Verónica Díaz

Reportera

Salvador Camarena: “Me desayuno con Twitter”

¿Es cierto que te despidieron de la W porque criticaste a Enrique Peña Nieto?

No, de ninguna manera. No tengo ninguna clave o señal de que eso haya ocurrido. Para empezar porque yo no critiqué al presidente Enrique Peña Nieto o sí lo he criticado pero en mis columnas y en otras cosas. Creo que a lo que se refieren es que hicimos una entrevista para El País que tuvo una versión para radio en donde se le cuestionaron una serie de precios de productos y servicios básicos, incluyendo el salario mínimo y él no se supo varios de ellos, aquello causó una polémica que se llama la polémica de “la señora de la casa”. Pero yo no tengo motivos para pensar que están relacionados mi salida de W con ese trabajo periodístico o con otros.

¿Tú sí conoces los precios de la canasta básica?

Bueno, aunque actualmente vivo en pareja, he vivido solo varios años, no sé si conozco los precios de la canasta básica porque también creo que en la clase media compramos a veces a sobreprecio o quizá no nos fijamos en el precio, para bien o para mal. Pero creo que sí sé más o menos cuánto cuesta un refresco y cuánto es el salario mínimo.

¿Cuánto?

Subió 4% en el más reciente ajuste, debe andar alrededor de mil 650 pesos, dependiendo de la zona del país.

¿Cuántos años llevas en las lides del periodismo?

Fui invitado en 1991 a la fundación de Siglo 21, un periódico regional que luego se convirtió en Público y, después en Milenio Jalisco. Un proyecto padrísimo, increíble, quienes formamos el primer grupo de colaboradores tuvimos el lujo de tener como profesor a Tomás Eloy Martínez que estuvo capacitándonos, este proyecto lo capitaneaba Jorge Zepeda. Voy a cumplir 22 años.

¿En este tiempo te han censurado?

No

¿Qué tanto han cambiado los medios de comunicación desde que empezaste a la fecha?

Muchísimo, en muchos sentidos, el principal es que la relación que tenemos hoy con las audiencias -estoy diciendo una obviedad- es mucho más horizontal, completamente transparente. Ahora estamos abiertos a un escrutinio total, y por supuesto eso hace que el periodista esté más consciente de lo que hace y de lo que dice. Sin lugar a dudas parte del desarrollo democrático del país ha alcanzado a los medios, pero no creo que al mismo ritmo y no creo que suficientemente; hacemos juicios, creo que justificadamente, pero muy duros y contundentes sobre las administraciones panistas de 2000 a 2012; yo invitaría a una reflexión colectiva sobre qué hicimos los medios en esos sexenios, porque no estoy seguro de que hayamos avanzado en democratizar las maneras de producir información.

¿Tienes sobre eso un diagnóstico somero?

Mi diagnóstico sería que algunos están demasiado alegres con el regreso del PRI ¿no? Y claro, que algunos de ellos, parecería que hoy por hoy serían más papistas que el Papa.

Nombres, nombres…

No (risas). Si hay una reflexión yo creo que se tiene que hacer completa y, también, se tiene que dar otra serie de elementos.

En estos 22 años, ¿te ofrecieron chayo, alguna vez?

No. Me tocó empezar en un periódico democrático y moderno como era Siglo 21 y luego pasar a un periódico absolutamente moderno como Reforma donde estuve ocho años; más tarde me fui a Nueva York como corresponsal de El Universal, luego estuve con Gutiérrez Vivó, ocho meses en diario Monitor. Lo que quiero decir es me ha tocado estar en escenarios en que esa posibilidad, el chayo, era o muy remota o a mí no me tocó verla. No digo que no haya, pero creo que hay otras formas de corrupción más sutiles. Quizá habría que voltear a ver a los gobiernos de los estados donde siguen rifando automóviles para los periodistas, cosa tan cercana, como el año pasado en Veracruz, y los periodistas los aceptan, las dos partes están en eso.

Incluso, en otras circunstancias económicas ¿no?

He tenido trabajos bien pagados. Nunca será, creo, la justificación el que me pagan mal para corromperme porque no hay nadie a quien le alcance el dinero, pero el punto es que sí he estado en buenos medios todos estos años. Seguramente eso blinda muchas de las personas que están en esas circunstancias. Estuve en periódicos donde me pagaban seguros de gastos médicos mayores y eso es un lujazo, tú y yo sabemos que muchos colegas no tienen ni seguro social donde colaboran, es decir que colaboran por honorarios.

