Cinque Terre

María Cristina Rosas

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Profesora e investigadora en la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la UNAM.

Tim Burton: Cronista de la anormalidad

Hablar o escribir sobre Tim Burton no es sencillo: sobre él se han hecho más libros, artículos y documentales que sobre los presidentes de muchos países.

Su filmografía ha generado personajes e imágenes icónicas. Su propia imagen, la de un hombre despeinado, estrafalario, sombrío y con una mirada tímida ha contribuido a forjar su leyenda.

La música de las películas de Burton, de la que ha sido principalmente responsable Danny Elfman –creador, asimismo, del tema de Los Simpson, en 1989– es interpretada en conciertos que le han dado la vuelta al mundo. La memorabilia alusiva a la burtonmanía es una franquicia millonaria, alimentada por hordas de seguidores. La exposición El mundo de Tim Burton, que ha recorrido varias ciudades del mundo, ahora se encuentra en México, con una exhibición de dibujos, fotografías, títeres y esculturas ensambladas en un suceso, para todos los estándares, atípico, que ha atraído a cientos de miles de visitantes donde quiera que se ha presentado.

Foto / Cuartoscuro

Su filmografía es polémica pero cumple así con la máxima “No importa que hablan bien o mal de ti… lo importante es que hablen”. Al final del día, pocos cineastas pueden presumir los logros que Burton, a sus 59 años de edad, tiene (más los que seguramente conseguirá en los siguientes años).

¿Quién es Tim Burton y cómo llegó a convertirse en un referente obligado de la cultura popular?

Timothy Walter Burton nació en Burbank, California, el 25 de agosto de 1958. Para muchos, no es posible entender a Hollywood sin Burbank, hogar de Disney, Warner Bros., Columbia y NBC. Pero pensar que por el simple hecho de haber nacido ahí, Burton tenía la vida arreglada, es inexacto. u infancia transcurrió en las escuelas de la localidad y él mismo afirma que no fue un estudiante destacado. Sobre su infancia y adolescencia Burton refiere:

“(…) de pequeño, yo era muy introvertido. Me gusta creer que no me sentía alguien diferente. Hacía lo que le gusta hacer a todos los niños: ir al cine, jugar, dibujar. Nada en particular. Lo que es más raro es querer seguir haciendo lo mismo a medida que creces. Creo que en el colegio era de los tranquilos. No tengo una percepción real de mí. Realmente no me acuerdo. Pasaba como flotando sobre las cosas. No considero estos años los mejores de mi vida. No lloré en el baile de graduación. No pensaba que a partir de entonces todo sería declive. Tenía amigos. Nunca me peleaba con nadie, pero realmente no conservaba a los amigos. Tengo la impresión de que la gente sentía la necesidad de dejarme en paz por alguna razón, no sé e-xactamente por qué… No tenía muchos amigos pero hay suficientes películas raras por ahí, gracias a las cuales puedes pasar un montón de tiempo sin amigos viendo cada día algo nuevo que te dice algo”1.

A pesar de la falta de amigos, la conexión entre el niño Burton y el cine fue crucial, en particular con el género de terror.

“Siempre me han gustado los monstruos y las películas de monstruos. Nunca me aterrorizaron, me encantaban desde que puedo recordar. Mis padres decían que nunca tenía miedo, lo miraba todo. Y ese tipo de cosas se me han quedado grabadas. King Kong, Frankenstein, Godzilla, El monstruo de la laguna negra… son prácticamente lo mismo, sólo cambia el traje de goma y el maquillaje. Pero había algo en esa identificación. Todos los chicos responden a alguna imagen, a algún personaje de cuento, y yo sentía que los monstruos eran básicamente mal interpretados, tenían un alma mucho más sensible que los personajes humanos que los rodeaban”2.

Guillermo del Toro estará de acuerdo. Las palabras de Burton resumen su filmografía. En ella, los protagonistas son personajes extraños, tristes, oscuros, inadaptados, en escenarios enigmáticos, con fuertes dosis de fantasía.

“A la manera de un cuentacuentos que reúne a los niños junto al fuego, Burton reivindica un tipo de cine que entronca directamente con el mundo de lo tradicional, con el universo de las leyendas, los mitos y las fábulas, un universo evocado desde el presente multirreferencial de hoy en día y filtrado a través de la ilusión del cine, un medio mágico según [las] propias palabras [de Burton]”3.

