Jorge Meléndez Preciado

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Periodista

Los enredos de Televisa

El martes 4, la atención se centraba en los comicios yanquis. El fenómeno Barack Obama y la posibilidad de que un descendiente de africano llegara a la Casa Blanca hizo voltear la mirada a todo el mundo (literalmente). Las televisoras mexicanas enviaron a opinadores y famosos locutores. Aquí destacaron a conductores muy populares. Y de repente, empezó a informarse de lo que ya daba cuenta el radio con mayor oportunidad y precisión: la caída de un jet en el cual viajaban Juan Camilo Mouriño y José Luis Santiago Vasconcelos, entre otros funcionarios.

El asombro, la imprecisión, la repetición ad nauseaum era lo que escuchábamos en la pantalla chica. Una muestra de que los presentadores televisivos no están listos ante cuestiones que no vienen en el guión, que el periodismo no es su oficio sino más bien son felices con lo que les ordena el apuntador, las instrucciones del jefe en turno, los cortes al meterse en problemas (cuando el gobernador de San Luis Potosí, Marcelo de los Santos, decía que la aeronave estuvo varias horas sin vigilancia del Ejército) y la imposibilidad de poner en duda los boletines e informaciones oficiales.

En Televisa la cuestión fue patética. Ello porque lo acontecido se dio durante el noticiario de Adela Micha. Al mismo llegó Carlos Loret de Mola, un personaje que viene de abajo, que ha realizado coberturas como la marcha zapatista con Ricardo Rocha, un libro de investigación (acerca del narcotráfico) y ha sido enviado a cuestiones importantes. Más tarde acudió Denise Maerker.

El trío no se acopló jamás. Adela quería intervenir a como diera lugar. Arrebataba la palabra (¡faltaba más, estaban en su horario!) e intervenía aunque dijera lo mismo que hacía apenas un momento atrás, igual que lo anotado por los otros, lo ya escuchado anteriormente.

Curioso, la empresa que insiste le envíen videos chistosos, donde se muestra la prepotencia de las autoridades y hasta la corrupción de las mismas, en esta ocasión se olvidó de hacer la petición tan frecuente por las mañanas. No fuera a ser que alguien hubiera captado algo inconveniente. Más bien reiteraba: fue un accidente. Tampoco -como ha sido la posición oficial, sobre todo de Felipe Calderón- se hablaba de los muertos y heridos entre el “populacho”, más bien se insistía en poner atención en el secretario de Gobernación, hoy ensalzado hasta donde jamás se imaginó.

Eso sí, se relató que Felipe Calderón al recibir la noticia de su secretaria, Aitza Aguilar, se llevó la mano a la frente, aunque se recuperó inmediatamente de su pasmo y siguió el camino para abordar el avión que lo traería al Distrito Federal (Juan Sebastián Solís). Pero desde entonces se aseguró, Luis Téllez mediante, que no hubo las menores anomalías para que el avión cayera. Pero, ¿qué ocurrió entonces?

La señora Micha reincide en que el percance sucedió en una avioneta, aunque la corrigen: fue en un jet. Y una y otra vez pasan la despedida de Mouriño y la sonrisa de Cecilia Romero.

Denise, con quien Loret tiene mejor relación porque la deja hablar, recuerda el asunto del padre de Juan Camilo, los documentos que no quería proporcionar la PGR y finalmente conocerá el IFAI.

La espera para que Felipe Calderón hable es eterna, más porque no hay novedades sino reiteraciones. ¿Quién maneja los archivos de Televisa? ¿Por qué se olvidan (intencionadamente) las denuncias acerca de los contratos con Pemex? Ello, sabemos, lo dio a conocer la revista Contralínea.

Felipe Calderón lanza un discurso elogioso por el amigo, el funcionario, el “hombre excepcional”. Sólo en algunos instantes la voz del Ejecutivo no tiene aplomo. Pero la pieza fúnebre es más emocional que analítica, personal que gubernamental.

Únicamente Manlio Fabio Beltrones se refiere a José Luis Santiago Vasconcelos , el subprocurador quien, por cierto, demandó a varios periodistas. Personaje que fue homenajeado por el Ejército y no por el Ejecutivo.

Pasados los jaloneos entre Loret y Adela, la transmisión se va a EU, donde Barack va ganando distritos y posiciones. De los comentaristas que escuchamos sobresale el ex embajador, Jorge Montaño. Sus análisis y conocimiento son de primera, lo que contrasta con quienes anuncian los sucesos como si estuvieran en un casino, donde las pérdidas y ganancias son producto del azar.

Televisa seguramente no revisará sus fallas. La competencia le tiene sin cuidado. Y su apoyo al gobierno en turno lo muestra a cada rato, como en las recientes campañas de valentía ante la crisis y de no al miedo, donde Gloria Trevi es la reina (Wow).

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