Cinque Terre

Ignacio Herrera Cruz

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Analista

¿Quién es esa chica?

Visitó nuestro país en 2008, sin gran fanfarria, para la entrega de los premios MTV Latinoamérica. Una más de un conjunto intercambiable de cantantes solistas y grupos de moda. Pero a su retorno a México, en febrero de 2011, para promocionar su perfume “Purr”, congregó a miles de fans en el centro comercial Perisur y a centenares más en una exclusiva fiesta privada. Se trata de Katy Perry, una de las últimas starlets que se han encaramado en las listas de popularidad como las más vendidas y escuchadas.

En septiembre de 2010 Perry consiguió la bendición para promocionar su figura pública: un escándalo mediático. Fue Invitada a interpretar su canción Hot N’ Cold en un segmento de “Plaza Sésamo” (You change your mind/ like a girl changes clothes/I should know/that you´re not good for me/Cambias de opinión/como una chica cambia de vestuario/debería saber/que no eres bueno para mí), junto con Elmo. Pero su vestido amarillo con pronunciado escote fue considerado no apto para los niños según los productores del programa.

La censura le generó mayor notoriedad a Perry, quien, en el verano de 2008, había convertido los juegos lésbicos de I kissed a girl (I kissed a girl just to try it/I hope my boyfriend don´t mind it/it felt so wrong/it felt so right/Besé a una chica sólo por probar/espero que a mi novio no le importe/se sintió tan mal/se sintió tan bien/) en el himno extraoficial de esa temporada en la que se efectuaron los Juegos Olímpicos de Beijing.

Así es que con la (falsa) conmoción causada por su no presentación en “Plaza Sésamo”, Katy fue convocada a “Los Simpson”, donde fue la pareja de Moe, el dueño de la taberna donde se emborracha la mayoría de los habitantes de Springfield, comenzando por Homero; también al programa cómico Saturday Night Live para burlarse de todo el asunto así como amenizar el desfile de lencería de Victoria´s Secret en donde ella junto con un sostén valuado en dos millones de dólares, que lució la modelo brasileña Adriana Lima, fueron lo destacado. Katy, rubia natural, asumió la apariencia de

Blanca Nieves (tez muy blanca y cabello negro), a la que sumó su grácil figura, carisma y tablas pulidas en la iglesia metodista de la que sus padres eran pastores. Así, su despunte actual en la buena tradición protestante Katy se lo puede atribuir a la divinidad.

Pero eso no explica todo, ¿por qué Katy si es exportable y Taylor Swift, no? Después de todo Swift es hermosa, tiene muy buena voz y vende una gran cantidad de discos en Estados Unidos, pero difícilmente las estaciones mexicanas programan sus melodías. Entonces debe de ser que no todos los productos y personas se cotizan de la misma manera.

Perry, tras el fracaso que supuso su primer disco, Katy Hudson, que sacó bajo su nombre original y estaba muy influenciado por la música religiosa “gospel”, decidió abrirse a un mercado más amplio. Tras años de picar piedra, se acercó al éxito con su segundo álbum One of the boys, al asociarse con el Dr. Luke, uno de los principales compositores de música pegajosa de nuestros vecinos del norte. Según Los Angeles Times1, este neoyorquino avecindado en Los Ángeles tiene un sentido prodigioso para trabajar composiciones y transformarlas en parte de las top 40. Así suma a California Gurls interpretada por Perry, Dynamite de Taio Cruz y Tik Tok de Ke$ha. Él junto con will.i.am, RedOne y un pequeño puñado son los que nutren la mayoría de las canciones más escuchadas en la radio comercial estadounidense, que es todavía el principal medio de comunicación mediante el cual se popularizan y difunden los distintos intérpretes.

El fenómeno de cómo lograr un hit, fue analizado de acuerdo con un reportaje de The Wall Street Journal2, por un funcionario de esa industria, quien encontró que en un panorama en el que se desploman las ventas de cds y aumentan las descargas legales, pero no lo suficiente para revitalizar a la industria disquera, tienen más probabilidades de éxito las canciones que prescinden en sus primeros segundos de la instrumentación y van directo a la letra; y las letras deben abordar llevarse a alguien a la cama, en particular al salir de un antro.

