Cinque Terre

María Cristina Rosas

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Profesora e investigadora en la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la UNAM.

Todas las drogas necesitan reglas

El debate sobre la despenalización de la mariguana en México cae en lugares comunes y se caracteriza por una gran desinformación. Diversas personalidades del mundo académico y político han hablado de las virtudes de una legislación que deje de criminalizar la posesión y el consumo de la mariguana. Antes de tomar una decisión así vale la pena analizar diversas aristas que van más allá del posible debilitamiento de la delincuencia organizada.

Un tema no menos importante es que las drogas evolucionan y que la mariguana de hoy no es igual a la de los años 60, dado que en la actualidad incluye numerosos precursores y químicos que, al decir de los expertos, la convierten en un estimulante cada vez más peligroso y letal.

Para poner en contexto el debate, y en concordancia con los parámetros de la Organización Mundial de la Salud (OMS), existe una definición sobre las drogas, tanto legales como ilegales. La institución ofrece una clasificación más allá de la que sobre todo formulan los medios de comunicación, quienes ponen el acento en las llamadas “drogas duras” y “drogas blandas”. Apartir de la caracterización de la OMS se sabe que todas las drogas afectan a la salud, es decir, no hay drogas inofensivas. Así, la distinción entre “drogas duras” y “drogas blandas”, al no partir de criterios científicos/médicos puede tener serias implicaciones a la hora de determinar si se debe o no despenalizar la posesión y/o el consumo de las mismas.

En la mayoría de los países el consumo y la posesión de la mariguana está penado, si bien hay lugares, como Corea del Norte, donde ni siquiera se le considera una droga. Asimismo, para los monjes tibetanos es una planta sagrada. Por otra parte, en aquellos lugares donde sí es considerada una droga y se debate la pertinencia o no de legalizar el consumo y la posesión, es importante revisar la experiencia de Países Bajos, al igual que de Portugal, además del debate que se gesta en este momento en Uruguay, y claro, las tendencias que se observan en algunos estados de la Unión Americana. Como se verá más adelante, algunos de ellos han dado prioridad a un enfoque preventivo, de salud pública y que incluye reformas al sistema judicial. Estas aristas, al igual que otras, son insoslayables en cualquier propuesta seria sobre el particular.

Tipos de drogas

Para la OMS, una droga es toda sustancia que, introducida en el organismo vivo, puede modificar una o más funciones de éste, pudiendo producir un estado de dependencia física, psíquica o de ambos tipos. Existen numerosos criterios para clasificar las drogas, entre ellos, sus efectos, su procedencia, su estatus jurídico, etcétera. Uno de esos criterios incluye igualmente acepciones como “drogas blandas” y “drogas duras”. Las primeras han sido consideradas como aquellas que no representan riesgo grave para la salud de quien las consume. Por el contrario, las “drogas duras”, se dice que son las que tienen fuertes efectos adictivos y, en consecuencia, provocan serios daños a la salud. Esta distinción, sin embargo, es poco científica, por lo que, al paso de los años, las clasificaciones tienden a enfatizar sobre todo los efectos farmacológicos, la situación legal, la criminalidad asociada a su distribución y/o consumo, etcétera.

La OMS, por ejemplo, tiene una clasificación basada en los efectos que produce el consumo de drogas, independientemente de su estatus legal. Así, distingue tres tipos, a saber: drogas depresoras, estimulantes y alucinógenas.

Las drogas depresoras son las que retardan el funcionamiento del sistema nervioso central. Producen la alteración de la concentración y en ocasiones del juicio; la disminución de la apreciación de los estímulos externos; relajación; sensación de bienestar o apatía; disminución de la tensión; desaparición de la angustia, entre otros. La administración de las mismas ocurre por vía intravenosa, oral o fumándolas. Son consideradas drogas depresoras el alcohol, el opio y sus derivados (morfina, codeína, heroína, metadona), los barbitúricos y los tranquilizantes.

