Cinque Terre

Lucía Saad

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Historiadora.

Los hombres X: íconos e imágenes en disputa

Desde el asiento presidencial, y respaldado por la figura de George Washington, padre fundador de la República, se escucha la voz de Lincoln a través de una guía de turistas que refiere un principio emblemático de la unidad política: lazos de solidaridad entre distintos. Observan una pareja de afroamericanos junto a dos mujeres de tez blanca. La imagen, lo verbal y lo icónico nutren la pantalla cinematográfica de la que fueron tomadas estas instantáneas. X-Men es un componente fundamental de los títulos de una trilogía fílmica1 que alude a principios, mitos, estereotipos, conflictos, fundamentos y demandas de minorías estadounidenses con expresiones culturales específicas y acotadas por su origen e identidad étnica. Dos comunidades unidas en la admiración del ícono pero sólo como preámbulo de otro tipo de expresiones sociales que fundan su actuación en un principio admitido por la Corte Suprema en 1896, quien estableció una política segregacionista que se resume en la frase: “separados pero iguales”.

La segregación, al menos oficialmente, tenía buenas intenciones. Creaba dos comunidades diferentes, con servicios propios -escuelas, barrios, plazas separadas en los transportes, en los espectáculos públicos e incluso en los parques- pero iguales. Es decir, que aunque no había una integración, sí permitía que cada comunidad tuviera un desarrollo equitativo.2

La Ley segregacionista fue depuesta en 1954 y sustituida por un nuevo precepto legal que establecía el uso de las mismas instalaciones educativas para los angloamericanos, y las minorías de origen africano, latino, etcétera. Otro ícono fundamental en la cultura de la unidad política:

La estatua de la libertad, que ahora aparece en el fondo, autorizando el discurso de un hombre X, cuyo poder consiste en controlar la base estructural y metálica de las metrópolis de hierro del Norte. Magneto fue creado por la empresa Cómic Márvel en 1963. Él inicia junto con Charles Xavier el grupo de los X-Men, aunque luego se convierte en su detractor. La figura de Magneto emula a otro hombre X afroamericano, avecindado en Boston, ex convicto, cristiano y luego musulmán sunita, quien a propósito del asesinato del presidente John F. Kennedy afirmó que se trataba de un hombre débil, un “pollo que vuelve a casa a dormir”: Malcolm X. Los discursos políticos del líder de La Nación del Islam satanizaban a los blancos cristianos y establecían la supremacía de los negros musulmanes. La defensa de los derechos humanos de Malcolm X se enfocaban hacia el exterior, su demanda de fondo era la creación de un nacionalismo de hombres con apellido X que reivindicara el origen del padre africano negado por la esclavitud. Niega la asimilación, reivindica su identidad y se coloca por encima de los angloamericanos. Es por eso que no reconoce al senador Kennedy su apoyo a la Ley de Derechos Civiles de 1957, que otorgaba el derecho efectivo al voto a los negros del sur. La Ley que se aprobará un año después (que prohíbe la discriminación en el empleo) fue auspiciada por un discurso que el presidente pronunció en el Congreso en honor a las metas que Lincoln se había fijado 100 años atrás.

La propuesta escenográfica: el espíritu de Kennedy Observemos las imágenes siguientes. El cuadro oficial de Kennedy en la Casa Blanca lo muestra cabizbajo, como si se avergonzara de las metas sin cumplir. Otro hombre camina a su lado embozado, aparentemente con la misma actitud, pero esconde una demanda para el presidente: Libertad para los mutantes, para los diferentes, para los que ya no creen en el discurso oficial. Leyes, íconos y figuras históricas conforman el contexto en el que se desarrollaron los movimientos políticos de reivindicación de principios de las mal llamadas minorías raciales. La historia del comic de los X-Men es una expresión cultural de las dificultades y resistencia que la sociedad estadounidense estableció respecto a la existencia de las minorías y su incorporación en el entramado social.

El director Bryan Singer, originario de Nueva York (1965-), criado en una casa hogar judía, ha declarado su abierta homosexualidad y su intención de rescatar la imagen de las minorías y de los derechos civiles en su filmografía sobre los X-Men, entonces se entiende mejor la proyección de la imagen de Kennedy en el celuloide que se proyectó en 2003. Regresemos a la imagen sobre el atentado en la Casa Blanca en la película que dirige. El hombre que se teleporta y que amenaza con la daga al presidente es Nightcrawler, personaje cuyos padres emigraron de Alemania: piadoso, flagelante, católico como Kennedy, asiduo visitante de una iglesia en Boston. El merodeador o teleportador no actúa por iniciativa propia sino por un movimiento inconsciente que Magneto le impuso. ¿Cuál es el mensaje? El fantasma del asesinato presidencial modifica los términos políticos de las reivindicaciones porque se desconfía de la efectividad jurídica del aparato Estatal. Así desconfió Malcolm X de los blancos a los que consideraba una raza de diablos creados por un malvado científico llamado Yakub, y este discurso no es ficción, Si lo es, sin embargo, la asociación de Nightcrawler con el estereotipo del diablo. Diabólico y cristiano era también, para el radical musulmán y afroamericano, el presidente Kennedy. La figura de Magneto o la representación cinematográfica de Malcolm X se sobrepone ante las situaciones conflictivas y prefigura soluciones radicales porque uno de los pilares del sueño americano, que es la seguridad de la familia sigue en entredicho.

