Cinque Terre

Octavio Islas

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Director del Centro de Altos Estudios en Internet y Sociedad de la Información, Universidad de Los Hemisferios, Quito, Ecuador. Miembro del Sistema Nacional de Investigadores Nivel 2.

Robert Logan y la Ecología de los Medios

“Internet es la aldea global y permite

interconectarnos más que la televisión”.

Bob Logan

Introducción En el mes de agosto, Robert K. Logan, doctor en física y destacado miembro de la segunda generación de la Escuela de Toronto -que recupera el pensamiento de Herbert Marshall McLuhan (1911-1980)-, dictó un seminario sobre nuevos medios y comunicaciones digitales en el Tecnológico de Monterrey, campus Estado de México.

Bob Logan no solo es considerado uno de los principales discípulos de McLuhan. Logan, destacado académico de origen estadounidense que reside en Canadá desde hace varias décadas, ha realizado relevantes aportaciones al desarrollo teórico y conceptual de la Media Ecology -Ecología de los Medios-, término que introdujo Neil Postman.

Centraré mi atención en tres aspectos que estimo particularmente relevantes en el trabajo que ha desarrollado el profesor Logan durante los años recientes: 1.- La incorporación de dos edades mediáticas que había identificado McLuhan. 2.- El empleo de la Tétrada de McLuhan para la comprensión de los nuevos medios digitales. 3.- Los argumentos empleados para refutar a quienes consideran a McLuhan como un pensador “tecno optimista”.

Antecedentes

La Escuela de Toronto, conocida como Ecología de los Medios, además es referida en la literatura especializada como Escuela de Nueva York, Mediología, Escuela de San Luis y Escuela Norteamericana de Comunicación. La Ecología de los Medios estudia el impacto de los cambios tecnológicos en la cultura, a través de la historia. En el libro The Medium is the Message (1967) -El medio es el mensaje-, Marshall McLuhan definió así el objeto de estudio de la Ecología de los Medios:

“Todos los medios de comunicación nos impactan por completo. Son tan penetrantes en sus consecuencias personales, políticas, económicas, estéticas, psicológicas, morales, éticas y sociales, que no dejan una parte nuestra intacta, sin afectar o alterar. El medio es el mensaje. Cualquier entendimiento de cambio social y cultural es imposible sin el conocimiento de cómo operan los medios como entornos”. (McLuhan 1967).

Robert Logan aporta la siguiente definición, profundizando en el concepto de sistema ecológico:

“Tradicionalmente un sistema ecológico se refiere a un sistema biológico que consiste en un ambiente natural físico y en los organismos vivientes que habitan ese ambiente físico, así como las interacciones de todos los componentes del sistema. Un ecosistema de medios se define, en analogía con un ecosistema biológico tradicional, como un sistema que consiste en seres humanos, los medios y la tecnología a través de la cual interactúan y se comunican los unos con los otros. También incluye los lenguajes con que se expresan y el código de su comunicación (…) El lenguaje y las tecnologías median y crean entornos como los medios. Los medios y los lenguajes son, ambas, técnicas y herramientas, como cualquier otra forma de tecnología. Los medios y las tecnologías son lenguajes de expresión, que como un lenguaje, comunica información con sus semánticas y sintaxis únicas. Dadas esas superposiciones, exponemos que el estudio ecológico de los medios no puede restringirse a la definición estrecha de medios de comunicación, sino que también debe incluir tecnología y lenguaje y la interacción de estos tres reinos, que forman juntos un ecosistema de medios”.(Logan 2010, págs. 33-34).

Entre los principales miembros de la primera generación de la Escuela de Toronto -los miembros fundadores-, destacan Marshall McLuhan, Harold Innis, Eric Havelock y Ted Carpenter. En la segunda generación participaron Quentin Fiore, Kathy Hutchon, Eric McLuhan, Barrington Nevitt, Harley Parker, Bruce Powers, Wilfred Watson, Derrick de Kerckhove y Robert Logan.

La Ecología de los Medios admite ser considerada como una metadisciplina que en sentido estricto trasciende el imaginario teórico-conceptual de la comunicología. Ello en buena medida se debe al carácter interdisciplinario de los miembros fundadores y, por supuesto, los miembros de la segunda generación, donde destacan antropólogos, sociólogos, doctores en física, psicólogos, expertos en literatura, diseñadores gráficos, etcétera.

