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Luis Carlos Ugalde: “La independencia del IFE está en juego”

 


 

Foto: Guillermo Cardoso

Antes que nada queremos externarle el apoyo de los editores de etcétera y señalarle que condenamos esta decisión que están a punto de tomar los partidos. No encontramos basamento ético o político que sustente la destitución del Consejo General. Consideramos que de ocurrir esto significaría un grave retroceso, más aún, un atentado contra los avances democráticos. ¿Cómo caracterizar las implicaciones que tendría para la vida democrática del país, para sus instituciones, que una medida como ésta prospere?

Sería poner en riesgo la independencia y la integridad del IFE, que están basadas en el principio de la inamovilidad para que cualquier intento de presión política pueda ser resistido; el propósito es tener un horizonte certero del cargo para que la coyuntura no vaya a contralugar de tus decisiones. Y cuando esto se corrompe por la coyuntura entonces como consejero vives en la incertidumbre y ésta conduce a ser susceptible de presión, y cuando eres susceptible de presión pierdes el principio de imparcialidad.

En el fondo la independencia se da a través de la inamovilidad, y ésta conduce a la imparcialidad. Sin independencia no hay imparcialidad, puesto de otra manera, este tipo de propuesta, la de remover a los consejeros, puede tener como resultado la falta de imparcialidad. Y si no tienes independencia e imparcialidad, que son los ejes rectores de Instituto Federal Electoral, entonces la naturaleza del IFE se colapsa.

La segunda consecuencia tiene que ver con la defensa del IFE de un proceso electoral legal de 2006, y me parece que la pretensión de que los consejeros nos vayamos surge de una mentira histórica que fue sembrada en el proceso postelectoral. Cualquier movimiento que afecte la independencia y autonomía puede contribuir a darles razón a ciertas acusaciones sobre una elección que fue totalmente limpia.

¿Qué implicaciones tendría en la vida y el funcionamiento del instituto?

La primera, y perdón que lo reitere tantas veces, es falta de independencia y autonomía. Dos, los partidos políticos pueden influir en las decisiones del instituto. Tres, los nuevos consejeros que tomaran el cargo tendrían una latente amenaza de ser removidos cuando afecten a los partidos. Es un incentivo muy malo para la independencia de los órganos autónomos. Esta señal podría debilitar al conjunto de los equilibrios de los poderes en México. […]

Algunos partidos que lucharon por el principio de equilibrio de poderes, pueden estar contribuyendo al desequilibrio democrático del Estado; porque al querer influir en la vida interna del IFE podrían debilitar los equilibrios necesarios para que un sistema democrático funcione. ésa es una reflexión importante, un equilibrio del sistema no es solamente entre Ejecutivo, Legislativo y Judicial, sino entre el régimen de partidos y la autoridad que los regula. Esta independencia mutua permite que haya una regulación apropiada.

¿Y en la vida interna y operación del instituto, qué consecuencias tendría?

Nosotros tenemos un proceso de planeación del proceso electoral 2008-2009. Tenemos un proceso de fiscalización inconcluso de 2006, hace tres meses el IFE inició procedimientos de investigación de 281 mil spots que no han sido explicados por los partidos políticos, se trata de un ejercicio que nos llevará un periodo más amplio. […] La historia de 2006 está escribiéndose apenas en materia de fiscalización. Otro tema es la destrucción de las boletas electorales que por ciertos recursos interpuestos ante la Corte, ante el Tribunal Electoral, no han podido ser destruidas. Hay muchas quejas administrativas de la elección de 2006 que el IFE está desahogando. Hay también un proceso de reforma administrativa interna, que le hemos llamado “IFE Integra”, el cual lleva dos años en marcha y que se requiere concluir. Estamos en un proceso de actualización de la credencial para votar, que es un proyecto estratégico no sólo del IFE sino del Estado. Acabamos de concluir la rotación de 17 vocales del instituto en todo el país para tratar de modernizar el servicio profesional electoral. Tenemos en marcha la reforma del estatuto de servicio profesional electoral, para modernizar el servicio civil de carrera.