Identidad escindida

La siguiente imagen es la del actor Hugh Jackman, cuya fortaleza física corresponde, siguiendo el comic, a la de un animal de origen canadiense cuya raza original es la de un dientes de sable, su fuerza sobrehumana se expresa en una estructura de adamantium que le fue impuesta por un detractor de los mutantes, el militar William Stryker, así como las salientes aceradas que laceran sus manos.

Logan es la expresión de una identidad escindida, anglo por su fenotipo, pero X-Men o excluido por su poder de sanación. Todos los males infringidos los supera y se renueva, pero pierde una parte de su ser o de su memoria social. Su entrenamiento por Stryker tenía como objetivo crear una raza de superhombres o de supermilitares, sin embargo Wolverine optó por seguir su propio camino lo cual significó la pérdida de su identidad original. Su poder lo mantiene al frente de la defensa de los derechos civiles y le evita el dolor de su pasado activo en la milicia de Vietnam. Logan no logra adaptarse a ningún lugar, su historia es una metáfora del aislamiento y la marginación de las minorías étnicas en Estados Unidos. El hombre de las garras retráctiles aparece en el cómic en 1974, justo cuando la empresa Marvel trataba de responder a una crisis económica en la industria introduciendo personajes heroicos tanto blancos como negros para ampliar el espectro de consumo, particularmente en los guetos sub-urbanos. Será precisamente un migrante inglés, Chris Claremont quien incluirá la imagen profunda y carismática de Wolverine y poco a poco a personajes representativos de las diferentes minorías. Un compromiso ideológico y político que, si bien pretende aumentar el tiraje y la venta del cómic, también logra mostrar una realidad más diversa y humana de la sociedad norteamericana, con afán integracionista. La historia de los mutantes o de las minorías había logrado superar la conmoción que significaron los asesinatos de personalidades emblemáticas como John F. Kennedy, Martin Luther King y Malcolm X.

En la imagen de la izquierda observamos a un secretario de Estado monstruoso que lee colgado del techo, es la Bestia, originario de Illinois, víctima de contaminación radioactiva y miembro de la Escuela de Xavier para jóvenes talentos, en la que obtuvo el grado de doctor en Biofísica. Marvel creó a este personaje desde el primer número del cómic, su función ha sido central. Este X-Men singular, a diferencia de Logan, aceptó su condición con optimismo, muestra de ello es que logró, en el filme, integrarse al aparato estatal y ganarse el consenso de las minorías y los anglos. Bestia y Charles Xavier —de quien hablaré en seguida—, representan la búsqueda democrática para solucionar las diferencias de criterio y de programa social. Son el fiel de la balanza entre el aparato represor y los X-Men radicales que quieren constituir una nación exclusiva de su género. En la segunda imagen observamos al secretario en una conferencia con el presidente de Estados Unidos, en la que el segundo se niega a establecer medios de diálogo con las minorías.

Tanto el profesor Xavier, pionero de la historia de los X-Men como su antagonista político, Magneto, representan al liderato fuerte y reconocen sus diferencias y sus talentos. Magneto es a Malcolm X lo que Xavier a Martin Luther King, paradójicamente, en el cómic, ambos personajes son de tez blanca. Xavier es el fundador de los X-Men, él también tiene un sueño y un poder para conseguirlo: controlar e influir en la mente humana. Su sueño es crear las condiciones para la coexistencia pacífica entre los diferentes (humanos y mutantes), aun a costa de tener que combatir a sus propios congéneres quienes pugnan por la sobrevivencia del más fuerte. Xavier es de origen angloamericano, graduado de Harvard y Oxford en genética, biofísica y psicología. Cuenta con la formación de un estadounidense pero con las aspiraciones de un afroamericano. Con otro perfil académico, pero muy bien podríamos estar hablando de Barack Hussein Obama, quien fue el quinto legislador afroamericano en el Senado de Estados Unidos en 2004 y el primer candidato afroamericano del Partido Demócrata.

En 1963 se admitían en el cómic las tensiones raciales pero no su color. Será hasta 1975 cuando se incluya en Giant-Size X-Men # 1 a un personaje negro, ya con la nueva administración, y este será femenino, la heroína Storm que aparece con una sorprendente cabellera blanca. A la actriz Halle Berry le tocó protagonizarla, personaje cuya solidez emocional le permite guiar a su grupo y continuar la obra de Xavier cuando es asesinado. Tormenta sintetiza las biografías de Malcolm X y de Luther King, puesto que en su infancia fue reclutada por una pandilla de maleantes y se convirtió en la mejor ladrona de la ciudad; pero una vez que conoce a Xavier se obra la metamorfosis y se convierte en un miembro de los más poderosos del grupo X-Men. Su sensibilidad y control emocional le permiten sobrevivir en armonía con el medio ambiente del que es copartícipe. Digamos que Storm acepta la asimilación sin perder su carácter africano y estableciendo sus principios y sus medios, es orgullosa de su identidad originaria y admite el principio de la conciliación.