Las drogas estimulantes son las que aceleran la actividad del sistema nervioso central provocando euforia, desinhibición, menor control emocional, irritabilidad, agresividad, menor fatiga, disminución del sueño, excitación motora e inquietud. Entre ellas figuran la cocaína, la pasta base, el crack, las anfetaminas, la cafeína1 y el Éxtasis. La forma de administración puede ser por ingestión, inyectada por vía intravenosa o aspirada.

Las drogas alucinógenas actúan sobre el sistema nervioso central produciendo alucinaciones o ensueño, alteran la senso-percepción. Modifican el estado de vigilia, la noción espacio-temporal, y producen la exageración de las percepciones sensoriales, en especial de la vista y el oído. Es justamente en este grupo que se encuentran la mariguana, el hachís, el L.S.D., el peyote y la mezcalina, los hongos, y otras drogas inhalables.

El cannabis sativa, o mariguana figura entre los alucinógenos, tiene como compuesto activo al tetrahidrocannabinol (THC), que afecta la regulación de las emociones, memoria, control de la atención y la percepción. El consumo intenso de mariguana incrementa la probabilidad de que se presenten síntomas psicóticos, depresivos y conducta suicida. La evidencia científica disponible señala que es una droga asociada a una menor mortalidad en comparación con otras sustancias, lo que en modo alguno significa que sea inofensiva, dado que no está exenta de daños potenciales y plantea mayores riesgos si se consume en la adolescencia.2 Además del alucinógeno THC, la mariguana que se produce en la actualidad, contiene más de 400 químicos y precursores, y en su elaboración se le agregan aditivos solventes como el kerosén y el benceno, lo que produce daños conexos y muy graves en el organismo.

Características del cannabis sativa

La Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (UNODC) señala que en el mundo se calcula que 230 millones de personas, o bien el 5% de la población adulta, consumió alguna droga ilícita por lo menos una vez en 2010.3 Empero, existen alrededor de 27 millones de individuos que equivalen al 0.6% de los adultos en el mundo, cuyo consumo es cotidiano y problemático.4

Cuadro 1

Fuente: UNODC (2012), Informe mundial sobre las drogas 2012, Viena, Naciones Unidas, p. 1.

Como se observa en el cuadro, el cannabis sativa es la droga ilícita de mayor consumo en el planeta. Se estima que entre 199 y 224 millones de personas la consumen, y que dicho consumo se ha mantenido estable en los últimos años. La UNODC refiere que a últimas fechas se han incrementado las incautaciones y decomisos de mariguana en todo el mundo, lo que sugiere que su producción se encuentra muy extendida, si bien la información es difícil de corroborar por la tendencia a que se le produzca cada vez más en interiores o bajo techo, lo que hace más difícil su detección para las autoridades. Solo en el caso de la resina de cannabis (hachís) se tienen datos más confiables sobre su producción en Afganistán.5

La mariguana es el nombre con el que se le conoce en México y otras naciones a esa planta. En otros lugares o dentro de un mismo país, se emplean igualmente modismos populares para referirse a ella, destacando denominaciones como congo, ganja, hierba, gras, maría, juanita, marihuana, marijuana, cañamón, maconha, churro, hierba, etcétera. Cannabis es una palabra de origen indoeuropeo, que presumiblemente llegó a través del latín vulgar y que se traduce en español como “cáñamo”.6

El cannabis sativa es un arbusto verde de hojas perennes, lobuladas, serradas y llamativas, que muy fácilmente se produce en cualquier tipo de suelo y que desde hace miles de años se ha usado por su contenido en fibras vegetales susceptibles de ser hiladas y trabajadas para su uso en cordelería, cestería, elaboración de tejidos, pasta de papel, relleno de tapices, carrocerías de coches, molduras, mechas de encendido, etcétera.7 También se le empleaba como bálsamo para curar heridas en la piel.