Aunque usted ha dicho que esto tiene que ver con las instituciones, sabemos que al frente de éstas se encuentran las personas. ¿Cómo se siente usted? ¿Cómo procesa emocionalmente esta situación?

Hace unos días, una noche estaba reflexionando cuál debía ser mi papel ante el anuncio que hicieron algunos partidos y dirigentes políticos de que la remoción de los consejeros sería el punto de partida de la reforma electoral. Tenía dos opciones como presidente del IFE. La primera era quedarme como espectador a ver cómo una reforma podía avasallar la indepedencia del IFE. Es una opción cómoda, de bajo riesgo, que no te enfrenta con nadie, y que para muchos es la que debí haber asumido.

La otra opción significa actuar con base en principios, en congruencia, y cuando tú en el ámbito de lo público y de lo político actúas así, y dices lo que crees, con frecuencia incomodas a muchos. En los últimos días lo que ha ocurrido es que yo salí a decir lo que consideraba era una violación a la independencia del instituto, al señalar que el discurso político de la remoción de los consejeros faltaba a la verdad, que era un despropósito para la democracia del país, que rompía equilibrios fundamentales del Estado, y eso incomodó a muchos. […] Cuando he dicho lo que he dicho, ha sido porque lo creo. Y cuando tú crees lo que dices y la respuesta es adjetivizada […] te das cuenta que contribuyes con un debate. Yo salí a decir que la independencia del IFE era lo que estaba en juego y la respuesta fue “está protegiendo su chamba”. Yo reiteré, no, no es la chamba lo que estoy protegiendo, el IFE es más importante que la coyuntura; dijeron “está interfiriendo en el Congreso”, mi respuesta fue: es necesario que todos tengamos honestidad, que la contigencia no es tan importante como el futuro del Estado. ¿Cómo queremos ver el 2007 desde 2025? ¿Queremos verlo bajo una negociación cortoplacista que se le olvida que hay un instituto que es independiente o queremos verlo como la oportunidad para fortalecer al Estado? Opiné que hay quien piensa en los propósitos políticos de inmediato y hay estadistas que pueden pensar en el futuro. […] Con toda franqueza, yo sí creo que quienes actúan en el ámbito de la política tienen que manejar agendas que incluyen diversos intereses. Así es la política, yo en lo individual no tengo una aspiración política, tengo interés en hacer una buena gestión y esta coyuntura me ha dado la oportunidad de decir lo que pienso y creo que eso es lo que a mí me hará sentir bien dentro de 15 años, cuando recuerde este episodio, muy intenso, complejo, de una enorme adrenalina. La fortaleza con la que puedes enfrentar cosas así es por la congruencia y la convicción de que lo estás haciendo porque crees en él. […] Estoy defendiendo la independencia del IFE, y estoy denunciando un acto que me parece puede ser dañino.

 

 



La reforma de 1997 consumó un anhelo democrático de la sociedad: dar certidumbre a los procesos electorales y esto fue en gran medida con la autonomía del IFE. ¿De qué manera esta propuesta vulnera esta certidumbre frente a los ciudadanos?

Algunos partidos dicen que el IFE carece de confianza y la respuesta fáctica, no subjetiva, es que el IFE tiene en todas las encuestas 60%, 62, 63. Yo no recuerdo otra institución con ese nivel de confianza salvo el Ejército, las iglesias, en ocasiones los medios de comunicación. […] Luego vamos en una escalera descendente, y en esa escalera hay otras instituciones, una de ellas son los partidos. Creo que la escasa confianza que hay en los partidos debemos fortalecerla por el bien de la democracia. […] Pero también los partidos deben contribuir a fortalecer la confianza del IFE. […] Nos conviene reforzarnos mutuamente […] porque eso fortalece la vida institucional, entonces en este momento creo que lo que tenemos que pensar es que si la confianza en el IFE es sólida, y si la marca IFE es tan sólida a nivel internacional, creo que a todos nos conviene cuidar ese activo del Estado. Hace pocas semanas había la pretensión de cambiarle el nombre a Instituto Nacional de Elecciones, uno de los argumentos principales para dejar esa idea y qué bueno que así fue, al darse cuenta que el IFE y el IMSS son las dos instituciones con mayor nivel de recordación entre los mexicanos, 99%. Y eso se ve en que los ciudadanos ven cerca al IFE, ¿por qué? Porque el IFE organiza elecciones donde los votos se cuentan. […] Es muy importante que mantengamos al IFE inmune del contexto político, si tú colocas al instituto siempre en el centro de los conflictos políticos, siempre va a estar en una sensación de cerco político. Y no podemos estar en un cerco, los consejeros tenemos que estar concentrados en hacer las cosas de forma imparcial.

