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Luis Antonio García Chávez

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Un talk show llamado Cuauhtémoc Blanco

MARGARITO PÉREZ RETANA / CUARTOSCURO

La democracia enfrenta una serie importante de conflictos e imperfecciones que se deben atender por parte de la sociedad. En México, por lo general, las imperfecciones del régimen democrático se atienden por medio de regulaciones que tienden a normar jurídicamente los huecos que se van detectando al sistema, pero hay algunas que no dependen de la construcción de un andamiaje jurídico para poder ser corregidas, sino de la construcción de una ciudadanía mucho más firme, sólida y madura que sea capaz de autorregularse.

Como en la mayoría de los países del mundo, México enfrenta un debilitamiento del modelo democrático en la medida en que éste no ha sido capaz de corregir vicios y dificultades que mantienen un rezago en condiciones importantes de calidad de vida de la población. Ello mina el tradicional sistema de partidos y, acompañado por un peso cada día mayor de los medios de comunicación permite la aparición de figuras carismáticas que, amparadas en una importante popularidad, son capaces de saltar al escenario político y presentarse como opciones competitivas ante la población, aun si representan alternativas carentes de sustento político que las convierta en propuestas sólidas para la atención de los males que van llevando al hartazgo a la gente por los modelos tradicionales.

En últimas fechas hemos visto crecer en los partidos políticos, así como en propuestas independientes, figuras de alto impacto mediático (deportistas, cantantes, actores, etcétera) a las que se recurre para que, basadas en su popularidad, puedan ser candidaturas competitivas. La más representativa de este fenómeno es, sin duda, la candidatura de Cuauhtémoc Blanco, actual alcalde de Cuernavaca y candidato a gobernador del estado de Morelos, quien representa también una de las propuestas más vacías en cuanto al aspecto programático, y cargada de elementos que la hacen lejana a los valores que, en teoría, el espacio público debiera promover, pero a la vez, de las que tiene un mayor arrastre entre el electorado, convirtiéndola en sí misma en una paradoja que hace de la política un talk show atractivo para el público, pero enajenante y altamente peligroso para los elementos más trascendentes de la democracia.

Por lo anterior, es importante analizar sus implicaciones, así como del reto que representa para la sociedad el encumbramiento de este tipo de productos chatarra de la política mexicana que, de permitirse, pudieran constituir un paso hacia atrás en el modelo político mexicano.

Cuauhtémoc Blanco y la propensión a la violencia

Nace el 17 de enero de 1973 en la Ciudad de México y se desarrolla como uno de los más grandes y talentosos ídolos en la historia del futbol mexicano, teniendo su debut profesional con el Club América el 5 de diciembre de 1992, a los 19 años, en un partido contra el León.

MARGARITO PÉREZ RETANA / CUARTOSCURO

Durante muchos años, llenó las canchas de talento y habilidad, pero simultáneamente fue construyendo el personaje que habría de alcanzar arraigo entre el público como el futbolista aguerrido, surgido del barrio de Tepito, una de las zonas populares más conocidas y violentas de la capital del país. Así, sumado a su picardía y habilidad con el balón, Cuauhtémoc acompaña su paso por el futbol con una historia violenta, llena de escándalos dentro y fuera de las canchas, que fueron construyendo su personaje.

En diferentes momentos a lo largo de su carrera fue acusado de provocar, insultar, agredir y atacar a muchos de sus compañeros de profesión, siendo partícipe de muy diversos actos de violencia, entre los que se destaca la pelea entre miembros del Club América y el Deportivo Sao Caetano en la Copa Libertadores de América el 11 de mayo de 2004, misma que valió el veto del Estadio Azteca por tres partidos para competiciones nacionales y la suspensión del propio Cuauhtémoc por un año de cualquier competencia organizada por la CONMEBOL.

Ese día, cercano a la conclusión del partido con la posible eliminación del América en octavos de final, Blanco propina un codazo a su rival Anderson Lima, por lo que es expulsado. Al término del encuentro, mientras el equipo brasileño festejaba su clasificación, Cuauhtémoc regresa a la cancha y, junto con otros jugadores del América, comienza una batalla campal contra los miembros del Sao Caetano que pudo haber acabado en tragedia debido a la invasión de decenas de aficionados a la cancha, quienes también participaron de la agresión a miembros del equipo rival, y de un enfrentamiento con las fuerzas del orden que resguardaban el partido.

Éste es sólo uno de los múltiples episodios de violencia de los que fue parte Cuauhtémoc a lo largo de su carrera, marcada en muchos momentos por agresiones, burlas e insultos a sus rivales, como su tradicional festejo emulando a un perro orinando la portería contraria después de anotar un gol.

