Cinque Terre

Ariel Ruiz Mondragón

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Los Zodiaco: la injusticia como creación mediática

Hace poco más de diez años, el 9 de diciembre de 2005, las televisoras nacionales más importantes transmitieron en vivo la supuesta detención, en un rancho, de un mexicano, Israel Vallarta, y una francesa, Florence Cassez, presuntos secuestradores de tres personas, que en ese operativo fueron supuestamente liberadas.

Aquellas imágenes dieron origen a uno de los casos más escandalosos a que han dado lugar los sistemas e instituciones de seguridad y justicia del país, en buena medida por sus repercusiones internacionales. Una parte de esta historia concluyó con la liberación de Cassez por el amparo que le otorgó la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) en enero de 2013; sin embargo, está pendiente otra parte no menor: el proceso que enfrentan seis miembros de la familia Vallarta, acusados de integrar la banda de secuestradores Los Zodiaco.

En su libro El teatro del engano. Buscando a los Zodiaco, la banda de secuestradores que nunca existió (México, Grijalbo,2015), la periodista belga Emmanuelle Steels escribe: “Los Vallarta son los mexicanos en la sombra de Cassez. La justicia es incapaz de procesarlos, juzgarlos, sentenciarlos. Diez años después, jueces y ministerios públicos siguen pedaleando en el lodo de la presunta investigación policial, paralizados por las consignas políticas. Poco importa, porque Israel y sus familiares ya fueron condenados por el tribunal mediático”.

Steels realizó una amplia investigación que pone en entredicho ese viciado proceso, en el que las autoridades mexicanas recurrieron lo mismo a una escenificación para televisión que a la tortura. Así, sobre bases muy endebles, fabricaron la culpabilidad de la banda de Los Zodiaco —cuya existencia es muy dudosa, por decir lo menos, según el libro—. En esa perversa elaboración tuvieron un papel muy destacado los medios de comunicación.

¿Por qué escribir un libro sobre un asunto tan polémico y tan discutido?

Por varias razones: primero, porque es un caso mexicano aunque siempre se le ha llamado “el caso de Florence Cassez, la secuestradora francesa”; pero cuando se indaga mas en este expediente, se ve que no es tal, no solamente porque ella no es secuestradora sino porque ese caso abarca mucho mas.

Tiene sentido hablar de los mexicanos que se vieron involucrados en ese caso porque es excepcional desde muchos aspectos: en mi opinion resalta el hecho de que ha sido un engano nacional que ha perdurado durante diez anos, por lo que la mayoria de la opinion publica sigue enganada por este montaje. Aunque se sepa que eso fue falso, la mayoria de la gente sigue pensando que lo que se vio en television era real, que eran secuestradores sorprendidos in fraganti en su casa con los secuestrados.

Segundo, porque es un caso que incluye la participacion de los mas altos funcionarios del Estado en ese momento. Y tercero, porque no se ha hablado de los mexicanos: es toda una familia. Israel Vallarta es un hombre que no tiene ningun perfil criminal ni el tiempo ni la motivacion para cometer el tipo de crimenes de los que se le acusa, y mucho menos sus sobrinos, que son jovenes muy tranquilos, de unos 30 anos cuando los detuvieron, que tienen familia, con trabajos formales.

Se trata de seis hombres de una misma familia: Israel, dos de sus hermanos y sus tres sobrinos, quienes han sido torturados y han vivido una autentica pesadilla en el sistema judicial mexicano sin obtener, hasta hoy, una sentencia. Esto lo hace, desde diferentes puntos de vista, un caso excepcional: que este involucrada toda una familia para satisfacer, finalmente, una necesidad politica.

Mencionó la tortura. Se presume en el libro que incluso Ezequiel Elizalde, uno de los secuestrados, podría haberla sufrido, y también está el caso de David Orozco, otro inculpado y que fue utilizado para incriminar a los Vallarta, por ejemplo, quien finalmente murió. Incluso llega usted a decir que en aquella transmisión televisiva donde, de manera ficticia, se detuvo a Israel Vallarta y a Florence Cassez la tortura fue en vivo. ¿Qué ha ocurrido en este caso al respecto? Lo pienso también desde la perspectiva de que, por ejemplo, la Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH) surgió para combatir la tortura.