Se ha dicho que una de las razones por las que nos tenemos que ir es porque tenemos un pecado de origen, y éste consiste en que cuando fuimos electos en octubre de 2003 uno de los partidos principales, el PRD, no participó de nuestra proposición. Yo he dicho siempre que hubiera sido deseable que todos hubieran votado por unanimidad, pero ésa no fue una decisión mía, fue una decisión de los partidos en el Congreso. Yo no tengo por qué absorber un asunto que no me competía. Imagínate que cada vez que el Congreso negocia el nombramiento de ministros de la Corte o de magistrados, de repente un partido se enoja y dice, “ya me voy”, sabiendo que en el futuro va a poder condicionar el desempeño de esa institución por no haber negociado, sería un incentivo perverso. Creo que mantener el esquema actual del IFE es que los partidos sepan que o negocian bien o después ya no habrá oportunidad de cambiar las cosas.

En caso de que esta propuesta prospere, ¿cómo se puede garantizar el principio de inamovilidad?

La inamovilidad es un principio legal y constitucional para evitar la presión y garantizar la independencia. La primera ocasión en que esa inamovilidad es indispensable para resistir, es la primera ocasión en que justamente los partidos la quieren cambiar y me parece ilógico que así suceda. Tú pones un principio constitucional para que nunca más tengas riesgo de presión, pero a la primera de cambio, cuando hay problemas, lo quitas, para cambiar a los consejeros.

¿En qué condiciones quedaría la autoridad electoral en caso de que se apruebe esta propuesta?

Los ciudadanos podrían preguntar, “¿qué está pasando?”. ¿Qué explicación política hay? La primera es que perdieron la confianza, entonces la otra pregunta es ¿confianza de quién? “Si yo sí creo en el IFE”. Entonces van a decir: no, es que los partidos ya no los quieren. La gente va a decir otra vez es un arreglo de los políticos y eso a la gente no le gusta.

La segunda es desafortunadamente que quienes han acusado de fraude vuelvan a decir que nos fuimos por tramposos y eso es muy lamentable porque es falso. […] En el momento en que no actuemos con legalidad pueden entablar juicio político. Pero este argumento de la confianza es un argumento muy peligroso porque de qué depende la confianza de los partidos sobre los consejeros, pues de cosas subjetivas. Más bien debiesen decir, si el consejero cometió una ilegalidad, luego entonces debemos hacerle juicio político. Pero este argumento, “ya no les tenemos confianza”, pero con base en qué. Es el principio de la desinstitucionalización con criterios subjetivos, eso no puede ser.

Nos queda claro que lo que están promoviendo los partidos políticos no es una reforma electoral, porque ésta no puede tener como su motivación central la destitución de un Consejo General que ha cumplido con la ley. ¿Qué elementos deben ser considerados en una reforma electoral?

Ayer se presentó una iniciativa de reforma electoral que yo no conocía, lo único que conocía era la acusación a los consejeros, y creo que haberlo planteado así no fue correcto porque contamina todo el proceso de discusión de una reforma. Ayer vi la iniciativa y creo que contiene elementos importantes y que plantea modificaciones buenas, plantea algunos temas, no todos, como prohibir propaganda negativa, una dura-ción más breve de las campañas políticas, más precisión en el sistema de medios de impugnación. […] contiene elementos positivos, debo advertirlo.