Los inicios: Vincent Price y Disney

En los ochenta, luego de haber asistido al Instituto de Artes de California, Burton fue contratado por Disney, donde realizó sus primeros trabajos. Vincent Price, el legendario actor de películas de terror y a quien muchos recuerdan por su participación en el video Thriller de Michael Jackson, era uno de los ídolos de Burton. Por ello, uno de los primeros cortometrajes del cineasta fue “Vincent”, en 1982. Además del homenaje a Price, Vincent –narrado por la mismísima leyenda– llamó la atención porque Burton empleó la técnica de stop-motion, considerada la más antigua en la historia de la animación. En ella se suceden imágenes fijas, con una animación foto a foto. Es como si usted tomara varias fotografías y las juntara en cualquier programa de animación. Con esta técnica se puede tener, como protagonista, cualquier cosa: muñecos, títeres, personas y animales físicos, objetos sólidos, pero lo importante es que cada ente sea distinto o muestre un cambio de posición, para que, al ser unido con las demás imágenes, permita crear la ilusión del movimiento.

Dos años después, Burton creó un medio-metraje de stop-motion, en el que narra la historia de un joven que intenta devolver la vida a su perro muerto, Sparky, luego de que este fuera atropellado por un automóvil: “Frankenweenie”. La película se basó en la historia de Frankenstein y costó un millón de dólares. Sin embargo, “Frankenweenie” le valió ser despedido por Disney, por considerar que era inadecuada para el público infantil. Fue desautorizada para su exhibición. Sobre este episodio, Burton recuerda:

“…no veo qué tiene de no autorizada la película: no hay palabrotas, sólo hay un poco de violencia que, además, ocurre fuera de cámara… Se hizo una proyección de prueba en la que pusieron Pinocho y luego Frankenweenie. Si preguntas a cualquier niño, Pinocho contiene algunos momentos intensamente terroríficos. Nuestra idea después de no verla en un largo período es que es un clásico infantil. Es lo mismo que se piensa de los cuentos de hadas. Cuando se oyen las palabras ‘cuento de hadas’, en lo primero que se piensa es en una encantadora historia para niños, lo que no es exacto. Pasa lo mismo con Pinocho. Es bastante suave, pero tiene algunos momentos fuertes. Para los chavales es más terrorífico que Frankenweenie, pero como era un clásico infantil auténtico y demostrado, con el sello de aprobación oficial, todos fliparon y dijeron: ‘No podemos estrenar eso’”4.

Parte del problema tuvo que ver con el cambio de autoridades en Disney, puesto que Michael Eisman fue investido como gerente general de la corporación, en tanto el vicepresidente de Warner Bros., Frank Wells fue ungido como presidente. “Recuerdo haberme sentido muy frustrado porque el viejo régimen se fue y el nuevo arribó, y… un cortometraje de 30 minutos no parecía prioritario para la gente que estaba llegando al estudio…”5.

Llegan los largometrajes

El despido de Disney permitió a Burton buscar la dirección de un largometraje –de hecho, él habría querido que “Frankenweenie” lo fuera–. Su trabajo ya había llamado la atención de diversas corporaciones del entretenimiento y se arregló con Warner Bros. para dirigir, en 1985, “La gran aventura de Pee-wee”, que ya había sido muy popular en teatro y que en las manos de Burton se convirtió en un enorme éxito. Con motivo de esta producción Burton se asoció con Danny Elfman, para la musicalización de ese y proyectos subsecuentes. A partir de entonces y hasta finales del siglo pasado, Burton crearía grandes producciones, prácticamente una tras otra, aunque nunca exento de polémica.

Su siguiente trabajo fue “Beetlejuice” (1988), protagonizada por Michael Keaton. Es la historia de una difunta pareja que lucha desde el más allá por evitar que unos yuppies se apropien de su casa. Fue otro éxito en taquilla, costó 15 millones de dólares y generó ingresos por 73.5 millones. Ello allanó el camino para que Warner Bros. Ofreciera a Burton la dirección de “Batman” (1989), película que tendría un costo de 35 millones de dólares.

