Cinque Terre

Marco Levario Turcott

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Director de etcétera

Radio UNAM, un desastre

Los problemas técnicos de Radio UNAM son parte del desastre en el que se halla sumida debido a una dirección sin liderazgo que no sabe ni puede definir rumbo a su equipo y que, incluso, no respeta la norma universitaria para la toma de decisiones en su programación (El pasado 22 de agosto estuvo fuera del aire una hora y cinco minutos por esos proverbiales problemas técnicos, y eso sucede en promedio cada tercer día en intervalos de 10 a 15 minutos).

Con base en la ley de transparencia -aunque con grandes trabas burocráticas-, etcétera obtuvo el análisis estratégico que sobre Radio UNAM hizo la Unidad de Investigación Social Aplicada y de Estudios de Opinión del Instituto de Investigaciones Sociales de la UNAM, en octubre de 2012, y que entregó a Radio UNAM a principios de 2013. A pesar de que los resultados del diagnóstico son muy preocupantes nada se ha hecho hasta la fecha, lo que implica un continuo agravamiento de la crisis.

El estudio de la Unidad de Investigación se basó, entre otras vertientes de análisis, en una serie de entrevistas a los integrantes del equipo directivo (15) al considerarlos “figuras clave, responsables de diferentes áreas que fueron seleccionadas intencionalmente, dado que se procuró contar con las opiniones y conocer la experiencia del personal que dirige los diferentes procesos que hacen posible el funcionamiento de Radio UNAM”.

La arbitrariedad

El 28.6% de los entrevistados, insisto, miembros del equipo directivo, es decir, quienes toman decisiones, desconoce el proceso con el que se definen los temas rectores de los contenidos de Radio UNAM, mientras que el 21.4% lo percibe como una decisión vertical. Y lo es: como detallamos abajo, el Consejo de Radio UNAM es la instancia encargada de definir contenidos y solo ha sesionado una vez, hace cuatro años. De ahí que el 40.9% no tenga la menor idea de cómo se define la programación (incluso varios consideraron que está se determina por la agenda personal, es decir, política, del director Fernando Chamizo).

Desvencijada y sin brújula

Tampoco hay una estrategia definida desde la dirección para determinar el público al que se dirige Radio UNAM: el 41% de los directivos dice que no o que no saben si ésta existe o no respondieron. Sobre esa base, sorprende que el 21% afirme que la programacipon de Radio UNAM está dirigida a los adultos mayores y el 14% a quien tenga a bien recibirlo.

Y en los aspectos técnicos, no obstante los eufemismos que utiliza la Unidad de investigación en el análisis, la situación es alarmante: el 14.3% considera que hace falta personal en el área respectiva y el mismo porcentaje alude a problemas con el personal sindicalizado, mientras que al 28.6% le preocupa la actualización de las nuevas tecnologías.

Al personal directivo también se le preguntó: “¿Qué facilidades o incentivos brinda Radio UNAM a sus proveedores de contenidos (internos, externos, institucionales) para su actualización en materia de producción radiofónica? El 35.7% desconoce su existencia en tanto que el 28.6% afirma que son insuficientes.

Lo anterior ayuda a entender que para el 71.4% las inercias institucionales de la UNAM y Radio UNAM condicionan los contenidos de la programación. El estudio cita el punto de vista de uno de los directivos: “La UNAM no se evalúa y Radio UNAM no es la excepción… nunca es momento para evaluar…” Al respecto, el 71% de los entrevistados afirmó que no existen procesos evaluativos en las áreas respectivas, mientras que el 29% que dijo que sí aseguró que no existen procedimientos normativos ni que éstos ocurran de manera sistemática.

Desvencijada y sin brújula

Desde principios de 2013 las autoridades de Radio UNAM cuentan con una herramienta de planeación estratégica y sin embargo no ha emprendido esa tarea. ¿Sobre qué líneas de este informe han trabajado? ¿Qué procesos de gestión se han reorganizado? ¿Qué seguimiento se le han dado? ¿La ausencia de actividades al respecto explica la resistencia de la Dirección General de la UNAM para entregar a etcétera el documento, fuera de los plazos que señala la norma y hasta en un formato encriptado que nos llevó días poder abrir, además de que hay áreas del texto cortadas o protegidas con una película virtual para complicar su lectura?

