Cinque Terre

Ernesto Piedras

Experto en telecomunicaciones. Director general de la consultoría The Competitive Intelligence Unit.

Una política pública para la 2.5 Ghz

Como en muchos otros temas del sector, es claro que en este de la recuperación y posterior licitación de la banda de 2.5GHz a un mercado más competitivo, le brotan diversas posturas de todo origen e interés. Confiemos en que por una de las pocas veces en la historia del sector a la fecha, prevalezcan criterios de eficiencia operativa, fomento a la competencia, actualización tecnológica, mejora regulatoria y, sobre todo, maximización del bienestar social, que estas medidas anunciadas por la SCT representan.

¿Realmente importa el espectro radioeléctrico?

Cabe preguntarnos si realmente importa una política pública para el espectro radioeléctrico. Hoy día la infraestructura crítica para la operación económica, productividad, competitividad, desarrollo y bienestar social, la constituyen las Tecnologías de la Información y Comunicaciones (TIC). Para su eficiente operación, el espectro radioeléctrico, así como las redes físicas, los equipos de transmisión y recepción, torres y antenas, entre otros, forman parte de ese capital de infraestructura que subyace y habilita la operación del sector de las telecomunicaciones convergentes en su conjunto. Sus servicios impactan transversalmente a la sociedad y son esenciales para prácticamente la totalidad de los sectores productivos.

Así, las tecnologías inalámbricas se han vuelto cada vez más ubicuas y utilizadas por la población mundial. Y México no ha sido la excepción. Por lo tanto, la demanda futura para servicios móviles podría no ser satisfecha por la oferta debido, en gran medida, a una limitada o mala asignación de espectro radioeléctrico. Esta complejidad en la administración radica en la propiedad de escasez que posee el espectro radioeléctrico. Sin embargo, esta escasez puede ser parcialmente sorteada mediante tecnologías más eficientes, es decir, una nueva tecnología que aproveche mejor el mismo espectro que la anterior podrá cursar una mayor cantidad de datos, equivalente al uso de una mayor cantidad de espectro.

Déficit de Infraestructura en México

México se caracteriza por su déficit de infraestructura, el sector de las telecomunicaciones no es una excepción. Actualmente existe evidencia de que ese capital complementario a la operación social es insuficiente para satisfacer las necesidades de la población mexicana y de su aparato productivo.

El déficit de infraestructura tiene dos dimensiones. La primera se refiere a la falta de infraestructura que provea servicios a la demanda nacional a precios competitivos, mientras que la segunda apunta a la subutilización del espectro o infraestructura existente, en manos del gobierno. Por ello su no utilización representa un costo de oportunidad social y un desperdicio fiscal en términos de recaudación de corto y mediano plazos.

Como resultado de la evolución tecnológica, resulta necesario que las políticas públicas realicen ajustes regulatorios que promuevan el mejor aprovechamiento de los recursos escasos de que dependen, como es el caso del espectro radioeléctrico. Es precisamente esa una de las principales razones para que, conforme a la Ley Federal de Telecomunicaciones (LFT), la SCT haya decretado la negativa a prorrogar o renovar las concesiones de la banda de 2.5 GHz, así como el inicio del procedimiento de rescate, con sus diversas etapas y fases, de todas aquellas que continúen vigentes.

Entre sus objetivos se encuentra que para el aprovechamiento de las nuevas tecnologías, será posible ofrecer servicios de banda ancha móvil de cuarta generación (4G). Esta situación deja de manifiesto la razón principal de la decisión de SCT: actualmente el espectro se encuentra subutilizado, por lo que el gobierno busca recuperarlo para proceder con una asignación más eficiente del mismo y que genere un ambiente más competitivo, al dar cabida al menos a cuatro empresas en ese espectro hasta ahora concentrado y desaprovechado.

Sin duda, mediante un uso más eficiente del espectro, la banda de 2.5 GHz representa una gran oportunidad para ampliar cobertura y competencia en la provisión de servicios de datos móviles. Por ello, en todos sentidos esta noticia abona en favor del mejor uso y aprovechamiento de la banda, lo que se traduce tanto en mayores ventajas para los consumidores y empresas, como para el gobierno en general.

Además, la eficiente reasignación del espectro promueve el acceso generalizado de la población a estos servicios, permitiendo obtener mayores ganancias a los operadores a la vez que ofrecen mejores servicios a menores precios, contribuyendo a la reducción de la brecha digital y aumentando por consiguiente el bienestar social.