Como parte de esos momentos de violencia, uno de los episodios más cuestionados es la agresión en contra del periodista deportivo David Faitelson al término de un encuentro entre el América y el Veracruz, el 8 de marzo de 2003 en el Estadio Luis Pirata Fuente, en donde al finalizar el partido los ánimos se caldearon entre jugadores, sin embargo la no ta más importante se dio cuando, al retirarse a los vestidores y desde atrás de una valla, Blanco golpea por la espalda al periodista de Televisión Azteca, quien no se percata sino hasta el momento de recibir el golpe.

Dicho suceso fue ampliamente condenado por la cobardía que implicaba golpear por la espalda a otra persona (en este caso un reportero), quien sólo hacía su trabajo y no tenía mayor participación en el conflicto. Se dice que el suceso se desencadenó por la molestia del jugador por la cobertura que la televisora del Ajusco daba a su vida personal y los conflictos que enfrentaba con sus parejas sentimentales.

Hace unos meses apenas, ya como alcalde de Cuernavaca y precandidato a gobernador del estado de Morelos, Blanco y Faitelson se vuelven a encontrar en el programa deportivo Futbol Picante4 en septiembre de 2017, en donde, tras una alusión de José Ramón Fernández a dicho suceso, Cuauhtémoc, en lugar de recocer su error y entre bromas, reta a golpes al comentarista ya como figura política pública.

Otro episodio en la carrera de Cuauhtémoc es cuando tuvo que abstenerse de una convocatoria de la Selección Mexicana en EU para no verse obligado a pagar una demanda por 255 mil dólares, producto de una agresión a un empleado de un bar en Houston, Texas, quien denunció que el futbolista, tras llegar ebrio al bar Karaoke Latino el 12 de enero de 2004, agrede al trabajador porque, según su declaración, se refirió al futbolista como el novio de Galilea Montijo y le preguntó si se casaría con ella.

Blanco y la violencia de género

Otro de los aspectos en los que Cuauhtémoc se ha visto involucrado en escándalos es la violencia de género, destacando la demanda emprendida contra él por la que fuera su esposa, Marisela Santoyo, en 1998, quien lo demandó por violencia doméstica y amenazas de muerte.

Estos hechos también trascendieron a la cancha cuando, el 22 de febrero de 2004, una mujer fungió por primera vez como árbitro central en un partido de la Primera División del futbol mexicano: Virginia Tovar. En el partido se enfrentaban América e Irapuato, y en el transcurso del mismo, Cuauhtémoc, ante su molestia con algunas decisiones arbitrales, al término del partido, le dijo a Virginia “Mejor ponte a lavar platos”.

Reencuentro de Blanco con Flaiterson / ESPN

En otro momento, antes de iniciar su gestión, pero siendo ya alcalde electo de Cuernavaca, el 10 de agosto de 2015, Cuauhtémoc Blanco, a pregunta de la prensa sobre cómo enfrentaría una alerta de género emitida por la Secretaría de Gobernación, confundió el término con equidad de género, demostrando su nulo conocimiento sobre el tema; dijo que “Vamos a trabajar en todo, como lo he dicho: el que quiere trabajar es bienvenido, no importa que si es hombre o mujer (sic), lo que importa es que tiene derecho y la mujer es trabajadora, lo he dicho desde que llegué, aquí lo que importa es trabajar. Aquí en mi gobierno la mujer tiene mucho valor, así como mi madre, que desde los 14 ó 15 años ella ha trabajado”.

Más adelante, el 6 de noviembre de 2017, en el marco de un evento del Día Internacional de la eliminación de la violencia contra la mujer organizado por Elena Cepeda, presidenta del DIF de Morelos, se invitó a los hombres presentes a participar en la elaboración de un mural colectivo, colocando un registro naranja de la huella de sus manos, a condición de no haber nunca violentado una mujer o, de haberlo hecho, ofrecer una disculpa pública en el acto. Ante ello, el alcalde de Cuernavaca prefirió retirarse, siendo de conocimiento público que sobre él ha habido varias acusaciones de violencia hacia la mujer.

El paso de Cuauhtémoc Blanco por la política

De los escándalos que han acompañado su vida, dentro y fuera de la cancha, el paso de Blanco por la política no ha sido la excepción. Salta al escenario político con la candidatura a alcalde de Cuernavaca por parte del Partido Social Demócrata de Morelos (PSD) en 2015. En un primer momento nadie consideró que la candidatura tuviera posibilidades de ganar y más bien fue considerada como una estrategia del PSD para incrementar su votación y con ello mantener el registro y las prerrogativas del partido político local. Sin embargo la candidatura fue creciendo hasta lograr el triunfo con 28.46% de los votos, seis puntos arriba de su más cercana competidora, Maricela Velázquez Sánchez, de la coalición integrada por el PRI, el Partido Verde y el Partido Nueva Alianza.

