Leyla Méndez

Más allá de la vida está la muerte

El actor Clint Eastwood es sin duda uno de los mejores que se formaron en el Star System de Hollywood. Con la suerte de los no muchos actores que llegaron para quedarse, Clint, en la depresión económica de Estados Unidos, fue obrero, bombero y otros tantos oficios no menos importantes para la vida que sin duda formaron parte de esa multiplicidad de roles con los que ha construido sus personajes, que van desde el pistolero en el oeste hasta de viudo cascarrabias que se redime con sus vecinos chinos.

Con el Spaghetti Western, género cinematográfico del cine italiano que convoca a sus directores para que desde su punto de vista -muy europeo desde luego- muestren a los pioneros norteamericanos, sus conflictos, sus necesidades y sus miedos, donde la ley del más fuerte predomina y el endeble representante, el sheriff del pueblo, hace lo que puede ante los forasteros y sus peripecias. Clint interpretaría un personaje con el que llegaría rápidamente a la cima de su carrera, El Rubio o el bueno, en la cinta dirigida por Sergio Leone, The good the bad and the ugly (1966) y que es considerada una película de culto por muchos críticos y cineastas. A este filme le anteceden Per un pugno di dollari (1966) referente para su primera película como director-productor Unforgiven (1992) y posteriormente Coogan´s Bluff o mejor conocida por Cacería Humana (1968) que sirvió de tránsito a la hiperviolencia del personaje Harry Callahan, retomada después por el cine de Quentin Tarantino.

En la cúspide de la ola, en San Francisco, y en plena crisis norteamericana de los 70, donde la delincuencia era uno de sus resultados, nace Harry “El Sucio”, un súper héroe que durará dos décadas en pantalla con su secuela Magnum Force (1973), The Enforcer (1976) Sudden Impact (1983) y The Dead Pool (1988). Harry, miembro del departamento de policía haría famosísima la Magnum 44 (aunque en realidad fuera una Magnum 41 Smith Wesson) para aplacar los actos de pandillas y pendencieros; su varonil porte de playboy, sus diálogos ácidos y su implacable sentido de justicia harán voltearlo a ver de manera imprescindible.

Clint Eastwood el productor y director, también es uno de los esenciales del cine estadounidense y, es que en los diversos filmes que ha dirigido se sobrepone el tema de la justicia, pero no lo hace discursivamente, lo hace desde la precisión inequívoca del trabajo en la dirección de actores -oficio que conoce perfectamente- en donde pueden interactuar más de seis actores en una misma escena, lo que requiere cierta sincronización y continuidad de las acciones, con una puesta en cámara que define el mundo psíquico de los personajes.

Tres son las películas que uno puede ver y ver, mientras las salas se llenan y se vacían, mientras el dvd nos salve de las multitudes o nuestra compu y su conexión en Internet nos den licencia para verlas on line: Unfor-given (1992), western moderno donde los roles del bueno, el malo y las agraviadas funciona a la perfección. Clint actúa pero la novel dirección que hace a Gene Hackman y Morgan Freeman, supera todas las expectativas que hacen que un actor pase a ser director y productor a la vez.

La segunda película Mystic River (2003), posiciona los temas de la amistad, la justicia y el azar, donde Sean Penn y Tim Robins además de ganar un Oscar por su actuación fueron a los premios Golden Globes como actores de drama y de reparto, respectivamente. En la trama tres niños amigos, donde uno de ellos es violentado por un pederasta, adultos se encuentran tras el asesinato de su hija Katie, y la exoneración del pasado a través de la venganza, el thriller nos conmueve y termina con un cúmulo de emociones que hace que el involucramiento del espectador se haga tácito.

La tercera película y un poco a contra corriente del happy end del cine hollywoodense, Million Dollar Baby (2004), es el relato de la construcción del anti héroe, en este caso en femenino, personificada por la actriz Hillary Swank quien con la frente en alto y los puños prestos entrena boxeo con su entrenador, Clint, quien la lleva a la cúspide, modificando momentáneamente su circunstancia de camarera pobre a boxeadora exitosa y después la debacle inminente ante el destino del knockout derivando en una paraplejía, al final, la solución imperiosa; la eutanasia para no sentir dolor, los sueños perdidos.

En la septuagésima película de Clint Eastwood, estrenada en México a principio de 2011, Hereafter (2010), los temas de amor, deseo, justicia, se ven rebasados por una reflexión con sesgos tanatológicos, en Gran Torino (2009) Clint sostiene diálogos que enfatizan sobre la muerte. En ésta nueva producción traducida en salas iberoamericanas con el nombre Más allá de la Vida (2010), es una mega producción con más estilo de su productor Steven Spielberg que de Eastwood; filmada en multi locaciones que le hacen honor a lo que ya acostumbra el actor Matt Damon en su trilogía Bourne. En acciones paralelas tres personajes se entrelazan, un par de hermanos que viven en Londres con su madre alcohólica supervisada por los servicios sociales para comprobar la capacidad de cuidado de los menores; un obrero que conduce un montacargas, vive oculto en California y en realidad ha desarrollado su capacidad parapsicológica para contactar con los muertos, Matt Damon; y la sobreviviente del Tsunami y conductora de televisión francesa quien es traicionada por su amante protagonizada por Cécile de France. Ella, ha sido vista poco en México y seguramente tendrá un futuro promisorio como actriz, su espigada figura, sus rasgos afilados en su rostro y su tesitura de voz la hacen tener el prototipo de las actrices de la nueva ola francesa que no hacen más que quererla y admirarla desde el primer fotograma.

Hereafter, aún con la pretensión de visualizar la multiculturalidad de Francia, Estados Unidos, Inglaterra y Suiza, es una película intimista que aborda el tema de la vida y su destino inminente en la muerte, pero también subyace el cuestionamiento de que la ciencia y por consiguiente el ateísmo no pueden subsistir ante hechos paranormales que se suscitan en el contexto de la muerte, de hecho por mucha noción de realidad que tengamos estamos conectados a un existencialismo metafísico que nos lleva más allá de la vida. Planteamiento contradictorio para el director que en Miystec River, sostiene que la muerte se presenta como un hecho tácito del ciclo de la vida o del azar, dónde los elementos

circundantes sólo explican casuísticamente al hecho de la muerte. En una lectura vanal podría decirse que Hereafter es el preludio al miedo de muerte del propio Clint Eastwood o la necesidad inaplazable de testamentar, en vida. Sin embargo ver una película de Clint siempre nos hace revisar no sólo los temas, sino como los resuelve a través de la imagen; una película para verse con palomitas.

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