Verónica Díaz

Reportera

Ruth Zavaleta: “No hay boicot contra el FAP”



¿Cuándo decidió dedicarse a la política?

  • Cuando estudiaba en la entonces ENEP Acatlán inició la huelga de 1986 y repartí volantes en una colonia, la gente empezó a seguirme y se hizo un movimiento social que dirigió Marco Rascón con la Asamblea de Barrios. Ésta se integra al FDN para apoyar a Cuauhtémoc Cárdenas como candidato a la Presidencia en 1988 y participo en la campaña, que él arranca precisamente en nuestra colonia, en Aeropuerto Arenal.
    Foto: Omar Flores

    Luego, participo en el PRD, soy de las cofundadoras. Después de militar ahí más o menos dos años nos dimos cuenta de que teníamos solamente dos alternativas. Una, seguir como organización social y en algún momento desaparecer, la segunda consistía en meternos de lleno a la política porque si no, nos seguían utilizando; había líderes, no precisamente Rascón, que empezaron a decir que éramos gente de ellos y a pelear candidaturas.

    ¿Qué tan distante está lo que ahora hace de lo que soñó en su adolescencia?

  • Hay una gran distancia. Yo tenía 19 años cuando entré al movimiento y me comía el mundo a puños. Era capaz de que si en una asamblea le ganaba al PRI y no me respetaban el resultado, me subía a la mesa de ellos a bailarles, gritarles… totalmente radical.

    ¿La cultura política que México necesita es un tesoro escondido en las profundidades del mar?

  • (Risas) No está escondida en ningún mar, está escondida en el autoritarismo, a veces, la intolerancia, la falta de cultura democrática.

    ¿Le da miedo la oscuridad?

  • Solamente la de la ignorancia.

    ¿Y para negociar “en lo oscurito”?

  • Para negociar en lo oscurito están los que tengan el poder de dirigir a los grupos y engañarlos (risas), yo como no tengo ninguna dirección de grupo, más que de las sesiones, no puedo (risas).

    Cuando la intolerancia entra por la puerta, ¿el diálogo sale por la ventana?

  • No, no. Tiene que salir también por la puerta. Tiene que haber voluntad para decir y para escuchar. Por ejemplo, cuando algunas compañeras pasan de manera violenta o radical a decir las cosas en la tribuna, yo creo que debemos escucharlas y pensar por qué ellas se expresan de esa forma.

    ¿Qué hacer cuando un grupo toma por asalto el Congreso?

  • Tratar de resolverlo mediante el diálogo. Escuchar sus razones y tratar de llegar a un acuerdo para resolverlo, para eso tiene que existir una demanda real, sentida, del otro grupo que lo toma, es decir, que no sea algo ficticio, para fingir que se toma la tribuna, para simular y no transparentar las verdaderas intenciones.

    Así como plantea las cosas cualquiera quisiera ser político. De verdad, ¿nunca se desespera?

  • Mira, me da tristeza, a veces. Por ejemplo ayer me sentía muy frustrada y muy triste porque nos trajeron hasta el último minuto para cancelar la sesión solemne de la presidenta de la India. Estuve todos los días, el último en particular, hablando cada cinco minutos a todo el mundo. Entonces, me tuvieron en vilo hasta las 11 de la noche para decir que no. Fue lamentable, pero lo peor fue que pedí a la canciller hablar con la presidenta para que tanto el presidente del Senado como yo le ofreciéramos disculpas; la respuesta fue que no porque estaba muy cansada. Pues yo sí me sentí, le dije a la canciller que lo lamentaba mucho. Creo que reflexionaron y nos recibieron. El embajador de la India en México nos platicó que desde hace un mes todo el equipo de colaboradores de la Presidencia ha venido festejando que le íbamos a hacer un homenaje en una sesión solemne, pues era el más alto honor que recibiera en su vida: una mujer de izquierda que se ha dedicado a luchar, que tiene 75 años casi.

    ¿Cuenta hasta diez para no perder la paciencia?

  • No’mbre, hasta mil, pero a veces no lo logro. ¿No te has dado cuenta? Hasta se me ve.

    ¿Cuánto tiempo se debe discutir la reforma energética?

  • El que sea necesario. A cualquier reforma que sea de impacto histórico o coyuntural se le debe dar el tiempo que se requiera, ahora ¿y quién va a decidir el tiempo? Hasta donde se puedan llegar los acuerdos. Es que llega a un tope, tú presentas una iniciativa, empiezas a discutirla, la revisas, las partes empiezan a tener sus posiciones y cuando estas posturas son irreductibles, hasta ahí llegaste. Si se logra consenso con la reforma energética, qué bueno, y si no, las mayorías van a tener que votar.


¿Cualquier tipo de inversión extranjera en el petróleo mexicano atenta contra la soberanía?

  • Si está reglamentado no, desde mi punto de vista.

    Dicen que entre las mujeres podemos despedazarnos, pero jamás hacernos daño. ¿Aplica esto en la relación entre diputados de la misma bancada?

  • La experiencia que tengo no es ésa. Por lo menos en mi vida política siempre he tenido equipos de mujeres y mi relación con ellas ha sido de mutuo apoyo. Pero dentro del partido no, porque estás en una lucha de poder. Cuando ya tienes competencia con otros compañeros que aspiran a lo mismo que tú, hay confrontación, pienso que eso es lo que nos lastima a veces, que no haya reglas claras para alcanzar los objetivos que cada quien quiere.

    ¿Le lastima el fuego amigo?

  • En lo personal no; en lo político, por imagen del partido, me parece que no es bueno. Por ejemplo, les digo a los compañeros, si soy presidenta de la Cámara, esperaría, por lo menos, la solidaridad de un análisis real, abierto, compartido, plural en donde valoraran ustedes que nosotros tenemos la presidencia de la Cámara.

    Esas cosas todavía nos hacen falta, pero no es que yo me crea también muy democrática, a veces en las sesiones en pleno puedo ser muy visceral.

    ¿Existe un boicot informativo contra el FAP?

  • No me parece, creo que ha sido ampliamente difundido por los medios que se quiere un debate y hay muchos analistas que han defendido esa propuesta, por lo menos en el caso de la reforma energética.

    ¿Qué autocrítica le hace a la izquierda?

  • Al PRD le falta formación de cuadros, con un análisis comparativo internacional de las diferentes izquierdas que existen.

    ¿Demandaría a alguien porque la mirara con lascivia?

  • Yo no, porque, me parece que… qué tal si está bizco (risas)… No, la verdad no. Cuando yo me subo al metro, no solamente te miran así, oye, te hacen hasta cosas y no puedes saber quién fue… (risas).

    ¿Alguna vez echó pleito en alguna cantina?

  • Nunca voy a las cantinas (risas). Fíjate que nada más fui un día a ver el balazo de La ópera, me invitó un amigo, pero normalmente no voy (risas).

    ¿A quién le agarraría la pierna, a Harrison Ford o Al Pacino?

  • Mmm, me reservo (risas).

    ¿Qué hace para desestresarse?

  • Escuchar a mi hija, le encanta platicarme sus choco aventuras del día, (risas).

    ¿Le gusta el futbol?

  • Solamente cuando son partidos de los Pumas, voy.

    ¿Revolucionaria o reformista?

  • Las dos cosas (risas). Reformista revolucionaria.

    Para brindar ¿tequila o whisky?

  • Ya ninguno, fíjate que ahora ando como cansada, ya no me gusta ninguno.

    Dice usted que es muy combativa y luchona, pero se porta muy bien, ¿no?

  • No, es que los que tienen vicios visibles, quién sabe qué otros vicios tienen (risas)

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