Edades mediáticas

De acuerdo con Marshall McLuhan, podemos identificar tres grandes edades mediáticas en la historia, y en cada una reconocer la supremacía de algún medio de comunicación. A cada etapa corresponde un determinado ritmo informacional. La primera era -Preliteraria o Tribal-, comprende hasta la invención del alfabeto;1 en la segunda -la Galaxia Gutenberg o Edad Mecánica-, la supremacía correspondió a la palabra impresa; en la tercera dominó la electricidad. Además destacó tres innovaciones tecnológicas fundamentales en cada una de las edades referidas: la invención del alfabeto fonético, que sacó al hombre tribal de su equilibrio sensitivo y le dio dominio al ojo sobre los otros sentidos; la introducción de la imprenta de tipos móviles en el siglo XVI, que aceleró este proceso; y la invención del telégrafo, en 1844, que anticipó la profunda revolución de la electrónica. La televisión anticipó el advenimiento de la aldea global. McLuhan suponía que en la Edad de la Información -concepto que introdujo en el libro Understanding Media. The extensions of man (1964)-, seríamos capaces de restablecer el equilibrio sensitivo que la especie humana perdió con la invención del alfabeto fonético.

Robert Logan (2010) atinadamente advirtió la necesidad de incorporar dos edades comunicativas (el periodo preverbal y la edad digital), a las tres propuestas de Mc-Luhan, para sumar un total de cinco edades comunicativas.

En primer lugar Logan identificó un extenso periodo preverbal que antecedió al advenimiento de la era Preliteraria o tribal. Según hubo una comunicación en el género Homo antes de la comunicación con voz, la cual consistía en vocalizaciones preverbales (gruñidos, gritos, risas, gritos y gemidos), que además incluían las señales de las manos, los gestos faciales y lenguaje corporal. Podemos, por lo tanto, definir la era mimética como el tiempo de comunicación preverbal, previo al surgimiento del discurso. (Logan 2010, pág.29). En la siguiente tabla podremos advertir algunas de las principales características que Logan identifica en las estructuras de pensamiento miméticas, orales y literarias:

Tabla 1. Principales características de las estructuras de pensamiento miméticas, orales y literarias

Fuente: Logan 2010.

Con respecto a la quinta edad comunicativa (la edad digital), Logan afirma:”La segunda era de la comunicación que deseo agregar surge al hacer una distinción o reconocer la bifurcación entre medios masivos electrónicos y comunicación interactiva digital, que hemos identificado como “medios nuevos”. Bob Logan parte de señalar que los medios de comunicación analizados por McLuhan en la edad eléctrica, abarcaron de mediados del siglo XIX a mediados del siglo XX:

“Ni Harold Innis ni Marshal McLuhan vivieron lo suficiente como para ver la revolución de computadoras personales que provocaron las microcomputadoras, la Internet y la Red de Alcance Mundial (WWW). McLuhan estaba consciente de las computadoras de ordenador central y la automatización, que analizó en el último capítulo de UM. No distinguió explícitamente entre las distintas fases de la edad de la información electrónica; sin embargo, tiende más a tratar todas las formas eléctricas de comunicación uniformemente. Agrupó una serie de avances separados y distintos, quizás porque cada uno implicaba el aumento electrónico de la información”. (Logan 2010, pág. 30).

Efectivamente, la muerte de Marshall McLuhan, ocurrida durante la noche del 31 de diciembre de 1980, antecedió a la expansión de la industria de la televisión por cable, la satelital, y al desarrollo mismo de Internet. McLuhan, por supuesto, no vivió el boom de las computadoras personales, aún cuando anticipó su advenimiento masivo en los hogares, en una asesoría realizada a IBM en de los setenta. Sin embargo, en 1964, en las primeras líneas del libro Understanding media. The extensions of man, fue capaz de anticipar el advenimiento de Internet:2

