Jorge Meléndez Preciado

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Periodista

¿Quiénes son los terroristas?

En el notable documental Inside Job, de Charles Ferguson, queda perfectamente claro quiénes son los responsables de la tremenda crisis que vivimos: banqueros, políticos, intelectuales y periodistas que machacaron hasta el cansancio: el neoliberalismo es la solución para todos; el fin de la historia, diría Francis Fukuyama.

Pero resulta que, lejos de castigar a los responsables del horror económico (saludos, Viviane Forrester) que vivimos, los causantes fueron premiados. No sólo con grandes bonos por su desempeño sino incluso repitiendo en el gabinete de Barack Obama y en otras instituciones, FMI y Banco Mundial. En tanto a las víctimas ahora se les amenaza con mayores castigos de toda índole. El mundo al revés.

Y lo anterior viene a cuento por la salvajada cometida por un individuo que dice gobernar Veracruz, Javier Duarte, quien intentó castigar a dos twitteros: María de Jesús Bravo Pagola (ex directora de la casa Agustín Lara) y Gilberto Martínez Vera (profesor de matemáticas), quienes, es cierto, se excedieron en sus mensajes y alarmaron a la población. Pero la sentencia que iban a purgar los dos citados era, si se podía, de 30 años por terrorismo. Hágame el fravron cabor, para decirlo en lenguaje jarocho.

Lo que no esperaba el hijo adoptado por el mañoso Fidel Herrera (se sacó la lotería tres veces, sin bromas) es la repulsa popular.

Por ejemplo, el arzobispo Hipólito Reyes señaló que los mencionados: “Pecaron, pero merecen perdón”. Algo que muestra, a las claras, cómo la falta no ameritaba el exceso. Menos aun en tiempos donde las redes sociales, con todo, están para alertar de muchas zozobras que vivimos los ciudadanos, las cuales no son atendidas de manera diligente y eficaz por ningún poder en el mundo.

Por su parte, el senador perredista Francisco Javier Castellón salió a la defensa de los “nuevos mensajeros”, incluso ha señalado que irá a fondo en este asunto, no importando las reacciones de Duarte.

Ello, porque al darse cuenta de su absurdo, el gobierno veracruzano en voz de su secretario general, Gerardo Buganza (ex panista), dijo que la “magnanimidad de Javier” (sic reverencial) posibilitará que se expida una ley para atenuar la sentencia a Yolanda y Reynaldo. Como si estuviéramos en la Colonia, la nobleza del mandatario permitirá la salida de las ergástulas donde están confinados los tecleadores atrevidos.

En diversos medios, sin excepción, se ha dicho que la medida tomada por quien invita el 15 de septiembre a sus amigos en avión oficial (¿eso no es castigado por nadie?) es una locura. Aunque no se olvide que ese tipo de medidas cunden y es necesario pararlas a tiempo a riesgo de ser la próxima víctima.

Tanto así que en Tabasco el químico Andrés Granier anda ya también buscando formas de acallar la voz de los disidentes. Máxime que le restan 15 meses para despedirse con abucheos y silbidos.

Pero no es el único. Hace poco Arturo Zamora, diputado tricolor por Jalisco, tuvo que retirar una iniciativa para castigar la desinformación y los excesos de quienes difunden notas falsas. Es cierto que él fue objeto de una campaña panista cuando aspiró a la gubernatura de la referida entidad, pero de eso a tratar de aniquilar a los mensajeros hay un largo trecho.

Otro mal ejemplo es el de David Sánchez Guevara, más que priista lo podemos etiquetar como peñista, estando a tono con la cargada, quien asimismo quería encarcelar a los twitteros incómodos. Es verdad, en una imagen en Facebook lo presentaban al lado de Édgar Valdez Villarreal, la famosa Barbie, pero no se vale exagerar.

Incluso en Puebla, con otras medidas, se pretende someter espinado a todo aquel que no esté de acuerdo con Rafael Moreno Valle, al decir del periodista Rodolfo Ruiz (La silla rota).

Volvamos, sin embargo, a Veracruz. Hace poco se fugaron 42 presos de tres cárceles. En los pasados meses han asesinado a los compañeros Miguel Ángel López Vela (Milovela), Noel López Olguín y Yolanda Ordaz de la Cruz, entre otros. A esta última, el procurador estatal Reynaldo Escobar la acusó sin pruebas de estar al servicio de los narcos. Infinidad de personas dicen que en Xalapa y el puerto no se puede ya vivir porque hay asesinatos a todas horas.

En síntesis: ¿quiénes son los terroristas? La respuesta está en los actos gubernamentales, no en las movilizadas bases.

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