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TV de paga: apertura urgente

El acelerado avance tecnológico ha revolucionado la manera en la que la población interactúa con la información. Los servicios que recibimos hoy a través de un teléfono móvil o mediante el acceso a Internet de banda ancha eran inimaginables hace apenas unos cuantos años. Todo esto ha sido posible gracias a la era digital, donde todos los servicios corren a través de diferentes medios de transmisión.

Ningún país se puede dar el lujo de quedar al margen de esto. Hacerlo significa condenarse al atraso y a prescindir de uno de los motores más importantes para el desarrollo económico, la igualdad entre sus habitantes y el fortalecimiento del pluralismo y la democracia.

Las tendencias internacionales apuntan a la convergencia, es decir que todas las redes puedan prestar todos los servicios que la tecnología les permita. Esta tendencia es irreversible. Es la razón por la cual América Móvil recientemente anunció su intención de adquirir a Telmex y Telmex International para así consolidar sus operaciones y sus ofertas de servicios en toda América Latina (con excepción de México). Es la razón también por la que Telmex quisiera poder ofrecer servicios de TV de paga a través de su red.

La convergencia incrementa la competencia entre los prestadores de servicios, ya que al permitir que éstos ofrezcan todo tipo de servicios y aplicaciones a través de sus redes, provoca que empresas que antes no competían entre sí, ahora lo hagan. Esto reduce los precios e incrementa el acceso de la población a los diferentes servicios, lo que provoca una mejora en la calidad de vida de la población. El acceso a los servicios de telecomunicaciones en el mundo de hoy equivale al acceso a la información, a la educación y a la capacitación.

Si bien es cierto que la convergencia y la competencia son dos de los objetivos centrales del gobierno federal para el sector telecomunicaciones, también es cierto que el país ya no puede esperar más. Es necesario pasar de las intenciones a las acciones, eliminando las trabas que todavía existen en nuestro país para alcanzar dichos objetivos.

Y qué mejor ejemplo de esta situación de inminente rezago que lo que ocurre en el segmento de la televisión de paga. Mientras que Televisa puede adquirir más empresas de televisión restringida, prestar telefonía e internet e incluso participar en las próximas licitaciones de espectro con unas bases que claramente la favorecen, los pendientes que incrementarían de manera efectiva e inmediata la competencia en el segmento televisión de paga están detenidos.

Para incrementar la competencia en un mundo convergente, la respuesta no es facilitarle a Televisa que incremente su poder -que hoy en día tiene 46.7 % de los suscriptores de televisión restringida en México y, de concretarse la operación con CABLECOM detentará el 55% del mercado nacional-, sino permitir que todos los concesionarios, incluidos los radiodifusores, compitan en todos los servicios en condiciones de igualdad y equidad.

Resulta pues indispensable que el Estado también resuelva las grandes trabas para incrementar la competencia: que Telmex pueda prestar servicios de video, y que los radiodifusores puedan prestar servicios de telecomunicaciones, específicamente de TV de paga.

La Secretaría de Telecomunicaciones (SCT) y Transportes y la Comisión Federal de Telecomunicaciones han indicado que Telmex aún no ha cumplido con todas las condiciones que le impusieron para autorizarle prestar servicios de TV de paga. Es momento de dejar a un lado las ambiguedades y pasar al terreno de las decisiones, en un marco de equidad, legalidad y transparencia. Que digan en términos precisos e inequívocos que es lo que falta y que se comprometan a que la autorización será otorgada de manera inmediata una vez que esto suceda. Cualquier otra actitud sólo genera confusión e incertidumbre, tanto para la empresa como para la población. El único resultado de esto será que los beneficios a los consumidores en los demás países latinoamericanos en donde les ofrecerán servicios integrados, seguramente a mejores precios por el incremento en la eficiencia de sus operaciones, simplemente no se materializarán aquí en México.

En lo que respecta a que los radiodifusores puedan prestar servicios de telecomunicaciones, en específico servicios de televisión de paga, la situación es muy similar. Así como la SCT se pronunció en su momento sobre los requisitos que debían cumplir los cableros para prestar telefonía e internet mediante un procedimiento claro y expedito, es hora de que haga lo propio para que los radiodifusores que así lo deseen, puedan prestar servicios de TV de paga.

Esto incrementaría de manera importante la competencia en este servicio por las siguientes razones: 1) incremento en cobertura: las redes de radiodifusión de televisión en la actualidad cubren a más del 95% de la población; 2) reducción de tarifas: es un medio de distribución de señales muy eficiente y de bajo costo. Estas eficiencias permiten ofrecer el servicio a un costo menor para los usuarios; y; 3) incremento en el acceso a los servicios: el servicio de TV de paga que se prestaría a través de estas redes, por sus propias características, sería un servicio básico, con lo cual amplios sectores de la población, hoy no atendidos, tendrían la oportunidad de aprovecharlo.

La posibilidad de que los radiodifusores presten servicios de telecomunicaciones también es hoy en día una tendencia mundial, particularmente en las sociedades más avanzadas. El costo de no hacerlo en nuestro país es una vez más seguir rezagados y no aprovechar las ventajas que aportan las nuevas tecnologías.

En resumen, los que pagan el costo de que no se tomen las decisiones son únicamente los consumidores. Y, por supuesto, pierde México.

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