El espectro como herramienta para la competencia y la eficiencia

De acuerdo con la Reglamentación del Sector de las Telecomunicaciones, realizado por infoDev e ITU, los objetivos de la administración del espectro radioeléctrico deben ser:

Alto nivel de eficiencia económica, definido como la asignación del recurso escaso a los servicios que producen el mayor bienestar, tanto público como privado. Por ejemplo, igualar el beneficio de asignar un MHz adicional en cada uso competitivo.

Alto nivel de eficiencia técnica, básicamente, implica el mayor uso a plenitud del espectro. Para alcanzar dicha eficiencia, el tiempo es un componente de las medidas utilizadas, por ejemplo, la velocidad en términos de bits por segundo transmitidos dada cierta capacidad de espectro.

Alto nivel de objetivos de políticas, entendido como la asignación y administración del espectro de manera que se cumplan los objetivos trazados por la política integral como el desarrollo económico, la promoción de la competencia y/o el rebalanceo de oportunidades para grupos desfavorecidos.

La política y administración del espectro radioeléctrico representa entonces un reto para todos los gobiernos en el sentido de definir métricas de eficiencia y optimización de los recursos.

Si bien el peor escenario para México es poseer espectro ocioso, la subutilización o uso ineficiente del mismo representa un costo neto para el país que de ninguna manera será compensado por los beneficios que pueda proveer al estado su venta, ni a un solo operador al explotarlo con uso exclusivo. En contraparte, una eficiente asignación del espectro alineada a las políticas públicas para el desarrollo y crecimiento de los países tendrá un mayor impacto en la sociedad en su conjunto.

La disputa por la banda de 2.5 Ghz

No cabe duda que esta resolución es una buena noticia para el país por diversos motivos. En primer lugar, en México, existen aproximadamente 10.2 millones de personas con servicios de datos móviles y se espera que esta cifra crezca rápidamente en los próximos años. De esta forma, la oferta podría no satisfacer la demanda si el espectro radioeléctrico no es utilizado eficientemente, en gran medida por la limitada asignación de, o por una mala repartición del mismo. Sin embargo, esta escasez puede mitigarse gracias a nuevas tecnologías que pueden transmitir una mayor cantidad de información a mayor velocidad y menores precios mediante un uso más eficiente del espectro. Por ello, la banda de 2.5 GHz representa una gran oportunidad para que se amplíe la cobertura y la competencia en la provisión de servicios de datos móviles.

En segundo lugar, resulta de suma importancia democratizar la tenencia del espectro y evitar que toda una banda sea concentrada por uno solo, o unos cuantos operadores. Repartir este recurso en diferentes manos facilita la oferta de mejores servicios a menores precios a través de un mercado en mayor competencia, aumentando directamente el bienestar del consumidor. Adicionalmente, al volver a licitar las frecuencias entre varias empresas, el gobierno tiene mayores posibilidades de acertar en cuanto al cumplimiento de los objetivos de dicha concesión, ya que el avance tecnológico ha demostrado que lo que se consideraba eficiente hace unos años, hoy no sólo es ineficiente sino obsoleto.

El camino hacia adelante

Realmente este proceso de puesta a trabajar del espectro radioeléctrico por el que viajan nuestras comunicaciones celulares (voz, mensajes cortos, mensajería instantánea, datos, imágenes, sonidos aplicaciones otras descargas, etcétera.) ha derivado reiteradamente en un ejercicio desgastante e innecesariamente confuso.

Con todo, es claro que el peor escenario para el país entero sería detener esta re-ingeniería y re-administración en donde de por sí la demora en su concreción ya es una pésima señal de atraso por parte de los reguladores. No cabe duda que el país requiere la pronta asignación de este espectro para ayudar a reducir la brecha digital con otras naciones, fomentando la productividad y el desarrollo económico en general. Como ya es tradicional en el sector, este avance regulatorio, como muchos otros, se podría ver amenazado por litigios que pueden retrasar la decisión y sus consecuentes beneficios. Esperemos que el rescate de la banda se realice de forma adecuada, tomando en cuenta una consulta pública y experiencias internacionales exitosas.

Con base en la evidencia histórica e internacional, la puesta en funcionamiento y asignación del espectro radioeléctrico debe ser un elemento que contribuya a la promoción de la sana y efectiva competencia en el sector de las telecomunicaciones para, a su vez, detonar sus efectos en términos de cobertura, calidad y precio.

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