Adolfo Pardo

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Autor de los libros de cuentos Después del toque e Inéditos.

Propiedad repartida

Prensa

Con pocas excepciones los más importantes medios en Chile pertenecen a grupos económicos consolidados, especialmente la prensa escrita. Dos poderosos consorcios detentan la propiedad de la mayoría de los diarios de circulación nacional. Por una parte el grupo Edwards, propietario del tradicional El Mercurio y su cadena de periódicos regionales. Fundado en Valparaíso, en 1827, El Mercurio es el vocero del empresariado y lugar obligado para la consagración de artistas y escritores chilenos. El mismo grupo edita también el popular Las Últimas Noticias, actualmente dedicado casi exclusivamente a la “farándula” o chismes vinculados a las celebridades televisivas. Y, finalmente, un vespertino que circula principalmente en Santiago: La Segunda.

Por otra parte está el Consorcio Periodístico de Chile S.A. (Copesa), propietario de los diarios: La Tercera y el picaresco y popular La Cuarta y un diario de distribución gratuita: La Hora. Siendo La Tercera, el segundo diario de mayor importancia en Chile, después de El Mercurio.

Estos dos consorcios controlan 90% de la prensa escrita. Cabe señalar que el Estado posee una empresa periodística que publica el diario La Nación, de larga trayectoria y escasa circulación. En su edición del Domingo, que adopta un formato de revista, escriben connotados intelectuales. Finalmente pueden encontrarse en los kioscos algunos semanarios independientes, como el satírico The Clinic, la versión chilena de Le Monde Diplomatique y uno que otro vestigio de lo que fuera la prensa de izquierda, como Punto final que, como otras revistas y diarios de información política, paulatinamente han ido desapareciendo con la llegada de la democracia, en 1989, y la consolidación de la economía de libre mercado.

Curiosamente el Estado, en poder de la Concertación (de Partidos por la Democracia, de centroizquierda), entrega el grueso de su presupuesto publicitario a los grandes consorcios, que le hacen oposición política y que, además, cuentan con 90% de los recursos publicitaros provenientes del sector privado que ellos representan, dejando a los periódicos alternativos sin posibilidades de financiamiento.

Televisión

La propiedad de los canales de televisión se encuentra repartida.

En orden de importancia, Televisión Nacional de Chile, Canal 7 o TVN, pertenece al Estado, pero funciona de manera autónoma y se financia como una empresa privada. Sus programas son principalmente de entretenimiento: teleseries, shows, realitys, deportes, noticieros y algunos programas culturales los fines de semana. Tiene 31% de la audiencia y alcance nacional.

Canal 13 pertenece a la Universidad Católica de Chile, afín a la iglesia. Su programación es similar a la de TVN, cuenta con 29.8% de la audiencia y también cubre gran parte del territorio chileno.

Canal 11 o Chilevisión, pertenece al empresario y ex candidato a la Presidencia Sebastián Piñera. Destacan el departamento de prensa y un programa de debate, Tolerancia cero, que cuenta con prestigiados periodistas y “opinólogos”. Incluye también mucha “farándula”.

Canal 9, o “Mega”, pertenece al empresario Ricardo Claro y salvo por sus noticieros se concentra en el entretenimiento popular.

En último lugar existen dos canales menores: Canal 4, o Red Televisión, que pertenece al empresario mexicano Ángel González y el Canal 5, o UCV Televisión, perteneciente a la Universidad Católica de Valparaíso, que tiene el mérito de ser el primer canal de televisión chileno, fundado -al igual que el diario El Mercurio– en Valparaíso y que inició sus transmisiones en 1962, cuando Chile fue sede del Mundial de Futbol.

Mencionamos también un último canal propiedad de Alfa Tres S.A., “Telecanal”, de reciente trayectoria y escasa sintonía.

La televisión abierta retiene 57% de la inversión publicitaria (frente a 29% de la prensa escrita), donde 83% se lo llevan los canales más grandes.

Por otra parte existe una amplia oferta de televisión pagada, por cable -que ofrece los conocidos canales internacionales-, y que en Chile es entregada mayoritariamente por las empresas VTR -propiedad en 80% de la estadounidense Liberty Global ex United Globalcom y en 20% de capitales chilenos(Grupo Claro)- y por la española Telefónica Chile. Ambos consorcios proveen también el grueso de las conexiones de banda ancha a Internet. Telefónica, como su nombre lo indica, también detenta parte muy importante de la telefonía de red fija y celular.

Radio

La radio históricamente ha sido más pluralista y hoy existen una gran cantidad de emisoras AM y FM donde, con mayor o menor alcance, todo el espectro político está representado. Sin embargo, al igual que otras empresas, la propiedad de las radios se ha ido concentrando en pocas manos. En los últimos años han comenzado a competir en el mercado radial dos consorcios internacionales: el principal es “Ibero American Radio Chile”, con capitales estadounidenses y venezolanos, pertenecientes al grupo Claxson. Controlaban nueve importantes emisoras nacionales: Pudahuel, FM Hit, Futuro, Horizonte, Rock & Pop, Corazón, Music 1, FM Dos y Aurora.

Por otra parte el Consorcio Radial de Chile (CRC) perteneciente al grupo Prisa (capital español), controla cuatro radios: W Radio, Los 40 principales, Radioactiva y Bésame, por lo menos hasta fines de 2006, pues estos conglomerados están constantemente procurando fagocitarse mutuamente para controlar un segmento cada vez mayor.

El Mercurio y Copesa también tienen emisoras radiales. Esta última tiene las radios Zero, Duna, Carolina y Beethoven. Y El Mercurio, las estaciones Digital FM y Positiva FM.

La radio chilena, que durante el periodo de la dictadura jugó un papel crítico en favor de la libertad -especialmente Radio Cooperativa, que transmitía noticias a lo largo de prácticamente todo el día-, actualmente se amalgaman con el proceso de banalización nacional. Se procura entretener y sólo algunas emisoras mantienen sus departamentos de prensa. Pero a pesar de todo no puede decirse que la radio en Chile sea mala, al menos emiten una gran variedad de programas musicales de todo tipo, muchos de ellos de gran calidad. Y existen muchas pequeñas radios, incluso de alcance vecinal, a través de las cuales se expresan las más variadas tendencias incluyendo distintos credos religiosos.

Internet

Por último merece al menos un párrafo la, como en todo el mundo, explosiva expansión de Internet, que también opera y cada vez más como medio de comunicación masivo.

En Chile podemos mencionar por lo menos a un diario y una revista independientes prácticamente consolidados en este segmento: El Mostrador y Critica.cl. Gran parte de las expresiones culturales encuentran en la Internet un canal accesible para hacerse escuchar y comunicarse. Chile cuenta con muchos excelentes sitios Web independientes (revistas, museos y periódicos), sin considerar que todos los “grandes medios” también tienen sus propios portales y no cabe duda que la crítica y las nuevas ideas se están canalizando por aquí.

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