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Ana Lilia González

Millennials: la generación de la era digital

En nuestro tiempo, las diferencias generacionales ya no se marcan exclusivamente por la mentalidad, cuya expresión se percibe a través de la indumentaria, las manifestaciones estéticas, las costumbres de vida y los valores; sino también por la forma y velocidad en que se recibe y procesa el conocimiento, una diferencia trascendental que tiene su origen en el cambio tecnológico.

Cada vez resulta más habitual escuchar que alguien tuvo necesidad de indagar en Internet el significado de ciertas palabras o expresiones relacionadas con el mundo digital, que fueron dichas por amigos o familiares de las nuevas generaciones, para quienes resulta extraño un día sin conectarse a Internet, descargar contenidos, canciones, enviar mensajes de texto, interactuar en las redes o entretenerse con los videojuegos; son tecnófilos.

Sociedad red, inmigrantes y nativos digitales

Vivimos en un mundo en el que Internet funge no solamente como una materialización de la tecnología, sino que se convierte en el medio de comunicación que conforma la estructura organizativa de la sociedad, “lo que hace Internet es procesar la virtualidad y transformarla en nuestra realidad, constituyendo la sociedad red, que es la sociedad en que vivimos” (Castells: 2001).

Consecuentemente, aunque existan brechas generacionales, tarde o temprano se genera un proceso necesario de adaptación a los cambios, si es que no se desea ser excluido al caer en la obsolescencia.

En tal sentido, Marc Prensky (2010), establece la diferencia entre un individuo que se ha visto en la necesidad de ajustar su estilo de vida y destrezas, para interactuar en la era digital pero que siempre mantiene un “acento” y lo llama Inmigrante digital, con respecto a aquel que nació y se ha formado en la tecnología que es parte de su ADN (Nativo digital).

Otras definiciones ubican a los nativos digitales en los niños y adolescentes nacidos de 1990 a la fecha, siendo una de sus principales características, la configuración psicocognitiva que les permite asimilar rápidamente el uso de las nuevas tecnologías, por lo cual su vida se desarrolla mejor en Internet.

Son seres multitareas, esto es, pueden realizar varias actividades al mismotiempo a través de distintos dispositivos electrónicos, mientras que los migrantes digitales, han tenido que adaptarse a estas herramientas enfrentando importantes dificultades para lograrlo. (Protecciononline. com: 2015)

Es preciso subrayar que ambos términos han sido ampliamente aceptados incluso por la comunidad académica, aunque aún no se logra un consenso en sentido estricto, respecto de las décadas que comprende la generación de nativos.

Los nativos digitales también son conocidos como millennials, Generación Y, Nexters o Generación Millennial, son algunas de las maneras en las que se denomina a las personas entre 18 y 30 años (algunos amplían el rango hasta los 35), nacidas en los 80, 90 y hasta principios de 2000.

En los últimos años, estos jóvenes se han convertido en el centro de atención de investigadores de diversas partes del mundo, puesto que sus valores, sistema de creencias, hábitos laborales, de aprendizaje, idiosincrasia, intereses y estilo de vida -por lo menos en la superficie- parecieran corresponder a un nuevo patrón de comportamiento que no ha sido comprendido a profundidad por especialistas de las áreas sociales.

Los rubros de mayor interés en estos estudios han sido: la forma en que adquieren el conocimiento (aprendizaje), su influencia y desarrollo en el entorno laboral, el uso de las redes sociales y su relación con las marcas de productos y servicios.

Los millennials y el aprendizaje

Expertos coinciden en que los rasgos que caracterizan a este segmento de la población están determinados principalmente por una alta tecnologización de la vida desde su nacimiento, lo cual no significa que sea el único factor. En Estados Unidos, Europa y América Latina, se han realizado estudios respecto de las relaciones e influencia que los millennials han tenido en el ámbito educacional y en el trabajo.

Según Prenksy, en las universidades se está generando un fenómeno en el cual los inmigrantes digitales, representados por la planta docente que recurre aún a métodos tradicionales de investigación, enseñanza e incluso lenguaje, puesto que no fueron formados en un entorno de avances tecnológicos, intentan transmitir el conocimiento a los nativos digitales quienes “piensan y procesan la información de modo diferente a sus predecesores” (Prensky, 2010: 5). Ello genera una ruptura denominada “discontinuidad” producida por la velocidad en los avances tecnológicos.

La investigación de Prensky tiene como principal objetivo la enseñanza, pero el alcance de sus propuestas podría estar más allá del campo de la educación y tener implicaciones en la manera en que estas personas se desempeñan en el ámbito laboral y social.

Otros investigaciones como las de Howe (2000) y Strauss (2007), plantearon que si bien algunos valores e ideales que mueven a esta generación, guardan cierta similitud con los de generaciones anteriores, “su anclaje sociohistórico” les dota de elementos novedosos poco conocidos en lo quese refiere a los “modos de aprendizaje” y “estilos laborales” (Ibañez, Cuesta, Tagliablue & Zangaro: 2008)

Un caso más es el de M. Taylor, quien sostiene que los rasgos de esta generación se definen en buena medida, por la influencia que ejerce sobre ellos el posmodernismo, lo que imprime ciertas peculiaridades en su estilo de vida y manera de apropiarse del conocimiento.El punto central en el hallazgo de Taylor, gira en torno al cuestionamiento que el posmodernismo hace al modernismo, respecto del concepto de verdad (2005).