Yo he dado una lucha intensa y la daré hasta el final de mi gestión y más allá de esas decisiones por garantizar la independencia del IFE. Pero con esa misma congruencia advierto que en esa misma iniciativa que se presentó ayer hay algunos elementos de avance para la democracia electoral. Mi argumento central es que ese avance no puede pasar por vulnerar la independencia del IFE, porque puedes tener una muy buena regla pero si no tienes árbitros independientes es una incongruencia. Es como el año pasado, tienes un IFE independiente pero careces de instrumentos de regulación. Ahora puedes tener muchos instrumentos de regulación pero si tu autoridad depende de los partidos entonces es incongruente.

Esta iniciativa tiene elementos positivos, yo he dicho una y otra vez que el asunto central de la democracia es el tema del costo y de la equidad. Necesitamos una democracia menos cara y con mayores previsiones de equidad en la competencia.

¿Cuál sería el esquema más adecuado para la relación de los medios con los partidos en los procesos electorales?

Hay dos elementos centrales en el papel de los medios electrónicos: la cobertura noticiosa y la promoción de propaganda a través del spoteo. Sobre lo primero el tema fundamental es cómo fomentas que haya una cobertura plural en las campañas políticas, ése es el principal interés. Creo que ahí hay un avance significativo, al menos por los indicadores que tenemos, mientras que en 94 se observaban los indicadores de cobertura noticiosa, en 91 había una enorme disparidad entre el candidato del partido en el gobierno y los demás. Desde 94 que el IFE empieza a monitorear éstos, se muestra de manera progresiva que los noticieros dan una cobertura cada vez más balanceada, cuidadosa y neutral. En 2006 el IFE grabó cientos de miles de horas en 300 noticiarios de radio y televisión en 20 ciudades del país y diría que es la cobertura más equitativa en la historia de las elecciones mexicanas.

 






 






 

 



Los indicadores que están disponibles en la página del IFE muestran que la cobertura de los tres principales candidatos fue muy parecida, siempre con el candidato López Obrador a la cabeza en cuanto a número de segundos dedicados mes con mes. Luego medimos si era una nota positiva, negativa o neutra, con la subjetividad que eso puede significar, descubrimos que aproximadamente el 91-92% de todas las notas eran neutras, y las notas positivas y negativas se distribuían de manera semejante entre las tres principales fuerzas políticas.

Ahora eso de qué depende, ¿de que los medios tienen un compromiso? ¿De que hay un monitoreo del IFE y ellos quieren mantener una imagen socialmente responsable? Porque un debate muy importante que ustedes han tenido en la revista desde hace mucho tiempo es: tú a la industria de medios de comunicación le debes establecer criterios de operación para que haya pluralidad o deben ser los medios en la competencia entre ellos quienes deben definir la cobertura. Qué modelo opera en México: ¿un modelo regulatorio o uno de libre expresión?

El hecho es que, con la estructura que tenemos en los medios electrónicos, se han comportado, en 2006 por lo menos, de una manera muy equitativa en la cobertura noticiosa. Ahora bien, ¿seguirá siendo así? ¿Bajo qué reglas? No lo sé.

¿Y el gasto?

El modelo actual es de libre contratación y poca transparencia. Hay tres criterios que tenemos que evaluar para saber qué modelo queremos. Sobre todo el criterio de transparencia, costo y equidad.

Bajo el criterio de la transparencia lo que necesitas saber es cuánto gasta cada partido en compra de spots, y en este momento por ejemplo todavía no sabemos cuánto gastaron en medios electrónicos porque hay muchas cosas que no conocemos. Primer criterio: transparencia para saber cuánto gastan.

El segundo criterio es el costo. Hay una preocupación de que cuesta muy caro hacer campañas mediáticas electrónicas y el tercer criterio es la equidad. Algunos partidos se quejan de que las condiciones de compra-venta no son parejas para todos.

Para el instrumento de la transparencia ya hay un avance en el artículo 79-A de la LFRT que dice que los partidos contratan pero el IFE paga. No quiere decir que eso solucione el asunto pero el hecho de que nosotros paguemos y de que a nosotros nos den la factura, es un avance.

