Cinque Terre

Marco Levario Turcott

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Director de etcétera

Los apagones de la ineficacia y la corrupción

Para los órganos reguladores de radiodifusión y telecomunicaciones, junio transcurrió como lo hicieron prácticamente todos los meses de los años recientes: entre la ineficacia, la falta de liderazgo y autoridad, así como, en algunos casos, el enfrentamiento con los regulados, porque con otros su obsecuencia fue ostensible, por ejemplo interrumpir la reducción de las áreas de larga distancia, como lo hizo hace poco Cofetel para regocijo de Telmex aunque en desdoro de la economía de decenas de miles de usuarios. Al análisis de dos de los más accidentados procesos recientes en la materia se dedican nuestros expertos, sobre la base de que, pronto, esos órganos de corto circuito serán disueltos, tendrán su propio apagón definitivo, debido a la conformación del Instituto Federal de las Telecomunicaciones (IFETEL) que, con otras reglas e integrantes, encarará la que esperamos sea una etapa productiva para la economía y la democracia del país.

Además del que alude a la transición digital, hay otro tipo de apagones: remiten a la opacidad en la gestión pública. Se trata de auténticas zonas oscuras donde se gestan la arbitrariedad en el empleo de los recursos del erario y, en no pocas ocasiones, actos de corrupción. Por eso preocupan las estratagemas de varias dependencias del gobierno federal para eludir la ley de transparencia, como sucede también con las resistencias de diversas administraciones estatales para informar, por citar un par de coordenadas, sobre las estrategias de publicidad y los montos económicos que orientan a los medios de comunicación para tal efecto, son cantidades enormes, incalculables, que se dilapidan en ese ejercicio cada año sin que haya rendición de cuentas ni respeto al derecho a saber, como lo han demostrado aquí Fundar y Artículo 19. No nos cabe duda: aún sigue pendiente una estructura normativa que regule a la publicidad.

El quid es que dentro de la penumbra y la permisividad de una frágil estructura normativa, a veces nos enteramos de los desaseos que hay en el empleo de los recursos del erario (y en no pocas ocasiones eso se encuentra sujeto a las vicisitudes políticas). En tal sentido, junio podría significarse por la exposición de múltiples irregularidades en la administración pública: las anomalías en la construcción de la Estela de Luz es un caso; otro, relacionado con las entidades federativas implica al ex gobernador de Tabasco, Andrés Granier, en la probable comisión de delitos de operaciones con recursos de procedencia ilícita y defraudación fiscal e incluso, al cierre de la edición, en un similar vericueto podría situarse Luis Armando Reynoso Femat, ex gobernador de Aguscalientes. También en las esferas legislativas y sindicales constatamos a diario no solo la necesidad de que la ley se aplique sino de reformarla para que abarque a estas instancias. El gobierno federal y los partidos, sin embargo, han sido omisos en este referente, la transparencia, tan decisivo para la calidad de la democracia. Por ello nos preocupa que al finalizar junio el Congreso hubiera excluído la reforma del IFAI del periodo extraordinario de sesiones.

En los tiempos recientes registramos la ironía de que mientras lo que en el país debiera ser público se halla en la secrecía, datos y actos privados se revelan con asiduidad, en México por las filtraciones conducentes de las disputas políticas y en el mundo entero mediante procesos más complejos que implican a algunos gobiernos, como la Gran Bretaña y Estados Unidos, en actos de espionaje por lo que, incluso, las grandes firmas de la comunicación digital informaron que fueron requeridas para que facilitaran información sobre millones de usuarios (y ello sin contemplar las fallas en Facebook que permitieron la difusión de datos privados de más de cinco millones de cibernautas mexicanos). Sobre estos y otros avatares que ponen de relieve a la privacidad, en este número inicia una serie de reflexiones Nabor Garrido Valle, experto en la materia e integrante y amigo de este cuerpo editorial.

Todos estos, claro está, son temas de espanto, por lo que en esa ruta, aunque para el solaz, le invitamos a adentrarse en una dimensión menos conocida, o sea a mirar desde acá al más allá, y más precisamente, a situarse entre el acá y el allá, en ese punto intermedio de lo que llamamos Zombies. ¿Le parece demasiado? Bueno, repase esta revista suya y encontrará otras fantasías que esperamos sean de su agrado.

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