¿En qué medio te has sentido más a gusto?

En todos. Creo que no hay medio más interesante a nivel gerencial, que lleve los procesos del periodismo a un nivel más eficaz, como Grupo Expansión, creo que es un grupo profesional del que valdría la pena replicar muchas cosas. Por otra parte, la ilusión de la primera vez, el romanticismo y los resultados de la aventura en Siglo 21 son inolvidables e irrepetibles; Reforma en esa primera etapa, yo llegué en mayo de 1994, era el gran diario que rompió una serie de paradigmas y por supuesto que fue un privilegio haber estado ahí. La oportunidad que me dio El Universal ahora sí que no la pago con nada. En todos he estado muy a gusto por distintas y complementarias causas. Bueno, incluso todo lo que padecí en Grupo Monitor con José Gutiérrez Vivó hoy lo agradezco verdaderamente, porque fue un gran aprendizaje.

¿En qué sentido?

Gutiérrez Vivó en la radio era una cosa increíble, fantástica, pero cuando se quiso convertir a impreso no funcionó Se le advirtió, yo le advertí varias veces que no podían ser iguales porque son modelos distintos. Todas esas advertencias fueron desechadas, desdeñadas y aquello fue un desastre ocho meses seguidos hasta que salí de esa aventura. Incluso eso ha sido un gran aprendizaje que por supuesto que agradezco mucho.

¿Cuál es uno de los osos tuyos que más recuerdas?

Precisamente en Monitor, cometí errores. Una vez me “vendieron” una nota, como se dice en el argot periodístico. Era un domingo, si mal no recuerdo, el subdirector de información que estaba entonces me dijo que había una declaración del Rector de la UNAM muy provocadora, muy interesante, le pedí que me leyera tres veces la declaración, me la leyó, me dijo que era como me la estaba diciendo que ya estaba cotejada con el reportero y cometí el error de no escuchar la grabación. Al día siguiente tuvimos que desmentirnos porque eso que sonaba tan bien, no tenía base, era una interpretación.

¿Con qué periódico te desayunas?

Me desayuno con Twitter (risas). Todos los días reviso, como todos los colegas, alrededor de ocho o diez periódicos, depende el día y la agenda, entonces no tengo una rutina fija. Me despierto alrededor de las cinco y media de la mañana, entonces alcanzo a peinar Twitter para ver si hay algo de último momento o de gran impacto y poder trazar una ruta de breaking news, una ruta de algo que no estaba en el escenario y, a partir de eso, incluso, puede ser un artículo editorial no necesariamente una noticia, a partir de eso, casi siempre abro Reforma, Milenio, La Razón, 24 Horas, después Sin embargo, luego ya paso a La Jornada, a veces El Universal, sin duda ya para esa hora debí revisar algo de El País. Luego otras cosas que vayan surgiendo, de El Economista leo sobre todo las columnas.

¿Impresos?

Bueno, y luego ya con el primer café recojo los periódicos que me llegan impresos 24 horas, El Economista, El País y Reforma.

¿Qué critica le harías al periodismo en México?

Creo que es una pregunta demasiado amplia. Voy a empezar por esto: tenía un amigo que decía que periodistas pobres hacen periodismo pobre. Si no cuidamos las condiciones bajo las cuales un periodista desempeña su profesión, que incluye las condiciones de seguridad física, para aquellos que están en zonas de riesgo o que hacen coberturas de riesgo, no vamos a poder aspirar a un periodismo de más calidad.

Empiezo por ahí porque creo que independientemente de esfuerzos personales, que demuestran que este es un oficio en donde no se requiere de ninguna otra circunstancia más que la vocación para hacer una contribución fundamental y de calidad a la sociedad -pienso en Marcela Turati en Álvaro Rodríguez, en periodistas que plantean en sus coberturas, independientemente de sus condiciones laborales y de su momento-, la responsabilidad de los gestores y de los dueños de los medios de comunicación hoy debería ser cuestionada para preguntarnos si están generando las condiciones óptimas, ni siquiera las ideales, las óptimas para producir un periodismo de la calidad que se requiere, capacitando a sus periodistas para que tengamos más posibilidades de entender asuntos financieros. Deberían prohibir que un periodista no tuviera seguro social, deberían ser exhibidas las empresas de medios que contratan a periodistas a los que no les dan seguro social, Infonavit y eso, las mínimas condiciones de un contrato formal.

