Cinque Terre

Marco Levario Turcott

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Director de etcétera

The Guardian ofrece disculpas a Televisa

El dispendio

En la hemeroteca impresa y virtual de etcétera están los reportes relacionados con el destino del erario en los medios de comunicación por concepto de publicidad. De la administración presidencial de Vicente Fox y de Felipe Calderón, por ejemplo, además de varios estados como el de México y el Distrito Federal cuando lo gobernó Andrés Manuel López Obrador. La constante en todas las gestiones es que las dos principales televisoras del país -Televisa y TV Azteca- captaron la mayor parte de los recursos y así lo registramos, mediante la ley de transparencia, no con textos subrepticios e insolventes.

En particular, nuestra investigación se publicó en diciembre de 2007 con el título: “Peña Nieto se afianza con cargo al erario”. En ésta documentamos, con datos oficiales, la preferencia del gobierno del Estado de México por anunciarse en Televisa. Mostramos entonces que en los primeros dos años, el gobierno de Enrique Peña Nieto erogó 232 millones 287 mil pesos y que al término de 2007 la cifra sería de 266 millones 603 mil 840 pesos. También expusimos que de ese gasto Televisa recibió el 52.89%, es decir, cerca de 135 millones de pesos porque el mandatario pretendía su promoción nacional. Puede usted consultarla en: http://www.etcetera.com.mx/articulo/2308

Además de los datos antedichos, en enero de 2008, Luis Miguel Carriedo reportó que entre las copias de las facturas que nos entregó el gobierno del Estado de México estaba la de Astron, una agencia que comercializa los noticiero, de Joaquín López-Dóriga y Óscar Mario Beteta en Radio Fórmula. Los datos de la Coordinación de Comunicación Social documentan pagos por un monto total de 4 millones de pesos en 2006 y 1 millón 150 mil en 2007. Esto, señaló la dependencia, “corresponde al pago de créditos gubernamentales en la entrada y la salida de los comentarios a la noticia”, de los periodistas. El tema sería relevante poco más de cuatro años después, como veremos. Ya dije que también difundimos el informe de una parte de la gestión de Andrés Manuel López Obrador en el DF (y no sin problemas pues al principio nos fue negada la información no obstante que la solicitamos atenidos a la ley de transparencia). El informe se llama: “Para ser indestructible”. En la edición de noviembre de 2004 publicamos que durante 2003 y hasta julio de 2004, o sea en un año y siete meses, el gobierno de la ciudad de México gastó 111 millones 605 mil 327 pesos con 47 centavos, de los cuales el 75% se contrató a Televisa para que la imagen del tabasqueño fuera difundida en el país. Puede usted consultarla en: http://www.etcetera.com.mx/articulo/12695

(Esas cifras del Distrito Federal son apenas un referente porque las cantidades erogadas son mayores. No pudimos acceder a éstas porque la Secretaría de Finanzas respondió a nuestra solicitud de conocer el gasto de la campaña “Dfiesta”, desplegada en 2004, que no tenía esa información; SF/OIP/028/04.)

Más allá de las reservas que pudieran tenerse respecto de las cifras oficiales, consideramos que, mientras no haya otras que las desmientan, son la base esencial para documentar un fenómeno de exposición mediática que abría paso a que, por ejemplo, Peña Nieto y López Obrador, perfilaran su participación en próximas contiendas electorales. Ese es el quid según nosotros: el dispendio del erario para soportar campañas comiciales, un asunto central que, independientemente de cualquier tipo de escándalo, subraya la necesidad de ser revisado para reformar la ley electoral además de crear una norma que regule a la publicidad.

Hubo quien sí tomó dictado

Pronto supimos que aquel legajo misterioso que llegó a nuestras oficinas lo tenía en su poder alguien más. El 23 de octubre de 2005, en la edición 1512, la revista Proceso publicó el texto anónimo con la firma de Jenaro Villamil, como si fuera un reportaje cuando en realidad es la transcripción casi textual de los papeles que nosotros habíamos recibido (“casi”, porque la creatividad del reportero consistió en agregar varios adjetivos). Aquella transgresión ética la advertimos de inmediato, hace poco más de siete años, en la edición impresa de noviembre de 2005 y en el portal: http://www.etcetera.com.mx/articulo/13200

Lo dijimos así:

“El trabajo de Villamil no fue un reportaje, como creyeron varios comentaristas que aludieron a éste durante el mes, sino la trascripción casi textual del documento referido, incluso con algunas consideraciones que hizo el personaje anónimo que lo entregó, pero sin citarlas como tales. Por ejemplo cuando la ‘fuente anónima’ dice que ese convenio ‘insultante’ es por una cantidad que es casi la tercera parte de lo que ‘se requiere para reparar los daños causados por el huracán Stan solo en Veracruz’, parece como si el reportero fuera quien lo afirmara. Más importante aún, en el texto al que apenas alude Villamil, no hay forma de asegurar que el convenio de publicidad hubiera sido firmado por el gobierno de aquella entidad, como también creyeron algunos comentaristas en la prensa. A pesar de ello, en la edición siguiente, el trato informativo de Proceso lo da como si fuera un hecho”.

