Premio Nacional de Protección Nacional
Cinque Terre

Regina Freyman

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Maestra en Letras Modernas por la Universidad Iberoamericana y profesora del ITESM, campus Toluca

Lección de baile

…bailo al compás de mis palabras y las voy escribiendo con los pies en una caligrafía alucinada. Luisa Valenzuela

It takes two to Tango dice el dicho pero es un baile que no sé bailar, se ve lindo a la distancia pibe y si tu gusto persiste, me separo muy poquito y te contemplo desde acá (te digo esto en mi mejor acento argentino que se resiste a la textualidad, no me tomes por rejega que la intención es comprender tu afición y seguir con nuestra danza que, al margen de cualquier ritmo, mucho nos hace gozar).

Sé que temes que te lleve al baile y debo confesar, que ese temor no es infundado, tú pretendes llevarme al mismo lugar. Cariño date cuenta que nuestro temor es ya ridículo pues al centro de la pista estamos, cuerpo a cuerpo y con placer, me apetece mojarme del sudor que te corre por la espalda y por el vientre también, por ello te propongo que dejemos ya los bailes de sueltito que yo sí le hago a las calmadas y, por esta vez, te dejaré llevar. Obedezco tus mandatos porque el ritmo se te da, me sube el pulso a la cabeza y ya no quiero dejar nunca de bailar.

Te apetecen las danzas macabras y yo te acompaño aunque prefiero el chachachá. Ambos resistimos la marcha nupcial porque queda contraesquina de la fúnebre y eso muy claro queda ya. De tu gusto por lo exótico no me quejo más, me gusta tu danza de vientre y el movimiento de Elvis que hace rotar tus caderas en un rock and roll muy singular.

Seductor sería bailar como Salomé, aquella danza de los siete velos ¡pero quieto, deja mi cabeza en paz! Recuerda que la pobre Salomé, tras bailar con el Bautista, se dio cuenta de que la pura cabeza de nada sirve pa’ la lucha cuerpo a cuerpo que, de entre todos los bailes, más excitante que la propia salsa es.

Caro mío no me resisto a tus compases ni a tus risas. Me dejo llevar, te miro cuando le hagas al Tango porque en recuerdo del viejo adagio, en ese baile toda mujer es puta salvo la madre y las hermanas, o me resisto a aquella sentencia cortazariana que me supone de letra de Tango para tu indiferente melodía.

Prometo que no te haré un Pancho, cuando mucho traeré a los tres, pa’ cantarte un buen bolero que te diga que: al son que me toques bailo, que al fin bailar en horizontal o de cachetito contigo se me da.

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