¿Qué critica le harías a tu trabajo?

Bueno, algunos encuentran que es criticable haber cambiado tanto de medio, pues no sé, la verdad que cada uno de esos medios me ha dado experiencias. Sin duda, creo que mi redacción podría ser mucho mejor.

¿Y también nos merecemos la Telebancada y la Telmexbancada?

¿Y por qué no? Es decir, sin restarle ningún ápice a lo que acabas de decir, que no se piense que quiero desviar la atención, lo que quiero decir es que nos merecemos la Asamblea Legislativa que tenemos. Se publicó una nota el sábado en La Jornada acerca de una serie de presupuestos que se aprobaron para partidas, literalmente para delegados que se van a dedicar a ser los payasos de la fiesta y, estaba en una página perdida en interiores de La Jornada y yo no lo he visto en ningún otro medio. Claro que nos merecemos la telebancada y nos merecemos una serie de aberraciones políticas que tenemos alrededor, porque seguramente los medios no hemos sido lo suficientemente contundentes para exhibir las consecuencias de eso.

¿Quién es tu héroe o heroína periodista?

Bueno, la única vez que le he pedido que se tome una foto conmigo -yo sé que suena arrogante, eso de la única vez, pero sí es cierto- fue con Ben Bradlee, el histórico editor de The Washington Post antes y durante la cobertura del Watergate, su biografía es increíble, quien no la haya leído y esté en el medio, creo que se ha perdido de un gran libro, se llama Good Life y, creo que ya está en español, creo que Aguilar la tradujo. Creo que Ben Bradlee es un gran periodista y lo leí con mucho gusto, me parece una referencia.

¿Dónde tienes colgada esa fotografía?

La tengo perdida (risas), no la he encontrado. En una mudanza se perdió.

¿Quiénes son tus mejores amigos periodistas?

Javier Moreno, director de El País, es desde hace muchos años uno de mis mejores amigos periodistas, también Neus Caballer, hasta hace poco periodista de El País, salió ahora con el recorte; sin duda Carlos Puig y, Daniel Moreno, Jorge Zepeda, Raymundo Riva Palacio y, sin duda, Roberto Zamarripa.

¿Cuándo y por qué te pusiste la última guarapeta?

Mi mujer y yo hicimos una fiesta para nuestros amigos, para que se conocieran, hace tres meses.

¿Eres nostálgico, qué te da nostalgia si es el caso?

No, desconfío mucho de pensar que los tiempos pasados fueron mejores, creo que cada cosa se debe a un momento, tomaste decisiones con elementos y las evidencias que tenías, si te equivocaste incluso esa era la decisión adecuada, la que podías tomar.

¿Cuántos amigos tienes en Facebook?

Cada día menos. Creo que cometí un error al no hacer una página profesional y una personal, entonces estoy depurando cotidianamente a mis amigos de Facebook y estoy dejando aquellos con un criterio básico: aquellos a quienes al menos una vez haya visto en persona, que por lo menos lo pueda reconocer en la calle.

Ya me dijiste que te informas por Twitter.

Reviso Twitter

¿Escuchas radio por Internet?

En el Ipod escucho la radio, pero también tengo radio física. La primera tarea en mi curso de periodismo radiofónico es comprar un radio de baterías, porque hemos llegado a una circunstancia muy extraña en este país: para escuchar la radio todo mundo compra un coche, porque es donde se escucha la radio hoy. Sí, la escucho en el Ipod y tengo un radio físico que llevo a todas partes.

¿Qué estación escuchas en tu auto cuando estás en medio del tráfico?

Depende la hora.

Por ejemplo, regresando a casa en la noche.

Si es antes de las ocho de la noche escucho Pepe Cárdenas, si es después no escucho nada.

¿Qué opinas de la política que se ha seguido respecto a la solución de delitos cometidos contra periodistas?

¿Cuál? Es inexistente. Es una vergu%u0308enza lo que hizo el gobierno del sexenio anterior respecto a esta agenda. El que está empezando pues no lo podemos evaluar todavía, sería injusto.

