Cinque Terre

José Carreño Carlón

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Director de la División de Estudios Profesionales de la Universidad Iberoamericana y titular de la Cátedra Unesco/UIA.

Perversiones pornográficas

El 9 de agosto la Comisión de Derechos Humanos del Distrito Federal presentó un informe especial sobre la Explotación sexual comercial infantil (ESCI). Entre varios abusos que ahí se registran vinculados con ese fenómeno, como la prostitución, el turismo sexual y la pedofilia, se encuentra la pornografía infantil, una preocupante realidad en México.

El uso de las nuevas tecnologías ha generado un incremento de opciones para consumir esos materiales, y en su conjunto, la ESCI en México ha crecido cerca de un 25% en los últimos años según la UNICEF.

Videos y fotografías pueden obtenerse con facilidad en muchas calles del país o a través de Internet, y la falta de normas que tipifiquen ese tipo de delitos, así como la inexistencia de cifras oficiales sobre el comportamiento del fenómeno en su conjunto, promueven la impunidad y el incremento no sólo de venta y distribución, también de producción nacional.

Según el informe de la CDHDF, “en algunas ocasiones se pide a niños y niñas en situación de calle que se dejen tomar fotos o participar en videos. Es importante advertir que no siempre se llevan a cabo estas acciones a través de violencia física o amenazas. Por el contrario, es común la persuasión, la adulación, la oferta de llevar a la fama, el pago en dinero o algún satisfactor. El rango de edad de las víctimas de esta explotación fluctúa entre los 12 y los 17 años […] En la zona de la Merced se llega a dar incluso el secuestro de niños para llevar a cabo filmaciones pornográficas en hoteles perfectamente identificados”.

El principal problema es “la ausencia del Estado”, dice en entrevista con etcétera el ombdusman capitalino, Emilio álvarez Icaza, quien explica: “No hay ninguna estadística oficial, hace diez años la ONU le recomendó a México que trabajara en esa materia, se ha avanzado poco, los últimos datos confiables son de 2000, de un estudio que realizó el DIF y UNICEF liderado por la doctora Elena Azaola que es una experta en la materia y justamente el dato que daban era de 16 mil víctimas de explotación comercial […] recientemente la Secretaría del Trabajo dio una cifra, una estimación de alrededor de 50-60 mil personas, pero así, una estimación muy poco sólida, muy poco sustentada”.

En el caso de la pornografía, algunos sitios ubicados por el informe hablan de la Merced, de Tepito para conseguir materiales.

En Tepito se ha denunciado que existen centros de venta y distribución de videos, ahí están a la luz pública, no sólo de producciones de este tipo, sino de todo tipo de materiales que recuperan la pornografía infantil, eso claramente es un acto constitutivo de delito, ahí lo que se ve claro es un acto de omisión de la autoridad, eso es un escenario de violación a los derechos humanos.

¿Estos materiales son sólo quema de videos extranjeros o también hay producción en México?

Los dos fenómenos, por la información que tenemos, la reproducción de videos y materiales de fuera de México y la producción de videos locales que tie-nen que ver justamente con estas redes de tráfico y trata de personas […] el tráfico de drogas, el tráfico de armas y el tráfico de personas, son las tres industrias criminales más lucrativas.

“Hay algunos lugares de la Zona Rosa donde UNICEF ha reportado la presencia de jóvenes de Europa del Este menores de 18 años o lugares como la Merced o la Alameda, que esencialmente obedecen más a un proceso de pobres o de gente de bajos recursos donde son loncherías o negocios fachada donde atrás se realizan este tipo de actividades. Se ha encontrado vinculación con algunas estaciones del metro críticas, también en los paraderos y los alrededores del metro Zaragoza, Pantitlán, Indios Verdes, Hidalgo y algunos otros puntos que tienen que ver más con Garibaldi, Súlivan, Insurgentes y Reforma, algunos puntos de Iztapalapa en la colindancia con el Estado de México y Tlalpan. Esencialmente vinculados al tema de la prostitución y al tema de la explotación de menores como parte de esa oferta”.