Para la crítica especializada, el Batman de Christopher Nolan es el mejor. Con todo, la propuesta de Burton, quien luchó por tener nuevamente a Michael Keaton como protagonista, es interesante. Batman, a diferencia de Superman, no es en modo alguno, benefactor. Al contrario. Es un personaje triste, deprimido y gótico. “Batman es el sombrío vengador, cuya silueta planea de fondo en las calles de ciudad Gótica, su presencia se intuye sin necesidad de estar físicamente en la pantalla… Y de estas sombras amenazantes va a surgir el otro gran protagonista del filme, el Guazón, personaje que, desde su primer momento en pantalla, es presentado como complemento del justiciero” 6. Aderezado con un cuidado diseño de producción que muestra a una ciudad Gótica posmoderna –como sería en los años cuarenta, pero operando en los ochenta– la película fue la más taquillera en ese año y generó ingresos millonarios superiores a los 400 millones de dólares. Con “El joven manos de tijera” (1990) arrancó la sociedad Tim Burton-Johnny Depp, gracias a la que el segundo se forjó un nombre en la industria del cine, creando, al decir de muchos, las mejores caracterizaciones de su carrera. Sobre Burton, Depp ha dicho:

“Para mí, casi no importa lo que Tim quiera rodar… yo lo hago, puede contar conmigo porque confío en él ciegamente, en su gusto, su visión, su sentido del humor, su corazón y su cerebro. Creo que es un verdadero genio, y no diría esa palabra de mucha gente, pueden creerme. No se puede poner etiquetas a lo que hace. No se le puede llamar magia, porque eso implicaría algún ruco. No es sólo habilidad, porque eso suena como algo que se ha aprendido. Lo que tiene es un don muy especial que no vemos todos los días. No es suficiente llamarle cineasta. El título de genio le sienta mejor, no sólo en cine, sino en dibujo, pensamiento, imaginación, ideas”7.

Vale la pena preguntar qué habría sido de Johnny Depp si no hubiese trabajado en los inicios de su carrera bajo las órdenes de Burton.

Tras el éxito comercial de “El joven manos de tijera”, se produjo la secuela “Batman regresa” (1992), Warner Bros. decidió no financiar aquella –lo hizo la 20th Century Fox–, lo que había distanciado a Burton de Warner, de manera que cuando ésta lo buscó para la secuela del caballero de la noche, el cineasta pidió completa libertad creativa a cambio. En “Batman regresa”, los antagonistas son menos poderosos que el memorable Guasón de Jack Nicholson, pese a lo cual, el oficio de Burton permitió llevar la película, que costó 80 millones de dólares, al éxito comercial, con ganancias más modestas que las de Batman, pero de todos modos nada despreciables –266 millones.

Un año después Burton dio a conocer su primer largometraje en stop-motion, “El extraño mundo de Jack”, que además marcó la reconciliación de Burton con Disney, si bien la empresa, pensando que la película sería terrorífica para los infantes, la comercializó inicialmente a través de su división Touchstone Pictures. La película fue muy exitosa en taquilla y también generó memorabilia y productos alusivos que, a la fecha, se siguen ofertando. También, gracias a “El extraño mundo de Jack”, resurgió en Hollywood y en otras partes, el interés por la animación en stop-motion.

A continuación Burton dirigió “Ed Wood” (1994), la película con la que rinde homenaje a quien es considerado el peor cineasta de la historia, con Johnny Depp como protagonista. Filmada en blanco y negro, “Ed Wood” fue aclamada por la crítica pero fue el primer fracaso en taquilla de Burton, pues apenas reunió 5 millones respecto a los 18 millones que costó. Esta película también fue financiada por Disney y comercializada a través de Touchstone Pictures.

El siguiente largometraje realizado otra vez con Warner Bros., fue “Marcianos al ataque” (1996), en que presenta una singular invasión marciana a la Tierra, con extraterrestres que ríen y se divierten mientras asesinan a media humanidad pero que son diezmados al escuchar la interpretación de Slim Whitman, “Indian Love Call”, la que hace estallar sus cabezas. “Marcianos al ataque” es, posiblemente, la producción que más estrellas ha reunido bajo las órdenes de Burton, incluyendo a Jack Nicholson, Danny De Vito, Pierce Brosnan, Natalie Portman, Glenn Close, Annette Bening, Michael J. Fox, Sarah Jessica Parker, Rod Steiger y Tom Jones. A pesar del elenco y de una trama hilarante, la película no fue un éxito taquillero, en parte porque coincidió su estreno con el de “Dia de la independencia”, amén de que la campaña de publicidad fue mala y también porque Warner apuró la postproducción, de manera que Burton se quejó porque el producto final, no quedó como hubiera querido.