“Tras tres mil años de explosión, mediante tecnologías mecánicas y fragmentarias, el mundo occidental ha entrado en implosión. En las edades mecánicas extendimos nuestro cuerpo en el espacio. Hoy, tras más de un siglo de tecnología eléctrica, hemos extendido nuestro sistema nervioso central hasta abarcar todo el globo, aboliendo tiempo y espacio, al menos en cuanto a este planeta se refiere. Nos estamos acercando rápidamente a la fase final de las extensiones del hombre: la simulación tecnológica de la conciencia, por la cual los procesos creativos del conocimiento se extenderán, colectiva y corporativamente, al conjunto de la sociedad humana, de un modo muy parecido a como ya hemos extendido nuestros sentidos y nervios con los diversos medios de comunicación” (McLuhan 1996, págs. 24-25).3

Enseguida una segunda cita de que de igual forma parece anticipar el advenimiento de Internet, también incluida en el mismo libro:

“Después de haber extenido, o traducido, el sistema nervioso central en tecnología electromagnética, una fase posterior pordría ser el verter también su conciencia en el mundo del ordenador. Entonces, por fin podremos programar la conciencia de tal modo que no podrá ser entumecida ni distraída por las ilusiones narcisistas del mundo del espectáculo, que acosa al hombre cuando está extendido en sus propios artefecactos”. (1996, pág. 81).

Debemos tener presente que Marshall McLuhan efectivamente anticipó una edad posteléctrica, a la cual designó como Information Age en este libro.

2. La Tétrada de McLuhan en la comprensión de los nuevos medios sociales

A finales de la década de los noventa, Paul Levinson escribió el libro Digital McLuhan, el cual afirmó la posibilidad de extender el pensamiento de éste al horizonte reflexivo de las comunicaciones digitales. Además la revista Wired, obligado referente en cibercultura, erigió a Marshall McLuhan como su santo patrón.

Bob Logan definitivamente admite ser considerado como autor del libro más importante en la Ecología de los Medios, relativo a la contribución de McLuhan en la comprensión de los nuevos medios digitales: Understanding New Media. Extending Marshall McLuhan. En ese libro Logan recupera la “Tétrada de McLuhan”4, y procede a analizar algunos de los medios considerados por éste en Understanding Media. The extension of man, así como algunos de los nuevos medios sociales.

En este libro Logan identifica 14 “mensajes” que distinguen a los nuevos medios de los viejos medios: comunicación en dos vías; la facilidad de acceso a la información y la posibilidad de diseminarla; aprendizaje continuo; alineación e integración; creación de comunidades; portabilidad; convergencia; interoperabilidad; agregación de contenido; variedad, alternativas; reintegración del consumidor y el productor; colectividad social y ciber cooperación; cultura remix y transición de productos a servicios.

La Tétrada de McLuhan -cuyas bases teóricas residen en los siete primeros capítulos del libro Understanding media. The extensions of man, comprende cuatro leyes que, de acuerdo con Eric y Marshall McLuhan, admiten ser aplicadas, sin excepción, a todas las creaciones del hombre, tangibles como intangibles, abstractas o concretas. Las cuatro leyes parten de los siguientes cuestionamientos sobre el impacto de los medios o tecnologías en la ecología cultural de las sociedades: ¿Qué extienden los medios o tecnologías? ¿Qué vuelven obsoleto? ¿Qué recuperan? ¿Qué revierten?

Para definir las cuatro leyes de los medios, partieron de las preguntas: ¿Qué afirmaciones podemos hacer acerca de los medios de información que cualquiera pueda poner a prueba (confirmar o refutar)?, y ¿qué tienen en común todos los medios informativos? La representación gráfica de tales interrogantes es conocida como la tétrada mcluhiana, que no debe ser considerada secuencialmente. En realidad se trata de cuatro procesos más o menos simultáneos.

Figura 1. Tetrada de McLuhan

Fuente: Federman y De Kerckhove 2003, pág.103.

La primera ley, relativa a la extensión, indica que toda tecnología prolonga una facultad física o psíquica del hombre. Debemos tener presente que el concepto de extensión supone la posibilidad de extender, reemplazar, incrementar, reforzar, acelerar, intensificar. Con respecto a los nuevos medios digitales, la primera ley de la Tetrada permite comprender cómo los nuevos medios digitales desempeñan útiles funciones ubicuas para los usuarios, permitiendo establecer comunicación en cualquier momento y lugar con otros usuarios.

