Myrrha Yglesias

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Periodista.

Legalización de la mariguana, un tema controvertido

“La mariguana sale de la tierra, así que no puede ser mala”.

Bob Marley

La Ciudad de México ha estado a la vanguardia en temas como la despenalización del aborto y el matrimonio entre personas del mismo sexo, ¿por qué no seguir innovando con la legalización de la mariguana?

El jefe de Gobierno del DF, Miguel Ángel Mancera, anunció que las conversaciones sobre el tema comenzarán en septiembre para debatir los aspectos de salud, económicos y de seguridad, incluyendo la posibilidad de la legalización para el uso medicinal y el uso recreativo. Algunos miembros del PRD se pronunciaron en contra de su propuesta.

Armando Ahued, secretario de Salud de la Ciudad de México, se mostró simpatizante del inicio de los debates pero agregó que no está muy entusiasmado con la legalización de la mariguana, ya que desde su punto de vista no hay ningún beneficio médico.

En la actualidad la ley permite la posesión, para uso personal, de cinco gramos de mariguana, quinientos miligramos de cocaína y cincuenta miligramos de heroína, pero está prohibida la producción, distribución y venta de estas sustancias.

La mariguana es la droga que más se consume en el país, seguida por la cocaína y los inhalantes, de acuerdo con la Encuesta Nacional de Adicciones 2011. La mariguana solo ocasiona el 9% de adicción, menos que el alcohol y el tabaco. La cannabis es una droga relativamente inofensiva, lo que causa un daño significativo es el mercado negro asociado a ella. De acuerdo con el Consejo Nacional contra las Adicciones (Conadic), casi 600 mil mexicanos consumen drogas, de los cuales, cerca de la mitad fuma mariguana.

Desde 2007 ha habido al menos ocho iniciativas para despenalizar la cannabis, presentadas en el Congreso, pero ni siquiera una ha llegado a debate en una sesión plenaria.

Debido a la crisis desatada por la estrategia antidrogas de Felipe Calderón durante su Presidencia, se dio lugar a un gran número de muertes, la propagación del narcotráfico y el consumo de drogas, por lo que México necesita nuevos enfoques sobre las drogas ilícitas. México ofrece un ejemplo del costo de la guerra contra las drogas: desde la campaña de la lucha contra las drogas que inició en 2006, más de 50 mil personas murieron, cerca de tres veces el número de estadounidenses muertos en la guerra de Vietnam.

Ernesto Zedillo y Vicente Fox creen que una mejor política incluiría la despenalización del consumo de mariguana y el comercio. En cambio, Enrique Peña Nieto está en contra de la legalización. Para el ex jefe de Gobierno, Manuel Andrés López Obrador, hay cosas más importantes que debatir. Y como era de esperarse la iglesia católica se opone. Héctor Aguilar Camín, director de la revista Nexos, así como María Elena Morera, fundadora de México Unido Contra la Delincuencia, exhortan a las autoridades de la ciudad para impulsar la legalización.

México es un país muy tradicionalista con habitantes que se han opuesto a la legalización de la mariguana, sin embargo, los partidarios de la cannabis opinan que debería ser legalizada porque es una ayuda valiosa en el tratamiento de una amplia gama de aplicaciones clínicas: alivia el dolor – en particular del dolor neuropático (dolor causado por daños en los nervios)- , náuseas, espasmos, glaucoma y trastornos del movimiento. Es un estimulante del apetito, especialmente para las personas que sufren VIH o demencia. Ayuda en los efectos secundarios de la quimioterapia.

De acuerdo con la Asociación Americana para la Investigación del Cáncer, la mariguana puede frenar considerablemente el crecimiento de tumores de pulmón, mama y cerebro. Donald Tashkin, de la Universidad de California, llevó a cabo recientemente una investigación que demuestra la tendencia más baja de cáncer de pulmón en los fumadores de cannabis.

En 2006 el Centro de Investigación Scripps demostró que el THC, la sustancia activa del cannabis, se utiliza en la prevención y disminución del Alzheimer, enfermedad que ha afectado a unas 36 millones de personas en el mundo, una cifra que está aumentando de manera constante.

Los beneficios de la legalización se extienden mucho más allá de la capacidad de afectar el déficit federal de México. Es necesario regular el cultivo de cannabis con el fin de desbloquear el mercado negro. Por otro lado la proporción de personas detenidas por consumo y posesión es muy alta en comparación con toda la población carcelaria. Disminuir el precio de las sustancias reduciría el papel de la delincuencia en la producción y se mermaría significativamente el número de presos federales y estatales, con un ahorro de recursos financieros del gobierno.