La tortura es el ingrediente menospreciado de este caso. Ahora que Mexico prepara una ley integral sobre ella es un muy buen momento para analizarlo, porque hasta hoy se sigue encubriendo la tortura y tratando de negarla.

Este es el unico caso de tortura en vivo en television que hay en Mexico. Las autoridades no lo pueden negar: alli estan las imagenes en Internet (aunque las estan borrando regularmente).

Hay un tema muy importante que ya fue subrayado por la Suprema Corte en su decision de liberar a Cassez: la dilacion en la puesta a disposicion del Ministerio Publico. Asi ocurrio en los tres eventos que conciernen a la familia Vallarta: la detencion de Israel en 2005; luego, en mayo de 2009, las de Rene, Juan Carlos y Alejandro, y en abril de 2012 las de Mario y Sergio. Hubo tambien falsificacion de los reportes policiales para posponer la fecha de las detenciones, cuando realmente la familia puede demostrar, con sus visitas a la CNDH, que las detenciones fueron anteriores y que las autoridades retrasaron la hora para disimular los eventos de tortura.

Hay que agregar la negacion a Israel Vallarta, durante varios anos, de la realizacion del protocolo de Estambul. Eso no ocurrio con sus hermanos, y trato de diferenciarlos: es interesante porque la detencion de mayo de 2009 fue muy violenta y brutal, en un instante en el que claramente el caso estaba en un momento diplomatico de maxima tension: Nicolas Sarkozy acababa de irse de Mexico pidiendo el traslado de Cassez a Francia. Aparecio tambien el video de David Orozco, quien los inculpaba y que tambien fue torturado.

Todos esos elementos se dieron en una coyuntura interesante porque la Policia Federal realizo esa detencion sin identificarse y con ordenes de aprehension que no corresponden exactamente con las personas que finalmente fueron aprehendidas. Pero alli la Procuraduria General de la Republica reacciono: Eduardo Medina Mora ordeno una investigacion interna sobre como se realizo esa detencion, la cual sigue ahora. Alli hubo un embrion de voluntad de la PGR de averiguar que habia pasado con esa accion, que fue totalmente escandalosa.

En este caso de 2009, que es algo que me llama mucho la atencion, la tortura ni siquiera sirvio para sacar una confesion sino para utilizar a las personas para que acusaran a otras. La obsesion de la Policia Federal por Cassez e Israel Vallarta le llevo a decir a los torturados, “.que quieren que les diga? Pero ya dejen de torturarme”, y los policias les contestaban “dinos que la puta francesa es una secuestradora”. En el caso de los hermanos y los sobrinos de Israel Vallarta si se ha aceptado el protocolo de Estambul, y hay dictamenes de la PGR que acreditan la tortura, pero han querido enterrarlos. Lo que ha pasado en el caso de los sobrinos es que ahora estan volviendo a llamar al perito que realizo el protocolo para que cambie su dictamen y decir que se equivoco y que no hubo tortura, cinco anos despues y sin volver a verlos.

Hay una voluntad oficial de que la tortura no salga a la luz.

Otra parte importante es la de las víctimas. Una buena parte del discurso de las autoridades y de muchos articulistas sobre el caso de Los Zodiaco es que las víctimas, Ezequiel Elizalde, Cristina Ríos y su hijo, los identificaban plenamente. ¿Qué ocurrió con los testimonios de Elizalde y Ríos? En gran medida el libro está dedicado a señalar las numerosísimas contradicciones y mentiras en que cayeron en sus declaraciones.

Creo que las victimas son, primeramente, victimas del montaje. Es importante no quitarles su estatuto de victimas: efectivamente, solo nos estamos equivocando de culpables. Muy probablemente estas personas nunca fueron victimas de la familia Vallarta y tampoco es que estén mintiendo: una victima de secuestro no sale con la fantasía de mentir por puro gusto.

Considero que las declaraciones de las victimas son una muestra mas de la brutalidad de las autoridades, que están utilizando el dolor, el drama que han vivido esta senora, su esposo y su hijo, y Ezequiel Elizalde, muy probablemente también porque se ha puesto en duda si fueron secuestrados o no. Yo creo que si fueron secuestrados y que no debemos dudar de su palabra; pero lo terrible es como los están utilizando las autoridades y como les están impidiendo acceder a la justicia por, finalmente, hacer este montaje.