Otro personaje creado por Marvel, en su afán inclusivo de los estereotipos de las minorías latinas es Arclight, Mutante Omega de raíces mexicanas, y para abundar en los tipos fijos, pariente de Gran Cuchillo. La posición de Arclight o Philippa Sontag es subordinada, su habilidad corresponde con la posición más radical en el espectro de las minorías: crear ondas de choque para eliminar a sus adversarios. En la cinta su posición es de comparsa de Callisto, quien es su superior jerárquica, no cuenta con parlamento, el diálogo no es un instrumento que le sea útil, su misión es destruir a los X-Men. A las latinas les toca ser el factor disruptivo y antagónico. Los grupos latinos no sólo tienen importancia en el Sur de E. U. Sino que también tienen presencia en Nueva York y Florida. Se ha generado un estigma a los latinos como resentidos sociales, y particularmente a los chicanos, de ser los más radicales.

La situación de las latinas es similar a la de Jean Grey (siguientes imágenes), de poderes mentales inauditos, controlada por Xavier para evitar que fluya su potencial de venganza encubierta, es el ave fénix que renace de las cenizas de sus propios miedos. La violencia que se ejerció sobre su identidad y las limitaciones que le impuso el líder de su propio grupo en la forma de expresar su condición de minoría, la llevó a la búsqueda de venganza y al uso de todo su potencial de violencia. Arclight muere víctima de un ataque de Jean. Finalmente se expresa la superioridad de las blancas sobre las morenas. La fantasía, no obstante, no difiere de la realidad pues en el ámbito laboral los “mexicanos son los primeros en ser despedidos y los últimos en ser contratados”.

Sin embargo, el ataque no es personal, a Jean no le interesa Arclight sino que haya sido utilizada por Magneto para destruir la Isla de Alcatraz, el sitio elegido por el Estado para vacunar a los mutantes y despojarlos de su identidad, el sitio de la asimilación cultural, o visto por su anverso: Alcatraz, la prisión, el sitio de la represión a los diferentes. Destruir la vacuna de la cura, significó para Jean su autodestrucción. La personalidad que el sistema reprimió obstinadamente, emerge, y al converger ambas identidades sin una solución de continuidad destruyen su personalidad y la obligan a elegir la muerte en manos de Logan. El X-Men angloamericano cuya memoria elimino su identidad social originaria puede hacerle justicia a esa misma identidad en Jean, sucumbiendo y renaciendo ante la adversidad.

Unidos pero diferentes

La solución que se expresa en la superheroína Rogue (creada en 1981) pareciera ser una salida digna ante la disyuntiva entre la segregación, el orgullo étnico y la asimilación. Veamos. Su facultad especial consiste en absorber los poderes y los recuerdos de las personas que toca, de tal suerte que interactuar a través del contacto corporal es un trance sumamente doloroso para quien lo padece. Su condición mutante le impide relacionarse afectivamente con los demás, porque al dejar fluir su condición, niega la condición del otro al adoptarla. Ella decide renunciar a su condición particular u originaria e inyectarse la vacuna de la cura. Metafóricamente Rogue asume los patrones socioculturales sin dejar de ser parte de los X-Men y vivir en su comunidad o gueto, digamos que asume el sincretismo de su condición cultural y acepta las reglas del juego democrático. Solución idealizada. Ya no se trata de separados pero iguales, sino de unidos pero diferentes.

Finalmente, podemos apreciar en las imágenes siguientes, primero un niño rubio, angloamericano que esconde su identidad porque sabe que no será aceptado por su familia. Se oculta en el baño para lacerar las alas que amenazan con extenderse. No parece representar el estereotipo de alguna minoría étnica sino más bien de una minoría sexual. Después vemos al niño que creció y se liberó de la homofobia de su familia y literalmente extendió las alas de la libertad. Volvemos al ícono reverencial: la libertad, la promesa de los padres fundadores, de los líderes carismáticos, del Estado de derecho

Notas:

1 Las películas sobre los X-Men se estrenaron iniciando el siglo XXI. La primera en 2000 (X-Men), la segunda en 2003 (X-Men 2) y la tercera en 2006 (X-Men The Last Stand) y su guión fue una adaptación cinematográfica del cómic de Universo Marvel creado originalmente en 1963 por Stan Lee y Jack Kirby.

2 José Joaquín Rodríguez. “Cómics en blanco y negro: la lucha de los afroamericanos por la igualdad”, en Tebeosfera, 2ª Época, Cádiz, 1 de diciembre de 2008. Versión digital en: http://www.tebeosfera.com/documentos/textos/comics_en_blanco_y_negro:_la_lucha

_de_los_afroamericanos_por_la_igualdad_.html

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