Cinque Terre

Rubén Aguilar Valenzuela

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Consultor, profesor y articulista y exvocero presidencial

Nueva estrategia electoral

En la campaña electoral por la Presidencia de la República contrastan las estrategias seguidas por Enrique Peña Nieto, el candidato del PRI-PVEM, y Andrés Manuel López Obrador, candidato de la alianza PRDPT-MC.

La diferencia de las mismas y el resultadode las dos, en independencia de estos candidatos en lo particular, merece un análisis que vale en sí mismo, pero todavía más porque es probable que señale una tendencia que constituye una nueva manera de estructurar las campañas presidenciales.

Las semejanzas

Encuentro cinco semejanzas entre estos candidatos: 1) En los últimos seis años ambos han estado en campaña diaria y sistemática por la Presidencia; 2) Los dos han tenido una significativa cobertura y presencia en los medios a nivel nacional, pero sobre todo los que se publican en la Ciudad de México;

3) A lo largo del tiempo sus partidos siempre los vieron como candidatos “naturales”; 4) En sus partidos no hubo elecciones internas y se dio por bueno que ellos eran la mejor alternativa; 5) Ambos mantuvieron un discurso crítico al actual gobierno panista.

Soy consciente de que estas semejanzas pueden y deben matizarse. No es lo mismo, por ejemplo, la ventaja que tuvo Peña Nieto frente al senador Manlio Fabio Beltrones al interior de su partido. El primero tuvo 90% de las preferencias y 10% el segundo. La distancia en las encuestas -mecanismo elegido por el PRD, para elegir a su candidato- entre López Obrador y Marcelo Ebrard resultó mínima, no más del 1.3%, a favor del primero.

Las diferencias

La diferencia central está en tres realidades que merece se profundicen: 1) Peña Nieto actuaba como gobernador del Estado de México y López Obrador ya no tenía cargo público; 2) López Obrador recorrió en estos seis años todos los municipios del país y Peña Nieto no salió de su estado; 3) El gobernador estuvo siempre en los medios, a través de publicitar la obra de su gobierno, y López Obrador, al no ser funcionario, tuvo menor cobertura mediática que registrara su viaje constante por el país.

Estas tres diferencias han posicionado de manera muy distinta a esos candidatos al arranque de la campaña. Lo que importa destacar es que estas diferencias fueron las que dieron también la ventaja a López Obrador cuando fue candidato en 2006. Pienso que no las supo aprovechar y finalmente perdió más por sus desaciertos, que por los aciertos de Felipe Calderón, quien resultó ganador.

López Obrador, en su condición de Jefe de Gobierno de la Ciudad de México, y Peña Nieto, como gobernador del Estado de México, tuvieron muchas más posibilidades que sus adversarios, para construir su candidatura a partir de su cargo. La ventaja de la que ahora goza Peña Nieto la tuvo López Obrador en 2006. La evidencia muestra que el actual candidato del PRI ha sabido aprovechar muy bien lo acumulado previamente en su condición de gobernador.

Cuando López Obrador fue Jefe de Gobierno no salió de la Ciudad de México, como tampoco lo hizo Peña Nieto en su condición de gobernador. Tener un cargo público obliga a permanecer en el sitio. El “límite” de no poder recorrer el país es compensado ventajosamente por el posicionamiento que se tiene en medios. La “libertad” de López Obrador para recorrer el país, lo hizo dos veces en estos seis años, no tuvo consecuencias positivas para esta elección, pero sí para quien se vio “obligado” a permanecer en el lugar.

En el tiempo que se desempeñó como Jefe de Gobierno, López Obrador tuvo una extraordinaria presencia en medios, a partir de su estrategia de la conferencia de prensa diaria, “La mañanera”, que resultó original y tuvo gran impacto. Nunca antes un gobernador o Jefe de Gobierno había tenido tanta cobertura. Fue un éxito. Peña Nieto tuvo presencia cotidiana en los medios electrónicos, particularmente en el más importante noticiero de la televisión, durante su gobierno. Cuando fueron gobernantes ambos implementaron una agresiva estrategia de comunicación, distinta en su forma, pero igual de eficiente en sus resultados.

La conclusión

Las diferencias que hay ahora entre López Obrador y Peña Nieto, que en su momento fueron ventaja para el primero y ahora lo son para el segundo, permiten asegurar que una nueva y exitosa estrategia electoral, se revela en estos últimos doce años. Se compone de tres elementos: 1) Se debe ser Jefe de Gobierno o gobernador de un lugar con mucha población y recursos económicos como el Estado de México; 2) Hay que aprovechar el cargo para tener una intensa y agresiva presencia en los medios; 3) El estar “fijo” en el lugar que se gobierna no es un “límite” y tampoco constituye una “ventaja” el recorrer de manera permanente el país. Lo que sí es significativo es presidir un gobierno que permita dar “noticia” y estar siempre en “pantalla”.

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