Lo que claramente se detecta en sus testimonios es que son inducidos, recuerdos plantados. El caso del niño debería ser estudiado por especialistas, porque creo que le han plantado recuerdos, que es un proceso que en investigación criminal esta reconocido por los psicologos y los peritos.

Los casos de las tres victimas son diferentes; en lo referente a Ezequiel, no es solamente la declaración de Israel Vallarta quien dijo: “Reconozco la voz del joven (Ezequiel) que estaba siendo torturado en la SIEDO (Subprocuraduria de Investigación Especializada en Delincuencia Organizada) durante la noche del 8 al 9 de diciembre de 2005; la declaración que el hizo cuando lo estaban torturando me la atribuyen a mi”. Después, las hojas en blanco que le hicieron firmar a Israel probablemente son de algunas cosas que habría declarado Ezequiel sobre su padre: que se dedicaba al secuestro, a las escuchas telefónicas y ese tipo de cosas.

También en el análisis de las imágenes del montaje se ve como una de las personas que la Agencia Federal de Investigación (AFI) presento como victima estaba siendo sometida: es Ezequiel, que cada vez que tenia que dar su testimonio a las cámaras, llegaba un agente de la AFI, le ponia la mano en el cuello y lo presionaba para que declarara, suponemos, en cierto sentido: acusando a Vallarta y a Cassez. En ese sentido Ezequiel no tiene falla en su declaración: inmediatamente, desde el primer minuto, los acusa a ellos. Pero esta claro que estaba siendo presionado.

El primer testimonio de Cristina es muy interesante: cuando le presentan a Israel Vallarta y a Cassez en la camara de Gesell dijo: “Yo no conozco la voz de estas personas; nunca las he visto, no relaciono su voz ni su fisico con mis secuestradores. Si bien es cierto que nunca los habia visto, a estas personas las reconozco porque las he visto esta manana en el rancho Las Chinitas”, lo cual es cierto porque estuvieron en el montaje, eso nadie lo puede negar. Y anadio: “Estoy enterada, por boca de los agentes de la AFI, que ellos son parte de la banda que me secuestro”. Alli se ve como esta inducido su testimonio en el sentido de que no viene de sus propios recuerdos ni de su propia experiencia sino que, como ella misma lo dice, los agentes le dijeron quienes eran los secuestradores. Ella en ese momento repitio lo que la propia AFI le dijo, y todo eso demuestra como los testimonios de las victimas son una consecuencia directa de este montaje. Por eso yo digo que las primeras victimas de este montaje no solo fueron Cassez y Vallarta sino también las propias victimas que fueron exhibidas en televisión.

El libro es una dura refutación de las pruebas ofrecidas por las autoridades. Ciro Gómez Leyva publicó un artículo en el que decía que podía llamar “secuestradora” a Florence Cassez porque diversas instancias judiciales la habían condenado. Al respecto ¿qué pasó con todos estos jueces?, ¿cómo valoraron tantos elementos contradictorios e inverosímiles, por qué desecharon diversos peritajes a favor de los inculpados? ¿Qué nos dice esto del sistema de justicia mexicano?

Podemos analizar a detalle lo que cada uno de estos jueces dice, pero vamos a volver al punto inicial siempre: que ellos actuaron, seguramente, bajo consigna. Finalmente son las propias autoridades que orquestaron el montaje las que se aseguraron de que se tomaran en cuenta unicamente las pruebas que proceden de el y que las condenas fueran en consecuencia.

La jueza Olga Sánchez Contreras, del Juzgado Quinto, que en primera instancia condeno a Cassez a 96 anos de prisión, es la misma que libero a los agentes de la AFI implicados en el video en el que se torturaba a algunos miembros de Los Zetas en Guerrero. Entonces ella ya había contribuido antes a salvar la imagen de la AFI.

Mi convicción es que hay un factor fundamental: los jueces no conocen el expediente porque no pueden condenar basados en el. Entonces los periodistas de investigación, los miembros de ONG y abogados que se han acercado a ese expediente y lo han leído, no han encontrado las famosas pruebas de la culpabilidad ni de Israel Vallarta ni de Florence Cassez.
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Ademas hay que considerar las declaraciones de las victimas, porque cuando hablamos de ellas la gente dice: “Si, pero los reconocieron”. .Cuando? Hay que ver cuando lo hicieron: cuando se destapo el montaje, cuando tenian que reconocerlo o cuando a las autoridades les convenia que lo hicieran.