Pensamos entonces que ésta era una anécdota más que registra al periodismo de facción o militante de una causa –la “democratización de los medios de comunicación”, le llaman, sin precisar– en la que todo se vale aparte de disfrutar del reconocimiento que arroja el (aparente) valor para desafiar a los poderes fácticos. Todo, incluso desacreditar los desmentidos, tanto el de Televisa como el de David López Gutiérrez, entonces director de comunicación social del gobierno mexiquense, publicado en Proceso el 17 de noviembre, en donde el funcionario sostiene que “no es verdad que se haya realizado un contrato confidencial de publicidad por la cantidad de 742 millones de pesos con la empresa televisora a través de TV Promo…” y para lo que anexó información del gasto que en el rubro había orientado la administración de Peña Nieto entre julio y diciembre de 2004.

Jenaro Villamil respondió que el reporte de López Gutiérrez era de 2004 y que el contrato se firmó en 2005. Pero cuando etcétera publicó el gasto de 2005 a septiembre de 2007 que lo desmentía, adujo que los montos eran extraoficiales, como si sus datos fueran oficiales, pero, sobre todo, erró: las cifras sí son oficiales y las recibimos, tal y como advierte la nota a la que ya remití al lector, sobre la base de la ley de transparencia. En esa ocasión también aseguró el reportero que las cifras estaban “maquilladas” (no dijo por quién) y que eran “incompletas” sin confrontarlas más que con los papeles de los que él había tomado dictado. Luego, en un libro –Si yo fuera Presidente. El reality show de Peña Nieto, (2009)– a él le pareció evidente lo que había difundido sin más soporte que su opinión: “a cuatro años de distancia, es muy claro que este tipo de estrategias se fueron renovando, al grado de convertir al gobernador mexiquense en el principal candidato del PRI a la Presidencia”. Es decir, como desde el punto de vista de Villamil esto era “muy claro”, eludió la responsabilidad de acreditar sus acusaciones. Para nosotros, en contraste, un tema es la notoria exposición de varios políticos en la televisión –en particular de Peña Nieto y López Obrador en ese tiempo– y otro adicionarles supuestos contratos confidenciales.

Dinamita electoral

Desde 2005 tenemos la certeza de lo endeble de esos papeles y lo deleznable de haberlos disfrazado de reportaje. Sin embargo, no pensamos que, casi siete años después, también serían pólvora para pretender influir en los resultados de la jornada electoral federal de 2012. Andrés Manuel López Obrador encendió la mecha el 6 de mayo de ese año, y el diario inglés The Guardian la estalló el 7 de junio.

El domingo 6 de mayo sucedió el primero de dos debates presidenciales entre los candidatos Josefina Vázquez Mota (PAN), Enrique Peña Nieto, (PRI y PVEM), Andrés Manuel López Obrador (PRD, PT y Movimiento Ciudadano) y Gabriel Quadri de la Torre (Nueva Alianza). En ese evento, parte de la estrategia persuasiva del político tabasqueño fue descalificar a Peña Nieto al señalarlo como producto de los medios de comunicación, y en especial de Televisa, que tendría la capacidad de “hacer presidentes”.

El debate completo está en http://www.youtube.com/watch?v=GQDPFWsdp1w; Éstos son los rasgos principales:

Enrique Peña Nieto: “Si la televisión hiciera presidentes, usted sería Presidente Andrés Manuel, porque en su gestión como Jefe de Gobierno destinó más de mil millones de pesos, y tengo aquí los documentos que lo acreditan, de la cuenta pública, que entonces usted presentara para la comunicación social. Y esto representa el doble de lo que el gobierno del Estado de México destinó a comunicación social”.

Andrés Manuel López Obrador: “Si fuese cierto lo que dice Enrique Peña Nieto, bastaría nada más con aclarar de que… no es cierto lo que él plantea, desde luego, pero tengo un documento que voy a mostrar. Dice, mil millones en el sexenio… Usted nada más le entregó a Televisa el primer año 600 millones”.

AMLO: “Aquí están los papeles, exactamente 691 millones de pesos, 2005-2006. Se los voy a entregar. ¿Quién es realmente Enrique Peña Nieto? Esto no se sabe, porque lo protegen mucho los medios de comunicación, en particular las televisoras y en especial Televisa…” EPN: “Señor López Obrador, déjeme referir a la información que usted ha señalado que es totalmente falsa, lo cual no debiera sorprendernos de usted porque suele recurrir y no de manera franca, a la mentira de manera reiterada. La información que usted ha presentado es de una publicación, de una revista que de manera especulativa y sin ningún sustento alguna vez señalara…”

En efecto, Andrés Manuel López Obrador aludía al misterioso legajo publicado en Proceso el 23 de octubre de 2005 que, por cierto, al día siguiente del debate, pasó desapercibido en las reseñas de la prensa y los medios de radiodifusión. Sin embargo, cobraría relevancia pública cuando, insospechadamente, un diario con el prestigio mundial de The Guardian lo retomara en una nota de Jo Tuckman, publicada el 7 de junio en la edición online y el 8 en la versión impresa con el título: “Archivos informáticos sugieren que Televisa vendió cobertura a altos políticos mexicanos. Documentos salen a la luz unas semanas antes del Proceso Electoral Federal”.

