Cinque Terre

Marco Levario Turcott

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Director de etcétera

Noticias falsas

1. Se trata de un fenómeno histórico que acompaña a todos los procesos comunicativos. En la actualidad es un fenómeno mundial que adquiere un relieve enorme debido a las potencialidades de Internet y en especial a las redes sociales; desde la última década esto ocurre asiduamente aunque en ciertas circunstancias se acentúa, como en procesos electorales u otros momentos de crispación social.

2. Las falsas noticias atentan contra el derecho a la información y la calidad con la que se despliega el intercambio público, e implican el riesgo de que la decisión de los ciudadanos ante problemas sociales o procesos electorales se defina sobre premisas falsas.

3. Para enfrentar el problema debemos distinguirlo con nitidez, por ello vale la pena agrupar los distintos tipos de noticias falsas. Enumero algunas: a) las que implican la falta de ética y profesionalismo de los medios; hace siete años en Italia varios medios dieron como cierta la especie difundida por un sitio dedicado a hacer bromas, que arriba del Vaticano, es decir, en el cielo, se situó una nube en forma de pene que incluso obligó a desalojar la Santa Sede; en tiempos menos remotos, algunos medios difundieron la falsa existencia de un restaurante japonés de carne a humana y varios aún tienen esa nota mentirosa en sus portales; b) la falsa información que una fuente clara e identificable proporciona a los medios y que estos tienen obligación de difundir; c) la información que proporciona una fuente que solicita el anonimato y que los medios no verifican; d) las falsas noticias difundidas en las redes sociales y que los medios difunden para ganar clics y eximirse de responsabilidad al apoyarse en frases como “Difunden en las redes sociales” o “Usuarios en las redes sociales ven entre otros bulos. Y, finalmente, e) las falsas noticias que deliberadamente, y por lo regular de manera anónima, son propaladas tanto en los medios tradicionales como en las redes sociales para promover una causa o lastimar la reputación del adversario de esa causa.

4. De estas Fake News hablamos: las que pretenden incidir en el procesamiento de intereses entre grupos institucionales y poderes fácticos, así como diversas y complejas combinaciones entre unos y otros, y que encuentran en el ciberespacio la esfera propicia para expandirse. Y el potencial de ese tipo de encomiendas es inmenso: De acuerdo con “El 13er estudio sobre hábitos de usuarios de Internet en México 2017” de la Asociación de Internet.mx: el 70% de los mexicanos está conectado a la red, es decir, 86 millones 450 mil (de la elección presidencial de 2012 a la fecha, el crecimiento de la cobertura de Internet ha sido de 25%). De esa cantidad de usuarios, el 64% son mayores de 18 años y dedican el 83% de su tiempo en la web a transitar en las redes sociales. Más de la mitad de los mexicanos están expuestos diariamente a los contenidos de Facebook (95%),WhatsApp (93%), YouTube (72%), Twitter (66%) e Instagram (59%). El 92% de los navegantes se informa sobre los procesos electorales en Internet.

5. Contra lo que llegó a creerse, estudios recientes constatan que en los usuarios de las redes se encuentra el principal factor para la difusión de bulos informativos. Dicho de otra forma: no son bots o troles de ninguna región del mundo, incluidos rusos o venezolanos, los causantes de la gran expansión de las mentiras en la órbita digital. De acuerdo con investigaciones del Instituto Tecnológico de Massachusetts “un contenido falso tiene un 70% más de posibilidades de ser compartido que uno real” porque buena parte de los usuarios busca compartir digamos, la novedad, lo sorprendente. Junto con ello vale la pena tener en cuenta los siguientes datos que arrojó una encuesta de Parametría, difundidos en enero del año pasado: nada más el 19% de los encuestados afirmó tener mucha o algo de confianza en los diarios, 18% en noticieros y 17% en noticieros de televisión; esto quiere decir que 8 de cada 10 mexicanos desconfía en esas fuentes de información. En contraste, advierte Parametría, “hace 15 años, el 70% de los mexicanos confiaba en los noticieros de televisión, 64% en los programas de noticias de la radio y 58% en los periódicos. Los noticieros de televisión son los que presentan mayores niveles de desconfianza (83%), le siguen los noticieros de radio (81%) y periódicos (79%)”.

6. Con mayor o menor diferencia aquellos datos son una referencia nacional de un fenómeno mundial y por ello vale la pena asomarse a los trayectos más significativos: en Alemania hay una ley contra los discursos de odio y la información ilegal; Francia prepara una ley contra las noticias falsas sólo en procesos electorales y ello implica bloquear páginas web e incorporar a los colosos de la era digital como agentes regulados (Facebook, Twitter, etcétera). Además, vale la pena tener en cuenta al grupo de expertos nombrados por la Comisión Europea para diseñar estrategias que combatan las noticias falsas, con sede en Bruselas, Bélgica, quienes, entre otras medidas, proponen la subvención a medios de comunicación que desarrollen periodismo de calidad. En México ya hay un avance en el plano de las instituciones del Estado, si ustedes quieren se trata de un atisbo, me refiero al intento del INE por coordinarse con Facebook, Twitter y Google, también es un importante avance la preocupación que han mostrado varios medios de comunicación mexicanos, en particular desde hace medio año a la fecha.

Todas estas experiencias dan idea del tamaño de la empresa política y legal que se necesita para enfrentar las Fake News: necesitamos un cuerpo normativo que regule a los agentes de las redes sociales (también en relación con la propalación de mensajes de odio) y sancione a los difusores de noticias falsas en procesos electorales y ponga en el centro la responsabilidad de los usuarios.

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