En el libro se relata que en varias audiencias Ezequiel Elizalde estuvo junto a los hermanos de Israel, parte de sus supuestos secuestradores, y no los “reconoció” sino hasta varios años después…

Exactamente, todos los hermanos estaban alli; es mas, dos de los hermanos de Israel, cuando este desapareció, se sentaron frente a la SIEDO en el Monumento a la Revolucion. ! os dos supuestos jefes de la banda, Rene y Mario! !Pero que idiotas de secuestradores, que van a entregarse asi a la SIEDO! Eso es un detalle. Pero los capturaron anos después, cuando les convenía a las autoridades.

Creo que estos magistrados no han tenido la oportunidad realmente de estudiar este expediente, o les han senalado que es lo que tenian que tomar en cuenta. Y es cierto que algunas de las declaraciones de las victimas pueden parecer convincentes; yo misma he tenido muchas dudas al inicio de la investigacion, con la conviccion de que al inicio Israel Vallarta era culpable. Pero habia que ir a los detalles del expediente, ver las imagenes del montaje y saber que ha sido torturado para saber lo que habia pasado.

En las audiencias habia material suficiente, pero los jueces no asistian a ellas; entonces no vieron todos los testimonios aportados que demostraban que no podia haber gente secuestrada en esa cabana de la casa de Israel Vallarta, ni tampoco el entorno criminal que rodeaba a la familia de Ezequiel – esto ultimo fue bien expuesto en las audiencias con los testimonios de los responsables del Cuerpo Especializado en Investigaciones para Situaciones de Alto Riesgo, que depende de la Procuraduria General de Justicia del Estado de Mexico.

Finalmente, los testimonios de las victimas son la unica prueba en la que se basan las sucesivas sentencias de Cassez hasta el rechazo de su solicitud de amparo antes de llegar a la SCJN. Asi se hace investigación criminal en México: torturando y sacando confesiones, o exclusivamente con testimonios de victimas.

En el libro también plantea un tema fundamental: el papel que los medios desempeñaron. Dice lo siguiente: “No se habló nunca de la vertiente criminal de la actuación de los medios de comunicación en ese funesto día”. Después aquello, por ejemplo, lo quisieron justificar Pablo Reinah y Carlos Loret de Mola, quienes alegaron que no sabían del montaje y que por ello eran las primeras víctimas del hecho. También recuerda títulos de artículos como “La princesa criminal” y “Yo la llamo secuestradora”, entre otros. Menciona usted un debate quese tiene que dar sobre este uso criminal de los medios. ¿Cómo inicia usted esta discusión?

Creo que en este debate hay que ir mas alla del tema de las personalidades; se ha manejado mucho que Loret de Mola, que Reinah, que en algun momento quisieron acaparar protagonismo en este caso, aunque sea para defenderse…

Sí, pero en el libro también se habla, por ejemplo, del periodista de La Crónica de Hoy, para el que las autoridades sembraban “pruebas” y él las retomaba (lo que después él mismo reconoció), de la reportera de El Norte que le hizo una rara entrevista a Cristina Ríos…

Para mí él es un periodista que ha tenido la valentía de decir “yo he sido manipulado y no lo voy a seguir siendo”. Ese tema también nos devuelve a la manipulación por parte de las autoridades. No tengo ninguna duda de que la propia Televisa haya sido víctima de las autoridades y haya sido manipulada.

Es importante cuando Reinah y Loret de Mola dicen “no sabíamos”. Eso no me es suficiente: ¿qué es lo que sabías y qué es lo que no sabías? Estoy dispuesta a creer que hay cosas que no sabían, pero había otras que sí. Lo que sí sabían es que estaban presentando escenas como ocurriendo en vivo cuando no era así. ¿Qué Florence Cassez e Israel Vallarta no eran secuestradores? No lo sabían, ¿qué habían sido detenidos en otro lugar? Estoy dispuesta a creer que tampoco lo sabían, y puedo creer que las autoridades sí los engañaron hasta este punto. Me parece que ellos se deben a la sociedad y le deben decir “esto sí lo sabíamos, esto no”. Hasta que no lo digan será puro bla, bla, bla.