Salvo algunos añadidos que veremos enseguida, el trabajo de Jo Tuckman reseña las hojas difundidas en Proceso con la firma de Jenaro Villamil y un libro de su autoría además de que las opiniones editoriales incrustadas en el cuerpo de la nota coinciden con las proclamas de campaña de López Obrador. En realidad, fue el periódico británico el que “sacó a la luz” unos papeles que ya eran conocidos y con un alto grado de improvisación a pesar de que a la periodista no le hubiera faltado tiempo desde 2005 a la fecha, para verificar la información.

Parecen presuntas sospechas que sugieren apariencias

No obstante el respaldo que obtuvo entre varios medios y analistas mexicanos -aparte del beneplácito de los actores políticos interesados— el reporte de Jo Tuckman carece de rigor periodístico en contraste con la ostensible decisión del diario por incidir en las campañas electorales contra un candidato. (Además del título de la nota está el sugerente pie de foto: “Las denuncias ocurren en un momento crucial para Enrique Peña Nieto. Su clara ventaja está empezando a disminuir al mismo tiempo que el papel de Televisa se ha convertido en un asunto central de la campaña”.)

El estruendo que generó el diario inglés no nada más ejemplifica el sentido de la oportunidad al que un medio acude para ser protagonista del intercambio público en procesos electorales si no también muestra las limitaciones del debate mexicano que fue atizado por una nota que, así proviniera de un rotativo internacional tan prestigiado, muestra una muy cuestionable solidez profesional: Lo que importó a varios analistas no fue la solidez del contenido noticioso sino en dónde fueron publicados. Sergio Aguayo,por ejemplo, consideró que “el tema cobró relevancia por la importancia mundial del diario británico que no arriesga su prestigio si no tiene una fuente confiable”. (Reforma 10/VI/12)

Sin embargo, independientemente de la fama de The Guardian la nota en cuestión es frágil por estas razones:

Primero, porque el cuerpo central de la nota describe “textos vistos por The Guardian“, vale decir, no es una investigación periodística. Dice la reportera: “las referencias cruzadas que se han llevado a cabo en profundidad muestran que los nombres, las fechas y las situaciones mencionadas responden en gran medida a lo sucedido”, pero no menciona cuáles son esas “referencias cruzadas que se hicieron” o la hechura de algún monitoreo. A propósito, en esos días ya estaban los reportes del IFE registrados por la UNAM, en su portal respectivo, sobre los tiempos dedicados por los medios electrónicos a los candidatos a la Presidencia de la República.

Segundo, porque el contenido se basa en presunciones que la propia reportera advierte: seis veces escribe la palabra “aparentemente”; tres “sugiere” y una “presuntamente”, “sospechas” y “parecen”. Esto a lado de varias frases como: “Aunque no ha sido posible confirmar la autenticidad de los documentos”.

Tercero, porque la reportera no pondera que los “archivos informáticos” (Excel y Powerpoint) pueden elaborarse y manipularse fácilmente.

Cuarto, porque entre la ausencia de información, la nota acompaña al discurso de Andrés Manuel López Obrador mediante opiniones editoriales expuestas en la estructura de la nota: 1) “En un país en el que muy poca gente lee periódicos y el alcance de la Internet y la televisión por cable se encuentra limitado a las clases medias, Televisa y su rival TV Azteca, ejercen una gran influencia sobre la política nacional” y 2) “Un documento en papel que contiene las mismas cifras, vistas por The Guardian fue citado por López Obrador durante un debate presidencial el mes pasado. Durante el debate repitió las acusaciones de que Peña Nieto es un producto de la televisión. Peña Nieto y Televisa han sugerido que el documento, que se publicó por primera vez en la revista de izquierda Proceso en el 2005, podría haber sido una falsificación”, entre otros puntos de vista de Jo Tuckman.

Quinto, porque hasta el párrafo décimo la reportera incorpora su “contacto” con Televisa que “declinó clarificar” este tema “sin ver primero los documentos”. Tuckman no informa a los lectores sobre cuáles fueron las razones por las que el diario no mostró esos documentos a los directivos de la televisora ni a los lectores, por lo cual el diario incumplió el derecho de réplica y ocultó al público sus consideraciones editoriales.

Sexto, porque, según propaló The Guardian, muchos de los “archivos informáticos” estaban guardados a nombre de Yessica de Lamadrid pero relegó el dicho de la propia Lamadrid en el sentido de que estos eran falsos. Lo mismo hizo frente a la declaración de David López Guitiérrez quien negó conocer los documentos a que aludía la reportera.

Las apariencias engañan

A diferencia de octubre de 2005 y mayo de 2012, la nota de The Guardian tuvo impacto en la llamada opinión publica.

Desde el mismo 7 de junio hubo diarios que, como El Economista, le confirieron verosimilitud al desplegar “The Guardian confirma alianza Televisa-Peña Nieto”, La Jornada, que el día 8 colocó en el titular principal “Negociaron Peña Nieto y Televisa torpedear a AMLO: The Guardian” o Reforma: “Revelan tratos ‘sucios’ entre Televisa y Peña” y “Abre The Guardian plan Peña- Televisa”. El resto de los rotativos registró la versión del diario inglés así como las respuestas del candidato del PRI a la Presidencia y Grupo Televisa. Peña Nieto afirmó que esa publicación era un “refrito” y parte de la guerra sucia que había en su contra. Televisa, por su parte, aseguró que el trabajo de Tuckman carecía de rigor al ceñirse a apariencias y lamentó que “haya sido sorprendida por un material apócrifo”. Desde el dia 7, por cierto, el consorcio solicitó una disculpa pública a The Guardian, y para ello recurrió a Christt Elliott, responsable de contenido, y a Alan Rusbridger, “para que realicen una investigación a fondo”. También Televisa inició un proceso ante la Press Complaints Commission (PCC) en Gran Bretaña.