Según datos de la SSP federal, hay un estimado de 13 mil niños de la calle en la ciudad de México, de los cuales el 95% ha tenido al menos una experiencia sexual con un adulto.

Delitos inexistentes

En el Distrito Federal, la prostitución infantil no está tipificada en el Código Penal, sólo se considerada agravante de lenocinio en los artículos 189 y 190. Por su parte el Código Penal federal incluye en el artículo 201 el delito de corrupción de menores, y el artículo 201 bis tipifica la pornografía infantil, pero no otro tipo de delitos relacionados con la explotación sexual. Según el estudio realizado por la UNICEF en 2000, las principales ciudades donde se presenta la ESCI son Cancún, Acapulco, Guadalajara, Tijuana y el Distrito Federal, y de los 16 mil casos a nivel nacional, el DF concentra cerca de cuatro mil 500.

Actualmente sólo existen seis consignados por “corrupción de menores” en reclusorios capitalinos. Faltan leyes. “El ministerio público cuenta con po-cos instrumentos para no tipificar por corrupción de menores, entonces los fenómenos que tienen que ver con la pornografía, con la explotación, con el comercio, con la trata, están poco tipificados”, señala álvarez Icaza.

Según la Policía Cibernética de la SSPF, a un pedófilo o criminal dedicado a la pornografía infantil le lleva unos 12 minutos conseguir la confianza de menores que navegan por Internet para conseguir que se tomen fotos desnudos y subir esos materiales a la Web.

En la dirección electrónica de la agrupación adscrita a la PFP, se expone el caso de dos menores de 12 y 11 años, “originarias del estado de Oaxaca”, que fueron “vendidas por sus padres a una banda organizada de corrupción de menores, lenocinio y pornografía infantil”.


Una de las víctimas relata: “El 17 de julio del 2000, Lucila y yo salimos de nuestro pueblo en compañía de ‘Pepe’, viajamos muchas horas, cuando por fin llegamos a una casa de dos pisos en el sur de México, afuera hay una tienda en la que ‘vende’ la ‘Señora’ o sus hijos o su esposo y a veces ‘Pepe’. Nosotros pensamos que nos iban a llevar a una casa para hacer la limpieza y nos iban a pagar […] nos llevaron a un cuarto en donde había una cama muy grande y más niñas como nosotras, muchas más, tres de ellas estaban amarrando a otra niña de las manos y los pies y también le pusieron chocolate líquido en su cuerpo desnudo, en el cuarto también estaban otros tres señores con un aparato que nos dijeron que era una videocámara y grababa todo lo que hacíamos, nos pegaban muy fuerte si alguna no hacía lo que ellos decían, pero se la pasaban gritándonos y hablándonos con groserías”.

Muchos de esos materiales se difunden en Internet. Una realidad tecnológica que enfrenta obsolescencia en su marco legal. Para el ombdusman capitalino la falta de tipificación de delitos también tiene que ver con la tecnología: “Hay una dimensión que es extraordinariamente preocupante que tiene que ver justamente con el fenómeno de las nuevas tecnologías, sobre todo el caso Internet, porque lo que se ha reportado es justamente el boom de páginas pornográficas en México, hay un estudio de la Red ECPAC que reporta que para 2004 había 72 mil 100 sitios de pornografía, y para 2006 más de 100 mil. De acuerdo con estas organizaciones civiles, México sería ubicado como el segundo lugar a nivel mundial en páginas de pornografía infantil, y eso obedece justamente a la preocupante dinámica de impunidad”.El año pasado, la Asociación Mexicana de Internet dedicó su encuesta anual sobre el comportamiento en la red en nuestro país a los “Hábitos de los usuarios”, ahí se expone que visitar las páginas de “entretenimiento para adultos” es habitual en por lo menos dos millones de personas, el 11% de los 20.2 millones de internautas en 2006. Para 2007, la asociación calcula un incremento de internautas a 20.7 millones.

Recomendaciones ignoradas

En 1990 se creó la relatoría especial sobre la venta de niños, la prostitución infantil y la utilización de niños en pornografía, en el seno de la Comisión de Derechos Humanos de las Naciones Unidas.

