Ana Paulina Chavira Mendoza

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Periodista. Cancerbera de la ortografía.

Unificar la voz del medio

Un manual de estilo (también conocido como libro de estilo) es el conjunto de lineamientos que un medio de comunicación establece y pone en funcionamiento para que sus colaboradores ‘se entonen’ con la voz -y estilo- de dicho medio. Podemos sostener que cualquier medio de comunicación que presuma de ser ‘respetable’ tiene un manual de estilo. Pero no solo lo tiene: lo pone en práctica y es medio de consulta de todos y cada uno de sus colaboradores.

El manual de estilo representa para el periodista lo que la partitura para el músico: en sus páginas puede encontrarse qué y cómo decir, qué reglas acatar y qué conceptos cuestionar, qué compás seguir para mantener la misma voz, a pesar de que haya tantas voces hablando a través de sus páginas, emisiones radiofónicas o transmisiones en video.

Dice el filólogo Alberto Gómez Font que actualmente “las verdaderas guías de uso del español son los manuales de estilo, y la mayor parte pertenecen a los medios de comunicación”. Ya hemos dicho que los medios de comunicación norman criterios, no solo de pensamiento, también de lenguaje. Quien siga dudando que los medios de comunicación no se convierten en referencia para la sociedad que los consume, podría vivir fuera de este mundo. Parece más lógico acercarse a una edición del periódico Reforma para corroborar si ‘solo’ se acentúa o no, que consultarlo en un diccionario.

De ahí que mantengamos la tesis de que el uso correcto de la ortografía es fundamental para cumplir con el objetivo general de los medios de comunicación: comunicar (valga la redundancia) de manera adecuada un determinado mensaje, y para ello debieran ser los más atentos y aficionados a las cuestiones del uso del idioma, ya que se trata de su herramienta principal para llevar a cabo su trabajo.

Lo que sorprende es que en México sean poco conocidos los manuales de estilo de los medios -a diferencia de lo que sucede en España, por ejemplo, donde se editaron y están disponibles los libros de estilo, por mencionar solo un par, del periódico El País (http://estudiantes.elpais.com/libroestilo/indice_estilos.htm) y de la Agencia Efe con la Fundación del Español Urgente (Fundéu BBVA) -que todos podemos consultar en http://www.manualdeestilo.com/ y que incluye desde dudas básicas hasta las que hacen titubear a los más avezados en el uso del lenguaje, neologismos y sugerencias del empleo correcto de las palabras en español.

En nuestro país, podemos adquirir en librerías el Manual de estilo de Proceso, que se publicó por primera vez en 1998, y poco tiempo después salió de los muros de la redacción una reimpresión para que los estudiantes de periodismo -entre otros- tuvieran una guía que les sirviera para conocer, de la pluma de quienes semanalmente aplicaban los conocimientos que ellos estudiaban, cómo usar los géneros periodísticos así como los lineamientos que la publicación sigue, por ejemplo, para poner en mayúsculas o no los cargos de las personas, el formato que usan para las fechas, que prefieren escribir ‘mariguana’ (y no ‘marihuana’), ‘trasnacional’ (y no ‘transnacional’), entre muchos otros detalles que unifican la voz de todos los periodistas que colaboran en la revista.

Con la intención de conocer ‘la voz’ de los medios mexicanos -y entonces poder quejarnos con manual en mano porque acentúen o no el adverbio ‘solo’, o los pronombres demostrativos ‘este’, ‘esta’ o ‘aquel’- nos enfrentamos con que solo está a la venta en librerías el ya mencionado manual de Proceso. Lo mismo sucede con las librerías electrónicas. Ya ni se diga de encontrar algún PDF en Internet con los lineamientos de estilo de otros medios de comunicación. [Bueno, en el portal de noticias animalpolitico.com podemos leer en su Código de ética lo siguiente:

“Del uso del lenguaje

El uso del lenguaje en Animal Político debe respetar las normas ortográficas y de redacción para la correcta transmisión del lenguaje. El uso de palabras coloquiales, altisonantes, de otros idiomas, o que estén fuera de las normas deberán (que por cierto, sería deberá, porque hace alusión a ‘el uso’ de palabras) ser justificado por el contexto de las mismas (palabras).”

Sin que los lectores podamos conocer qué lineamientos siguen los medios que leemos y consultamos, ¿cómo podemos saber qué decisiones ortográficas (¡y hasta filosóficas, en cuanto a lo que escriben con mayúscula y lo que no!, por ejemplo) toman y cómo conocer si lo que escriben es un error o un lineamiento del medio? Parece que también en los medios de comunicación hay problemas justamente en aquello a lo que se dedican.

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