Cinque Terre

Mario A. Campos

Periodista y consultor.

Nostalgia del PRI

Era el primer día de campaña. Los aspirantes a la presidencia Josefina Vázquez Mota y Enrique Peña Nieto habían empezado la carrera por la sucesión casi en el mismo minuto. Pero la cobertura del día siguiente para la Organización Editorial Mexicana -casa que publica los Soles, una de las principales cadenas de diarios en todo el país- fue muy reveladora de sus prioridades. Mientras que la candidata del PAN ocupaba un espacio como nota secundaria, las palabras del aspirante del PRI destacaban como la nota principal.

Con el título de “Volverá la paz” y una foto de media plana de Enrique Peña Nieto, la OEM dejaba en claro en todas sus ediciones cuál sería su enfoque durante la cobertura. Y así ha sido desde el día uno, ciudad que visita el aspirante tricolor, ciudad que lo recibe con una edición muy bien cuidada, con los temas, ángulos e imágenes con los que mejor luce el priísta. Es casi un viaje en el tiempo.

Recuerdo que en mi infancia, cuando llegaba Excelsior a la casa, para saber lo que había hecho el Presidente el día anterior no había que esforzarse mucho. Casi con toda seguridad se podía contar con que la agenda presidencial aparecía bien desplegada en la portada. Ahora la historia es distinta. Como bien dijo Carlos Monsivais, antes se necesitaba mucho valor para hablar mal del Presidente, ahora se necesita mucho valor para hablar bien de él.

La frase, acuñada en el sexenio de Vicente Fox no sólo resumía su sentir por la gestión del primer gobierno del PAN sino que sintetizaba con mucha efectividad el giro en las prioridades de los medios: con más actores definiendo la agenda, con presupuestos propios y muchas fuentes de información en el DF y por todo el país, los medios ya no tienen empacho en mandar a páginas interiores lo que haga o diga el Presidente. Sin duda otra señal de la transición democrática en la que el país de un solo hombre se convirtió en una nación plural, también a la hora de elegir las notas de ocho.

Pero pareciera que algo queda de ese presidencialismo, o al menos de la relación entre los medios y el Jefe del Ejecutivo. Ta vez porque en realidad esa dinámica nunca se fue del todo como muestra una mirada a muchos de los periódicos en los estados. No todos, por supuesto, pues sería terriblemente injusto decir eso. No obstante para muchos editores la nota del día es fácil de encontrar: es el espacio reservado para el Gobernador. “Aquí -me decía hace poco una persona- no pasa nada. Lo malo no aparece en los diarios y no hay día en que no se hable en la prensa, radio y televisión, de lo bueno que hace el gobierno”. Hablaba de Querétaro pero qué tan distinto sería si miráramos a Veracruz, Tabasco, Coahuila o cualquier otra entidad en donde no faltan los medios amigos, aliados, incondicionales… claro, al amparo de generosos presupuestos.

Por eso vale la pena advertir qué tanto de esa costumbre queda entre los llamados medios nacionales. Cuánta nostalgia queda de esa manera especial de entender que tiene en particular el priísmo. Claro que no es exclusivo de esa militancia sino que forma parte de una cultura política formada en décadas que se ha extendido a distintos colores, pero sin duda es el tricolor quien la sabe ejercer “mejor”.

No sabemos qué pasará en estas semanas de campaña ni qué decidiremos los electores el próximo 1 de julio, pero con los datos que hoy muestran las encuestas valdría la pena ir pensando qué ha cambiado en estos años – desde finales de Zedillo y en estos dos sexenios – qué se ha ganado en transparencia, rendición de cuentas y relación prensapoder, y qué podríamos perder en los próximos años si no somos conscientes de esos vicios por los que más de uno parece suspirar.

Por lo pronto pareciera que algunos periodistas y dueños están ansiosos porque regrese el PRI al poder con su “estilo personal de gobernar” y de entender a los medios. Al menos deberían disimular pues es evidente que cuentan las horas para revivir lo que hoy es una nostalgia por la presidencia tricolor.

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