El 10 de junio, la revista Proceso publicó en páginas interiores un texto con la firma de Jenaro Villamil y la cabeza: “Se les cayó el teatro”, en donde, mediante la retroalimentación de sus propias versiones (la del semanario y la de The Guardian) se lee que “Tuvieron que pasar siete años y muchos desencuentros con directivos de Televisa y sus personeros para que se conociera con nitidez que el consorcio de Avenida Chapultepec le apostó al mexiquense Enrique Peña Nieto desde 2005. El 23 de octubre de ese año, cuando Proceso informó sobre el plan de Televisa para impulsar al priista, muchos intentaron desacreditarlo. Pero el jueves 7, cuando el diario británico The Guardian publicó un reportaje que documenta las maniobras del consorcio de Emilio Azcárraga Jean, entonces sí, se le cayó el teatro…”. El texto de ese 10 de junio es, en esencia, la reiteración de lo que Proceso publicó en 2005 con el ingrediente adicional de la nota de Tuckman sobre otro supuesto “proyecto de 60 millones” entre Vicente Fox y Televisa para denostar a Andrés Manuel López Obrador.

El mismo viernes 8 de junio The Guardian defendió el contenido de su nota. Reconoció que “no ha sido posible confirmar la autenticidad de los documentos” aunque “se han hecho esfuerzos para encontrar evidencia que los corrobore”. También admite que es “imposible decir cuándo y dónde fueron generados” esos textos, pero “la cantidad y la variedad de los documentos, además de la presencia de material personal involucrado en los documentos sugiere que son auténticos”.

No obstante que aceptó que era imposible saber cuándo se habrían hecho los documentos, el diario afirmó que muchas de las acciones especificadas en los supuestos documentos efectivamente sucedieron. Por ejemplo, “La presentación anti López Obrador propone pedir al presidente Vicente Fox que declare un periodo de luto tras la muerte de Juan Pablo II. Horas después de que el documento fuera escrito, Fox declaró un día de luto”. Tras señalar que la reportera buscó las reacciones de Televisa y del equipo de Peña Nieto, The Guardian indica que nunca se ha referido a los documentos como “contratos” lo que, vale la pena apuntar, sí hizo Proceso. Por cierto, el 10 de junio, el semanario públicó una entrevista con la vocera del diario Christie Crowther quien expuso los argumentos antes señalados y quien, según el reportero Leonardo Boix “ni por asomo aludió a lo que Televisa solicitó: una disculpa pública”.

La Jornada, Reforma y Proceso mostraron una línea editorial de respaldo a The Guardian, y el medio más enfático al respecto, que le dedicó 4 horas 30 minutos y 22 segundos del 8 de junio al 2 de julio, fue el noticiero radiofónico de MVS, que conduce Carmen Aristegui, quien aportó a la barahúnda al difundir, el 8 de junio, una supuesta conversación privada que habrían tenido Laura Barranco y Carlos Loret de Mola el 26 de octubre de 2005, cuando aquella era su colaboradora. En un chat interno de la empresa, según la reproducción de la plática, Carlos Loret habría dicho que lo publicado en Proceso “Todo, absolutamente todo, es verdad (…)” y luego advertiría “A ver… pero por ejemplo, lo cierto es que por lo menos a mí, nunca, nunca me han dicho que entreviste a enrique peña, como se plantea ahí (…) “. Loret también habría comentado: “y bueno, eso de las cápsulas tipo nota, se vale, todos los medios lo hacen, hasta Proceso, son notas pagadas, y se ponen en periódicos y revistas, con letra diferente, en tele, simplemente se ponen después de los avances, para que sean como comerciales…. lo que no tiene madre es que el güey ande comprometiendo entrevistas, bueno, lo peor es que el güey trabaje aquí, carajo…”.

Puede usted leer la supuesta charla completa en: http://aristeguinoticias.com/0806/postelecciones/todoabsolutamente-todo-es-verdad-carlos-loret/

Horas después, Loret dirigió una carta a Aristegui: “(…) tu coordinadora de información, Laura Barranco, reveló una supuesta conversación privada que habría tenido con ella en 2005 (…). No sé si ese viejo chat privado realmente sucedió. Yo no guardo copia de mis conversaciones privadas”. Adujo que era verdad que él ha sido “muy crítico de los infomerciales o gacetillas”, y luego acotó: “Como lo reconoció la propia Laura Barranco en la denuncia conjunta que hicieron, en Televisa los infomerciales se insertaban en los tiempos de cortes comerciales y por tanto, el noticiero a mi cargo (o el de cualquier otro periodista) no tenía ninguna injerencia sobre ellos: no eran parte de nuestros contenidos (…)”.

