Cinque Terre

etcétera

Un ángel


Farrah Fawcett

Definitivamente no tuvo el candor o el ardor ni los dotes histriónicas ni los desplantes de una diva. O sea que algo pasó y no sabemos con precisión qué, pero su cara hermosa y su esbelta figura, en particular su sonrisa y su cabello rubio y largo como suspendido en el aire, integran una de las imágenes más conspicuas de los setentas como símbolo sexual y en relación con la cultura pop.

La biografía dice que ella nació el 2 de febrero de 1947, en Corpus Christi, un poblado de Texas, en Estados Unidos. Pero su carácter emblemático, en realidad, surgió en Los Ángeles, en septiembre de 1976, como venida de un cuento que la trajo del mundo de la publicidad:

Había una vez tres muchachitas que fueron a la academia de policía. Les asignaban misiones muy peligrosas. Pero yo las aparté de todo aquello y ahora trabajan para mí. Mi nombre es Charlie.

Se trata de Los ángeles de Charlie uno de los programas de televisión más exitosos de la historia, pionero de las series actuales y entre esas muchachitas estaba Jill Monroe en el papel de Farrah Fawcett y no al revés, como las apariencias sugieren. Y es que el carisma de la actriz, sin duda, se sobrepuso al personaje.

Los cuarentones de ahora, en ese tiempo olvidaron a La señorita cometa y centraron sus ansias de juventud en aquella figura alta, ágil y valiente, benefactora de la justicia, que actuó contra los malhechores (cuántos no la tuvimos en nuestra recámara igual que Tony Manero, del que hablamos en abril). Sin duda, los impulsos de la nostalgia ponen a Farrah junto a otros dos ángeles de los setentas: La mujer biónica (Lindsay Wagner) y La mujer maravilla (Lynda Carter).

Pese al recuerdo entrañable de aquel fenómeno mediático debemos acotar que Fawcett no deja la actuación memorable en la televisión y menos en el cine al que incursionó sin grandes logros. Al respecto sólo hay registro de dos o tres actuaciones regulares en cintas como Saturno 3, Extremities y El doctor T y las mujeres. En cambio, queda el testimonio de su presencia en la mencionada serie televisiva, en la que sólo participó en la primera temporada, y también el de su imponente belleza en las páginas de Playboy en diciembre de 1995, a la edad de 48 años.

Farrah Fawcett es resultado de las estrategias de la publicidad que aprovecharon en ella el parámetro estético imperante en aquel entonces y su personalidad como venida de otro mundo, para convertirla en un símbolo sexual y en una imagen de la cultura pop. Y eso no tiene porqué ir en demérito de la actriz. En todo caso, al contrario, ella es el icono de toda una época.

Login

Welcome! Login in to your account

Remember me Lost your password?

Lost Password