La segunda ley, que corresponde a la obsolescencia o inversión, y es consecuencia directa de la extensión, implica que cuando un medio prolonga una facultad física o psíquica, determinadas partes del entorno se vuelven obsoletas. Las tecnologías extienden, pero también amputan. En los cambios tecnológicos, las amputaciones resultan inevitables -tesis que había anticipado McLuhan en los primeros capítulos del libro. Mientras determinados sentidos o facultades se incrementan, otros inevitablemente disminuyen.

El concepto medular de la tercera ley es la recuperación. La estructura social resiente los efectos de toda nueva tecnología y paulatinamente recupera su equilibrio. En ocasiones la recuperación es resultado de adaptaciones o procesos compensatorios.

La cuarta ley se define a partir de la reversión. Cuando la tecnología llega a su límite, -que en términos mcluhianos significa el sobrecalentamiento del medio-, suelen presentarse hechos y situaciones que revierten o “enfrían” la tendencia. Un medio solo revierte porque se ha llevado al límite.

Veamos varios ejemplos que Logan presenta en el análisis de algunos de los medios considerados por McLuhan en el libro libro Understanding media. The extensions of man, extendiendo además nuestra mirada a Internet y el teléfono celular.

Palabra impresa

El contenido de la palabra impresa es la palabra, y ésta se extiende por el proceso de impresión, tinta y papel. Las remediaciones comprenden desde los primeros gestos y sonidos del hombre destinados a inventar el lenguaje, el desarrollo de pensamientos, la palabra hablada y la palabra impresa, por lo tanto es extensión del pensamiento humano. La palabra impresa es contenido en e-books, mensajes a través de dispositivos móviles, ezines (revistas electrónicas), bibliotecas digitales.

Figura 2. La palabra impresa.

Fuente: Logan 2010.

Películas

Contiene imágenes en movimiento, música y la palabra hablada, por lo tanto, extiende los ojos, los oídos, la imaginación, sueños y fantasías del público. Las remediaciones comprenden desde la incorporación de la banda sonora y el color, hasta iMovies y YouTube.

Figura 3. Películas.

Fuente: Logan 2010.

Televisión

La televisión es el medio emblemático en las sociedades de la “Segunda Ola” (Toffler 1981). En su libro McLuhan la designó como “gigante tímido”. La televisión extiende el ojo y el oído, pero también el tacto. El autor McLuhan la consideró como extensión del tacto. Su contenido regularmente procede de otros medios. Las remediaciones comprenden desde el color, el video tape, la TV por cable, la TV vía satélite, el control remoto, hasta la televisión en y para dispositivos digitales y, por supuesto, YouTube.

Figura 4. Televisión

Fuente: Logan 2010.

Teléfono celular

Ha transformado la interacción social. Los usuarios de teléfonos celulares siempre están conectados, disponibles y, por ende, nunca se encuentran solos. Hoy, quizá lo menos relevante es el servicio de telefonía. Todo teléfono celular se convierte en un dispositivo indispensable que almacena miles de aplicaciones. Pocos dispositivos favorecen la plena realización de la convergencia mediática como estos.

Figura 5. Teléfono celular

Fuente: Logan 2010.

Internet

El medio de comunicación “inteligente”. Parte integral de la vida moderna. Admite ser considerado como auténtico parteaguas en la comunicación humana.

Figura 6. Internet

Fuente: Logan 2010.

3. Sobre el “tecno optimismo” mcluhiano y el “determinismo tecnológico”

En su libro más reciente, McLuhan misuderstood. Setting the record straight, Logan rechaza los argumentos de quienes han pretendido simplificar el complejo pensamiento de éste, encasillándole en el “tecno optimismo” o en el “determinismo tecnológico”. Para colmo, no pocos ignorantes le han considerado como uno de los pensadores emblemáticos del Estructural-funcionalismo, suponiendo, además, que era estadounidense. Bob Logan anticipó tal preocupación en el ensayo McLuhan Misunderstood: Setting the Record Straight, publicado en la revista Razón y Palabra, en el número especial dedicado a celebrar 100 años del natalicio de Marshall McLuhan, en 2011.

