Cinque Terre

Ana Lilia González

La sociedad de la imagen: intensidad emocional en la superficie

Este predominio de la representación, se manifiesta en un interés exacerbado por la apariencia. Nunca como hoy, la marca personal tuvo tal relevancia. Un aspecto que durante mucho tiempo fue privativo de las figuras del espectáculo y de los negocios, en la actualidad es un asunto que ocupa a las personas. Somos una marca, representamos o pretendemos representar algo para pertenecer, para encajar, para crear una idea en torno a… que sea bien vista. Cada vez más, incluso hasta para conseguir un empleo bien remunerado y abrirse paso en un mercado laboral altamente competido. Este poder de la marca se sustenta principalmente en el dominio de la imagen.

Emoción efímera

¿Cuánto tiempo perdura la emoción derivada del consumo de información-imagen? Todo está en función de qué tan espectacular sea el acontecimiento, o qué tanto los medios lo posicionen con esa característica a partir de lo que Aguaded, Correa y Tirado denominan “hiperemoción”. El periodista Marco Levario lo ha señalado en sus análisis, hoy vivimos bajo “el imperio de la imagen que registra un evento como si fuera aislado”. Esta frase describe con precisión casi matemática, la realidad en la que nos desenvolvemos. Una en la cual convergen dos factores: el poder de la imagen y la supremacía de los medios virtuales como fuente de información.

Se dice que una imagen vale más que mil palabras y es verdad, no bastan los análisis las críticas, la presión, puesto que incluso las realidades que se observan a la vuelta de la esquina pasan inadvertidas aunque estén siempre ahí.

No, hoy es necesario que alguien difunda en la red y convierta un asunto en trending topic pero no mediante el uso de texto, sino a través de imágenes, así es como se toma conciencia –al menos temporal– de la naturaleza y dimensión de los fenómenos. De tal manera, el usuario es bombardeado por un ininterrumpido desfile de imágenes que le generan emociones superficiales y por consiguiente efímeras, sin la pretensión real de profundizar en las noticias que recibe. No tiene relevancia el análisis, las estadísticas y menos los cuestionamientos.

La imagen, por su propia naturaleza, se dirige más a la afectividad de las personas que a la razón, invoca un pensamiento mágico antes que uno lógico. Esta emotividad e irracionalidad es la base del funcionamiento de los lenguajes audiovisuales de los medios de información de masas. (Aguaded, et.al. p. 8)

Esta afirmación se transparenta particularmente en la política. Los electores ya no votan por propuestas, por ideas, por plataformas. Votan por candidatos, quienes centran su campaña en la venta y posicionamiento de una imagen personal que conecte con la mayor cantidad de votantes posibles.

Por su parte, los electores asumen el comportamiento equiparable al del consumidor de un bien o servicio cualquiera, dejando de lado la responsabilidad de construcción del futuro de su país, que están realizando a través de su voto.

Esto se resume en la trivialización de la decisión política, de otra manera, sería difícil de explicar el fenómeno de Donald Trump que se mantiene a la cabeza en las preferencias del electorado estadounidense, a pesar de tener las propuestas más cuestionables entre los precandidatos de su partido.

Y en este sentido, no existe una emoción que pudiera ser más efímera.

Este comportamiento se inserta en la cultura de masas, referido por Gilles Lipovetsky y Jean Serroy, quienes son citados por Mario Vargas Llosa en La civilización del espectáculo, en el que señala que dicha cultura “nace con el predominio de la imagen y el sonido sobre la palabra, es decir, con la pantalla. […] Este proceso se ha acelerado con la revolución cibernética, la creación de las redes sociales y la universalización de Internet”. (Vargas, 2012)

Conclusiones

Cabe preguntar cuáles serán las repercusiones de la difusión de una imagen como la del pequeño Kurdi, en el campo de las decisiones de la política migratoria en el mundo y cuánto tiempo se sostendrán en la memoria colectiva de manera tal, que pudieran desencadenar un cambio de visión permanente. Aún está por verse.

La relevancia de un tema cuya trascendencia se sustenta en la imagen, está condenada al olvido en cuanto aparezca la siguiente fotografía o vídeo que ha de tomar su lugar

Referencias

Flores, J. (2015). Muy historia by Muy interesante. Obtenido de Los bombardeos de Hiroshima y Nagasaki: http://www.muyhistoria.es/contemporanea/fotos/los-bombardeos-de-hiroshima-y-nagasaki/hongo-nuclear

Rojas, A. (21 de febrero de 2011). El Mundo. Obtenido de Kong Nyong, el niño que sobrevivió al buitre: http://www.elmundo.es/elmundo/2011/02/18/ comunicacion/1298054483.html

Vargas, M. (2012). La civilización del espectáculo. México: Punto de Lectura.Villena, M. Á. (16 de diciembre de 2008). El País. Obtenido de Un documental desmonta el mito del miliciano de Robert Capa: http://elpais.com/diario/2008/12/16/cultura/1229382004_850215.html

 

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