El origen de esa planta se encuentra en Asia, en la zona que hoy corresponde a Afganistán, Paquistán e India. De ahí llegó a Europa, donde sus sociedades le daban uso textil, dado que el cáñamo era muy resistente para la elaboración de diversos productos. Poco después llegó a África, en particular a Egipto, donde se le empleó de manera similar. Arribó al continente americano con la conquista, y los europeos la cultivaron en el “nuevo mundo” dado que requerían elaborar diversos productos para satisfacer sus necesidades en la vida cotidiana.

En el Caribe inglés, por ejemplo, el cannabis fue introducido tras la abolición de la esclavitud en 1838 por trabajadores procedentes de India. Las metrópolis colonialistas pensaban que su consumo elevaba la moral y la productividad, por lo que la mariguana era un hábito de los trabajadores, no siempre aceptado socialmente, pero siempre a la mano. Más tarde, el consumo se extendió en el siglo XX como resultado del movimiento del black power y las enseñanzas rastafarianas, que fueron movimiento con dosis religiosas que nació en Jamaica en los años 30. Para nadie es un secreto que el consumo del cannabis ha estado estrechamente vinculado a la música, como ocurrió con el cantante de reggae Bob Marley, con su imagen icónica fumando mariguana.8

La mariguana es la droga ilegal más consumida en el mundo. Sin embargo, a diferencia de otros estupefacientes, resulta difícil estimar la cantidad de cannabis que se produce en el planeta. Ello obedece a que su producción se encuentra cada vez más descentralizada y los cultivos se desarrollan en interiores o bajo techo. Al cultivarse bajo techo se erige en un negocio sumamente lucrativo y es una fuente de importantes ingresos para la delincuencia organizada, dado que el riesgo de detección de los cultivos disminuye de manera notable. Asimismo, el cannabis sativa se puede cosechar hasta seis veces por año, incluyendo el empleo de técnicas como la hidroponía.9

Se calcula que el cannabis sativa se cultiva en 172 países y/o territorios en todo el mundo. El cultivo bajo techo, se estima que se concentra en 29 países ubicados esencialmente en América del Norte, Europa y Oceanía. La UNODC señala que si bien los cultivos bajo techo pueden involucrar una producción pequeña, también podrían contar con una participación creciente de la delincuencia organizada, toda vez que ésta busca minimizar el riesgo de detección, por parte de las autoridades, inherente al tráfico en áreas más extendidas, a diferencia de las ventajas que supone operar en mercados locales a los que además es más sencillo abastecer y controlar.10

Un tema importante es la tendencia que se observa a que el consumo de drogas ilegales crezca en países en desarrollo. Es lugar común asumir que el principal mercado consumidor de estupefacientes es Estados Unidos y que la “maldición de la vecindad geográfica” es un factor decisivo en la producción y/o tránsito de drogas que ocurre en México, por ejemplo. Sin embargo, no se puede negar que hay factores internos que coadyuvan a esta situación, destacando el crecimiento demográfico, en particular de la población joven, y su tasa de urbanización; amén de que en virtud de la desaparición o disminución de las barreras socioculturales y de la menor discriminación en razón del género, se ha nivelado el consumo de estupefacientes entre hombres y mujeres en los países en desarrollo, si bien en México el consumo sigue siendo considerablemente mayor entre los hombres.11

En la “Encuesta nacional de adicciones 2011. Drogas ilícitas”, dada a conocer en octubre del año pasado, el gobierno mexicano revela que entre 2002 y 2011, el consumo de drogas ilegales en la población de 12 a 65 años de edad, creció en todas las regiones del país. En el año analizado por la encuesta (2011) se encuentra que la mariguana es la droga preferida por los consumidores, y que, respecto a 2008, no hay un incremento estadístico considerable, si bien un análisis más detallado revela que en los hombres sí hubo un aumento importante, al pasar de 1.7 a 2.2% de los adultos.12 La mariguana representa el 80% de prevalencia entre las drogas consumidas por los mexicanos, seguida por la cocaína. Asimismo, la edad promedio en que las personas consumen drogas ilícitas por primera vez ha bajado, dado que en 2002, entre las mujeres era a los 23.6 años y en hombres a los 19.8 años de