Lo que interesa es hacer un debate y un juicio colectivos de por qué y cómo los medios validamos un montaje, por qué años después incluso una periodista escribe un artículo llamado “La princesa criminal” sin tener ningún dato y basándose sólo en una leyenda sembrada por los propios agentes de la AFI, que tenían todo el interés de defender su montaje.

Después hubo una labor muy crítica de los medios, atacando y preguntando a las autoridades por qué hicieron ese montaje porque va a comprometer el caso. Hay que volver a leer las palabras de José Luis Santiago Vasconcelos en esa época: “No hay ningún problema: este caso no se va a caer por el montaje o por las violaciones a los derechos”.

Bueno, años después vimos que eso no era cierto sino que el caso se cayó por eso. Las propias autoridades nos están impidiendo conocer la verdad. ¿Por qué hubo un debate tan fuerte y por qué estamos peleando por el caso de Los Zodiaco? Por culpa de ellas. Con las que debemos estar peleados es con estas autoridades que hacen montajes, y como medios de comunicación hacen un juicio colectivo: montajes, no. Cuando lo haya no les vamos a creer, no vamos a validarlos y no vamos a repetir que la francesa es una bruja, una princesa criminal, una secuestradora.

Eso debe ser muy firme y claro porque los medios de comunicación tienen un deber con la sociedad y no con el poder. Deben responder de lo que publican a la sociedad, no al poder.

Luego vemos que las autoridades se sienten cómodas con este montaje porque ya nadie en los medios se los cuestiona y hacen otros montajes, como hemos visto recientemente. Esta especie de validación colectiva del montaje lo banaliza, lo autoriza, y las autoridades se sienten en la más absoluta impunidad para hacer los que les conviene, como en el caso de Ayotzinapa, que quieren cerrar con la historia del basurero de Cocula.

Entre los personajes y las situaciones que relata en su libro, ¿dónde encuentra esperanza de que puedan cambiar la seguridad, la justicia y los derechos humanos en México?

La SCJN ha dado una gran señal de esperanza en el camino a seguir con el proyecto de liberación de Florence Cassez, les guste o no a algunos como Ciro Gómez Leyva, quien prefiere prescindir de la opinión de la Corte. Ésta ha trazado una raya, como lo ha hecho en muchos otros casos, que no se puede pasar violando derechos consulares, con dilación en la puesta a disposición, con montajes ni con testimonios inducidos. Todas las líneas rojas que aparecen en el proyecto del ministro Zaldívar son muy importantes porque van a definir la tendencia y el modo de actuación de las autoridades y cómo se tiene que realizar una investigación criminal.

La debilidad de este proyecto es que no abordó el tema de la tortura porque Florence Cassez no la denunció. Pero aparece en muchas otras resoluciones de la SCJN: por ejemplo, en la liberación de Israel Arzate, acusado por la masacre de Villas de Salvárcar, en Ciudad Juárez, quien fue liberado por haber sido torturado. También liberó a Alfonso Martín del Campo Dodd, acusado de ser asesino de su hermana, y que también fue un caso de tortura.

Entonces para mí la luz de esperanza son la SCJN y la sociedad que ha demostrado, en casos como el de Ayotzinapa, que ya no va a aceptar más fabricación de culpables basada en confesiones obtenidas con tortura. La sociedad también da una luz de esperanza manifestándose contra autoridades que quieren abusar de su confianza y quieren dar carpetazo a algunos temas. Allí la sociedad dijo: “Vayamos al fondo del asunto: queremos saber dónde están estos estudiantes y quién es realmente el responsable”.

En el caso de Los Zodiaco, debemos recordar que son seis miembros de una familia que han sido torturados y que no tienen sentencia; también que uno de los testigos que fue utilizado en este caso, David Orozco, fue torturado y murió muy probablemente, según su familia, a consecuencia de ello. Entonces en ese caso ya hay un muerto con fines de montaje político.

Así, fueron utilizados mexicanos para forzar la culpabilidad de una francesa porque había un conflicto diplomático, que fue realmente lo que se hizo. La sociedad mexicana debería estar indignada por estos hechos; si supiera todo el alcance de este montaje se indignaría mucho.

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