Cinque Terre

Marco Levario Turcott

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Director de etcétera

Presentación del número de agosto: Sexo, sudor y lágrimas

El portentoso despliegue de la tecnología de la comunicación ha desatado fascinantes temas para el análisis, por su influencia determinante en los comportamientos y en las decisiones de los gobiernos y de las sociedades a escala planetaria (aun con las singularidades que hay en cada contexto). En suma, ahora vivimos un auténtico cambio de época por más y que haya quien, como sucedió el mes pasado con las excentricidades del laureado Noam Chomsky, le reste importancia a la triple W. El telégrafo y las bibliotecas públicas, dijo Chomsky, tuvieron un impacto mucho mayor en las comunicaciones y el acceso a la información que Internet.

La industria digital implica un campo inconmensurable de oportunidades para las empresas de la comunicación y un potencial económico que paulatinamente se incrementa en cada lugar; también delimita costumbres en los usuarios de la web y, en particular, de las redes sociales, además de que constituye herramientas que los gobiernos emplean de modo diverso. De ahí que en etcétera registremos, con datos en la mano, el momento actual de la brecha digital o, para decirlo de otra manera, el incremento exponencial en el uso de Internet. No obstante los claroscuros que el lector encontrará al respecto, puede decirse que las cifras son alentadoras, aunque al mismo tiempo señalan rutas posibles para afianzar una política de Estado.

En otra arista de reflexión, nuestro país también se une al fenómeno global del cambio en las actitudes de los millones de personas que han integrado a sus vidas los instrumentos de la comunicación y, con ello, sus prioridades que ponen un ojo en el móvil y otro en el garabato de la interacción cara a cara, cuando no es que dan definitiva prioridad al aparato para leer y responder correos, mensajes, escribir un tuit o replicar con un retuit, si no es que estampar en Facebook lo intenso de una convivencia que, en la vida no virtual, en realidad se encuentra relegada.

A esa suerte de estrés digital también dedicamos la presente edición, aunque si usted es de esas personas que por las razones que sea, viven tan ajenas a esos aparatos digitales y a esas actitudes y no entienden ni jota de los gadgets contemporáneos u otros hashtags, le recomendamos que lea a un compañero suyo de esas ventajas o sufrimientos, usted decide: Fedro Carlos Guillén. De cualquier modo, sabemos que no existirá “teléfono inteligente” que supla nuestras capacidades ni nuestra forma de entender y disfrutar la vida, lo mismo para analizar lo que quieren decir los crípticos periódicos mexicanos -para lo que ofrece algunas pistas Mario Campos- que para hablar o retozar de esa (o con esa dulzura) casi siempre ignorada en el lenguaje del amor y el sexo llamada clítoris, al que hace un homenaje cálido y trepidante Regina Freyman (nosotros nos sumamos, claro está). Y ya dentro de las redes de la conscupiscencia podríamos revisar, sin el escapulario en la mano sugerimos, la entrevista que Ariel Ruíz le hizo a nuestro muy querido Naief Yeyha sobre los múltiples rostros que tiene la pornografía, más aun en la esfera digital.

Pero sucede que todo lo anterior que remite a gustos y, entonces, a decisiones personales y privadas, se encuentra trastocado también hasta llegar a violar nuestros derechos y no solo por las grandes firmas de la comunicación sino además por los gobiernos que, como son los casos de Estados Unidos y Gran Bretaña, con el pretexto de la seguridad se han entrometido en los datos de decenas de millones de usuarios. Con esa muy preocupante vertiente para el análisis convocamos a tres de los expertos más reconocidos en el país, lo mismo para revisar el escándalo diplomático reciente que para constatar, como hace Nabor Garrido, la tendencia de disolución de la privacidad en la que nos encontramos.

En lo que sí concidimos con Noam Chomsky es que Internet puede ser tan favorecedor de la inteligencia humana como la inteligencia humana sea capaz de aprovecharlo. Y eso es lo que determina los alcances y el aporte que hagan tanto de los nuevos medios de comunicación como los tradicionales. De muy poco ayuda cualquier plataforma de contenidos de difusión, si por ejemplo los editores no definen su función social en temas de salud o se preocupan de ellos nada más para incrustarse en campañas fugaces o en posturas políticamente correctas e intrascendentes, como ocurre muchas veces con el cáncer de mama. Al respecto, Mireya Maldonado hizo un trabajo espléndido que lo mismo documenta la frivolidad mediática que retrata las enormes insuficiencias que existen, ya no digamos en las políticas preventivas, sino el desastre que hay en el sistema de salud mexicano. Las cifras son desquiciantes pero más que ello, las historias son lo importante y con los trazos documentados de Mireya, integran un lienzo que nos motiva a ser partícipes de una cruzada que ya no admite demora. Por ello, esta edición de agosto la dedicamos a las mujeres que luchan contra el cáncer, en particular a Hilda García, una colega periodista mexicana que ha mostrado tanto coraje para enfrentar el cáncer que no solo ha ido saliendo adelante sino que a muchos de sus amigos nos contagió de vida, por lo que le agradecemos tanto.

Marco Levario Turcott

PD. El mes pasado tuvimos muchos problemas de distribución por la quiebra de la empresa que nos ofrecía ese servicio. Pero desde los primeros días de agosto usted podrá encontrar a esta revista en librerías, locales cerrados y tiendas Sanborns. Ojalá que lo haga, pero si no puede o no quiere, poco a poco aquí en su portal, iremos subiendo el material de la versión impresa.

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