Cinque Terre

Mario A. Campos Cortés

Periodista y consultor macampos @ enteratehoy.com.mx

Opacidad

 

Foto: Cuartoscuro/Eunice Adorno

A lo largo de su larga carrera, Carmen Aristegui ha difundido decenas de noticias que han impactado en las agendas de otros medios de comunicación, pero ninguna que haya despertado tanto interés como su salida de W Radio.

Un recuento de la empresa de monitoreo Medialog reveló que tan sólo en los primeros ocho días posteriores a su salida, se transmitieron 247 notas en noticiarios de radio y televisión en los que se comentó su situación, cifra que rebasa incluso las 209 difundidas en el mismo periodo de tiempo luego de la salida del aire de José Gutiérrez Vivó a finales de junio del año pasado.

Este recuento es consistente con la cantidad de artículos dedicados al tema en diarios y revistas. La amplia cobertura se tradujo en un debate en el que dos posturas se disputaron la interpretación del hecho. La más leída y escuchada según la percepción de este analista es aquella que sostiene que la palabra censura es la que mejor describe lo ocurrido con la periodista. En esta lectura su salida se explica como una respuesta a su trabajo, el cual, dicen, incomodaba a un sector del empresariado, funcionarios del gobierno federal y directivos de las empresas Televisa y Prisa, interpretación avalada por la propia Aristegui en su entrevista con Proceso. (13/01/08)

Esta visión compartida por analistas como Miguel Angel Granados Chapa o Denise Dresser, por mencionar sólo algunos asegura que su salida significa un retroceso para el país, ante la desaparición de un espacio que constituía una válvula de escape para actores que no encontraban salida a su voz en otros medios.

La otra versión fue difundida por W Radio a través de un comunicado; en la entrevista que concedió Daniel Moreno, director editorial de la empresa al periódico Milenio, y compartida por columnistas como Jorge Fernández, Arturo Damm, y Ciro Gómez Leyva, que si bien presentan diferencias importantes en sus planteamientos, coincidieron en señalar que la salida se explica en última instancia por un desacuerdo entre una periodista y los directivos del medio en el que trabajaba; diferencias que impidieron la renovación de contrato.

Hasta aquí es posible plantear la discusión en términos de blancos y negros pues a partir de este punto empieza una zona en la que elementos ambiguos, como la credibilidad de cada actor, inclinan la balanza en un sentido o el otro. Tendencia que tiene como efectos, por ejemplo, que se imponga una explicación en demérito de las muchas que pueden existir de manera simultánea.

Es posible creer, incluso con evidencia como bien señala Aristegui en la mencionada entrevista, que Televisa Radio no compartía el manejo editorial de la periodista como sugiere su salida de la señal de Sky, muchos meses antes de su retiro de W Radio. También es sensato pensar que dentro de los diferentes niveles de gobierno existieran funcionarios incómodos con sus coberturas enfocadas en la denuncia y la crítica. Sin embargo, atribuir como posible causa única de su salida a estos factores es dejar a un lado el evidente proceso de reestructuración de la estación que llevó semanas antes a la salida de Carlos Loret de Mola, Ezra Shabot y Salvador García Soto.

La pregunta, por tanto, pasa por saber en qué consistía la exigencia de los directivos de W Radio para la renovación del contrato que resultó inaceptable para Aristegui, y así dejar el campo de las especulaciones. Daniel Moreno ha dicho que depende de la periodista el hacer pública esa propuesta, en la que asegura, garantizaba total independencia para Carmen.

Por el bien del debate público, así debería hacerse

Al mismo tiempo, los directivos de W Radio podrían difundir los datos de la comercialización de ese espacio para respaldar, como han dicho, que no obstante su alto rating no era rentable desde el punto de vista comercial, entre otras cosas, porque la conducción no permitía garantizar la transmisión de los comerciales contratados. En este sentido, y como complemento, también valdría la pena revisar los montos y criterios de asignación de la publicidad oficial para conocer si como señala la periodista existía una subcomercialización, ya sea del área de ventas o de los encargados de la difusión del gobierno federal.

Con estos elementos en la mano podríamos tener una idea más clara de lo que ocurrió más allá de las declaraciones de unos y otros. Por lo pronto, Carmen Aristegui ha salido fortalecida en términos de reconocimiento público, y no sería extraño que dentro de muy poco se reincorpore a otra estación de radio lo que le permitiría complementar su actual presencia en CNN y el periódico Reforma. Ojalá así sea.

 

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