Cinque Terre

Ulises Castellanos

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Director de Círculo Rojo

“Sophie Calle, sin título”

Sophie es la artista contemporánea más original de nuestros días. Sé de ella desde hace unos 20 años y hace apenas unos días tuve la fortuna de conocerla en persona. Es una fotógrafa provocadora, inteligente y tremendamente original. Ahora expone en México y usted puede ir a ver su trabajo más reciente al Museo Tamayo desde ahora mismo y hasta abril de 2015.

Sophie Calle arrancó su carrera artística ligada a la fotografía como todos los artistas auténticos, sin pretensiones, sin conocer de corrientes o empezar con prejuicios. Es más, si alguien ha desechado por completo de su vocabulario la idea de “prejuicio” es precisamente ella.

Sophie nació en 1953 en París, Francia. El primero que me habló de ella fue Christian Caujolle, el reconocido crítico de fotografía francés quien, por cierto, fue el primero que le dio una oportunidad de trabajar en el diario Libération de Francia, cuando ella rondaba los veinte.

Nunca fue fotoperiodista ni quiso serlo, Sophie era única y, como tal, realizó un trabajo memorable. Se llamó “La Agenda” y consistió en publicar diariamente un retrato de “alguien” que estuviera inscrito en el directorio de ese desconocido que había olvidado su agenda. Fue siguiendo letra por letra y a quien ella creía que tenía una relación más cercana al personaje desconocido, le pedía que le hablara sobre el dueño de esa agenda, a quien ella por supuesto no conocía, de ahí se derivó una foto por día que se publicaba en aquel diario y eso le costó su primer demanda.

Asunto que terminó cuando el “dueño de esa agenda” apareció y amenazó con publicar una imagen de ella desnuda, detalle del que ella se ríe recordando y apunta: “No era difícil conseguirla, por mi trabajo”. Y para evitar un golpe financiero al diario Libération, ella aceptó que en las páginas de ese mismo diario se publicara una foto suya desnuda cuando trabajó en algún centro nocturno de París. Y así nació el mito.

Sophie es una fotógrafa obsesionada con la mirada y trabaja con la intimidad a tope, lo mismo fotografía cuartos de hotel después de “usarlos” que el desayuno de su pareja, el afamado escritor Paul Auster, para exhibirlo en el MoMa en el contexto de una expo más de su trabajo.

Es tal el quiebre de fronteras sobre lo íntimo que la propia Sophie fue víctima de sus excesos. El propio Paul Auster, después de esa expo de foto donde ella difunde los desayunos del escritor, escribió su novela Leviatán, en donde el personaje de María Turner está inspirado en la propia Sophie.

Aquí a México trajo “Cuídese Mucho”, un ensayo que pretende responderle a una expareja que por mail decidió terminar con ella, justo con la frase que le da nombre a dicha exposición.

Sophie fotografió a decenas de mujeres, pidiéndoles a cada una que le respondieran a ese sujeto y así lo balconea por todo el mundo.

Por cierto, tuve la oportunidad de ver esa expo en París, allá por 2008, cuando se presentó en la Biblioteca Nacional. Una belleza.

Su esencia radica en la locura y su búsqueda permanente. En 1980 realizó un proyecto inicial, de nombre “Suite veneciana”, donde a partir de una fiesta celebrada en Venecia se dedicó a perseguir sutilmente a un invitado, con el fin de tomar parte de su intimidad. Lo siguió y lo siguió para fotografiarlo sin parar, para “ver” adónde la llevaba.

Un año más tarde, armó su proyecto “Detective”, en donde le encargó a su madre que contratara a un detective para que la siguiera y así pudiera realizar un pormenorizado detalle de su vida diaria, incluyendo un soporte gráfico para exponerse a sí misma.

Cristian Caujolle me contó alguna vez de una fiesta de cumpleaños de Sophie a la que se le ocurrió invitar a sus mejores amigos, alrededor de 20 ó 30 en una galería francesa en donde, a manera de expo, colocó una foto grupal de ellos mismos de cada año celebrado y ahí mismo en cubos de acrílico colocó cada uno de los regalos que ellos mismos le habían dado en aquellas fiestas.

Cuál sería la sorpresa de varios de los invitados, que resultaba que más de uno había repetido esporádicamente sus regalos a Sophie, por ejemplo tres veces el mismolibro, dos veces la misma bufanda y así hasta el infinito. La fiesta duró hasta el amanecer.

Para mí, Sophie es una inspiración permanente. Original. Sencilla. Valiente. Única. Hace dos semanas que la conocí personalmente y aún estoy emocionado. En serio, vayan al Museo Tamayo, no se la pierdan. Felices fiestas.

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