Cinque Terre

Irasema Rodríguez

Las piruetas para impedir la Ley Telecom #peonesdeSlim

Activismo y “periodismo” por consigna

Con plena conciencia de los efectos que los presagios apocalípticos pueden tener en grupos sociales muy politizados y aprovechando la ambigua redacción de la iniciativa de Ley Secundaria en Telecomunicaciones, el anzuelo fue lanzado:

A las 10:00 horas del lunes 21 de abril aparecieron en Twitter los hashtags #EPNvsInternet y #ContraelSilencio, con el fin de alertar al mundo entero que sobre México se cierne la amenaza de la censura a Internet. En plena era global, donde Internet y las redes sociales se han vuelto casi indispensables para quien tiene acceso a ellas, la advertencia buscó parecer una catástrofe.

Los “activistas” ejecutaron la consigna. En pie de lucha publicaron un tuit tras otro. Para las 18:00 horas, dijeron, ya sumaban 340 mil, con lo cual los hashtags se convertían en trending topic y además mundiales, toda vez que organizaciones políticas similares en otros países les dieron RT.

Sin embargo, al sumergirse en la cascada de mensajes dos cosas eran evidentes: la primera, una misma persona o grupo repetía varias veces un mismo mensaje, y la segunda, pocos tuits daban información útil; la mayoría insultó al enemigo, en este caso el Presidente de México y pedia que desapareciera de la faz de la Tierra. La única constante fue invitar al día siguiente a una marcha a las 18:00 horas, para continuar con la epopeya.

Artificios y linchamientos

Al igual que en sus convocatorias anteriores, desde que la iniciativa de telecomunicaciones llegó al Senado el pasado 24 de marzo, activistas y medios que los respaldan han creado un artificio tras otro para tratar de ocultar su militancia y los intereses empresariales a cuyo servicio se encuentran, y en el marco de esta campaña en defensa de Internet no fue distinto. La idea es retrasar la aprobación de la ley.

Reforma, La Jornada, El Universal, MVS y Proceso, celebraban la tarde del 21 de abril el trending topic mundial en contra de la intentona presidencial de censura a Internet. De igual forma rescataron por la noche una declaración del senador Javier Lozano, quien insistía en que no habría censura a la web. De inmediato, los medios ya referidos colgaron una medalla al activismo por haber ganado una pequeña batalla, no sin recordar que la guerra continuaba. También se dio cuenta, antes de acabar el día, de que los senadores del PRD presentaron un proyecto alterno el cual, por cierto, destaca la inequidad en las declaratorias de preponderancia en favor de unos y en contra de otros; Lozano Alarcón lo calificó como “ridículo” y el desplante tendría costos.

Desde las primeras horas del martes 22, Reforma le cobró la primera factura al senador al publicar en primera plana una nota donde la diputada del PRD, Purificación Carpinteyro exige el retiro de Javier Lozano del debate legislativo por un supuesto conflicto de interés derivado de una relación sentimental con una ejecutiva de Fundación Televisa. El chisme dominó la agenda y la discusión prevista para ese mediodía se redujo a un intercambio de acusaciones entre Lozano y sus detractores, que lo superaban en número y por instantes en rijosidad; esto obligó a posponer la sesión. La nota para Reforma y el resto de los medios afines a los intereses de Slim fue el “vapuleo” al senador panista, y continuaron el linchamiento no solo el resto de la tarde del 22, sino en los días subsecuentes.

Pero el 22 de abril aún tenía algo reservado: la marcha a la cual se convocaría a través del trending topic mundial. La cita fue a las 18:00 horas en el Ángel de la Independencia, con destino al Senado; la Secretaría de Seguridad Pública del DF reportó alrededor de mil participantes; Reforma habló de “cientos”, mientras que La Jornada empleó la palabra “multitudinaria” y calculó 2 mil personas. Cualquier cifra se antoja reducida en comparación con la dimensión dada a la convocatoria en redes sociales. Frente al fracaso de la marcha los medios militantes recurrieron al artificio de darle un giro policiaco gracias al enfrentamiento entre un grupo de manifestantes con granaderos cuando los primeros decidieron dirigirse del Senado a las instalaciones de Televisa Chapultepec. Las quejas de abusos policiacos y represión consiguieron que la marcha adquiriera cierta relevancia, aunque no en los términos planeados.

