Poesía y erotismo. Anacreonte

Opinión

Las relaciones entre erotismo (amor carnal) y poesía (música verbal) son más antiguas que la aparición de estos dos conceptos dentro de la cultura occidental, bien se puede decir que son anteriores a la aparición de la literatura misma. Si la sexualidad de los seres humanos no depende del instinto animal, todo lo organiza una construcción sociocultural donde el lenguaje es el fundamento de todo. Es una historia con muchos principios y muchas ramas y direcciones. Los rituales y costumbres de amor y sexualidad estaban presentes en las cavernas donde el homo sapiens comenzó a construir la sociedad que ahora somos.


Occidente, la sociocultura que nos envuelve y civiliza hoy día, comenzó a construirse y existir en Grecia hace unos tres mil años y por eso hablaremos esta vez del poeta Anacreonte y sus versos eróticos.


Poeta griego de procedencia jónica, Anacreonte vivió durante el siglo sexto antes de nuestra era. Su poesía lírica es apreciada por su marcado tono hedonista y liberal, pues igual habla de su amor carnal por las muchachas que por los muchachos, de acuerdo a las costumbres de su época.


En los pocos fragmentos de poemas que de él nos quedan encontramos la celebración del canto, la ebriedad y el amor entre los cuerpos más que entre las mentes, el amor recreativo y muy promiscuo como le diríamos hoy en día.


Ya en su poema “La de Lesbos” (en la versión del poeta Rubén Bonifaz Nuño) podemos encontrar algunas de las principales características del erotismo antes del erotismo.


Resalta la relación tripartita (amante-deidad-amado) que se lee en la mayor parte de la poesía griega clásica (“Eros de áurea crin, tirándome,/llama a jugar con la niña”), aunque ésta se dé a veces sólo entre el poeta y los dioses: la seducción del deseo mismo, su valor como idea y mente antes que como carne y cuerpo.


Otro elemento es la indiferencia respecto del destinario del deseo (“Mas ella –pues es de Lesbos bien construida– mi pelo,/ pues es blanco, menosprecia,/ mas ante otra, babea”), el cual también se encuentra en “Brindis”, también de Anacreonte: “En el brindis ofréceme, amigo/ tus muslos delgados”.


Lo que se vuelve requisito indispensable dentro del erotismo griego es la juventud. “Las barbas grises” alejan a Eros, quien ejerce como modelo del ideal erótico: un niño, de pelo rizado, que nació de Afrodita (figura que también se manifiesta en la comunicación erótica).


Porque el deseo erótico y los versos constituyen primero que nada una espiritualidad, seguramente la esencia misma de todo lo espiritual, pues la mayor parte de la poesía mística recurre de modo constante y feliz a las imágenes del amor ardiente entre los cuerpos. Y cuando este amor ya no sea posible o deseable, cuando llegue la vejez, entonces el poeta dice que lo mejor es buscar la muerte, pues ya así vivir no tiene ningún sentido para él.

Login

Welcome! Login in to your account

Remember me Lost your password?

Lost Password