La entonces relatora titular de esa instancia, Ofelia Calcetas-Santos, visitó nuestro país en 1997, y concluyó entre otras cosas que no existían estadísticas sobre el problema, pero que eso no debía ser pretexto para que las autoridades mexicanas omitieran el diseño de políticas de atención al fenómeno de la ESCI, pues era “evidente el problema en los lugares visitados”.

Foto: Jessica Serisky

La relatora describió entonces como marco latinoamericano que “cerca de 65% de las niñas y los niños que se encuentran en situación de calle en las capitales de los países de América Latina se envuelven, de un modo u otro, en la explotación sexual. De éstos, 15% sobrevive de lo que obtienen por prostituirse y 50% se ha involucrado de alguna forma en la prostitución”, recomendó a México una serie de medidas, como la generación de cifras y diseño de políticas públicas para atender el problema.

En esas recomendaciones que hizo en 1997 la relatoría especial, ¿cuáles serían esos puntos en los que quedamos a deber?, se le pregunta a álvarez Icaza. Un tema es la generación de informes, otro tema tiene que ver con el asunto de la legislación, con la generación de cuerpos especializados, y el más crítico es la atención a las víctimas en albergues, centros, espacios de recuperación. Vamos, la paradoja más grande es que a las organizaciones o a las personas que trabajan en defensa de las víctimas tienen que estarse defendiendo ellas de los ataques, el caso paradigmático es el de Lydia Cacho.

“Es exactamente el mundo al revés, no se defiende y quienes defienden, tienen que defenderse de los ataques y detrás hay, claro, poderosas redes de pornografía.”

Álvarez se muestra crítico respecto de la actuación de autoridades capitalinas y federales en el tema: “Por ejemplo, una de las zonas más denunciadas es el centro de la ciudad y el reporte que tenemos es que la delegación Cuauhtémoc no tiene ningún programa sobre la materia”; a nivel federal “la Secretaría del Trabajo, en marzo de este año, no renovó el convenio con la Organización Internacional del Trabajo para la permanencia del programa IPEC, ¿qué significó eso?, pues que una de las pocas organizaciones que había logrado hacer una serie de cambios significativos [como] modificar algunas leyes estatales, financiar proyectos de la sociedad civil y el diseño de políticas públicas se fue del país. Entonces ahí insistimos en la pertinencia de que se asuman las distintas responsabilidades a los distintos niveles de gobierno, la ST debería hacer todos los esfuerzos para que el programa IPEC regrese a México y el gobierno de la ciudad tendría que abordar un trabajo en materia de política pública”.

Camino a la Merced

La tarde del 14 de agosto, al término de la entrevista con álvarez en un restaurante del Centro de la ciudad, este reportero caminó desde Pino Suárez hasta Izazaga, para luego recorrer la avenida San Pablo rumbo al metro Merced. Poco antes de llegar a la esquina con Jesús María, apareció la primera de muchas mesas improvisadas para los puestos que ofrecen videos pornográficos, también cintas comerciales que ni siquiera han llegado a la cartelera nacional.

Uno de esos puestos mostraba a los ojos de cualquier transeúnte que desviara la mirada, un video en DVD titulado Pink Love, en él se apreciaba la foto de una niña semidesnuda con rasgos orientales chupando una paleta, acompañada por un arcoiris y la palabra “fantasy girl”, todo guardado en una pequeña bolsa de plástico transparente.

Cruzando la calle, pero casi a la misma altura, otro puesto exhibía Chavitas de 18 años, Chiquitas pegajosas y Niñas vírgenes XXX, títulos sin imágenes en su portada, sólo diferenciados entre sí por la tinta de un plumón fotocopiado, al parecer cientos de veces, que clasifica la oferta de más opciones: Secretarias XXX con cámara oculta y Putitas en la Cárcel con cámara oculta.