El nuevo villano en el circo legislativo y mediático

Sin duda, el senador Javier Lozano se convirtió en el personaje de la última semana de abril; gracias a la polémica que siempre genera, activistas y medios de consigna tuvieron un blanco ideal para lanzar sus dardos y evadir el fracaso de la convocatoria del día 22. Ciertamente, el anteproyecto que el legislador pretendía presentar para su debate y eventual aprobación es tan inconsistente como el del Ejecutivo: deja al garete a los medios públicos y comunitarios, además de mantener intacta la concentración excesiva de atribuciones en la Secretaría de Gobernación. Pero para los medios que se asumen como críticos al poder, eso fue lo menos importante.

El miércoles 23, Reforma destaca lo “vapuleado” que resultó Lozano, mientras que La Jornada lo responsabilizada de “imponer su proyecto personal”, en ambos rotativos y en El Universal, le dedican una de las caricaturas. Ese mismo día, el senador fue entrevistado por Carmen Aristegui en Noticias MVS, donde la periodista buscó infructuosamente que el legislador se arrepintiera de su conducta. Por la tarde dos hechos más ocuparían los titulares: uno, la conferencia del titular de SCT, Gerardo Ruiz Esparza, quien dejó en claro que el gobierno no censurará Internet, pero tampoco renunciará a su facultad de revisar contenidos, y dos, las discordia sembrada en la bancada del PAN en el Senado por el anteproyecto de Lozano. Esta última información fue retomada el jueves 24 como noticia de primera plana por Reforma, El Universal y La Jornada, además de dedicarle al menos un artículo o columna desfavorable.

El mismo jueves, el vicepresidente de MVS, José Antonio Abad, se hizo entrevistar en todas las emisiones noticiosas del día para marcar la línea editorial y de paso fustigar a Lozano por pretender inhibir la competencia a través de un dictamen que favorece a las televisoras, en particular Televisa. Por la noche, Dish emitiría un comunicado en el mismo tenor, retomado íntegramente por los medios afines a estos intereses empresariales. De igual manera, se informaría que, tras una reunión de los coordinadores parlamentarios del PRI, PAN y PRD, y otra más de la bancada del PAN, el senador Lozano avisó de una nueva pausa en el debate en telecomunicaciones.

El viernes 25 de abril, Reforma y La Jornada, a través de una nota y una fotografía, respectivamente, ambas en primera plana, hablaron de un “estate quieto” para el temperamental Lozano Alarcón por parte de sus correligionarios, a quienes incluso -según la información de los diarios- pidió perdón por su proceder de los días anteriores. Pero en La Jornada hubo algo más, por si alguna duda quedara de las causas que defiende el diario identificado como “de izquierda”, su desafiante titular principal: “Dominante o no, Carso afirma que mantendrá sus negocios” y la nota “Múltiples violaciones de Telmex y Telcel a la ley, acusa Gil Díaz”, cuyo balazo decía “El director de Telefónica, incompetente: Slim Seade”. Por lo que respecta a El Universal, éste dio espacio en primera plana al comunicado de Dish. Para la tarde, Lozano fue otra vez noticia al anunciar que la discusión se pospondrá hasta junio, habida de cuenta que en la agenda de los partidos hay otras prioridades, como la reforma política, la cual está amarrada a un calendario electoral impostergable.

La accidentada cuarta semana de abril se perfilaba así como el colofón de un grotesco espectáculo de circo en donde los legisladores, tras varias semanas de foros, jaloneos y declaraciones en que aseguraban que las telecomunicaciones eran fundamentales para el país, al final impusieron la lógica electoral. Otro tanto ocurrió con los llamados medios “independientes”; acto a acto, hicieron eco de esta función circense y tampoco fueron capaces de poner el acento en los temas importantes, sino en sus fobias e intereses empresariales. El sábado 26, Reforma y El Universal, destacan en primera plana el aplazamiento del debate sobre la Ley Telecom, así como la observación de la Unión Internacional de Telecomunicaciones, en el sentido de que es nociva la tarifa cero de interconexión, en clara alusión a las disposiciones impuestas a Telmex por el Ifetel. La Jornada también rescata esta última información.

Cadena de mentiras

El activismo cibernético volvió a la carga desde la noche del viernes 25 para recordar el siguiente paso de la estrategia, fijada dos semanas atrás por el senador Javier Corral, férreo combatiente del monopolio televisivo y defensor del de telecomunicaciones: formar, a partir de las 11:00 horas del sábado 26, una cadena humana sobre el Paseo de la Reforma, desde Los Pinos hasta el Senado, donde se realizaría un mitin.