El periodista dijo que era posible que le hubiera comentado a Barranco sobre el tema y le expresara su inconformidad: “Igualmente, es muy posible que le haya mencionado que jamás me habían pedido que metiera como nota o hiciera una entrevista que viniera ordenada o solicitada por el área de Ventas. Jamás lo he hecho ni lo haré”. Advirtió que desde hace años los infomerciales ya no se programan en Televisa y que “se puede verificar prendiendo la tele en cualquier momento”. Enseguida señaló:

“Con respecto al documento en que ha basado Proceso sus denuncias contra Televisa, debo recordar que hasta hoy se desconoce quién lo redactó. Proceso dice que es de Televisa, pero no tiene logotipos, sellos ni nada que pueda probar ese dicho.

“En ese supuesto chat privado de 2005 habría yo expresado que el documento de Proceso es ‘todo, absolutamente todo es verdad’. Si lo expresé, basta observar el contexto para darse cuenta de que no se puede inferir que estaba corroborando el reportaje de Proceso, menos aún los documentos que desde entonces ha presentado: me estaba quejando específicamente de los infomerciales.

“Hoy estoy convencido de que ese documento no se realizó en Televisa. Pero lo más importante es que lo que en él se expresa nunca se llevó al cabo en realidad: habla de una cantidad de entrevistas, programas y reportajes que jamás se realizaron ni pasaron al aire. “Por ejemplo, el reportaje de Proceso de octubre de 2005 al que nos habríamos referido en el chat, señala que el acuerdo incluiría notas informativas y entrevistas en “Primero Noticias”, el espacio a mi cargo, que nunca presenté ni hice. Son cosas que no sucedieron. Cualquier monitoreo puede dar cuenta de ello.

Así concluyó:

“(…) a mí Televisa nunca me ha pedido nada de Peña Nieto. Lo he criticado libremente en cuantas ocasiones he querido: por el caso Paulette, por las inundaciones en su Estado, por sus aliados impresentables, por su rechazo a las reformas e incluso por su gasto excesivo en imagen. Hay constancia videograbada y escrita de todo ello”.

La misiva completa se encuenta en: http://mx.noticias.yahoo.com/blogs/caldero-electoral/loret-de-molacontesta-a-laura-barranco-niega-plan-pro-epn.html

En guardia, el diario británico

La definición editorial del noticiero matutino de MVS fue clara desde el principio e incluso se acompañó de arengas como la que expuso Aristegui el lunes 11 de junio: “el tema ocupó muchos espacios, bueno, no tantos como merecía” –hasta entonces, o sea, en cuatro días, se habían publicado 117 notas en los principales diarios y revistas del país, en su versión impresa y electrónica– “pero ocupó una buena parte de los espacios en medios lo que publicó Proceso y lo que publicó The Guardian con un tema central que nos remite al primer debate, nos remite a aquella frase del propio Peña Nieto de si la televisión hiciera presidentes, ése no fue tema de discusión, no, no le pareció importante a nadie colocarlo en la discusión del debate presidencial”.

A las 19:50 horas de ese mismo lunes 11 de junio, The Guardian haría hincapié en su interés sobre el presunto acuerdo entre Grupo Televisa y el candidato del PRI para impulsarlo a la Presidencia y sacó a la luz pública otra parte del arsenal: cables del Departamento de Estado de Estados Unidos publicados por WikiLeaks, donde diplomáticos estadounidenses habían expresado “su preocupación de que el favorito en las encuestas presidenciales de México, Enrique Peña Nieto, estaba pagando por la cobertura televisiva favorable desde 2009”.

Tuckman advierte que el cable fue elaborado en septiembre de 2009, poco después de que funcionarios de la embajada de Estados Unidos estuvieran en una gira por el Estado de México, cuando era gobernador Peña Nieto y se tituló, “Una mirada al estado de México, estilo Potemkin”. En éste, los funcionarios habrían dicho: “Es un hecho ampliamente aceptado, por ejemplo, que el monopolio de la televisión Televisa respalda al gobernador y le proporciona una extraordinaria cantidad de tiempo de emisión y otros tipos de cobertura”.

La reportera menciona otro cable escrito a comienzos de 2009 en el que los diplomáticos de EU observan que Peña Nieto procuraba asegurar victorias electorales convincentes del PRI en la demarcación y que para ello “se han puesto en marcha importantes proyectos de obras públicas en las zonas donde habría elecciones”; además de que los funcionarios “creían” que el gobernador “está pagando los medios de comunicación bajo la mesa por noticias favorables cobertura, así como potencialmente financiar los encuestadores para influir en los resultados de la encuesta “.

El 26 de junio, a cuatro días de la jornada electoral mexicana, The Guardian aseguró que dentro de la supuesta relación comercial entre Televisa y Enrique Peña Nieto, en 2009 la televisora destinó una unidad para promover al mandatario mexiquense y “desechar” a sus adversarios. Esa unidad, tendría el nombre secreto de “Team Handock”.

Sin precisar más, el periódico cita a “personas familiarizadas” con esta supuesta operación y reseña textos que “sugieren” que el equipo Handock distribuía videos a cientos de direcciones de correo electrónico y los publicaba en redes sociales, son copias escaneadas de presuntos contratos y órdenes de trabajo que “sugieren” que subsidiarias de Televisa y algunos de sus ejecutivos fueron parte de ese proyecto.

