Jorge Meléndez Preciado

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Periodista

Las lecciones del caso Aristegui

Es claro que hay muchas enseñanzas en la salida y regreso de Carmen Aristegui de MVS. Una de las más evidentes es que, como nunca, la situación ha cambiado en la relación medios -gobierno informadores. Antes, hubo periodistas que regresaron a sus fuentes de trabajo tras la gran protesta existente y la necesidad de rectificar absurdos.

Yo mismo lo viví en 1988 al ser relevado de mi serie “México Bárbaro” en Radio Educación, y luego reinstalado. Pero nunca como ahora contó la opinión nacional e internacional.

“Haiga sido como haiga sido” las redes sociales aquí y en el extranjero tuvieron un papel fundamental para que en los más altos niveles de la burocracia se viera que el asunto traería repercusiones de no solucionarse positivamente. Y es que si bien Carmen puso “muy alta la vara”, según Marta Anaya en expresión de Miguel Ángel Granados Chapa (Eje Central), lo cierto es que el descredito de los censores iba en aumento.

También la disputa por las concesiones en medios y sus frecuencias contó demasiado. Ahora vemos claramente: el enfrentamiento abierto entre Televisa-Telmex es un factor muy importante que no debe soslayarse.

Pero dándose, además, en el arrancadero por la carrera presidencial, es difícil que los jugadores se carguen a uno de los bandos y descuiden otros frentes. Quien realmente desee entrar en la recta final en 2012, no podrá tomar partido únicamente por la empresa de Emilio Azcárraga Tercero. Deberá jugar con varias cartas y entender que hay otras televisoras que van ganando terreno (Dish ante Sky), que son trascendentes las relaciones de Slim con la prensa del imperio del norte y que existen una buena cantidad de medios en los estados que fueron adhiriéndose al noticiario matutino de Aristegui, uno de los dos primeros en escuchas del cuadrante (Gabriel Sosa Plata) o el cuarto, al decir de Ciro Gómez Leyva.

Curioso, al dar a conocer el código de ética entre MVS y Carmen Aristegui, vemos que es muy laxo. Es verdad, como anotó en Facebook, Fred Álvarez, tiene cuando menos un error al hablar de sectas religiosas en lugar de iglesias, pero no encontramos en qué se basó la compañía para suspender a la periodista. Lo que hace más oscuro el asunto.

Ahora se pulirá el texto, se adecuará a las condiciones actuales y se necesitará que lo faltante, el defensor del radioescucha, realmente funcione. Este importante supervisor de actividades, por cierto, existe en algunas radios y televisoras, pero no conocemos los reportes sobre lo que realmente hacen. Es más, en algunos casos sólo tienen programas de invitados más que llevar a cabo sus tareas con puntualidad y eficacia.

Algo que debe estar presente, es la famosa cláusula de conciencia. No es posible que los conductores, reporteros e informadores acepten lo que les encargan los de arriba. Si realmente queremos medios de comunicación, la segunda palabra debe estar presente siempre dentro de quienes laboran en medios donde, la mayoría de ocasiones, sobresale la imposición. Asimismo dar cauce al secreto del periodista.

Lo mejor, aunque imposible en estos y los próximos meses, es que ¡por fin¡ los legisladores hicieran su trabajo y nos dieran nuevas formas para los medios. Desde el otorgamiento de frecuencias y la ampliación a quienes necesitan comunicarse no mercantilmente, hasta el dar publicidad sin distingos de compadres o para tener aliados y sometidos; todo supervisado por el legislativo. El panorama es amplio y debe contemplarse, de no ser así vendrán nuevos conflictos.

Ya vemos que los trabajadores somos, desde siempre, el eslabón débil de la cadena. Cuando se llegó al acuerdo entre Carmen y MVS estalló un paro técnico en Radio 13 pues los trabajadores no han cobrado en tres meses. Pero no es el único caso, hay otros con demandas similares.

En una mesa redonda en el Club de Periodistas, a propósito del asunto Carmen, la abogada Perla Gómez señaló que la legislación está contra los informadores -todos somos Presuntos Culpables-. Raúl Trejo Delarbre dijo que debemos luchar contra los medios concentrados, inequitativos e irrespetuosos, y sobre todo defender a la audiencia. Marco Lara apuntó la necesidad de evitar la información chatarra y si bien somos víctimas de ella, nosotros también queremos victimizar, algo necesario de rectificar.

Cuando Raúl y Marco hicieron algunas críticas a personajes de izquierda o a Carmen, la reacción del auditorio fue de rechazo airado. Lo que muestra que la discusión, en muchas ocasiones, no existe. Por eso debemos empezar a tolerar para abrir las puertas a una sociedad más participativa y menos dogmática.

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