edad, mientras que en 2011 las mujeres ya accedían a estupefacientes a los 20 años, y los hombres a los 18 años.13 Otro dato interesante es que por cada consumidor de cocaína en México, hay 2.4 usuarios que ingieren mariguana. Sin embargo, entre los adolescentes el promedio es mayor, de 3.3 usuarios.14

Sus beneficios

Uno de los argumentos en favor de la despenalización en el consumo y posesión de mariguana son los beneficios que puede tener en sus aplicaciones médicas. En este sentido se señala que si se le suministra en condiciones médicas controladas y bajo supervisión, puede ayudar a enfrentar padecimientos como la anorexia, el glaucoma, la artritis, diversos tipos de cáncer, el asma, el VIH/SIDA, dolores crónicos, e inclusive se sugiere que puede ser útil en el tratamiento del Alzheimer.15 Asimismo, se afirma que, entre otras propiedades terapéuticas ayuda a evitar náusea y vómitos; estimula el apetito; opera como bronco dilatador; es relajante; alivia los cólicos provocados por la menstruación y los dolores de parto; reduce el malestar físico en pacientes tratados con radio y quimioterapia, etcétera.16

Estos hallazgos, sin embargo, son cuestionados por la comunidad médica y científica, en atención a que existen fármacos y tratamientos que permiten mitigar esas dolencias y malestares, por lo que la prescripción de la mariguana, aún con fines médicos, podría tener el efecto no deseado de alentar su consumo. Lo que sí es cierto, es que con los avances científicos es posible producir una variedad de cannabis que permita aprovechar sus efectos analgésicos, minimizando igualmente sus propiedades alucinógenas, a fin de evitar efectos colaterales. Al respecto, es importante destacar que el cannabis sativa con fines medicinales es legal en la Unión Americana en estados como Alaska, Arizona, California, Colorado, Hawái, Maine, Michigan, Montana, Nevada, Nueva Jersey, Nuevo México, Oregón, Rhode Island, Vermont, Virginia y Washington, al igual que en el Distrito de Columbia. En California, por ejemplo, la venta de productos médicos derivados del cannabis genera ingresos anuales por un monto nada despreciable de dos mil millones de dólares anuales.17

La despenalización en el mundo

No son, sin embargo, las bondades terapéuticas del cannabis sativa las que guían el debate en torno a la despenalización de su venta y consumo, toda vez que, como se ha visto, en muchos lugares se le puede obtener con prescripción médica. Son, en cambio, los fines “recreativos” los que mueven principalmente al debate en México y el mundo, por lo que vale la pena conocer los casos de países y entidades en que la despenalización para fines de consumo, ya está en marcha o próxima a concretarse.

Al respecto, en 2001 Portugal se convirtió en el primer país europeo que oficialmente abolió las penas criminales para personas en posesión de drogas ilegales, incluidas la mariguana, la cocaína, la heroína y las metanfetaminas. Cabe aclarar que se establecieron cantidades específicas permitidas, amén de que se eliminó la criminalización, siendo sustituida por una sanción administrativa si la persona es descubierta con cantidades superiores a las permitidas.

