Cinque Terre

Mario A. Campos

Periodista y consultor.

Medios hipócritas

El debate político en México es frívolo y ajeno a los temas de fondo. Al menos eso se suele decir desde los medios que de manera recurrente reprochan a los gobernantes la falta de contenido en su discurso y su tendencia a los pleitos y a las ocurrencias del día. ¿Hasta dónde esa conducta es fomentada por los mismos espacios informativos?

Durante años, por ejemplo, desde las páginas de diarios y revistas se ha criticado a Enrique Peña Nieto por hacer de su relación de pareja con la actriz Angélica Rivera, una herramienta de propaganda. ¿Y qué hicieron los mismos diarios con Marcelo Ebrard cuando dio a conocer que se divorciaba y al poco tiempo presentó a su nueva novia? Lo convirtieron en nota de portada. Si hablamos de las llamadas publicaciones del corazón se entiende la relevancia. Ese es su negocio y quienes la adquieren es justo el tipo de notas que esperan leer.

¿Y los lectores de Reforma, Milenio o Universal también esperan ver esa imagen en sus portadas? ¿Cuál es el interés público del seguimiento puntual del estado civil del Jefe de Gobierno? Desde la lógica del político es evidente; sin desembolsar un peso logró una cobertura oportuna para quien aspira a competir por la Presidencia de la República. ¿Y desde la lógica mediática? Como explicaba sobre el tema José Carreño -periodista de larga trayectoria-, a las audiencias siempre les ha gustado saber de los ricos, poderosos y famosos. Es cierto, el interés existe, como mostró la permanencia de esas notas entre las ligas más visitadas por varios días.

Pero ése no debe ser el único criterio que rija la jerarquización de la información. Porque si de eso se trata la nota sobre la aparición de una supuesta hada en Jalisco -sí, un hada, como Campanita- recibió miles de visitas en todos los espacios que la subieron. No por ello los diarios que se asumen como serios lo hicieron nota de sus primeras planas. La razón es que si bien desde hace tiempo se sabe que algunos contenidos, el sexo o la violencia, generan más lectores; esa no suele ser la apuesta editorial de los medios que toman con más respeto a sus audiencias.

De ahí que resalte también la manera en que algunos medios privilegiaron, por ejemplo, el beso entre Javier Sicilia y Manlio Fabio Beltrones, pero prácticamente ignoraron el encuentro entre diputados e integrantes del Movimiento por la paz con Justicia y Dignidad, que al realizarse a puerta cerrada no generó las imágenes de alto impacto que antes provocaron tanta controversia y atención.

Como es natural, de esta conducta toman nota los actores que esperan ocupar un espacio en los medios y que con facilidad identifican qué contenidos se privilegian y cuáles son minimizados. La fórmula es sencilla: los conflictos reciben amplios espacios, los acuerdos son relegados; los temas de política pública resultan poco atractivos, los asuntos de vida privada son buenos vendedores; el diálogo sin estridencia pierde ante las escenas desgarradoras o los besos anecdóticos.

¿Cuál es el mensaje para quienes aspiran a un cargo en los procesos electorales del próximo año? Que si quieren estar en los reflectores, lo que tienen que hacer es privilegiar aquello que editorialmente los mismos medios les habrán de reprochar.

Estamos ante un doble discurso de la prensa, que amparada en la idea de presentar los temas de interés de su público, en realidad contribuyen al empobrecimiento del debate que afecta a los mismos ciudadanos que dicen servir. Habrá que recordar este efecto y la responsabilidad de algunos periodistas al definir sus criterios editoriales la próxima vez que los veamos denunciar la pobreza del discurso político nacional.

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