Jorge Meléndez Preciado

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Periodista

Maestros: Antonio y Froylán

Dos homenajes distintos, una sola vocación aunténtica: el magisterio.

En el pasado frío diciembre hubo sendos cálidos enaltecimientos a Froylán López Narváez y Antonio Delhumeau. Ambos profesores de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la UNAM. Lugar donde sembraron ideas, esperanzas, sueños, enseñanzas. Aunque lo que realmente les interesaba es llevarnos a la duda, la reflexión, el antidogmatismo y a la búsqueda de nuevos caminos tan necesarios en estos tiempos de incertidumbre.

En la mencionada Facultad, sus alumnos, ex discípulos, compañeros y amigos recordaron a Toño, conocido popularmente, mediante un encuentro donde su hija Alba con otros jóvenes músicos interpretó la canción favorita del evocado “A mi manera”. Hubo video, semblanza y varias intervenciones de quienes se formaron con el que también fuera director de la hoy reconocida Facultad, así como las palabras de su hermana que, con aplomo, comentó acerca de sus últimos días de vida, en los que el concluir su postrera obra fue lo importante.

Antonio dejó pocos libros, tal vez su obra más reconocida sea El hombre teatral, pero fue colaborador de varios periódicos, entre ellos: Excélsior, El Universal y el suplemento “Página uno” del Unomásuno que dirigió Gregorio Ortega.

Seguramente por esa actividad y su gran inquietud, hizo que la carrera de Periodismo se transformará en Comunicación, cuando capitaneó la nave, ligándola, como debe ser con la sociología, la filosofía, la economía y el psicoanálisis. En esta materia era profesante, tanto que conocía personal y teóricamente las escuelas desde Freud a Lacan.

Abrió las puertas de la FCPS a los convenios más diversos. Por eso Radio Educación, hace 30 años, difundió una serie de entrevistas con investigadores unamitas en las que ellos hablaban de sus trabajos y adversidades para divulgar sus siempre importantes tareas. Algo actualmente común pero en aquel entonces extraordinario.

En octubre de 2010, Toño dictó una conferencia magistral en el Seminario de Investigación sobre Comunicación e Información de la Facultad, donde retomó la lucha estudiantil de 1968. Su escrito, próximo a ver la luz, se encamina por senderos poco estudiados en la amplia literatura conocida hasta ahora, pero incluso cimbra mitos de personajes tenidos como iconos de aquella fecha. Causará revuelo, sin duda.

Junto con Armando Barriguete Castellón, fallecido recientemente, se dio a la tarea de fundar un organismo para psicoanalistas más dotados. Lo notable eran las materias incluidas: desde teatro (Hugo Argüelles en la cátedra) hasta todas las ciencias sociales actuales, es decir, la multidisciplina en el fondo.

Hombre abierto, irónico, respetuoso en serio (dijo Alfredo Romero) sin dogma, eso y más fue Antonio Delhumeau.

Froylán López Narváez en medio de su intervención para aceptar -que no agradecer, digo yo- la medalla José Vasconcelos hizo lo que le gusta, pidió que sus alumnos de la FCPS se levantaran de sus asientos e hicieran como si fueran a bailar un mambo y al final gritaran “Políticas”. Entre los miembros del presídium, donde estaban el secretario de Educación, Alonso Lujambio, y la presidenta de Conaculta, Consuelo Sáizar, hubo azoro y luego felicidad.

En su alocución, Froy, como le decimos sus hermanos, luego de loar a sus padres, hijos y parientes, dijo algo importantísimo que Monsiváis aplaude desde algún lugar: el estado es laico y me atengo al mismo, pero yo que soy católico y les digo: “Que Dios los bendiga”.

Otro de sus dichos que levantó polémica es que José Vasconcelos, no obstante sus últimos y polémicos años que fue señalado por su derechismo, es para Froy el santo patrono de la obra pública, ya que fundó la UNAM, Radio Educación, la distribución de libros de clásicos y una variedad de legados culturales.

Tan dio en el blanco polémico que las autoridades educativas tuvieron controversia.

Siempre polémico e irreverente, el creador de la frase y la práctica: “La rumba es cultura” o “escultura” (creo), afirmó que nunca ha tenido jefes, pero reconoció como su gran mentor a Henrique González Casanova.

La alabanza que hizo del taurino, bailador, creyente, marxista, admirador del psicoanálisis, amigo de Sergio Méndez Arceo y su excelso maestro, hasta ahora, estuvo a cargo, muy sentidamente de René Delgado.

¡Salud por dos auténticos intelectuales que abrevaron siempre y fueron al pueblo!

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