La legislación lusitana establece que una persona puede portar hasta diez dosis diarias de cannabis o hachís. Cada dosis diaria de cannabis es 2.5 gramos, y el hachís es 0.5 gramos, por lo que la cantidad total que se permite es de 25 gramos de mariguana y 5 gramos de hachís. Si una persona es sorprendida con una cantidad superior a estos límites, se le considera en posesión para la venta. Asimismo, más allá de la posesión, su consumo en lugares públicos no está permitido, por lo que en el caso portugués se trata de una despenalización parcial.18

Otro caso mencionado insistentemente en este debate es el de Países Bajos, donde, sin embargo, técnicamente hablando, la mariguana no es legal. De hecho el cultivo, comercialización y posesión de mariguana constituyen delitos criminales, que se castigan con la cárcel. Lo que sí ha hecho La Haya es regular los locales donde se vende el cannabis, conocidos mundialmente como Coffee shops y que tienen un enorme atractivo no solo para la población local, sino sobre todo para los turistas. Esta práctica se instauró en 1979 y consiste en autorizar la venta de pequeñas cantidades de mariguana a mayores de 18 años dentro de los coffee shops con la idea de que los adultos jóvenes que consumen cannabis se mantengan alejados de otras drogas más peligrosas.

Así, se vende un máximo de 5 gramos por persona y un coffee shop no debe tener más de 500 gramos de mariguana. Las regulaciones son estrictas: un coffee shop puede ser cerrado y su dueño enfrentar a la justicia si no se ajusta al criterio de la norma, que prohíbe, entre otras cosas, la venta a menores o la venta de alcohol o “drogas duras.” En mayo de 2012 tres provincias del sur del país echaron a andar un esquema para convertir los coffe shops en una especie de clubes privados, donde se debía contar con membresía para ingresar. La medida fue abolida seis meses después. Siguiendo con el debate, en enero de 2013 el gobierno neerlandés determinó que los coffee shops deberían ser solo para residentes y no para turistas. Sin embargo, tras una querella legal donde los locatarios amenazaron con demandar al gobierno por las pérdidas provocadas por la medida, la puesta en marcha de la iniciativa quedó sujeta al criterio de cada municipalidad.19

En el caso de Estados Unidos, la posesión y el suministro de mariguana son delitos criminales según la legislación federal. Sin embargo, en el marco de las elecciones presidenciales de 2012, Colorado y Washington realizaron un referendo para permitir la distribución regulada de mariguana para uso no médico. La puesta en marcha de esta iniciativa es aún un misterio y parece compleja, especialmente considerando que el consumo recreativo de mariguana se enfrenta con la ley federal, donde se le penaliza y que es supervisada por la Drug Enforcement Agency (DEA). Sin embargo, el presidente Obama afirmó recientemente que ninguna ley federal podrá aplicarse en contra de los consumidores, lo que sugiere cierta flexibilidad de parte de las autoridades en la materia. Así, en noviembre de 2012, un 55% de los electores en Colorado se mostraron a favor de la despenalización. En mayo del presente año, el gobernador del estado, John Hickenlooper, firmó las leyes que permiten el cultivo y la venta de mariguana en ese estado en cumplimiento de la decisión adoptada en el plebiscito. En el caso de Washington, se anunció que la venta comenzará el próximo año, después de que la Junta de Control de Bebidas Alcohólicas del Estado de Washington (WSLCB) establezca las reglas y reglamentos de control para los productores, distribuidores y vendedores. Se espera que en ese estado la nueva disposición generará hasta dos mil millones de dólares en un período de cinco años, por lo que la racionalidad de estas medidas sobre todo se inscribe en una dinámica económico-comercial.20

En Uruguay, mientras tanto, la cámara baja aprobó el proyecto de despenalización del consumo de la mariguana con los 50 votos del oficialismo sobre un total de 96 diputados presentes. La norma pasaría al Senado, donde el gobierno de José Mujica también tiene mayoría. El texto de la iniciativa establece que se permite a los consumidores cultivar sus propias plantas, además de que aborda el tema educativo y la prohibición de conducir bajo los efectos del cannabis. Se tiene igualmente previsto crear clubes de autocultivo que podrán contar hasta con 45 socios y también se podrá comprar mariguana a través de las farmacias producida a gran escala por privados. Fija en 40 gramos la cantidad mensual máxima de mariguana que se podrá comprar en una farmacia, y en seis el máximo de plantas que se podrá tener en un domicilio. Para controlar que estas normas se cumplan se creará un registro de consumidores, cuya identidad será protegida por ley. El texto crea el Instituto de Regulación y Control del Cannabis (IRCCA), que tiene la autoridad para otorgar licencias a particulares en la cadena productiva y en los diferentes usos, sean recreativo, medicinales o industriales.21