Hay que añadir elementos particulares. En el caso de Perry, Hot N’ Cold es una gran melodía, como lo muestra la interpretación del grupo alemán The baseballs, que le imprime otro ritmo y con eso la vuelve más bailable. Además, Perry sabe lucir su cuerpo así como presumir y explotar sus pechos: de ellos sale crema batida en el videoclip de California Gurls y fuegos artificiales en el de Firework, de su tercer álbum Teenage dream. Manejada por expertos en la mercadotecnia, hizo que sus cds olieran a algodón de azúcar. Su dominio escénico lo mostró al amenizar la entrega de premios MTV Europa en el otoño de 2010, cuando fue la atracción estelar en la famosa Puerta de Alcalá en Madrid.

Además de las particularidades de Katy, quien ha adoptado una apariencia retro de entre los años 50-60, adaptada a las circunstancias de esta década adolescente del siglo XXI en el que se privilegian la extravagancia y la sexualidad explícita, aunadas a una soberbia explotación de las redes sociales y otras armas que permite la era de la digitalización, debemos enmarcarla en un fenómeno del cual los mexicanos fuimos testigos privilegiados a lo largo de la centuria pasada y que llevó a los estadounidenses a preguntarse por el vigor de sus productos culturales.

En tres largos reportajes entre el 25 y el 27 de octubre de 1998, The Washington Post explicaba: “La mayor exportación de Estados Unidos ya no son los frutos de su campo o los productos de sus fábricas, sino los artículos masivos de su cultura popular -películas, series de televisión, música, libros y software de computación-“. 3 Eso se debía, entre otros factores, a que “En el nivel más básico, virtualmente cada nación se ha enriquecido en los diez años anteriores, a pesar de las recientes turbulencias económicas en algunas partes del mundo. Este halo de prosperidad ha proporcionado dos ingredientes necesarios para la explosión de entretenimiento: tiempo de ocio e ingreso disponible”. El Post araba en un campo ya abonado por The New York Times cuatro años antes, cuando le pidió a sus corresponsales que investigaran la influencia cultural de su país en el orbe. El crítico John Rockwell se preguntaba: “Pero así como algunos estadounidenses tienen dudas sobre nuestra cultura popular -su propensión a celebrar la violencia, los estereotipos sexuales y el simple denominador común más bajo de estupidez- esas dudas se multiplican en el exterior, especialmente cuando las importaciones son vistas como una amenaza a la identidad cultural local”.

Los debates de la década antepasada se han diluido y evolucionado, junto con la expansión de Internet. La transmisión de los valores estadounidenses a través de sus artefactos culturales es tan notoria en la actualidad como siempre. Pero de lo que no cabe duda es que el profesionalismo de los integrantes de su industria de diversión es lo que les ha permitido colocar en el gusto de naciones que no comprenden el idioma inglés, ni el ambiente y certidumbres en los que se basan películas, series y canciones, de allí que Katy Perry y sus tonadas se pasen en varias estaciones de radio junto a las cantadas en español.

Tal vez Perry no sea nada excepcional, pero el vigor de sus interpretaciones y su energía hace que los minutos de entretenimiento escuchando su música sean bastante llevaderos: You make me/Feel like/I’m living a Teenage Dream/The way you turn me on/I can’t sleep/ Let’s run away/And don’t ever look back/Don’t ever look back/Me haces sentir/como si viviera en un sueño adolescente/la forma en que me prendes/me impide dormir/ fuguémonos/y nunca miremos para atrás/nunca miremos para atrás.

Notas

1 Wood, Mikael. “Hits keep coming for Dr. Luke”en: Los Angeles Times, 15 de agosto de 2010, p. C1; también, Sternbergh, Adam. “The Hit Whisperer”, New York Magazine, 20 de junio de 2010.

2 Jurgensen, John. “Breaking Down the DNA of a Hit Song” en: The Wall Street Journal on line, 8 de enero de 2011.

3 The Washington Post: Fahri, Paul y Rosenfeld, Megan. “American Pop Penetrates Worldwide”, 25 de octubre de 1998, p. A1; Waxman, Sharon, “Hollywood tailors Its Movies to Sell In Foreing

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