: los noticiarios están hechos por periodistas, y los periodistas están formados para pensar igual. La noticia, se dice, es una. Por eso, 30 periodistas pueden cubrir una conferencia de prensa y en alguna respuesta todos se inclinarán para anotar con especial interés en su libreta. La nota es única y es la misma para todos. Así lo aprende, por la mala, el joven reportero que al mirar el diario a la mañana siguiente descubre con angustia que sus experimentados colegas han abordado el tema desde otro ángulo. Se te fue la nota, le dirán sus jefes, si en la revisión dela competencia encuentran una historia diferente.

Pero esto no es ninguna novedad. Los textos de periodismo, no importa cuáles, suelen incluir la misma serie de atributos cuando se tratade describir el hecho noticioso: inusual, novedoso, trascendente, entre una larga lista a la que con cierto pudor-pe-ro cada vez más claro- se suman otros como emotivo y visualmente impactante. No es por tanto extraño que los medios hablen generalmente de los mismos temas, aunque con su cuota de carácter local, como muestran con claridad las coberturas de una Copa del Mundo en la que cada prensa nacional habla de lo mismo, solo cambiando los apellidos y traumas de cada nación.

La novedad, entonces, hay que buscarla en que ahora no sólo son los mismos temas, sino las mismas noticias las que ofrece la prensa mundial. Desde el ¡Phone hasta la imagen del nuevo atentado terrorista, pasando por el nuevo desliz de algún político de ocasión. El hilo conductor suele ser la nota de color, consecuencia del efecto de la televisión. Volviendo a Bourdieu, habria que advertir sobre el motor que la lleva a buscar aquellas notas que puedan ser consumidas por el mayor número de personas. Y para ello, nada como Ia emoción. Mientras más pura, mejor.

Por eso, en nuestro mundo no hay nota alguna que pueda rivalizar con el desastre natural. Es Ia definición de la noticia: impactante, emotiva, visual. El sueño de todo vendedor: un producto que no requiere mayor explicación. Un cuerpo atrapado en una casa derrumbada no exige contexto para ser comprendida. El que se impone al donde, cuando, como o por qué. Mientras menos palabras, mejor pues así es consumible Io mismo por un japonés que por un peruano.

El problema es que esa nota es sensacionalismo puro, dicho no sólo como crítica sino como descripción: información que alimenta los sentidos, no la razón, como ha advertido el especialista en ética y medios Javier Dario Restrepo. Frente a un panorama informativo que cada vez se vuelve mas homogéneo, necesitamos fortalecer nuestra capacidad como consumidores. Si los medios no dan las respuestas, nos toca a nosotros hacer las preguntas por las causas y las consecuencias.

Tal vez así, y no sin trabajos, podremos sobrevivir al mundo de la noticia como emoción total.

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