El sistema del costo es diferente, puedes tener un sistema muy transparente pero muy caro, entonces para asumir el asunto del costo puedes asignar tiempos gratuitos del Estado a los partidos para que ahí se anuncien “gratis”, entre comillas porque esos son tiempos fiscales, tienen un costo de oportunidad, porque tienen usos alternativos y es una manera como los concesionarios pagan impuestos u otro tipo de contribuciones. […] Una consideración más es que tengas un sistema mixto en el que les das una dotación de tiempos gratuitos y ellos tienen la posibilidad de comprar.

Hay una cantidad muy importante de spots que no sabemos dónde están.

Cuando concluyamos el análisis de esta investigación de 281 mil spots, podremos tener mucha mayor información. Ojalá todos los analistas y etcétera usen extensivamente esta información para que tengamos mucha mayor claridad de cómo opera hoy el mercado de contratación política en medios electrónicos. Hay información insuficiente. […] Se requiere pensar el modelo apropiado del costo; ahora se está proponiendo una reforma electoral en la que haya una dotación mayor de tiempos oficiales de Estado. Tú le quitas al gobierno federal los tiempos oficiales y ya no se anuncia, y se los das a los partidos, y de esa manera evitas campañas paralelas del gobierno federal en apoyo a su partido. Es una buena idea.

En el tema de la equidad, si los partidos van a mantener una posibilidad de compra-venta comercial, ¿debe ser en el mismo esquema comercial que los anunciantes privados?

El IFE es respetuoso de las formas y los tiempos en que lleva a cabo esas investigaciones, sin embargo le pregunto si podemos tener un adelanto.

El lunes pasado salieron 180 oficios a radiodifusoras y televisoras nacionales, regionales, locales donde les solicitamos información sobre contratación, facturación, spots y ellos nos responderán para que nosotros con base en eso empecemos a revisar los registros que los partidos nos dieron. […] Cuando acabemos esa primera fase volveremos a ir con los partidos a decirles “a ver mira, ya me di cuenta que no me dijiste que tal estación te vendió esto, ¿por qué?”. Iremos cotejando una a una por aproximaciones no diría sucesivas, sino periódicas para poder construir la historia de 2006.

¿Los medios cooperan con el instituto en esto?

La respuesta a estos oficios ha sido muy alta y total por parte de la industria a través de la CIRT y las televisoras. Eso es lo que yo puedo expresar que han manifestado ante nuestra petición, falta que la información fluya y nos llegue a las manos.

La fiscalización genera reticencia en los partidos, y les molesta desde luego las sanciones. Apenas ayer el Consejo del IFE estableció procedimientos en contra de los partidos.

La fiscalización siempre es un asunto bastante complejo porque evidentemente es un comportamiento natural que los partidos quieran cuestionarla y las sanciones que se derivan. Desde hace 15 años cada vez que el IFE revisa y sanciona siempre hay inconformidad, es lógico y natural. En el caso del IFE se hace muy profesionalmente, creo que hay pocas autoridades electorales en el mundo que tienen un sistema tan sólido de fiscalización. Frente a los retos del futuro debe fortalecerse más pero el sistema es muy sólido en México. La historia del IFE fiscalizando es exitosa pero frente a los nuevos fenómenos de campañas políticas, de movilización electoral, de fuentes de ingreso desconocidas en ocasiones, necesitamos cada vez mejores tecnologías. Este año por ejemplo al contar con un monitoreo tecnológico tan ambicioso pudimos detectar cosas que hace diez años hubiera sido imposible. Por ejemplo, el rastreo de los espectaculares.

En este episodio se habla de los intereses que tiene cada uno de los actores políticos. El PRD ha tenido una postura constante de destituir al Consejo desde hace ya varios meses, pero ¿es ésta la única razón o considera que hay alguna otra?

Como autoridad electoral no puedo hablar de motivaciones ni personalizar el debate porque estaría perdiendo mi carácter de autoridad. Lo único que debo advertir son las consecuencias de actos políticos. Entonces yo no conozco las motivaciones pero de acuerdo a las declaraciones públicas de algunos partidos descubro que una decisión, motivada por alguna razón que desconozco, puede conducir a perder independencia en el IFE.

