Cinque Terre

Antulio Sánchez

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Periodista, ha colaborado en diversas publicaciones. Autor del libro La era de los afectos en Internet (Océano, 2001). http://antulio.blogspot.com

Variedad

El gusto por ver a los otros copular, en pleno éxtasis, es una cuestión que se remonta a tiempos lejanos y como ejemplo está el fanatismo de las multitudes desveladas en las noches de Oriente, que se amontonaban a ver cómo las parejas se enfrascaban en el acto sexual.

Desde que la red se masificó, ver páginas porno se ha vuelto un deporte para millones, pero esos contenidos conllevan una serie de aspectos y por ello derivan en distintas situaciones. Por un lado es un jugoso negocio que controlan pocas firmas. También ha sido una ventana más para ensanchar el hedonismo, sin olvidar que es una puerta liberadora para multiplicar la afición por la pornografía, por evidenciar que el cuerpo está no sólo para ser gozado sino también para ser exhibido.

A pesar de que muchos millones de bits se han acumulado para reflexionar sobre la pornografía en la red, no se puede soslayar que es una nueva manera para que los contenidos sexuales se puedan propagar y ha ampliado el concepto de sexualidad.

Pese a que los teóricos de la Web 2.0 digan que la pornografía se encuentra en mal estado, lo cierto es que en materia de tráfico los sitios dedicados a promocionar estos materiales siguen su intenso caminar. Donde se acierta es que hubo una época en la cual la industria porno se caracterizó por evolucionar a la red, al generar técnicas y tecnologías que impactaron a la misma en su totalidad, pues muchas de éstas, como las abominables pop-up, fueron retomadas por gran cantidad de personas.

Sin embargo, dicha industria se ha rezagado al grado que ha empezado a tener una postura conservadora, se niega a compartir su contenido e impide que las imágenes sean expuestas en buscadores. Mientras eso sucede otros sitios empiezan a entrar a la dimensión del contenido compartido. Sin llegar a conformar comunidades al estilo de My- Space (www. myspace.com ) o

YouTube (www.youtube.com) , Porno Tube ( www.pornotube. com), es un sitio gratuito que ofrece videos en formato flash, incluyendo videos, audio y fotografías. El sitio está orientado a contenidos sexuales, donde aficionados y expertos en el arte de la pornografía suben sus archivos. PornoTube por su carácter gratuito empieza a ser una amenaza para muchas páginas que cobran por contenidos similares, por lo que ya comieza a tener problemas de copyright con la industria pornográfica. Otro espacio de menor rango, pero con similares objetivos y en español es Sex sube (www.sexsube.com).

Otro sitio que causa furor entre los amantes del porno es la boobpedia (www.boobpedia.com), un espacio para ser construido y editado por los navegantes que quieren compartir sus habilidades y conocimientos en el campo de los senos, aunque los destacados y preferidos son los grandes y estrambóticos. Según sus creadores el sitio persigue dos objetivos: permitir al cibernauta encontrar información sobre su modelo, actriz porno, celebridad e incluso clasificar a sus favoritas de grandes pechos y saber dónde encontrar más fotos y videos de ellas; y ayudarlo a descubrir a nuevas mujeres con grandes senos. El sitio ha logrado reunir una multitud de fanáticos por las tetas, al grado que se ha convertido en una experiencia de conocimiento compartido.

Mientras que páginas como Porno 2.0 (www.puntogeek.com/category/porno-20/) forma parte del abanico de blogs que abordan las cuestiones de pornografía y al estar en español ofrece información sobre un sinnúmero de páginas que abordan la materia.

En todo caso si por algo destacan estos sitios es por demostrar el giro que toma la pornografía en la red, donde empieza a ser el resultado de prácticas de colaboración, de la convergencia de esfuerzos disgregados y de una inclinación colectiva. Pero tal vez lo más importante está en que la red contribuye con tales contenidos a erosionar tabúes y posiciones impúdicas; borrando la frontera entre lo pornográfico y lo que no lo es, y al paso que va, llegará a hacer anacrónica tal distinción.

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