“Warner no sabía qué hacer con ella en Estados Unidos… Mucha gente vino después a decirme que la campaña de publicidad era muy mala, pero yo no me daba cuenta. Cuando estás tan involucrado en algo, no te enteras. Sí sé que cuando nos fuimos a Europa las cosas fueron mucho mejor. En realidad, tuve la sensación de que el público europeo la entendía mucho mejor o parecía gustarle más. No tenía ese egocentrismo estadunidense de ‘puedes reírte de ciertas cosas, pero de otras no’”8.

La película con la que Burton termina su filmografía en el siglo XX es “La leyenda del jinete sin cabeza”, otra vez con Johnny Depp en el estelar. En esta ocasión Burton llegó a un arreglo con Paramount Pictures y el cambio le vino bien, toda vez que, pese a su elevado costo –100 millones de dólares–, duplicó esa suma en la taquilla.

Burton en el siglo XXI: fracasos, triunfos y… no importa

En 2001, Tim Burton dispuso, de la mano de la 20th Century Fox hacer “El planeta de los simios”, uno de sus trabajos más criticados. De hecho, Burton llegó como director emergente, es decir, no era un proyecto que él hubiera buscado. Además, el casting se integró por un elenco que no había trabajado con él. La película es floja, alejada del universo burtoniano y por lo mismo, no conectó con el público. Asimismo, en ese tiempo afloró su romance con Helena Bonham Carter, con quien, a partir de entonces, tendría una relación que se prolongaría hasta 2014. Burton, por cierto, se quejaba de que los medios hablaban más de su vida personal que de la película9.

Pero después de lo sucedido con “El planeta de los simios” llegaría la que, en opinión de quien esto escribe, es una de sus mejores creaciones: “El gran pez”. Para el momento en que se rodaba esta película (2003), Burton tenía 45 años de edad. Su padre falleció mientras él trabajaba en el proyecto y ello repercutió en el resultado. Con un elenco extraordinario encabezado por Albert Finney y Jessica Lange, “El gran pez” es un drama fantástico con fuertes dosis autobiográfi cas. Producida por Columbia Pictures, cuenta la historia de Edward, quien, en la boda de su hijo Will, refiere una historia que siempre relata a quien la quiera escuchar: cuando joven, Edward capturó a un enorme pez gato usando como carnada su anillo de bodas. A partir de ahí, Edward, quien está gravemente enfermo, relata su vida y refiere haber conocido a numerosos personajes fantásticos con características que para quienes lo escuchan, no podían ser reales. La confrontación y la reconciliación entre Edward y su hijo Will es el tema central como también el niño que cada uno lleva dentro. Para sorpresa de todos, el día en que Edward muere, al funeral llegan todos esos personajes fantásticos de los que hablaba, para despedirlo. La película tiene altibajos, pero también presenta algunos de los mejores momentos y verdaderamente conmovedores, de la filmografía de Burton, aun cuando no fue un éxito en taquilla.

En 2005, Burton se echó a cuestas la responsabilidad de trabajar con Johnny Depp y Danny Elfman en dos producciones: “Charlie y la fábrica de chocolate” y “El cadáver de la novia”. La primera fue un éxito rotundo tanto por las críticas que obtuvo como por los ingresos que generó, en tanto la segunda, hecha en stop- otion, tuvo un éxito moderado.