Dos semanas antes de tomar posesión al frente del ayuntamiento de Cuernavaca, Cuauhtémoc Blanco enfrentaba ya una denuncia ante la FEPADE que lo acusaba de falsificar documentos para conseguir, de manera ilegal, la constancia de residencia que le permitiera contender por la candidatura a la alcaldía. Es importante mencionar que dicho expediente aún no se encuentra cerrado y pudiera, en caso de ser encontrado culpable, acarrearle sanciones incluso de tipo penal.

A partir de la ruptura de Cuauhtémoc con la dirigencia estatal del PSD, éstos dieron a conocer que en un primer momento la candidatura del futbolista se había dado por un contrato de prestación de servicios de manera similar a lo que sería un contrato publicitario de alguna marca comercial, recibiendo por ello un pago de siete millones de pesos y condiciones de hospedaje, viáticos y transportación, así como horario laboral para hacer campaña y pago adicional por tomarse fotografías con la gente.

Este dinero, en teoría, habría sido pagado por empresarios de Cuernavaca y no habría sido reportado a la autoridad electoral. De hecho, la ley electoral en México prohíbe expresamente este tipo de prácticas. Pese a la presentación pública del contrato y a que cuatro de siete consejeros del órgano electoral morelense votaron por una sanción ejemplar, y a pesar de existir un peritaje que afirmaba que la firma del contrato sí había sido signada por Cuauhtémoc Blanco, este elemento tampoco ha sido sancionado, aún cuando ello podría llevar a inhabilitarlo como candidato a gobernador.

La defensa del futbolista fue negar su firma y la de su representante, pero este proceso, al igual que el anterior, no se encuentra resuelto en su totalidad.

Precisamente uno de los problemas más importantes en cuanto a la aplicación de la ley en México es que no se respeta el principio de que esta sea pronta y expedita, lo que hace crecer la incertidumbre de una candidatura que hoy encabeza las encuestas y que finalmente vive una incertidumbre jurídica, pues arrastra siete denuncias a la par que corre su camino electoral.

Entre los escándalos que ha enfrentado ya como alcalde de Cuernavaca, los menos importantes son aquellos que tienen que ver con su manifiesta ignorancia de ciertos temas como el mando único, hasta el momento en que agradeció en una ceremonia de una escuela primaria al Licenciado Benito Juárez García “por permitirnos compartir este momento con todos ustedes”. Ante todas las imputaciones que enfrenta, el Congreso del estado de Morelos estableció un juicio para suspenderlo definitivamente de su cargo el día 9 de diciembre de 2016, mismo donde 22 diputados votaron a favor de la medida, cuatro en contra y uno se abstuvo. Sin embargo, Cuauhtémoc Blanco se mantuvo en el cargo debido a una suspensión provisional, amparo ordenado por la Suprema Corte de Justicia de la Nación contra las acciones que pudiera emprender el Congreso morelense en contra del alcalde de Cuernavaca.

Por último, quizá el caso más delicado en su contra es la acusación que lo vincula, a partir de la declaración del sicario detenido por dicho crimen, con el asesinato del empresario Juan Manuel Bejarano, quien contaba con la concesión de la Feria de la Primavera en Cuernavaca.

Juan “N”, quien fue detenido por dicho homicidio, habría declarado a la autoridad que quien lo había contratado para la comisión del crimen era el alcalde de Cuernavaca, Cuauhtémoc Blanco Bravo, con un pago de un millón doscientos mil pesos por realizar dicho crimen. Evidentemente, Blanco negó dichas acusaciones y responsabilizó al gobierno del estado y a sus antiguos compañeros del PSD de pretender inculparlo.

Conclusiones

Así, el estado de Morelos vive un proceso de incertidumbre en donde hoy encabeza las encuestas un candidato que enfrenta al menos siete procesos legales vigentes, de los que cualquiera, en caso de resultar en contra de Cuauhtémoc, podría dar al traste con sus aspiraciones políticas.

Por otro lado, el hartazgo de la gente ante la clase política ha llevado la situación a un momento de suma gravedad en donde se puede elegir a una figura sólo con base en su popularidad, sin experiencia política o proyecto para el estado, y que además se ha caracterizado, a lo largo de su vida, por episodios de violencia, prepotencia, maltrato a la mujer y que habría aceptado la candidatura en condiciones de ilegalidad, falsificando documentos para acreditar su residencia, cobrando por la candidatura e incluso realizando obras en el ayuntamiento con recursos irregulares.

De concretarse, éste sería sin duda un profundo retroceso a la democracia mexicana y un incentivo para que más figuras impresentables políticamente, pero altamente populares, fueran proyectadas al escenario para ser controladas tras bambalinas por políticos profesionales o empresarios promotores que usarían la ignorancia y hartazgo del electorado mexicano para sus fines particulares.

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