A pesar de la notable contribución de McLuhan, quien sin duda alguna puede ser considerado uno de los más enigmáticos e incomprendidos pensadores del siglo XX, a la comprensión de los medios, a la fecha persisten cuestionamientos de no pocos críticos y detractores, quienes en su mayoría ni siquiera leyeron su obra. Sencillamente recuperaron críticas expresadas por algunos autores, contemporáneos. Él mismo reconocía: “No pretendo entender mis cosas. Después de todo, mi escritura es muy difícil”.

Sobre el supuesto “tecno optimismo” que se le atribuye en “El amante de juguete”, el cuarto capítulo del libro Comprender los medios de comunicación. Las extensiones del hombre,5 McLuhan mismo destaca los efectos negativos -narcosis- que pueden producir las tecnologías en las personas como en las sociedades. En sentido estricto, desconfiaba de los efectos de las tecnologías y los medios de comunicación.

En cuanto al supuesto determinismo tecnológico (Mattelart 2002, Marshall 2004), vale la pena destacar que McLuhan jamás afirmó que la tecnología fuese el único factor que determina el comportamiento humano y los cambios culturales. Por ello Logan conviene en considerarlo como un “determinista suave”, partiendo de destacar que siempre reconocía la participación de un conjunto amplio de variables en los cambios culturales, situación que supone superar la pretendida relación de causalidad directa entre la tecnología y su impacto, como afirman algunos detractores.

McLuhan recurría al método de sondas, que proceden de la poética y la crítica literaria. Al igual que la conversación, la sonda verbal es discontinua, no lineal, aborda las cosas desde muchos ángulos a la vez. Además, a diferencia de la mayoría de los académicos e intelectuales, el estudioso canadiense estaba más interesado en el descubrimiento, que en ser el depositario de la verdad en todo momento; por ello incluso en sus errores proporciona valiosa información. Al reelerlo siempre se desprenden nuevas e interesantes ideas.

Fuentes de información

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Notas

1 La invención del alfabeto fonético permitió el desarrollo de lenguajes. El hombre accedió al pensamiento abstracto, afirmándole como ser simbólico, accediendo así a nuevas posibilidades evolutivas. La evolución de los principales rasgos del lenguaje -refiere Rafael Alberto Pérez- “un extenso léxico y un conjunto de reglas gramaticales- parece estar relacionada con el segundo momento de la expansión del cerebro, que tuvo lugar entre 500,000 y 200,000 años. Robin Dumbar (1993) puntualiza que las bases para la capacidad lingüística tuvieron que aparecer en los albores de la evolución del género Homo, hace al menos 250,000 años” (Pérez 2001, pág. 282).

2 Federman y de Kerckhove destacan: “the ghost of MnLuhan haunts the entire Internet revolution” (Federman y de Kerckhove

3 Federman y de Kerckhove advierten extraordinarios paralelismos entre McLuhan e Internet: “McLuhhan’s mind functioned like the Web. He would associate, link, relate and draw analogies between ideas, observations and notions as far apart as satelites, the genetic code and the comic strip”. (Federman y de Kerckhove 2003, pág. 9). En castellano: “La mente de McLuhan funcionaba como la Web. El asociaba, enlazaba, relacionaba y establecía analogías entre las ideas y entre observaciones e ideas tan distantes como los satélites, el código genético y el cómic”.

4 Quizá el primer antecedente inmediato de las leyes de los medios sea el texto “Laws of the Media”, publicado en la revista Et Cetera 34 (2), págs. 173-79. La tétrada fue incluida en la primera edición de Las leyes de los medios. La nueva ciencia, libro publicada en 1988 -ocho años después de la muerte de Marshall McLuhan-, y que concluyó Eric, e hijo mayor de Marshall McLuhan. Vale la pena consultar un interesante sitio web que centra su atención en Las leyes de los medios. La nueva ciencia.

5 Disponible en: http://www.razonypalabra.org.mx/Article-McLuhanMisunderstood2.pdf

6 En ese capítulo McLuhan anticipa la formulación de la tétrada, que concluiría Eric, su hijo mayor, en Las Leyes de los Medios (1988).

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