En 2007, Burton se embarcaría en la dirección de una de sus películas más ambiciosos y para este autora, la mejor lograda en toda su filmografía: “Sweeney Todd: el asesino demoniaco de la calle Fleet”, basada en el musical de teatro de Stephen Sondheim y para la que, una vez más, recurrió a Johnny Depp, en una interpretación que le valió la nominación como mejor actor por parte de la Academia de Artes y Ciencias Cinematográfi cas de Hollywood. El propio Sondheim, renuente inicialmente a llevar al cine su obra, se dijo impresionado por el trabajo de Burton y Depp. Si bien Burton no ha destacado –o tal vez no ha querido– por ser un crítico social, en “Sweeney Todd” presenta una sórdida trama de terror con humor negro y el sello particular del director donde retoma elementos de sus trabajos previos, por ejemplo, la ambientación, puesto que, si bien la historia transcurre en Londres, tiene un enorme parecido con ciudad Gótica. Depp es Sweeney Todd, un barbero encarcelado y exiliado injustamente que escapa de prisión y regresa a Londres para vengarse de quienes destruyeron su vida. Helena Bonham Carter es Nellie Lovett, una mujer que sobrevive horneando tartas rellenas de tripas de gato y algunas cucarachas en la casa que alguna vez fue de Todd. El protagonista, al encontrarse con la señora Lovett, recupera las navajas con las que trabajaba y que en adelante va a utilizar para degollar a sus víctimas. Dada la gran cantidad de asesinatos cometidos por Todd, la señora Lovett lo convence de hacer tartas con carne humana de los difuntos, con lo que relanza su negocio mientras los londinenses abarrotan el lugar y se dan un festín como caníbales –sin saberlo, claro está–. Como se decía, Burton no es un crítico social, pero en esta obra maestra desnuda la corrupción, el uso irracional del poder contra los más desvalidos y el canibalismo es realmente una metáfora acerca de la injusticia social.

Que Depp, quien había protagonizado “El joven manos de tijera” sea quien encabece el elenco de “Sweeney Todd”, parece resultado de una planeación perfecta. Actor, para ese momento, consolidado, Depp ya no tiene tijeras en las manos, sino navajas. 17 años antes, cuando encarnó a Edward, su personaje escapaba del linchamiento de una sociedad que no lo aceptaba por ser diferente. Edward sólo quería hacer el bien, pero era incomprendido y excluido. En contraste, “Sweeney Todd” es un Edward envejecido, frustrado, harto del maltrato, la humillación y la exclusión y regresa para vengarse.

“La inocencia se fue, se desvaneció tras 17 años de sufrimiento y su corazón se convirtió en una piedra dura, seca, albergando sólo odio y buscando venganza. Depp es el mismo héroe burtoniano, el mismo niño complejo, imaginativo, sensible, difícil y femenino, a pesar de sus rasgos más duros, y cuando empieza a cantar [en Sweeney Todd] y alaba su nuevo brazo completo, el brazo vengativo de un virtuoso que sostiene una afilada navaja en su mano, sigue retratando, años después, con la más pura maldad y menos inocencia y candor al Edward manos de tijera que encarnó para Burton en la primera de sus seis películas juntos”10.

Sweeney Todd fue patrocinada por Paramount Pictures a un costo de 50 millones de dólares, triplicando el monto en la taquilla. A partir de este momento, el cine de Burton será más explícito y cercano a la crítica social.

Pasaron tres años antes de que Burton creara otra de sus mejores películas: “Alicia en el país de las maravillas” (2010), soberbia recreación burtoniana basada en el cuento de Lewis Caroll. ¿Qué hizo Burton con una obra que ha sido llevada tantas veces al teatro, el cine y la televisión?

“El intento era coger la idea de esas historias [las andanzas de Alicia] y hacer con ellas algo más parecido a lo que es una película, algo que no fuera literalmente el libro pero que tratara de mantener su espíritu. Lo que me gustaba de la versión de Linda [Woolverton] era que Alicia estaba en esa edad en la que no eres ni niño ni adulto y que, como mucha gente joven, tienes una especie de vejez en el alma que no te hace muy popular en tu propia cultura y en tu propio tiempo. La idea de que Alicia fuera una persona que no acababa de encajar en la sociedad victoriana, me parecía muy atractiva. Una vez más, la cuestión es que la sociedad quiere que seas como todos. Éste es el problema de Alicia. Es una chica que intenta entender las cosas. La gente intenta encasillarla en una categoría, en una casilla, que haga esto y aquello, y ella se resiste. Para mí, eso es en gran medida una lección sobre la vida normal. La sociedad intenta meterte en una categoría y encasillarte. Mucha gente se resiste. Yo me resistí. Luché contra eso. Y sigo luchando. Negocias con la sociedad, negocias con tu mundo, pero, cuando otros intentan obligarte a algo, nunca he sido capaz de aceptarlo. Lo mismo le pasa a ella”11.