Por lo anterior, Tuckman escribe que “Las nuevas revelaciones sobre Televisa (…) ponen en entredicho su imparcialidad política, así como las reiteradas declaraciones de Peña Nieto en las que niega tener una relación ‘especial’ con Televisa”.

Aquellas nuevas, atronadoras sugerencias, mantuvieron el tema en la órbita mediática así como a los medios que, como Reforma, La Jornada y Proceso le concedieron verosimilitud, entre estos destacó por su grado de énfasis, como dije antes, el noticiero de Carmen Aristegui que, el 27 de junio no consideró que aquellos documentos eran sugerencias sino la constatación palmaria de una irregularidad: “Incluso tanto The Guardian como ‘Aristegui noticias’ identificó varios videos que corresponden precisamente a los contratos de los cuales ahora se conoce su contenido y, efectivamente, son videos que muestran campañas en contra del PAN, en contra de los adversarios políticos en el Estado de México muy particularmente a favor de los candidatos del PRI y de la figura de Peña Nieto.

Luego, el 2 de julio la periodista expresaría en estos términos su parcialidad política: “¿A partir de qué crece una figura política de cierto tamaño, que ahora está a un paso de la Presidencia de México? Pues con una alianza a todas luces evidente en los últimos años con la principal televisora del país”.

De los medios al IFE

El sábado 9 de junio, es decir, dos días después de la primera nota de The Guardian, el PRD presentó una denuncia ante el IFE contra el PRI, Enrique Peña Nieto y Televisa al considerar que éstos incurrieron en infracciones al Cofipe.

En la relatoría de hechos y el ofrecimiento de elementos probatorios, el PRD presentó el texto publicado el 23 de octubre de 2005 en Proceso, con la firma de Jenaro Villamil (el documento del partido dice “Yesenia”, no Yessica de Lamadrid la factura que Astron expidió al gobierno del Estado de México por concepto de comentarios de Joaquín López-Dóriga y Óscar Mario Beteta, transmitidos en sus noticieros radiofónicos (el PRD no citó a etcétera como fuente un libro de Villamil: Si fuera presidente: El reality show de Enrique Peña Nieto y, entre otras referencias periodísticas, lo siguiente:

“15.- El 8 de junio de 2012 el periódico inglés The Guardian publica en su edición en español e inglés el artículo ‘archivos informáticos sugieren que Televisa vendió cobertura a altos políticos Mexicanos”, en donde se da cuenta de la autenticidad de diversos documentos filtrado (sic) desde el año de 2005, relacionados con un plan publicitario y de propaganda encubierta en radio, televisión y revistas en el que se encuentran involucradas empresas relacionadas con el grupo Televisa y el Gobierno del Estado de México para posicionar y promover personal y políticamente a Enrique Peña Nieto”.

(Eso dice el recurso: “donde se da cuenta de la autenticidad de diversos documentos filtrados desde 2005”, a pesar de que la propia reportera advirtió que The Guardian no pudo confirmar la autenticidad de los famosos papeles.)

Con esa versión de los hechos el PRD solicitó “que se corroboren los múltiples indicios en torno a la adquisición de radio y televisión, así como medios impresos para realizar una campaña con el propósito del posicionamiento electoral del C. Enrique Peña Nieto, lo que constituye actos anticipados de proselitismo electoral, y también representa infracciones a la prohibición de adquisición de tiempos en radio y televisión con fines electorales, vigente desde el 15 de noviembre de 2007 y asimismo violación del principio de neutralidad y uso imparcial de los recursos públicos y de la prohibición de Ia promoción personal de funcionarios públicos”.

El misterio se devela

El 16 de agosto de 2012, el IFE concluyó en lo siguiente, tras analizar y verificar durante siete semanas el acervo probatorio y las respuestas a los requerimientos de información así como las contestaciones producidas durante la celebración de la audiencia de pruebas y alegatos, en la que Televisa, el gobierno del Estado de México y el PRI entregaron a la autoridad toda la documentación contractual que sostuvieron desde 2005 a 2012 (aunque la obligación legal establece de 2008 a la fecha):

1.- Que las empresas Radar Servicios Especializados de Mercadotecnia o “Grupo TV Promo, no celebraron algún contrato o acuerdo de voluntades con Enrique Peña Nieto, el Gobierno del Estado de México, el PRI o con algún tercero para la creación de un plan o estrategia de publicidad en televisión, radio y entrevistas, así como propaganda en notas informativas, reportajes, entrevistas, publirreportajes, infomerciales y programas para publicitar al ciudadano antes mencionado.

2.- Que ni Televisa ni Televimex celebraron algún contrato con Grupo TV Promo y Radar Servicios… o con algún tercero para proporcionar servicios de asesoría, producción, diseño de espacios publicitarios dentro de la programación que difunden los canales de televisión y emisoras de radio que forman parte de tales empresas a favor de Peña Nieto, ya sea cuando fue titular del Ejecutivo del Estado de México o en algún otro momento.