¿Qué te gusta más futbol o los toros?

Los toros, pero soy de los que creen que deben desaparecer lo más pronto posible, que la corrupción en el medio taurino es intolerable y que, por lo mismo, elijo muy bien a qué corrida voy a ir y en dónde, aunque suene petulante, pero la Plaza México es la que menos me entusiasma de las que he conocido, por el tamaño pequeñito de los toros y una serie de elementos, me parece que no vemos lo mejor ahí.

Y si te parece salvaje ¿qué es lo que te gusta?

Es un asunto muy complicado, muy complejo en donde se pone en juego desde tradición familiar, desde tu familia, una esencia particular en la que fuiste introducido a ese rito, a una serie de momentos en donde te acuerdas de vivencias, alguna vez aprendí a torear, incluso.

¿Toro, toro?

No nada que ver (risas), una vaquilla por ahí. Pero creo que son expresiones muy básicas, muy antiguas que muchas veces son incorporadas, en mi caso para no hablar de más gente, fue incorporada en mi niñez y hoy, por supuesto, me parece cada vez menos tolerable el maltrato a los animales en un duelo, me parece intolerable en cualquier otra circunstancia y, además, encuentro incongruente que una Asamblea Legislativa prohíba el maltrato al animal, pero que permita las corridas.

¿A qué equipo le vas?

Al Atlas, que no ha sido campeón desde hace 61 años.

¿Entonces?

(Risas) Uno no elige esas cosas. Sólo los villamelones le van al equipo que va ganando, la demás gente le vamos al equipo que un día te hizo un click adentro, te gustó, desde el uniforme, desde un jugador en particular, desde una mística. Cuando yo era niño eran los amigos del balón, me gustó y así sigo.

¿La crisis de España y de El País te ha afectado?

No, en absoluto. Digo, yo no soy vocero de El País, siempre lo digo, pero tengo un contrato de colaboración con ellos y como todos los colaboradores mi salario se vio reducido en 10% el año pasado, sí me ha afectado pero por supuesto agradezco la oportunidad de seguir colaborando.

¿Qué es lo más atrevido, además de tener a Susana Zavaleta a tres centímetros de tu boca, que has vivido como periodista?

Estoy seguro que hay muchísimos, decenas o centenas de periodistas que están haciendo un trabajo verdaderamente atrevido, hablo por mí, desde la ciudad de México, no creo que quepa necesariamente ese calificativo.

¿Ya estás planeando el Manual para sobrevivir la presidencia de Peña Nieto?

No, (risas) ese libro obedecía a otras circunstancias, el de Felipe Calderón, pero no, no estoy planeando nada, en cuestión editorial con Peña Nieto.

¿A qué personaje de la historia te hubiera gustado entrevistar?

A varios, mi personaje favorito de la historia mexicana es el General Felipe Ángeles, me hubiera encantado entrevistarlo y me hubiera encantado entrevistar a Luther King.

¿Por qué casi nadie se mete con Carlos Slim en los medios y, nadie lo toca siquiera con el pétalo de un comentario?

A ver… ¿cómo nos podemos meter con Carlos Slim? Es decir ¿qué tendríamos que hacer? De verdad que en ese paso por todas esas empresas periodísticas no conozco ninguna consigna de no se metan con Slim ¿eh? Y ahora sí que he pasado por tantas que al menos por estadística me podía haber tocado una. Yo nunca he escuchado en una redacción esa petición o esa instrucción, de ninguna manera, creo que la gente en las empresas periodísticas y los periodistas individuales tienen toda la libertad hoy para revisar lo que sea, incluso los negocios del señor Slim. Por otra parte la proporción que veo entre lo que pago y la calidad que recibo me parece de verdad insultante, yo tengo un teléfono celular contratado con la empresa de Carlos Slim y para lo que pago el servicio que recibo me parece insultante, ¿por qué no convierto eso en una cobertura periodística seguramente porque tengo otras cosas qué hacer o decido hacer otras cosas, pero yo nunca he escuchado un “no se metan con Slim”.

¿Cómo te gustaría que te recordaran?

No, no, no, no me quiero morir (risas). Una cosa es la gripa que traigo desde hace tres días, pero no me quiero morir.

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