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Lady Gaga: una estrella digital

Este articulo fue publicado originalmente el 03 de diciembre de 2010, lo abrimos de manera temporal para su consulta


Lady Gaga, el fenómeno

Tengo la percepción de que Lady Gaga significa algo más que el nombre artístico de Stefani Joanne Angelina Germanotta, la hija de una familia modesta nacida en Manhattan, hace poco más de 24 años, y creo también que la cantante no sólo es la estrella del pop más destacada de las últimas dos décadas (si tomamos como referencia a Michael Jackson y a Madonna) ni sólo un referente de la moda que será tan efímera como ésta.

Tal vez lo más importante no esté en el registro de su biografía que hace casi cualquier portal al que se acuda. No es suficiente anotar que su influencia musical proviene de David Bowie o de la propia Veronica Ciccone y hasta de Queen, entre otras líneas, porque quiero plantear el tema más allá de las preferencias de cada quien (por eso sólo digo de roce que la imagen y la voz de contralto de la artista si me atraen y mucho; Love game, Bad romance y Alejandro son fantásticas ejecuciones que, adicionalmente, elaboran una oferta visual impresionante).

Hay algo más en miss Lady Gaga, insisto; quizá simbolice uno de los primeros fenómenos sociales más destacados de la nueva era digital. Y creo, entonces, que desde la siguiente bruma podría desprenderse el análisis: es la apuesta musical más reconocida en el orbe si anotamos los niveles de venta de sus discos, procesadas sobre todo en la plataforma web; tiene más de 6 millones de seguidores en Twitter y rebasa los 10 millones en Facebook, por lo que encabeza el hit parade mundial respecto de cualquier personaje (incluso supera a Barack Obama) y su nombre es uno de los términos más buscados en Internet en el mundo. Es, además, la primera persona en alcanzar las mil millones de visitas en YouTube aparte de ser pionera en tener su canal oficial mediante ese soporte audiovisual (Bad romance es el video más visto en la historia con poco mas de 300 millones de visitas*).

Ni qué decir de la influencia que tienen sus atuendos en el mundo del vestido.

Por qué sucede todo esto que parece tan desquiciante. La pregunta incluso ya dio forma a un curso en la Universidad de Carolina del Sur, EEUU, que tendrá efecto en enero del año próximo. Con el profesor Mathieu Deflem se estudiará el rol de las estrategias empresariales y de publicidad, de los medios de comunicación tradicionales y modernos y de la cultura gay, los asuntos religiosos y políticos, así como el sexo y la sexualidad.

Radio Gaga

Cualquiera podría adornarse si, luego de visitar Wikipedia, narra la anécdota de cuando el productor Rob Fusari comparó el estilo vocal de Lady Gaga con Freddie Mercury, por lo que le puso el mote de Gaga a propósito de una de las canciones de Queen donde se evoca a la radio por ser la única amiga en las noches de adolescencia o la amplificadora de la guerra de los mundos al ser nosotros invadidos desde Marte. Incluso podría citarse el anhelo de que la radio no se convierta en un simple ruido de fondo porque todavía está por llegar su mejor momento:

Así que quédate por aquí

porque quizás te echemos de menos

cuando crezcamos cansados

de todo este mundo visual

Como se sabe, la composición es del baterista de Queen, Robert Taylor, y la escribió en 1983 para criticar la vertiginosa presencia de la televisión. Pero 27 años después la era digital ha entrelazado las características de los medios de comunicación tradicionales de un modo tal en que no podemos imaginar a Lady Gaga sin el mundo visual contemporáneo, del que no sólo no hay signos de agotamiento sino que se halla en la cúspide con la artista como uno de sus principales exponentes.

Digámoslo rápido: al oír Telephone o Paparazzi, o cualesquier otra canción emblemática de la cantante, no puede hacerse abstracción del lenguaje visual ni de la letra que la completa, la desmiente o incluso va por otro carril. En conjunto significan cierta ruptura de arquetipos religiosos y políticos, o de los paradigmas de las relaciones tradicionales de pareja (por lo que además de todo muestran la doble moral en la que esos arquetipos se despliegan). Con tales recursos tecnológicos y significados sociológicos estamos pensando más que en una estrella de la música, en una Lady Digital que exhibe el agotamiento de buena parte de nuestros tejidos sociales y que es procesada en las audiencias como catarsis. (Que “exhibe”, escribo, al mostrarse ella misma tal cual y no porque tenga esas pretensiones intelectuales).

Si todo esto es cierto Lady Gaga es, a diferencia de los estereotipos de finales del siglo XX, el emblema de un cambio central en los referentes de comportamiento de los jóvenes y en las formas de comunicación tradicional. Si John Lennon convocó a imaginar un mundo mejor, Lady Gaga enfatiza en el peor de los mundos posibles y lo hace, sobre todo, a través de las instantáneas que reflejan a la cruz cubriendo el pubis o a la monja encendida de pasión, a los gélidos ambientes oscuros del autoritarismo o incluso por medio de devaneos que suscitan ciertas emociones liberadoras como los de Poker Face:

No te voy a decir que te amo

ni besarte ni abrazarte

porque estoy jugando con mi pastelito

no estoy mintiendo,

sólo me estoy desparramando con mi pistola de silicona de amor

El quid está en explotar emocionalmente frente a los esquemas y, así, disfrutar. (Al respecto también es emblemática Just dance it).

Por si esto fuera poco, incluso el carácter de las redes sociales le confiere a ella una distinción de la que no podrían hablar las otras “estrellas” que, por las propiedades de los medios tradicionales y por estrategias comerciales, eran inalcanzables para las audiencias; la comunicación entonces sólo era unidireccional. Antes, mediante esos mecanismos, los iconos delimitaban, digamos, escalas aspiracionales y ahora, con Lady Gaga y el entorno digital, no sucede ello: la comunicación es bidireccional. Pero, sobre todo, millones de personas no pretenden ser como ella sino que se identifican con ella, son ella, y así, se leen en Twitter y Facebook, viven en Internet, o sea, conviven en un mundo alterno que está surgiendo entre nosotros.

¿Un reflejo nuestro?

“Cuando me acuesto con alguien creo que me va a quitar la creatividad a través de la vagina”.

“No hay dos gagas. No es una persona en el escenario y otra en lo vida privada. No soy una personalidad dividida”.

“El mensaje de mi música ahora es más amargo de lo que era antes. Porque cuanto más dulce sea el pastel, ms amargo el relleno puede ser”.

Superada tiempo despues por Baby de Justin Bieber.

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