El documento de la Unidad es contundente. Sugiere “reorientar el rumbo organizacional de la radio universitaria”, es decir, de emprender un cambio real en su estilo y forma de dirigir la radio. La resistencia a conducir los cambios sobre ese documento rector es audible y no solo para los radioescuchas sino para los trabajadores de Radio UNAM quienes, el pasado 30 de julio, hicieron pública una carta dirigida al rector de la Universidad, José Narro Robles. Aquí se puede leer: http://www.etcetera.com.mx/articulo/29206

En la misiva, los trabajadores solicitan la intervención del doctor Narro Robles frente la serie de anomalías en Radio UNAM que han provocado su crisis. Entre otros aspectos, advierten que Radio UNAM ha cambiado radicalmente su horizonte sonoro, tanto verbal como musical por lo que consideran necesario que, en este momento tan álgido “cuando nos encontramos al borde del quiebre o la ruptura, debemos regresar a los principios y misión que han marcado su trayectoria histórica en el cuadrante (…) Es necesario hacer algo al respecto, pues está claro que ha sido más fácil destruir que fortalecer, reconstruir e integrar”.

Los firmantes advierten que hace siete años se opusieron al nombramiento del actual director, Fernando Chamizo por el desempeño “mediocre” que tuvo como jefe de producción y que se caracterizó, continúan, por el acoso laboral a trabajadores sindicalizados. Los trabajadores comentan que acordaron un periodo de prueba para Chamizo con quien fuera el coordinador de Difusión Cultural, “pero desde entonces, progresivamente, la Dirección General de la emisora ha ido cancelando numerosos programas y ha despedido a varios colaboradores y a personal importante en diversas áreas estratégicas de la emisora, tanto técnicas como creativas, afectando la estructura interna de los equipos de trabajo”.

Finalmente, los signantes universitarios comentan que la situacion se ha tornado más difícil, “en gran medida, por las formas groseras e irrespetuosas en el trato con gran parte del personal, nulificando el trabajo realizado. Se ha promovido la marginación y el mobbing o acoso laboral. Hemos perdido muchos espacios de difusión y promoción, tanto noticiarios, como cultura, arte y programas de música, sin justificación alguna. No han sido atendidas ni contestadas las solicitudes y cartas que han enviado tanto radioescuchas interesados como instituciones culturales involucradas en el quehacer artístico de hoy”.

Hasta el cierre de la edición, el doctor José Narro Robles no ha respondido. No ha dicho nada ni cuando por problemas técnicos, el 22 de agosto pasado, saliera del aire Radio UNAM durante poco más de una hora. Y ya estaba advertido desde hace casi dos años ya que en el diagnostico al que hemos remitido se alude a la obsolescencia del transmisor de AM.

La crisis

Como vimos, en el documento es notable el escaso peso del Consejo de Radio UNAM en el marco normativo. Solo se menciona en dos pequeños párrafos y se omite en el apartado 3.4 en el organigrama, como si no tuviera carácter vinculante. Así se confirma que ha sido inoperante: solo ha sesionado una sola vez (Pag. 54) aunque hubiera sido concebido como la herramienta jurídica fundamental de las decisiones en Radio UNAM.

¿Por qué no ha sido convocado el Consejo por Radio UNAM? Como sea se ha desacatado la norma universitaria: los miembros del Consejo, empezando por el Rector, por no sesionar como lo mandata dicho acuerdo o el Director General de Radio UNAM por no convocarlos al menos semestralmente. Entonces de una u otra manera, él lleva cinco años desacatando la legislación universitaria que el mismo tuvo la iniciativa de instaurar.

¿Qué sanciones proceden según la ley orgánica en este caso? ¿Qué lógica tiene crear un órgano y luego dejarlo a la deriva? ¿Fue concebido para la simulación?

Hay elementos suficientes para esperar la renuncia del director general de Radio UNAM e iniciar un proceso de restructuración a fondo. Aún es tiempo.

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