Así, para el posmodernismo “el concepto moderno de verdad es autoritario” en tanto que solo se puede llegar a él a partir de la aplicación de una metodología científica aceptada.

Esto explicaría por qué para los millennials son más valoradas las opiniones y preferencias propias, por encima de la verdad, la razón o la ciencia, en tanto que se han formado en un entorno sociohistórico de cuestionamiento a los métodos y valores relacionados con el conocimiento, desde la modernidad. (Ibañez, et. al.:2008)

Entre los principales hallazgos de estos estudios destaca que los millennnials son jóvenes nacidos y educados en ambientes altamente tecnologizados y poseen una fuerte cultura cliente-servicio. (Taylor: 2005)

Las consecuencias de ello son, en primer lugar, que ven la educación no como un proceso de formación integral del ser, sino como una mercancía, algo exclusivamente utilitario. Prefieren un modelo de aprendizaje en el que la práctica domine sobre la teoría, no les agrada destinar mucho tiempo sin ver resultados pronto. Tienen predilección por los libros digitales en lugar de los impresos, el trabajo en grupo por encima del individual. No les interesan los proyectos a largo plazo -la investigación sostiene que muestran dificultades para planear a largo plazo.

Generalmente, estos jóvenes poseen un perfil de estudiante con características y competencias que no responden a las exigencias de los modelos tradicionales vigentes en el nivel superior, que resultan obsoletos para esta dinámica de los millennials, produciéndoles -no en pocos casos- una sensación de desencanto, quiebre de expectativas y en el peor de ellos, la deserción escolar.

Se visualiza la existencia de un permanente cuestionamiento hacia el sistema, el cual no se limita el modelo de enseñanza, sino involucra aspectos como la relación docente-alumno, instalaciones, tiempo de permanencia en las aulas, entre otros.

Este cuestionamiento según la investigación Oblinguer (2003), se ha profundizado a tal magnitud en Estados Unidos, que no pocas universidades, con el afán de cubrir las necesidades específicas del cliente -en este caso los millennials- se han visto forzadas a flexibilizar sus modelos de aprendizaje mediante la oferta de carreras más cortas, incrementando las aulas equipadas con talleres, computadoras y otros aditamentos que propicien la realización de prácticas.

En otras palabras, un modelo educativo por competencias, que asegure la asimilación rápida de habilidades que permitan a los estudiantes, desempeñarse en un empleo en corto tiempo. (Ibañez, et. al., 2008). Así lo demuestra la más reciente encuesta Global Millennial Survery 2014, realizada por Telefónica y en la que participaron 6,702 millennials de entre 18 y 30 años en 18 países en tres regiones, y en la que un porcentaje ligeramente superior al 50% de los entrevistados, señaló estar satisfecho con el Sistema Educativo de su país, ubicándose los menos satisfechos en América Latina con tan solo el 42% mientras que Estados Unidos se ubicó en el 59% y Europa Occidental en el 58% (Telefónica, 2014)

Consulta Mitofsky difundió que en esta cohorte, se ubica el mayor porcentaje de personas en México que hablan el idioma inglés, lo anterior en comparación con generaciones que les anteceden. La explicación se encuentra en el uso de aparatos electrónicos, canciones y programas televisivos a los que han estado expuestos y en los que el inglés es el “código de entrada”. (Mitofsky, 2015)

Su influencia en el entorno laboral

En un mundo cambiante, de economía conectada, globalmente enlazada donde las empresas ven cada día con mayor interés a los empleados con cultura 2.0, esto es, con habilidades para desempeñarse en ambientes virtuales, los millennials tienen una gran oportunidad para lograr un empleo bien remunerado.

Como señala Forbes, en los ambientes de trabajo estos jóvenes poseen ventajas competitivas relevantes en comparación con sus antecesores, son hábiles en el manejo de la red, una cantidad importante de ellos poseen carreras universitarias patrocinadas por sus padres y aunque se reúsan a permanecer durante largas jornadas en los espacios laborales, la tecnología les impone un ritmo de trabajo que involucra realizar actividades de oficina en casa -home office- lo cual prolonga la jornada hacia horarios inusuales imponiendo con ello un nuevo paradigma. (Calderón, 2014)

Por su parte, Mitofsky reporta que en México 1 de cada 5 habitantes pertenece a esta generación, es decir su edad oscila entre los 18 y 29 años, se caracterizan por ser osados y tolerantes, características que les podrían abrir puertas en espacios laborales. (Mitofsky, 2015)

Pero… ¿Por qué a pesar de que la permanencia no es una de sus prioridades en un empleo, son tan atractivos para las empresas? Sencillo: para 2020 los millennials serán el 40% de fuerza de trabajo, mientras que en 2025 representarán el 75% (Calderón, 2014). A lo cual se suma una ventaja infalible: son personas multitareas a partir de su dominio de los artefactos digitales como tabletas, smartphones, entre otros.

