Cinque Terre

Regina Freyman

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Maestra en Letras Modernas por la Universidad Iberoamericana y profesora del ITESM, campus Toluca

Lugares fantásticos: aprendizaje y entorno

2.Priorizar las necesidades y posibilidades del sujeto en su proceso de aprendizaje o en su desempeño laboral. Se trata de comprender y desarrollar el talento y comprender las limitaciones de una persona.

3.El educador debe ser un facilitador-mediador que genere una atmósfera de respeto y confianza tanto a los individualidad como a los grupo. Hemos hecho de la desconfianza nuestra moneda corriente y generar de nuevo ambientes de confianza es, en mi opinión, el punto más complicado. Sin embargo la confianza es un bálsamo que mejora todos los procesos y vale la pena tomar el riesgo, favoreciendo la autodisciplina y la responsabilidad.

4.Que se fomente la idea de la inteligencia creativa compartida que exige una connotación espacial, energética, sinérgica y ergonómica, donde el todo sea más que la suma de las partes y se ennoblezca el trabajo colaborativo.

5.Que se propicien espacios de creación que incluyan múltiples lenguajes: plástico, gestual, corporal, gráfico, musical, oral, escrito, simbólico, con sus diversas posibilidades expresivas a través de la sinergia y resonancia social e individual y grupal.

6.Que se genere un ámbito de desafío “donde existan muchas preguntas a investigar y pocas respuestas a contestar”.

7.Donde entendamos de una vez por todas que sentir y pensar es la dualidad que integra la mente brillante.

8.Donde el error se conciba como parte necesaria del proceso, fuente de cuestionamientos y de inspiración, así como una herramienta productiva que genera crecimiento al servicio de un aprendizaje significativo.

¿Cómo construimos ideas abstractas como justicia, matemáticas, o viaje en el tiempo? Las representaciones mentales son probablemente el resultado de experiencias físicas que subyacen en la mente, que utilizan los dominios del espacio y el tiempo como cimientes. La gente a menudo habla de tiempo utilizando lenguaje espacial (por ejemplo, unas largas vacaciones, un pequeño concierto ). Hay evidencias de que la relación metafórica entre el espacio y el tiempo observado en el lenguaje, también existe en nuestras representaciones más básicas de la distancia y la duración. Nuestras representaciones mentales de las cosas que no podremos ver o tocar se pueden construir, en parte, gracias a las representaciones de las experiencias físicas de la percepción y la acción motriz. Podemos percibir el espacio pero sólo imaginar al tiempo.

Vivo en el Estado de México, en la ciudad de Toluca, un municipio que se llama a sí mismo “Educador”, desde luego que la aspiración de todo lugar digno es el pretender ser un espacio educador porque el aprendizaje es la condición permanente del hombre hasta su muerte, pero aprender no siempre supone lo bueno. Me preocupa que en mi ciudad, estado y país se aprenda a ser ventajoso, es decir a aprovecharse de los demás. Esta condición se ve reflejada en una frase que conozco desde niña y que sobrevive “El que no tranza no avanza”; en no pensar que la amabilidad y la civilidad son la forma de generar el principio que regule cualquier ambiente donde el ser asuma su lugar y se sienta seguro.

Construir un ambiente creativo o de aprendizaje supone un enfoque integral que busca vincular a todos los sectores en el entendido de que todo individuo tiene potencialmente las virtudes necesarias para la interacción dinámica y productiva que genera mejores lugares para vivir. Por otro lado en un ambiente se suscita un clima que no es más que la interacción productiva y la comunicación amable entre las personas que integran la comunidad.

Robert Marzano, en Las cinco dimensiones del aprendizaje, dice que todo ambiente de aprendizaje debe integrarse por: un espacio para la interacción; un espacio de información; un espacio de producción y un espacio de exhibición

Si llevamos estos supuestos al ser sabemos que el espacio de interacción es la necesaria negociación con el otro; el espacio de información da respuesta a nuestra sed de respuestas, la producción nos permite transformar e imponer nuestra presencia, nuestra existencia para afirmar que somos, y el espacio de exhibición permite compartir esto para ser legitimado por el otro.

El espacio nos contiene y nos conforma, si nuestro cerebro es narrativo y somos las historias que contamos, el escenario es la fuente de estímulos que nos permite construir con nuestra percepción, la visión de mundo entre lo que hay y aquello que deseamos. Imaginar, es el principio, actuar, es determinante y no hay acción sin un sitio ya sea virtual, físico o imaginario, donde las voluntades de otros se presten para dar sentido

 

Referencias

La poética del espacio. Gastón Bachelard. FCE.

¿Cómo propiciar atmósferas creativas en el salón de clases? Julián

Betancourt Morejón

http://www.revista.unam.mx/vol.10/num12/art85/art85.pdf A Whole New Mind. Daniel Pink. Riverhead Books

 

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