Consideraciones para el debate

La despenalización del consumo y posesión de la mariguana en México es un tema complejo que debe ser abordado en sus diversas aristas y donde se puede tener como referente lo que han hecho otros países y localidades en la materia, si bien el país deberá crear las normas y disposiciones que mejor satisfagan sus intereses, siempre teniendo en mente en primer lugar el bienestar de la población.

El enfoque, por lo tanto, no debe ser exclusivamente criminalizar, sino que debe existir una dimensión amplia incluyendo disposiciones en terrenos como la educación y en materia de salud, a manera de prevención, pero también para la rehabilitación. Al día de hoy, la Secretaría de Salud no ha dado a conocer la tan anunciada “Estrategia nacional de salud”, pero se espera que ante el debate aquí analizado, contenga un apartado amplio dedicado a la problemática de las drogas, a la cual se le suele caracterizar como un tema menor -pero si ese va a ser el criterio de las autoridades, cabe preguntar entonces hasta cuándo piensa el gobierno federal que deberá actuar, dado que es mejor trabajar de manera preventiva en lugar de esperar a que una parte importante de la población se vea afectada en su salud y ámbitos como el laboral o escolar, con todos los costos que ello traería aparejados para el país.

México cuenta con una ley sobre el narcomenudeo que data de 2009, según la cual no se podrá ejercer acción penal contra una persona cuando ésta tenga en su poder una cantidad igual o menor a 500 miligramos de cocaína; 5 gramos de mariguana, 40 miligramos de metanfetaminas, 2 gramos de opio o 50 miligramos de heroína, que, se entiende, básicamente estarían orientadas al consumo personal e inmediato. Es importante señalar que para los efectos de la citada ley, el “narcomenudeo” resulta de multiplicar las dosis señaladas por mil y a quien se encuentre en posesión de cantidades por ese monto o superiores, se le procesará por el delito de narcotráfico.22 Esta ley efectivamente establece competencias de la autoridad y, en principio, contribuye a despenalizar a ciertos consumidores, adictos y también a comunidades que emplean enervantes en ciertos ritos y tradiciones. Sin embargo, su puesta en marcha y la actuación de la autoridad son algunos de los múltiples problemas que se han generado,

y ello lleva a enfatizar la necesidad de reforzar los órganos reguladores, supervisores y encargados de impartir justicia, cuando así proceda, y también de educar, informar y rehabilitar, aristas que deben formar parte de una estrategia y enfoques integrales.

También es importante tener clara la distinción entre los usos terapéuticos y los recreativos del cannabis, y contar con órganos de vigilancia y monitoreo que tengan la autoridad suficiente para verificar y comprobar la composición química del cannabis en cada caso. Como se indicaba anteriormente, ciertos precursores y químicos que se emplean en la producción de la mariguana “recreativa” en el momento actual, la convierten, en la práctica, en una droga con una letalidad similar a la de las mal llamadas “drogas duras”.

El debate continuará y es muy probable, por ejemplo, que en el Distrito Federal, se logren avances sustantivos en la despenalización antes de que esto ocurra a nivel nacional, lo que seguramente llevará a consideraciones y dilemas como los que enfrentan los estados de Colorado y Washington respecto a la legislación federal. En este sentido es menos importante determinar cuándo podría entrar en vigor una legislación que despenalice la posesión y el consumo en México (porque, como se explicaba anteriormente, la ley de 2009 ya lo tiene previsto), sino diseñar un enfoque amplio, multidimensional, preventivo y sobre todo, democrático en toda la extensión de la palabra y con responsabilidad de todas las partes involucradas.