3.- Que la empresa Radar… y el PRI convinieron en 2005, la presentación de Enrique Peña Nieto, entonces candidato a Gobernador del Estado de México, cuatro espectáculos del show de Vida TV, la presentación artística de diversos eventos musicales y artísticos para los cierres de su campaña electoral para el cargo electivo antes mencionado, así como la contratación de inserciones de encartes en diversas revistas de circulación nacional alusivos a esa candidatura.

4.- Que la empresa Astron Publicidad. expidió la factura número 1216 de fecha 10 de enero de 2007, a favor del Gobierno del Estado de México por concepto de la emisión de comentarios en los noticieros que conducen Joaquin López-Dóriga y Óscar Mario Beteta, precisando que de las constancias que obran en autos y de la investigación desplegada por esta autoridad no se acreditó la mencionada difusión. Luego la autoridad señala que, en todo caso,la factura “fue expedida antes de que se llevara a cabo la reforma electoral 2007-2008, por lo que, en ese momento dentro del marco electoral no se encontraban regulados los sujetos y conductas a las que alude el PRD, es decir, no se encontraban dentro de la normatividad electoral federal las personas morales como sujetos regulados, ni la contratación y/o adquisición de tiempos de radio y/o televisión como conducta sancionable por lo que establecer un juicio de reproche en contra de los sujetos denunciados sería contrario a lo establecido por el artículo 14 constitucional, que salvaguarda el principio de la no aplicación retroactiva de la ley en perjuicio de los gobernados.

5.- Que Televisa celebró durante los años 2005, 2006, 2007 y 2008 diversos contratos con el área de Comunicación Social del Gobierno del Estado de México para la transmisión de diversos materiales televisivos a través de los cuales dan a conocer informes anuales de labores, logros, compromisos, infraestructura y programas de gobierno, situación en donde no estaban regulados los sujetos, conductas o hechos antes referidos por la normatividad electoral, sino hasta principios de 2008 en donde entró la vigencia a la norma electoral.

6.- Que por lo que hace a 2008, a partir del cual inició el nuevo modelo de comunicación política (febrero) y durante 2009, 2010 y 2011, Televisa celebró diversos contratos con el área con el Gobierno del Estado de México para transmitir materiales televisivos para dar a conocer informes anuales de labores, logros, compromisos, infraestructura y programas de gobierno, y en los cuales se hizo alusión a Peña Nieto en aquellos relacionados con los informes de gobierno (ésto solo durante los años 2009, 2010 y 2011), lo cual se realizó al amparo de lo dispuesto en el Cofipe.

7.- Que del análisis a las pruebas aportadas por Televisa y Televimex se desprende que durante el periodo comprendido de 2005 al 2011, esas empresas brindaron cobertura informativa y periodísticamente relevante a diversos personajes públicos, entre ellos, Enrique Peña Nieto, Felipe Calderón Hinojosa y Marcelo Ebrard Casaubón.

8.- Que respecto al monitoreo de Radio y Televisión que difunden noticias sobre la elección Presidencial para el proceso electoral 2011-2012, realizado por la UNAM, se desprende que por cuanto hace a los precandidatos para la contienda presidencial, el tiempo otorgado se distribuyó en términos porcentuales para JEVM 25.41%, para EPN el 19.19%; AMLO el 18.91%; para EJCA el 18.77% y para SCM el 17.71%. En el caso de los candidatos para la contienda presidencial, la ditribución fue: EPN el 30.64%, JEVM el 26.52%; AMLO el 26.36% y para GQT el 16.48%.

9) Que el “Informe sobre el Monitoreo de Noticieros y la difusión de sus resultados durante el periodo de campañas” ha sido un de los más completos, amplios y rigurosos en la historia de México. Del 30 de marzo al 27 de junio la mayor cantidad de tiempo dedicado mantuvo un equilibrio razonable entre los candidatos a la Presidencia. De igual forma se demuestra que la enorme mayoría de la notas periodísticas explícitamente diseñadas y dedicadas a cubrir las campañas, no fueron destinadas a otros fines, es decir, “hubo un esfuerzo demostrable de equilibrio y de objetividad por parte de los medios en la cobertura noticiosa”.

Más adelante, el texto de resolución se refiere a las notas periodísticas presentadas por el PRD en su denuncia: “Este órgano colegiado estima que (…) el contenido de revistas, artículos, notas informativas publicadas en diarios o en Internet, así como las obras literarias aportadas (…) fueron redactadas y dadas a conocer por comunicadores, cuyas fuentes no son públicas, amén de que cabe la posiblidad de que sean producto de la interpretación e investigación personal de su autor, lo que no puede convertirse en un hecho público y notorio, ni mucho menos generar prueba plena al respecto de lo que en ellos se consigna, pues aunque lo publicado no sea desmentido por quien puede resultar beneficiado o afectado, el contenido de las mismas solamente es imputable a su autor, más no así a quienes se ven involucrados en su contenido, máxime si se considera que en el presente caso, las empresas involucradas han negado las imputaciones que obran en las mencionadas publicaciones.

Sobre la nota de The Guardian, la autoridad manifestó: En la publicación en la página de Internet de The Guardian, “se puede advertir que la autora de la nota refiere que no le ha sido posible verificar la autenticidad de los documentos en los que basó su investigación para la publicación, y que los mismos le habían sido entregados por un antiguo trabajador de la empresa Televisa, asimismo refiere que los mencionados documentos consisten en docenas de archivos informáticos y señala que existen unos documentos de Excel y Powerpoint con los que pretende autentificar la información que se publicó”.

