Jorge Meléndez Preciado

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Periodista

La sofisticada censura

En los regímenes priístas, no eclipsados, había tres personajes intocables: el Señor Presidente (con mayúsculas), el ejército y la virgen de Guadalupe. El mito del trio cayo, por diversas razones. Ahora hay otras formas de impedir la libertad de expresión: el narcotrafico y sus agresiones, no dar publicidad oficial por considerar enemigos a medios y reporteros que señalan fallas gubernamentales y las demandas contra el supuesto honor

Lo anterior quedó de manifiesto en Voces silenciadas, la cinta de María del Carmen de Lara (Calacasy Palomas), exhibida enla UNAM. En el filme se relata,fundamentalmente, la salida de Carmen Aristegui de la XEW. El asunto se difundió como un desacuerdo entre la empresa -codirigida por Televisa y el Grupo Prisa- y la conductora. Ella habia renovado su contrato cuatro años y ¡de repente! el acuerdo siguiente se vino abajo. Explicaciones hubo varias, incluso mexicanos y españoles se echaron la bola. Aunque en El País, un impreso de “vanguardia” donde existe código de ética, jamás se publicó nada al respecto (Aristegui dixit).

Lara hace una buena cantidad de llamadas a Daniel Moreno, jefe editorial de XEW. Nunca puede localizarlo debido a diferentes reuniones del señor. Cuando, por fin éste le toma la llamada, al empezar el diálogo se interrumpe la comunicacion. Fin.

El entonces subsecretario de Comunicaciones, Rafael del Villar, enmudece ante el asunto. Y el encargado de información de Canal Once, Rafael Lugo, compara a los periodistas con tortilleros, a los cuales se les puede despedir a placer (sic amasado).

Bellas, elocuentes formas de quienes dicen estar en favor de la libertad de expresión, la apertura informativa y la democracia plena.

También apareció el caso de José Gutiérrez Vivo, quien fue recibido por el ex presidente Vicente Fox, quien le explicó que sus “informantes” le insisten que Jose es partidario de López Obrador, casi su vocero. Cuando ya no tiene mayores argumentos, Vicente se despide de Gutiérrez Vivo diciéndole: “Lo importante es que somos demócratas”. Borgues y otros dislates en el recuerdo. Aunque Germán Martínez insista en elogiar a dicho paladín dela democracia.

Carmen y José, por cierto, eran los másescuchadosen elcuadrante. No obstante ello, ahora no tienen lugar en ninguna frecuencia. Extraño.

Para Monsiváis, Aristegui salió por su insistencia en darle voz a quienes carecen de ella. Algo en lo que coinciden Sanjuana Martínez y Lydia Cacho. Los tres periodistas señalan lo que hemos avanzado y lo que falta para realmente obtener una libertad amplia, seria, a fondo.

En el asunto de Sanjuana y Lydia, hay una declaración que las honra de Norberto Rivera: el prelado los llama “prostitutos de la información”.

Monsiváis recuerda algo: Manuel Avila Camacho prohibió la obra de teatro El máximo pachuco, seguramente porque creía que atacaban a su carnal Maximino. Leñero rememora que su obra El martirío de Morelos, fue suspendida, incluso en la UNAM, pues a Miguel de la Madrid le incomodó que “su héroe” de campaña fuera exhibido en sus debilidades. Rius, por su parte, evoca que le hicieron simulacros de fusilamiento por sus irreverentes caricaturas.

Asuntos casi superados. Pero actualmente las cosas son distintas.

Tenemos el proceso de Miguel Angel Granados Chapa y Alfredo Rivera, por una demanda por supuesta difamación del honor por el libro La Sosa Nostra. Algo que vive, en otro terreno, Miguel Badillo y su revista Contralinea por los acuerdos de Pemex y la empresa Oceanografía.

En la función del jueves 4 de septiembre, el personaje fue Granados Chapa, a quien se le rindió homenaje por sus años de trabajo, valentía y denuncias comprometidas.

Javier Corral recordó la necesidad dela información plural. Dijo: entre Televisa y TV Azteca acaparan 95% de la audiencia; 13 personas manejan 83% de las frecuencias radiofónicas. Condenó que a Santiago Creel lo hayan difuminado en Televisa y la multa de RTC haya sido ridícula: mil 50 pesos. Recordó que hace poco le llamaron de la XEW, a nombre de Carlos Puig, para entrevistarlo. Javier se negó porque dijo: “tengo memoria de la agresión a Carmen”.

Viejos modos, nuevos tiempos: la represión continúa no obstante la extinción del dinosaurio de la censura, Pancho Galindo Ochoa.

Deslinde

Naturalmente, somos respetuosos del juicio de nuestro colaborador y amigo Jorge Meléndez, expresado en este articulo. No coincidimos con él, sin embargo, como lo muestran las recientes ediciones de etcétera donde abordamos la salida de Carmen Aristegui de la XEW y la dilución del proyecto radiofónico de José Gutierrez Vivó.

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