Opino… luego pienso

Opinión

No lo sé de cierto pero supongo que en este país nos da por la opinadera. Gottfried Leibiniz escribió: “Sobre las cosas que no se conocen siempre se tiene mejor opinión”. Parece una premonición demoníaca; siempre he creído que las redes sociales significan un avance. El otro día en la radio comentaba con mi entrevistador Iñaki Manero que uno de los efectos de tuiter es hacer horizontal un proceso de comunicación que sonaba profundamente vertical con un señor hablando y miles escuchando. Bien, esto que parece positivo tiene riesgos que son justamente los de que cada quien diga lo que le da la gana a veces con el sentido de la responsabilidad de Keith Richards cuidando una guardería.


Vayamos a los hechos; como usted seguramente estará informado hasta la saciedad, resulta que “El Chapo” tuvo a bien fugarse de la cárcel y la narrativa es simplemente delirante porque lo que pudimos apreciar fue a un señor que se cambia los zapatos y desaparece como Houdini ante los ojos de un grupo de celadores que a todas luces son una turba de ineptos. Lo que siguió fue un video del señor Presidente hace un año considerando que sería imperdonable que se fugara y luego sus declaraciones en el sentido de que la fuga es una “afrenta”. Por supuesto considero que si “El Chapo” está o no preso da un poco lo mismo, el narco sigue operando y así será hasta la noche de los tiempos en la medida que el gobierno no haga lo sensato que es legalizar las drogas. Pero esa es otra discusión, lo que llamó profundamente mi atención fueron las teorías que escuché y que me permito comentar editorialmente con el rigor que, como sabe, me es ajeno.


a) FUE EL PEJE.- Esta es mi favorita ya que resulta que hay imbéciles que consideran a AMLO el responsable de orquestar la fuga con el fin de “desestabilizar” al gobierno. Este razonamiento, digno de un caracol de jardín, supone que López Obrador es como un villano de película de Flash Gordon que quiere dominar al mundo y lo mejor que se le ocurre es organizar la fuga de un capo en lugar de formar un partido político.


b) FUE EPN.- Al Presidente se le cargan usualmente todas las culpas pero esta sí es extrema, ¿cuál es el sentido de que Peña meta al bote a alguien para luego permitir su liberación?, ¿quedar en ridículo? ¿Sabotear a su gobierno? Si esas son las razones habría que considerar el diploma harakiri para nuestro primer mandatario.


c) SALIÓ POR LA PUERTA EN LIMOSINA.- Esta ya la escuché varias veces, me imagino la escena; llega un carrote con chofer de librea y wisquis que toca el timbre de Almoloya, dice que viene por “El Chapo”, abren la puerta, sale el narco y se da a la fuga para llegar a las quesadillas de la Marquesa a primera hora de la mañana.


d) NUNCA ESTUVO PRESO.- Otra favorita; la gente con la capacidad de discernimiento de una pared sostiene que todo fue un montaje, que “El Chapo” nunca estuvo preso y que el hombre no llegó a la Luna. Perfecto, ¿entonces para qué perder el tiempo de la Marina y el nuestro montando algo irreal? Misterio


Así no se puede, un país donde el análisis no proviene de la información sino de la suspicacia está simplemente condenado al peor de los subdesarrollos posibles. Es evidente que la fuga de este hombre es producto de un mal tan endémico como la opinadera, que es la corrupción. El problema es que ante cualquier problema los activistas buscan una raja que les permita situar políticamente el hecho como algo favorable para ellos y desfavorable para sus enemigos.


Sigamos pues con este lío, con las opiniones de temporal y la creación de expertos descafeinados que ante cualquier hecho están dispuestos a brindarnos su parecer a mansalva. Es un costo asociado al hecho de que haya foros de este tipo. Hace unas semanas Umberto Eco puso las peras a peso y dijo algo políticamente incorrecto pero profundamente verdadero: “Las redes sociales le dan el derecho de hablar a legiones de idiotas”.


Confieso que estoy de acuerdo.

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