No ayuda mucho que celebridades como la actriz Kirsten Dunst afirmen que “si todos en este mundo fumaran mariguana sería un mundo mejor”, porque algo similar podría afirmarse del tabaquismo y del alcoholismo, causantes de muchos cánceres y accidentes fatales. A final de cuenta, todas las drogas, legales e ilegales, necesitan reglas, en el ánimo de que los efectos nocivos que invariablemente poseen, como ya lo ha documentado claramente la OMS, no interfieran, o lo hagan lo menos posible, con el bienestar, el desarrollo y el progreso de la naciones. Pero cuando los efectos nocivos se produzcan, las sociedades deben estar preparadas, reconociendo el problema, y coadyuvando a su solución. El célebre Bob Marley decía: “la mariguana sale de la tierra, así que no puede ser mala.” En cierta forma, Marley tenía razón: el problema no es el cannabis per se, sino el uso que se le da y la responsabilidad que las sociedades están dispuestas a asumir.

Notas:

1 Cabe destacar que en esta categoría figuran, además del café y el té, diversas bebidas refrescantes y el chocolate.

2 OEA (2013), El problema de las drogas en las Américas, Washington D. C., Organización de los Estados Americanos, pp. 22-23.

3 UNODC (2012), Informe mundial sobre las drogas 2012. Resumen ejecutivo, Viena, Naciones Unidas, p. iii.

4 Ibid.

5 Ibid.

6 Observatorio Argentino de Drogas (septiembre 2011), Una mirada específica sobre la problemática y abuso de la mariguana, Buenos Aires, Secretaría de Programación para la Prevención de la Drogadicción y la Lucha contra el Narcotráfico, p. 6.

7 Ibid.

8 Observatorio Argentino de Drogas, Op. cit., pp. 26-27.

9 Observatorio Argentino de Drogas, Op. cit., pp. 14-15.

10 UNODC, Op. cit., p. 3.

11 Jorge Villatoro et al (2012), “El consumo de drogas en México: resultados de la encuesta nacional de adicciones 2011”, en Salud Mental, no. 35, p. 448.

12 Instituto Nacional de Psiquiatría Ramón de la Fuente Muñíz (2012), Encuesta nacional de adicciones 2011. Drogas ilícitas, México, INPRF, p. 26.

13 Ibid.

14 Ibid.

15 Univisión (09.08.13), “Sí o no a la mariguana en México? Debate a la palestra”, disponible en http://salud.univision.com/es/adicciones/s%C3%AD-o-no-a-la-marihuana-en-m%C3%A9xico

16 Ibid.

17 Ibid.

18 Mario Vargas Llosa (1 de julio de 2012), “La marihuana sale del armario”, en El País, disponible en http://elpais.com/elpais/2012/06/29/opinion/1340962562_348677.html

19 La Vanguardia (02.03.12), “Holanda prohíbe a los turistas consumir marihuana en los ‘cofee shops'”, disponible en http://www.lavanguardia.com/internacional/20120302/54263161608/holanda-prohibe-a-turistas-consumir-marihuana-en-coffee-shops.html

20 BBC Mundo (1 de agosto de 2013), “Los lugares donde fiumar mariguana no es ilegal”, disponible en http://www.bbc.co.uk/mundo/noticias/2013/08/130801_marihuana_casos_legalizacion_otros_paises_ch.shtml

21 El Nuevo Herald (31 de julio de 2013), “Uruguay: diputados votan legalización de la mariguana”, disponible en http://www.elnuevoherald.com/2013/07/31/1534060/uruguay-diputados-votan-legalizacion.html

22 El Universal (21 de agosto de 2009), “Ley contra narcomenudeo y de dosis mínimas en tra ebn vigor”, disponible en http://www.eluniversal.com.mx/nacion/170767.html

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