Cinque Terre

Antulio Sánchez

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Periodista, ha colaborado en diversas publicaciones. Autor del libro La era de los afectos en Internet (Océano, 2001). http://antulio.blogspot.com

La voracidad de Microsoft

Microsoft resulta de dos mentes brillantes, Paul Allen y Bill Gates que, el 23 de septiembre de 1975, le dieron vida. Ambos, seis años después, lanzaron el sistema operativo MS-DOS que le compraron a Tim Paterson por 50 mil dólares, y que les abrió las puertas en la industria de la computación.

En ese momento inició el éxito de aquella empresa, en particular de Bill Gates, quien precozmente mostró más habilidad para los negocios que para inventar productos. De esa manera Microsoft empieza muy pronto a propagar su sistema operativo, que gracias a los convenios efectuados con las empresas de cómputo, venía precargado en sus equipos. Poco después dio paso a la interfaz, al software, que le ha permitido dominar el mercado de la computación de escritorio.

Sabido es que a lo largo de su historia Microsoft se ha ganado enemigos, en parte debido a sus prácticas comerciales que dejan mucho que desear y entre los mismos usuarios que han visto su voracidad sin fin. Algunos ejemplos: el mimetismo de sus programas, la copia de lenguajes de programación o el reciclaje de otros, como el extinto Quick Basic o la copia que iniciara del sistema operativo gráfico de Xerox con el fin de crear entornos gráficos, que fueron “inspiración” para crear el sistema operativo Windows y que generó una demanda de Apple por plagio.

Además no se pueden olvidar sus estrategias comerciales, que a pesar de no ser ilegales muestran una actitud poco pulcra. Así, no ha dudado en comprar empresas para sacar del mercado los productos que éstas fabrican, el caso ejemplar es la adquisición de Fox Pro, que producía una base de datos del mismo nombre, con el fin de imponer su malogrado programa MS-Access.

Tal vez Microsoft, en particular Gates, no sea tan malo como lo presenta la película Piratas del Valle de Silicio, pero hay algo de eso. Para corroborarlo basta remitirse a la actitud que ahora tiene al intentar aprobar por todos los medios el formato OOXML (Office Open XML), para que sea un estándar ISO. Microsoft quiere que éste se convierta en el formato de archivos para documentos electrónicos (hojas de cálculo, presentaciones). No se trata tanto de competir con el formato OpenDocument (ODF), ya aprobado y convertido en estándar ISO y que es muy superior al OOXML, sino de desplazarlo a través de sus argucias en el campo de los negocios.

Microsoft se ubica por encima de las normas escritas y no escritas por las que normalmente se rige cualquier persona y empresa que no tiene su presencia, poder económico e influencia. Lo que este ejemplo denota es que el OOXML, a pesar de ser un formato poco útil, también es un recurso unilateral lanzado con el objetivo de hacerse de un segmento importante del mercado, tal como lo ha hecho en el pasado con formatos como el Doc (procesador de texto), XLS (hoja de cálculo) o PPT (presentaciones), cuestión que no es difícil de hacer precisamente por la posición ventajosa que tiene en el mercado.

En menos de una década Microsoft logró que la computación se popularizara, pero ha convertido a los usuarios en rehenes de sus productos a través de estrategias comerciales que violentan normatividades y quiebran empresas que no pueden competir con su voracidad y poderío económico.

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