Cinque Terre

Benjamín Fernández Bogado

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Doctor en Derecho y director del Instituto Prensa y libertad.

Precariedad

Paraguay, acaso el país menos conocido en el sub continente americano, muestra perfiles sobre los cuales cabría hacer hincapié. Posee siete diarios nacionales, cinco de ellos en Asunción, siete canales de TV distribuidos de igual forma y más de 200 radios legales y casi dos mil ilegales funcionando bajo el rótulo de comunitarias pero que han sido otorgadas en su mayoría por favores políticos. El país que retornó a la democracia en 1989 y que ha tenido grandes dificultades para consolidarla ha mostrado una notable vitalidad de sus medios en acercar hechos noticiosos a veces de manera agresiva, descontrolada pero vibrante.

No hay temas que hayan sido censurados pero el camino de la libertad también se ha ganado con la vida de dos periodistas asesinados en este periodo y con un fragilidad laboral que ha llevado a que los salarios bajos se conviertan casi siempre en explicaciones acerca de por qué no existe un periodismo investigativo más profundo. Con todo, las denuncias muchas veces no fueron acompañadas por una justicia independiente que castigara los casos de corrupción. A veces, las denuncias sin castigo han producido un desmoronamiento de la mística y confianza de los comunicadores que en un número superior a los 600 trabajan en condiciones de dependencia en todo el país.

Los salarios orillan, como término medio, los 500 dólares mensuales que a veces deben ser conseguidos a cambio de espacios en las radios y con muchas horas de labor en diarios y TV. La inversión publicitaria tuvo un brusco bajón en 2000 cuando alcanzaba casi 150 millones de dólares anuales repartidos entre todos los medios. Hoy, aunque el mercado ha mostrado signos de recuperación, la misma no supera los 60 mdd.

Además, las nuevas tecnologías crean problemas de adaptación de los programas académicos en las cinco universidades que tienen la carrera de periodismo o ciencias de la comunicación. Generalmente los medios deben invertir recursos, tiempo y personal para adecuar a los egresados a las reales demandas del mercado. La cantidad de egresados de universidades y centros de formación terciaria es superior a 300 y, el mercado no muestra gran vitalidad para contratarlos.

Aunque los casos de detención, tortura o exilio frecuentes durante la dictadura de Stroessner (1954- 1989) han quedado atrás, persisten otros problemas. Denuncias por calumnia, difamación o injuria son tramitadas en los tribunales y en algunos casos, los periodistas o dueños de medios son encarcelados o multados por publicar información desagradablepara algunos personeros del Estado.

El país es gobernado desde 1947 por el Partido Colorado. El Congreso -en manos de la oposición- no ha podido ampliar el ámbito de las libertades de expresión y de prensa que, aunque se encuentran garantizadas en la nueva Constitución de 1992, requieren en el caso de el acceso a las fuentes públicas de una ley que lo reglamente. Dos intentos han fracasado, el último en 2006 cuando el senador Eusebio R. Ayala del Partido Liberal Radical Auténtico, fue el vocero del rechazo del proyecto redactado por más de 50 organizaciones de la sociedad civil y que fuera aprobado en mayoría por la Cámara de Diputados. Este hecho demuestra que el camino para conseguir la transparencia no es fácil en un país donde incluso la oposición es funcional al mantenimiento del status quo.

Paraguay requiere una prensa más madura, reposada, valiente y testimonial que profundice la democracia y que a su paso entusiasme a los ciudadanos cuyo desencanto con el sistema ha llevado a una curiosa conclusión en un informe sobre las democracias de la región, donde más de 50% de los paraguayos estarían de acuerdo con un sistema distinto que les asegurara seguridad, empleo y mejoramiento económico. Aunque la libertad de expresión y de prensa es amplia pero no exenta de riesgos, la larga depresión económica es un factor negativo para la construcción de una sociedad “entusiasta” en la democracia como lo ha puntualizado el informe del PNUD de 2004.

Un país joven, con una prensa cansada de denunciar hechos de corrupción, sobreviviendo en una economía deprimida y procurando valientemente retratar y construir un régimen de libertades del que careció a lo largo de su vida independiente

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