Pero no es su mayor aspiración ser empleados, los millennials se sienten fuertemente atraídos por el emprendedurismo, rasgo que sin duda, se refuerza a partir de la educación universitaria recibida. Un ejemplo que ilustra este espíritu emprendedor de la generación “next” es la migración de las oficinas hacia el campo, que se está registrando en algunos países de América Latina, pues con base en el artículo publicado por Agriculturers la Red de Especialistas en Agricultura, en la actualidad “3 de cada 10 latinoamericanos dependen de la tierra para sobrevivir. En países como México y Perú, se estima que el 20% de los jóvenes trabajan en el campo. En Brasil, más de una cuarta parte de la población rural (8 millones) tiene entre 15 y 29 años”.

Pero hay condiciones que debe cumplir este giro productivo para que los millennials se decidan a tomar el riesgo, por ejemplo la infraestructura: caminos, electrificación rural, Internet y la telefonía móvil -indispensables para estos nativos digitales-.

El proceso de creación no deben ser caro, ni llevar demasiado tiempo y los resultados visibles en corto plazo. El campo en determinados casos, ofrece tales alternativas, es por eso que estos jóvenes abandonan el confort de los centros urbanos y sus rutinarios empleos de oficina, por emprender una odisea en la que además, visualizan una causa a la cual contribuir: alimentar a miles de personas con productos orgánicos.

Un aspecto que se detectó en el entorno de la enseñanzapero que también se traslada al ambiente laboral, es el espíritu colaborativo de los millennials, así lo arrojó el estudio de Initiative denominado Millennials: the reset generation realizado en 2014 y en el que participaron más de 10 mil jóvenes. Según esta encuesta, se identificaron 3 temas comunes entre los jóvenes: adaptar, colaborar y crear.

Les gusta el trabajo colectivo no solo entre personas, sino entre personas y marcas.

Finalmente, son una generación marcada por la incertidumbre económica que caracteriza la época. Al respecto el mismo estudio de Initiative, muestra que el 60% ha visto reducidos sus ingresos, solo 50% tienen un empleo de tiempo completo, 41% ha experimentado pérdida de empleo y 82% ha cambiado significativamente o planea cambiar su carrera. (Initiative, 2014)

Uso de redes sociales y contacto con las marcas

Un tema ineludible cuando se habla de los millennials, es el de las redes sociales. Nacen, respiran y viven en la tecnología, hiperconectividad es la palabra que define su comportamiento en Internet.

Los resultados de la encuesta de Initiative, dan cuenta de que el 20% se siente decepcionado cuando no tiene acceso a Internet, 21% -cifra bastante conservadora- asegura ser adicto a sus dispositivos. Con respecto a sus hábitos y usos de las redes, estos varían en función al rango de edad en que se encuentren, por ejemplo según Initiative, para los de 25 a 29 años, las redes sociales son una vitrina para sus sentimientos y evoluciona en los de 30 a 34 años en comportamientos de bien comunitario.

De este segmento, el 26% usa las redes para conectarse con alguien nuevo, el 31% para colaborar en la mejora de una experiencia y 34% busca tener influencia en las opiniones de otros.

En el rango de edad de 30 a 34, el 24% es más propenso a ser el primero en compartir algo nuevo, el 50% busca expresar sus sentimientos y el 61% busca compartir su apreciación con otros.

Esta conexión a redes sociales, por lo general se realiza utilizando dispositivos móviles como smartphones, tabletas entre otros.

Finalmente, como consumidores de bienes y servicios, son un mercado ampliamente cotizado y permanecen en la mira de los estrategas de ventas y mercadeo, se identifican por el interés que demuestran por comunicarse con las marcas de las cuales son consumidores, ya sea mediante comunidades virtuales o a través de herramientas online.

Conclusiones

Las brechas generacionales no representan en sí mismas una tendencia nueva ni coyuntural, la diferencia en todo caso, está marcada por la rapidez y forma en que se da el proceso de apropiación del conocimiento en una era caracterizada por la tecnologización extrema, que encuentra su mayor expresión en la generación Millennial o Nativa Digital.

A partir de los estudios que se han realizado desde distintas disciplinas,para intentar descifrar la naturaleza de esta generación, pueden distinguirse algunos rasgos que les dotan de identidad, sin embargo, ante el adelanto de vértigo que muestran los avances tecnológicos es necesario asumir que no todo está dicho cuando se habla del conocimiento, en un contexto en el que no se requiere el paso de un tiempo considerable para que las prioridades cambien radicalmente.

Por lo anterior sería un error anclar el comportamiento de los individuos de una determinada cohorte, a un cambio exclusivamente tecnológico sin considerar el contexto socioeconómico y sociohistórico en el que se desarrolla esa parte de la sociedad.

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