“En ese contexto refiere que se tuvo el testimonio de una ciudadana (la supuesta creadora del documento, Yessica de Lamadrid), la cual declaró al referido periódico que ella creía que dichos documentos eran falsos.

“En el artículo se mencionan diversas pruebas en las que se basan la investigación y la interpretación de los hechos que la nota consigna, sin embargo, las mismas consisten, tal y como se menciona en el artículo, en archivos informáticos, dentro de los cuales, destacan algunos documentos en Excel y Powerpoint, los cuales por su propia naturaleza técnica son susceptibles de ser creados por cualquier persona y en cualquier parte del mundo, por lo que la información que en ellos se consigna de ninguna manera demuestra que su contenido sea veraz.

(…) la labor periodística de la autora “se realizó con motivo de su interpretación e investigación personal que pone de manifiesto que lo plasmado en el artículo de mérito, únicamente arroja una apreciación meramente subjetiva de la persona que realizó la investigación y que consideró que la misma debía publicarse en dicho portal, sin que puedan derivarse indicios o elementos que esta autoridad pudiera tener por acreditados a través de las diligencias de investigación (…) no hay elemento vinculante que haga suponer que existió una contratación encubierta para favorecer en medios masivos de comunicación la candidatura del multirreferido candidato del Partido Revolucionario Institucional”.

En la página 308 se lee que, “en este orden de ideas, este órgano regulador concluye que del análisis individual y el que se ha realizado conjuntamente a los elementos que obran en el presente expediente, no se acreditan las acusaciones hechas por el quejoso en contra de las personas morales denominadas Televisa, S.A. de C.V., y Televimex, S.A. de C.V.; Astron Publicidad, S.A. de C.V., Grupo TV Promo, S.A. de C.V. y Radar, Comunicación y Mercadotecnia, relativas a la supuesta venta, contratación y/o difusión de propaganda encubierta de espacios en televisión a favor del C. Enrique Peña Nieto en el periodo que va de 2005 al 1 de julio de 2012, ya fuera en su carácter de Gobernador del Estado de México o de aspirante a dicho cargo, como ciudadano, ni cuando fungió como precandidato o candidato a la Presidencia de la República en el Proceso Electoral Federal 2011-2012, por lo cual, como ya se dijo, el presente procedimiento sancionador deberá declararse infundado”.

El documento de resolución dividió en 12 clásulas la declaración de infundado para detallar que en ninguna vertiente las empresas y el partido denunciado infringieron la ley electoral. El 16 de agosto de 2012 fue aprobado en el Consejo General del IFE con el voto a favor de los consejeros electorales Marco Antonio Baños, Lorenzo Córdova, María Macarita Elizondo, Sergio García Ramírez, Francisco Javier Guerrero y Leonardo Valdés Zurita, y el voto en contra del consejero Alfredo Figueroa.

El 28 de agosto, el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (TEPJF) declaró, por unanimidad, en favor de la decisión tomada por los consejeros arriba señalada y desechó la apelación promovida por el Movimiento Progresista contra resolución del IFE.

Casi un mes después, en The Guardian, Jo Tuckman reseña las determinaciones del IFE y la ratificación del TEPJF. El 26 de septiembre la reportera apuntó que la resolución de la autoridad electoral “desestimó la calidad de las pruebas presentadas por el PRD, que se basó en gran medida en informes periodísticos (…), entre ellos un artículo publicado en The Guardian el 7 de junio”. Sin embargo, la nota omitió mencionar la revisión que el IFE hizo de los documentos, monitoreos de televisión y contratos que hubo desde 2005. Un asunto que no solo los exhibiría éticamente sino que, legalmente, sería fatal para el periódico inglés.

En este registro cronológico queda asentado que The Guardian sí favoreció a un candidato y a los partidos que lo impulsaron.

Se les cayó el teatro

A mediados de septiembre de 2012, en Reino Unido, Televisa emprendió acciones legales contra The Guardian y ello desembocó en que el periódico inglés finalmente reconociera sus fallas y se disculpara con la televisora. El acuerdo alcanzado consistio en tres acciones: 1.- La emisión de un comunicado conjunto dado a conocer el pasado 5 de febrero y en el que el diario británico acepta entre otras cosas, que “pensó que sus artículos planteaban una cuestión de interés público sobre la relacion entre Televisa (como la principal radiodifusora de México) y algunos candidatos a puestos de elección”, y que publicó los artículos de buena fe con base en el material proporcionado por su fuente confidencial. Además, reconoce que “Televisa y sus periodistas buscan mantener los más altos estándares editoriales y comprende que lo publicado haya causado profunda molestia”.

2.- La publicación en el periódico inglés de una editorial (PpEd) escrita por Javier Tejado, ejecutivo de Grupo Televisa.

3.- La inclusión de un link que remite al comunicado conjunto en el que The Guardian se disculpa con la televisora mexicana, en la versión on line de las 16 notas que aludieron a Televisa. The Guardian y la mayoría de los medios nacionales que retomaron el verano pasado los artículos difundidos por el diario inglés, ahora tuvieron que reconocer la falsedad de la información que publicaron.

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