¿Será por esa rebeldía que Burton ha trascendido tanto? “Alicia en el país de las maravillas” fue producida por Disney a un costo de 200 millones de dólares y obtuvo ganancias que quintuplicaron la cifra. En ese sentido es el mayor éxito cinematográfico de Tim Burton.

En 2012, el cineasta inauguró en París El mundo de Tim Burton, donde fue un éxito que reunió a 300 mil visitantes. En ese mismo año estrenó “Sombras tenebrosas”, financiada por la australiana VIllage Roadshow Pictures y distribuida por Warner Bros. “Sombras tenebrosas” se basa en una serie de televisión de los sesenta, en la que confluyen brujas, zombis, hombres lobo y vampiros. Fue realizada y distribuida por las mismas empresas responsables de Alicia, si bien su éxito fue moderado. La crítica destacó la puesta en escena pero insistía en que la sociedad Burton-Depp estaba muy desgastada. Desde entonces, Johnny Depp no ha vuelto a participar en ninguna película del laureado director.

Luego el sueño de Burton se hizo realidad: “Frankenweenie”, esta vez animada en stop-otion y en 3D fue estrenada en el mismo año, producida por Disney que había despedido al cineasta cuando éste apenas buscaba hacerse de un nombre. En 2014, “Ojos grandes” llegó a la pantalla grande con un presupuesto modesto para los estándares burtonianos: 10 millones de dólares. Es una película biográfica acerca de la pintora estadunidense Margaret Keane, quien alcanzó la fama pintando imágenes con ojos grandes. La cinta explora las relaciones de pareja, la equidad de género y los derechos de propiedad intelectual. Es una temática nueva en la filmografía del cineasta y que resuelve con solvencia. Esta película fue realizada por la propia productora del laureado director.

En 2016, Burton dirigió “Miss Peregrine y los niños peculiares” donde un niño llega a una casa de niños huérfanos administrada por “Miss Peregrine”. Para muchos, el cuidado de la puesta en escena contrasta con la narrativa, que, sin perder el estilo de su creador, quizá debió ser desarrollada más ampliamente, aprovechando el extraordinario elenco. Financiada por Tim Burton Productions y distribuida por la 20th Century Fox, implicó una erogación de 100 millones de dólares, triplicando esa cifra en taquilla.

Burton Ahora trabaja en una versión, de “Dumbo”. También se habla de secuelas de “El extraño mundo de Jack” y “Beetlejuice”. Mientras tanto, la burtonmanía llegó a México y con ella es factible hacer un recuento más íntimo y detallado sobre un cineasta a quien Marcos Marcos Arza define como un cronista de la anormalidad. Burton tiene mucho qué decir: “cuando trabajas en Hollywood tienes que aprender a convertirte en el mayor mentiroso del reino. Yo no soy una persona cerebral en el sentido literal, no tengo todas las respuestas y me guío más por las percepciones, más por la vida surreal, que por la real”12. Burton es, a final de cuentas, el niño que todos llevan dentro, que mira al mundo a través del terror y la fantasía, y que le cuenta al mundo lo que no todos se atreven.


Notas:

1 Mark Salisbury (2012), Tim Burton por Tim Burton, Barcelona, Alba Ediciones, p. 34.
2 Mark Salisbury, Op. cit., pp. 35-36.
3 Marcos Marcos Arza (2010), Tim Burton, Madrid, Cátedra, p. 23.
4 Mark Salisbury, Op. cit., pp. 80-81.
5 Samuel J. Umland (2015), The Tim Burton Encyclopedia, Lanham, RowmN & Littlefi eld, p. 114.
6 Marcos Marcos Arza, Op. cit., p.
7 Johnny Depp (2012), “Prólogo” en Mark Salisbury, Op. cit., pp.
8 Mark Salisbury, Op. cit., pp.236-237.
9 Mark Salisbury, Op. cit., p.
10 Antoine De Baecque (2011), Tim Burton, París, Phaidon, p.
11 Mark Salisbury, Op. cit., pp. 414-415.
12 Marcos Marcos Arza, Op. cit., p. 336.

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