 

 

 



Llama la atención el caso del PRI; antes vio con buenos ojos la designación del actual consejo, de usted como consejero. ¿A qué atribuye este cambio?

Eso hay que preguntárselo a quienes han propuesto esta idea en el PRI, yo no voy a especular sobre motivaciones, yo solamente quiero decir que en 2003 fui electo por los grupos parlamentarios del PRI, Partido Verde, PAN y Convergencia, entonces ése es el hecho registrado históricamente.

Entonces la coordinadora del PRI era Elba Esther Gordillo, ahora ya no está en el PRI, ¿es un factor?

Quiero reiterar una y otra vez: es un asunto que ha estado en la mitología popular de la clase política que han dicho que Elba Esther Gordillo nos nombró y que por lo tanto dependemos políticamente de ella. Quiero aclararlo porque es una historia muy importante que contar, la señora Gordillo coordinaba el grupo parlamentario del PRI pero el voto de la fracción del PRI fue unánime en favor de los consejeros. Segundo, yo he tenido escasos cinco o seis contactos con ella en mi vida. La primera ocasión fue en casa de una amiga, María Elena Pérez Jaén, en una fiesta, en una reunión amplia donde la señora Gordillo estaba presente, dos o tres meses antes de que el Consejo General fuera electo. Posteriormente a esa fecha tuve tres o cuatro conversaciones con ella y hace más de dos años que no he tenido comunicación ni verbal, ni física, ni por escrito, ni por mail, ni por interpósita persona. Entonces no ha habido ningún contacto y no hay ninguna influencia ni la hubo en el pasado, por lo tanto esta aseveración que parte de suposiciones en la lógica de algunos políticos y de algunos partidos es totalmente falsa, no existe, no existió y eso me parece importante destacarlo porque a veces la lógica al interior de los partidos se traslada y contamina al IFE.

¿Qué responsabilidad tiene el gobierno federal en todo este episodio?

El gobierno federal no tiene votos en el Congreso. He llamado a quienes decidirán en este tema que son los partidos en el Congreso a que, teniendo una reforma electoral que contiene elementos positivos para el desarrollo de la democracia, no se vaya a contaminar y a desvirtuar por vulnerar la independencia del IFE.

Ha mencionado la foto, se menciona la reforma fiscal, piezas de canje y no argumentación, decíamos que el PRD lo había descalificado, que el PRI lo avaló, el PAN tampoco se había quejado.

He dicho que hay declaraciones públicas de algunos partidos que han dicho que la reforma fiscal y la reforma electoral van de la mano porque son intercambiables a fin de que salgan las dos juntas y eso lo han dicho ellos, no yo. Y como eso lo han dicho ellos a mí me ha alarmado que en una discusión tan relevante como la electoral, la independencia del IFE pueda ser colocada en riesgo por una negociación política. Eso es lo que he dicho porque ellos lo expresaron públicamente. Teniendo una reforma electoral con elementos positivos, teniendo una reforma fiscal que tiene elementos positivos no vayan a poner al IFE en medio como parte de la negociación para que las dos salgan a la vez.

El riesgo de la destitución está presente, ¿qué se puede hacer para que no suceda?

Reflexionar públicamente sobre los riesgos que esto implica, reflexionar públicamente que una negociación política de corto plazo no es lo suficientemente importante como para sacrificar la estabilidad de las instituciones en los próximos 25 años, advertir que se pueden tomar decisiones en la reforma electoral que son buenas sin afectar la estabilidad del IFE, eso es lo que se puede hacer. Revistas como etcétera pueden llevar esta discusión a círculos que reflexionan, influyen en la decisión de los políticos y creo que este espacio con ustedes es muy importante para llegar a la gente.

En caso de que se consume ¿daría un mensaje?

Vengo de la academia donde he reflexionado sobre la política y la democracia durante muchos años, seguiré reflexionando desde el IFE, desde la academia cuando vuelva a ella al concluir mi gestión y siempre reflexionaré sobre lo que el IFE hace, sobre lo que los partidos hacen y sea cual sea el desenlace de esto, yo advertiré una y otra vez la situación.

 

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