Treinta minutos después de la hora pactada, Reforma y La Jornada presentaban sus primeros datos: Reforma aún no daba números, pero destacaba la presencia de los opositores famosos: el senador Corral, Cuauhtémoc Cárdenas, el productor Epigmenio Ibarra, el actor Daniel Giménez Cacho y la académica Denise Dresser, quien olvidó que desde hace años se impide el paso de cualquier manifestación a la residencia presidencial, y estaba furiosa porque supuso que tan importante causa ameritaba una excepción. Ante tal inconveniente, inició la cadena en el Auditorio Nacional. La Jornada comenzó festiva su cobertura al hablar de centenares de personas.

El flujo informativo se hizo lento mientras medios como Animal Político y Sin Embargo repetían las mismas notas con diferentes cabezas. Las fotografías tampoco ayudaron: contingentes dispersos, encuadres cerrados y pocas tomas abiertas que permitieran calcular la magnitud de la convocatoria. El hashtag #CadenaHumana se mantuvo como trending topic en Twitter hasta cerca de las 13:00 horas cuando otro TT apareció para hacerle competencia: #CadenaTelmex. ¿La razón?. La difusión de una fotografía del dirigente sindical de Telmex y un grupo de trabajadores de esa empresa desplegando una gran manta en la cadena humana. A las 15:45 horas, #CadenaTelmex había desplazado del top ten de tendencias en Twitter a #CadenaHumana y ahí permaneció hasta pasadas las 23:00 horas del sábado. Las actualizaciones informativas se dieron hasta las 14:00 horas: los organizadores decidieron “romper” la cadena para convertirla en marcha, desde la Diana hasta el Senado. Contabilizaron 7 mil personas, contra 3 mil que reportó Seguridad Pública. Ya en las afueras de la sede senatorial se escuchó a los oradores y se tomó nota de la tarea que les dejó el senador Corral: “Marcaje personal a los senadores”.

La Jornada retoma textualmente esta frase en su nota principal del domingo 27 de abril, además de dedicar su primera plana a la “Cadena humana contra ley regresiva en telecomunicaciones”. En páginas interiores se justifica el hecho que la cadena estuviera sin eslabones en varios tramos, con argumentos como la obstaculización del Estado Mayor y la policía capitalina, o por la euforia de la gente de estar cerca de personajes tan notables. La información es reiterativa. Reforma publica una foto titulada “Rechazo en cadena” y en ella aparecen los opositores famosos, tomados de la mano frente al Bosque de Chapultepec. Ambos diarios compran la versión de 7 mil participantes. El Universal, dedica solo una escueta nota donde sobresale la recomendación de Corral sobre el “marcaje personal”. No hubo más que decir.

Tal como la cadena humana fue “de a mentiritas”, Proceso, 27 de abril, a través de Jenaro Villamil, eslabonó su propia cadena en la recapitulación de los hechos de la semana. Desde atribuir el impasse legislativo a la “presión mundial” de los hashtags hasta inventar una cobertura internacional a la marcha del martes 22 de abril y tergiversar la información publicada en un artículo firmado por Juan Montes en The Wall Street Journal el 24 de abril, Villamil hace un despliegue fabuloso del periodismo de facción: lleno de adjetivos, conjeturas, fuentes misteriosas y nulos elementos de prueba.

Pero tan lapidario con las televisoras, el gobierno de Peña Nieto y Javier Lozano, Villamil es paradójicamente obsequioso con los intereses de Carlos Slim, al dar amplio espacio a lo dicho por la Unión Internacional de Telecomunicaciones que advierte que “México requiere una legislación ligera de telecomunicaciones que garantice la inversión en el sector. Incluso criticó la noción de tarifa de interconexión cero para el agente preponderante en telefonía que contiene el documento de Peña Nieto”. Para reforzar esta tendencia recapitula lo expresado por quienes se oponen a la declaración de preponderancia en contra de Telmex para favorecer a Televisa. Y remata con un nuevo vaticinio catastrofista lanzado por el senador Corral: “La voracidad de Televisa es insaciable y la oposición ha sido dividida y algunos cooptados. De eso se aprovechan. La traición está latente”.

La verdadera agenda

En la última semana de abril, marcada por campañas virtuales magnificadas, presagios apocalípticos y convocatorias frustradas, dejan en claro que tanto actores políticos como activistas y medios presuntamente críticos, tienen su propia agenda y actúan bajo consigna.

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