De regreso por la otra acera de San Pablo, a pocas cuadras del metro Pino Suárez la banqueta se estrecha por el flujo de personas que se van a la Merced entre puestos y una fila de autos que parece estacionada por el tráfico. Hay por lo menos un par de policías preventivos ahí, frente a sus patrullas que casi rozan las esquinas ocupadas una a una por sexoservidoras recargadas en algún hueco de pared. Un vendedor se percata de mis ojos leyendo Intercambio de parejas en Coyoacán. Video casero que tiene en su portada una foto blanco y negro con muy mala resolución . Me dice que puedo llevarme tres por 50 pesos, y me hace ver con su mano que hay más: Zoofilia con Perros y Caballos, Sexo Extremo y Colegialas Calientes. Casero.

Con un formato similar (el plumón que sustituye la imagen en portada), en la salida a la calle Cumbres de Maltrata del metro Etiopía, ya en la colonia Narvarte, pueden conseguirse otros títulos: Hoteles Polanco, Hoteles Tlalpan y Hoteles Merced.

La pornografía está en las calles, a la luz y alcance de todos.


Policía cibernética

Agentes de la Unidad de Policía Cibernética (UPC), adscrita a la Policía Federal Preventiva, reciben a etcétera en las instalaciones de la AFI, donde colaboran con la PGR en la detección de ilícitos cometidos en Internet.

En 2003, dicen, al “patrullar” la Web encontraron 364 comunidades virtuales dedicadas a la pornografía infantil, de las cuales 142 eran mexicanas; en 2004 la cifra disminuyó a 236 comunidades, 48 de ellas del país, y en 2005 241, sólo 27 radicadas en México.

Las cifras son engañosas. Los agentes explican que existen páginas que aparecen y desaparecen de un día a otro, además, la evolución del software ahora permite distribución directa sin necesidad de portales. Los programas “peer to peer” con los que se descargan videos y música facilitan el tráfico de pornografía infantil.

Por eso, aunque de 2003 a la fecha los sitios han disminuido, el fenómeno avanza no sólo en formas de distribución, también con nuevos materiales que antes no aparecían: “Un dato que nos preocupó fue cuando comparamos nuestras estadísticas de 2003 a 2004. Nosotros tuvimos que abrir un nuevo rubro de pornografía, [porque] empezamos a localizar fotografías de recién nacidos. El rango de cero a un año con el 5%, si nosotros creíamos que ya lo habíamos visto todo, cada día encontramos nuevas cosas, y es lamentable”. La UPC clasifica este tipo de comunidades virtuales por su grupo racial: asiático, latino y caucásico: “Las fotos que más se distribuyen en cuestión de pornografía infantil que hemos localizado son las de caucásico, con un 80%”.

Leyes insuficientes

Los agentes recuerdan que en julio de 2002 una página de Internet en Guadalajara (chicomex.com), ofrecía prostitución con mujeres supuestamente mayores de 18 años. “Lo que hacían era grabarlos con una credencial de elector, diciendo ‘ven, divierte conmigo, soy mayor de edad’. Al momento de que se hizo el operativo se detectó que las identificaciones eran falsas”.

Casi un año después, en abril de 2003, se llevó a cabo el operativo Piercing en Acapulco, que dio como resultado varios detenidos de nacionalidad estadounidense, canadiense y mexicana. “Estas personas, a diferencia de la modalidad en Internet, lo que hacían era ir a albergues, casas cuna, etcétera, donde se encontraban menores de edad”. Les ofrecían comida, ropa, videojuegos y juguetes, para “acercarse y ganarse la confianza de las personas a cargo de los menores”. Así conseguían permiso para llevarlos a comer y “poco a poco los van envolviendo con caricias, con sesiones fotográficas y filmaciones”.

En aquella ocasión, dicen los agentes, la evidencia guardada en los discos duros no fue aceptada por el ministerio público por desconocimiento tecnológico.

A pesar de las reformas recientes que tipifican a la pornografía infantil, los agentes consideran que existen muchos “huecos” para castigar e investigar el fenómeno.

“Es muy difícil porque no existen las herramientas legales, porque nosotros encontramos una página pero mañana ya no está, entonces este trabajo tiene que ser dinámico para lo que es Internet [] todas nuestras desventajas las hemos manifestado a las personas que corresponde, llámese diputados, senadores para que legislen, poco a poco se está haciendo un trabajo.”

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