En julio de 2001 se despenalizó el consumo y posesión de drogas ilegales, lo que hizo de Portugal el país más liberal de Europa en cuanto a las drogas. La experiencia en ese país ha producido resultados alentadores: el uso de las drogas entre los jóvenes ha disminuido, la epidemia del VIH entre los consumidores se ha detenido, hubo una disminución de la delincuencia relacionada con el tráfico de drogas y el aumento de las incautaciones de sustancias. El enfoque que constituyó la base principal del experimento en Portugal era el siguiente: los usuarios de drogas no son delincuentes y no deben ser tratados como criminales. Para el país la cuestión de las drogas se trató como un problema médico y no penal.

La producción de cáñamo puede ser utilizada en la construcción con materiales de gran resistencia o para la fabricación de muebles. Tiene ventajas significativas en la sostenibilidad del medio ambiente y tiene muchos usos, desde fibras textiles, combustibles ecológicos, celulosa para papel, hasta aplicaciones medicinales y cosméticas.

La despenalización de la mariguana es inútil si no va acom. pañada de programas para prevenir su consumo. Una de las muchas razones por las que incluso la ONU apoya la despenalización, es la lucha contra la delincuencia y el crimen organizado. Se podría evitar que los menores entren al sistema judicial y penitenciario.

El profesor Michel Reynaud, jefe del departamento de psiquiatría y adicciones del Hospital Universitario Paul Brousse, se ha centrado en las consecuencias positivas de su despenalización, especialmente en el campo de la medicina. Para él lo que se debería hacer es un control del Estado sobre la calidad del producto (especialmente la cantidad de THC), así como una serie de prohibiciones que deben ser al menos iguales a los impuestos sobre el alcohol (prohibición a menores de dieciocho años, a las personas que conducen maquinaria, etcétera). Actualmente no se sabe cuál es el impacto que esto tendría en el nivel de consumo. Las consecuencias serían esencialmente en términos de seguridad pública y de uso médico.

La mariguana se puede cultivar en cualquier latitud, desde el Ecuador hasta Escandinavia, tiene muchas propiedades curativas, es de rápido crecimiento, cuesta muy poco mantenerla, ofrece un aceite de alta calidad (muy digestible), y ha proporcionado a las civilizaciones más antiguas, hasta principios del siglo pasado, alrededor del 80% de todos los tipos de papel, fibras textiles, y el combustible que la humanidad nunca ha utilizado. Como un producto textil, la mariguana es aproximadamente cuatro veces más suave que el algodón, cuatro veces más caliente, tiene tres veces más resistencia a romperse, dura mucho más tiempo, tiene propiedades retardantes al fuego, y no requiere ningún pesticida para su cultivo. Como combustible cuesta alrededor de una quinta parte, y como soporte para la impresión una décima parte.

Las empresas estadounidenses dirigidas principalmente a la explotación de petróleo para obtener energía (Standard Oil – Rockefeller), de los recursos forestales para el papel (el editor William Randolph Hearst) y de las fibras artificiales para la ropa (Dupont), todas tenían invertido grandes cantidades de dinero, y se enfrentaron cada uno en su propio terreno, a este poderoso adversario, y se unieron para formar una alianza lo suficientemente fuerte como para vencerlo. Películas como “Mariguana: El asesino de juventud” (1935), “La locura del porro” (1936), y “Mariguana: La hierba del diablo” (1936) fueron propaganda diseñada por estos industriales para crear a un enemigo. Su propósito fue ganar apoyo público para que las duras leyes anti mariguana pudieran ser aprobadas. Fue así como en septiembre de 1937 el cáñamo se hizo ilegal. El cultivo más útil conocido, se convirtió en una droga “heroica” y nuestro planeta ha estado sufriendo desde aquel entonces.

Los gobiernos defienden los intereses de las empresas multinacionales, pero lo que deben hacer es educar y no prohibir. El asesoramiento es mucho más eficaz que la prisión para conseguir que un adicto deje de consumir drogas. El ahorro del gasto público obtenido al no tener que mantener a la gente en prisión innecesariamente, se puede utilizar para efectuar programas eficaces de tratamiento de desintoxicación. La despenalización del consumo personal de la mariguana y la recuperación de los adictos podría terminar con la delincuencia organizada y reduciría el crimen. El éxito en las campañas contra el consumo de tabaco, que es similar a este respecto en los impuestos y la regulación, constituye un motivo de esperanza.

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